domingo, 12 de febrero de 2012

RAFAEL EL GALLO










Con la larga cordobesa,

Rafael, llévate al toro.

Con la larga cordobesa

que cae del hombro y no pesa,

que cae del hombro y no cesa

de prolongar desmayando

su decoro.

Con la larga cordobesa
-le vieras, señor Fernando-
échate a la espalda el toro.
Con la larga cordobesa,
larga como una promesa,
tráete ya el toro a la cola
como al paje la princesa.
("Córdoba, lejana y sola")
Con la larga cordobesa,
río largo, río fiel
que de tu hombro derramas.
Con la larga cordobesa.
Acuérdate que te llamas
Rafael.
.............................
............................
..............................
Y otras largas, Rafael,
siempre a punta de capote
 a hilvanar bien el derrote
contra el pliegue timonel.
Tu fina estatua de sal
-miraste atrás de reojo
por si el toro te seguía-
se cimbrea
con la larga natural
o con la larga cambiada.

Y siempre el ámbito rojo
vuela, ondea
y a tu cintura se lía.
Larga la larga estirada,
larga la larga torera,
Rafael,
que gira la plaza entera
concéntrica del burel,
volandera
en torno a tu cadera.

                                            Gerardo Diego. Las largas de Rafael el Gallo

                                                                  


Cuelgan las manos gitanas
del trapecio que no cuelga.
Pies mudéjares en huelga
quiebran rumbos tarambanas.
¿Derecha, izquierda? Livianas,
caracoles, bulerías,
burlerías........No te rías,
que ya se arrancó el luzbel
y, ángel de luz, Rafael
le condena a dos bujías.

                  Gerardo Diego. Par al trapecio. Recuerdo de Rafael el Gallo


Rafael pide una silla.
-¿Silla? ¿Una silla?- De paja.
Ya han encontrao la alhaja.
Ya se sienta en su Sevilla.
¡Cálculo de maravilla!
Tres, de maestro, le ha dado:
alto, de pecho, ayudado.
En trono de querubines
y cantando por bajines.
Todos de pie. Y él sentado.

Gerardo Diego. Sentado en silla. Del libro La suerte o la muerte.


Que venga Dios y lo vea.
El que lo ve es Rafael.
Solos en el redondel
él y Juan. Dios se recrea.
"El Gallo" hizo maravillas:
quites -largas de rodillas-
ofreciéndose en exvoto.
Juan sublime a la verónica.
Va a arder la guerra en Salónica.
Y José, en el hule, roto.

Gerardo Diego. Ayudados por bajo. De El Cordobés dilucidado.



Bajan del cielo -mirad-
la Dominación y el Trono
cuando angélico corono
faena de majestad,
con diez sobrenaturales
a izquierda y derecha, y tales
que no me enmiendo ni un pie.
Por mi espalda la muleta
cambia de ángel e interpreta
el símbolo de la fe.

Gerardo Diego. La Dominación y el Trono. Rafael el Gallo. De El Cordobés dilucidado







Yo te he visto otra vez antes de ahora

y fue en Egipto, en Luxor enterrado.

Tu antiguo cuerpo estaba embalsamado

con el barniz de cobre que lo dora.

No se si fuiste mago o hieroferante,

guerrero o faraón, porque en tu fosa

no falta nada de ninguna cosa

de lo que aquí en el mundo es importante.

                                                                      

                                                                        Fernando Villalón




"Para torear hay que acariciar"
"A cada pase que pegaba se me caía una lágrima"

"El toreo es tener un misterio que decir y decirlo"

"El toro también tiene estilo"

"Lo bien toreao es lo bien arrematao"

                                                          Rafael el Gallo

"Las broncas se las lleva el viento, y las cornadas se las queda uno"

                                                                 Rafael el Gallo
"Te dejo con seis hijos y no con mucho dinero, porque como tú sabes esta enfermedad se ha llevado unos gastos tremendos. Pero mientras mi hijo Rafael pueda tener un capote en las manos, no os quedáis sin comer ninguno"

                              Fernando el Gallo a su mujer, en su lecho de muerte


"De tiempo en tiempo nace un fenómeno del toreo; y éste es uno de ellos"
                                                                        
                                                                      Rafael Molina, Lagartijo


"Rafael el Gallo es un torero de inspiración...........Es un torero que inventa y toreando de muleta es imposible que nadie dé esos pases tan variados"
                                                                                                              
                                                                                                              Rafael Guerra, Guerrita

"Los dos mejores toreros que he visto y admirado han sido tu tío José y Lagartijo; pero el que mejor ha toreado ha sido, sin duda, tu tío Rafael Gómez, el Gallo"

                                                                            Guerrita a su sobrino Rafael Ortega Gómez, Gallito

"El toreo de Rafael el Gallo es la estética del arte"

                                                      Antonio Fuentes

"Todos los toreros de entonces éramos gallistas, de Rafael"

                                                      Emilio Torres, Bombita

"Rafael el Gallo ha sido de los toreros que mejor ha toreado con la muleta.............Tuvo mucho arte de torero y una gran inventiva............Aun en sus tardes peores (demostró) el poder que tenía con la muleta"

"Mi maestro Ojitos no me enseñó más que el abecé de las suertes y llegué a España sin saber torear, guiado únicamente por la intuición; aprendí  a torear del año 8 al 12, viendo a Rafael El Gallo que, de los de entonces, era el que sabía..........."
                                                                         
                                                                                                                                                                                     Rodolfo Gaona

"A ti te habrá dicho todo el mundo, y tú esperarás que yo te lo diga también, que tu tío José, y lo fue, sin duda, porque es un caso, yo creo, que insólito...........Ahora, el mejor que ha toreado de todos los nacidos ha sido Rafael el Gallo. Sí, Rafael, el mejor.........."

                                                                                             Rodolfo Gaona a Rafael Ortega, Gallito


"Mi hermano José es el mejor; pero las fotos que a mí me gustan son las buenas de Rafael"

                                                          Lola, hermana de Rafael y de Joselito


"¿Hay alguien que sepa describir una faena del Gallo?.........Aunque se pudiesen enumerar todos los pases, hasta los que no tienen clasificación conocida, ¿tendríamos con ello la descripción exacta, o siquiera noticia aproximada de la labor...........?

"Esas magnas faenas de Rafael el Gallo............., esa muleta única, sin rival y sin igual............, los pases en silla que nadie había dado............"
                                                                         
                                                                                                               Alejandro Pérez Lugín, Don Pio

"Rafael el Gallo pide una silla y en ella inicia la faena más artística que hemos visto a nadie..............Sin abandonar la silla da un pase cambiado y dos con la derecha en la misma jeta del animal"

                                                                                                                Antonio Ramirez Amarguras

"El capote de Rafael el Gallo, que cuando lo tira al aire en una revolera, parece que torea con el arco iris"

                                                                                                                              Gregorio Corrochano

"El Gallo despliega su afarolada, "larga como una promesa"

                                                                             César Jalón

"El Gallo, aunque se vistiera de sacerdote, parecería un torero"

                                                    Don Modesto






























"Todos de pie y él sentado"

                                                                                        Gerardo Diego

"En ella se sentaba de vez en  cuando Rafael El Gallo en tardes de inspiración después de brindar a la actriz doña María Guerrero; así toreaba de muleta mientras el público, todo el público seguí la faena sin respirar y en posición de firmes"

                                De La mirada del torero, de Fernando Claramunt









"Del pase clave de la muleta, del pase natural, me han impresionado en mi vida tres modélicos: los de Lagartijo, Angel Pastor y el Gallo"

                                                                                                                      Viejo cronista















MUNDO GRÁFICO



































































































 















 


























































Rafael Gómez Ortega, el Gallo, nació en Madrid el 18 de julio de 1882. Hijo del también matador Fernando Gómez  (el Gallo) y de la bailaora Gabriela Ortega y hermano del gran Joselito. Su arbol genealógico rebosa de antecedentes taurinos. Su familia se trasladó pronto a Sevilla, por lo cual se le creyó siempre sevillano. Desde los seis años de edad practicaba toreo de salón con su padre en Gelves (Sevilla), en realidad en una placita construida por el señor Fernando para enseñar a sus hijos el arte taurino.

A los nueve años Rafael torea por primera vez una becerra en el tentadero de Pérez de la Concha y en presencia de su padre; es cogido y le toma miedo al toro. Fernando, su padre, sentencia: "¡Lo que se parece a mí este chico!".

Invitado su padre por Antonio Reverte, para verle torear un toro de Benjumea en una placita, pidió permiso Rafael para banderillearlo y, concedido, le puso un buen par; de aquella encerrona salió concertada la formación de la cuadrilla de Niños Sevillanos, con Gallo hijo y Revertito, sobrino de Reverte, actuando juntos en becerradas.

Toreando en Valladolid, recibió la noticia del fallecimiento de su padre (1897), que muere sin bienes de fortuna y con la esperanza de que el hijo fuera torero y pudiera ayudar a la familia.

Toreando en Madrid reses de Concha y Sierra, por cogida de su compañero Algabeñito, tuvo Rafael que matar cinco novillos. Presenció la corrida Lagartijo el Grande, y al preguntarle el buen aficionado Antonio Abad qué le parecía el hijo del Gallo, le contestó: "De tarde en tarde sale un fenómeno en el toreo, y este chiquito es uno de ellos". Toreando en Córdoba, brindó el cuarto novillo a Guerrita, realizando una faena portentosa. El viejo Rafael (Guerrita) le llevó a su casa, y con gran cariño le dijo: "Ya ves lo que yo tengo; tú también lo puedes tener"

En una corrida en Sevilla, después de haber brindado al capitán general, don Agustín Luque, se negó a matar al toro, y estuvo preso unas horas. Fue la primera de las muchas genialidades que había de ofrendar a los públicos.

Tomó la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla, el 28 de septiembre de 1902, de manos de Emilio Torres, Bombita, con toros de Otaolaurruchi, y con Ricardo Torres, entonces llamado Bombita Chico, de testigo. Seguidamente hace su primer viaje a América.

Confirmó la alternativa en Madrid el 20 de marzo de 1904, de manos de Lagartijo Chico, con el toro Barbero, negro meano, del duque de Veragua.

A principios de 1910 contrajo matrimonio con la famosa artista de cante y baile flamenco Pastora Imperio. La popularidad de este enlace fue extraordinaria.

Su lidia genial al toro Bayeto en 1910, perteneciente a la ganadería de Aleas, en la plaza de Madrid, ha pasado ya a formar parte de la historia del toreo y fue la única coreada por la música del coso madrileño en todo el siglo. Le permitió torear ese año ochenta y cuatro corridas, cuando inicialmente sólo tenía contratadas dos.


Su última actuación en corrida formal fue en Barcelona, el 4 de octubre de 1936, aunque durante los años cuarenta actuó repetidamente en festivales benéficos.

Falleció en Sevilla, donde vivió habitualmente sus postreros años, el 25 de mayo de 1960.



"Al salir el toro del quinto puyazo, Rafael y Joselito (el Gallo) improvisan una suerte nueva.............Consiste el quite en colocarse los dos espadas ante el toro presentándole los capotes como si fuera a torear (cada uno) solo en la forma ordinaria.........Los dos diestros marcan la salida abriendo el paso al toro por entre (ellos)........encontrándose (el toro) al volver otra vez con los capotes de los diestros ante la cara.............La suerte es muy artística y de gran visualidad....."

                                                                                         Onarres. Sol y Sombra. Noviembre de 1913


"Muchas, muchísimas veces, vi a Rafael el Gallo -el mejor de entre todos los mejores toreros que he visto, el más extraordinario y genial-............."

"Si en Joselito predominaba el genio de gran lidiador.....................en el Gallo grande, por el contrario, más por falta de facultades que de recursos de sabiduría, predominaba el lado estético: al belleza, repito, la naturalísima elegancia, la maestría e inspiración con que toreaba bien, siempre cerca, sereno, quieto, sin agarrotamiento, con flexible gracia y garbo incomparable en el decir torero. Digo "decir torero", porque también el toreo "se dice", "se frasea", como la música o la pintura, o la expresión artística, poética, del pensamiento. Nadie, en este sentido "ha dicho" el toreo como Rafael el Gallo: porque nadie probablemente lo ha sentido tan hondamente como él"

"No hubo torero menos truquista o tramposo que él. Hacía el toreo o no lo hacía. Pero cuando lo hacía lo hacía siempre "de verdad". Nadie tampoco -como dijo justamente de él otro grandísimo artista, el mejicano Gaona- más valiente. Porque se iba del todo o del todo se quedaba. Pero cuando se quedaba, se quedaba más quieto, seguro, fresco, garboso y cerca, sobre todo cerca, que nadie. Por eso le parecía a los públicos un torero mágico, embrujado, misterioso, milagroso. Porque nunca mentía, porque toreaba siempre de veras"

                                                                                      José Bergamín. De "La claridad del toreo"


Se decía que la madre de los Gallos, doña Gabriela, sabía más de toros que nadie sin haber asistido a una corrida en su vida..............Parece probado que un toro le pegó un varetazo a Rafael cuando ejecutaba la suerte de banderillas en Sevilla...............Rafael llegó cojeando y trastabilleando a la casa de la matriarca.
-¿Es que te ha cogido el toro?- preguntó doña Gabriela.
-Sí madre,me ha cogido el toro.
-Pues habrá saltado la barrera y te habrá sorprendido en el callejón. O te habrá tirado un cuerno, Rafael........"


En Las memorias de Clarito (César Jalón), podemos leer la siguiente anécdota:

"Toreaban juntos una tarde en Madrid, Belmonte y Rafael el Gallo. Este último le pregunta al primero:

_¿Tiene usted miedo?

Y Belmonte le contesta:
_Yo sí, porque pienso arrimarme mucho y estoy preocupado. En cambio, usted no lo estará ni pizca"


El propio Rafael el Gallo explica su toreo:

"Yo toreo con los brazos porque no puedo valerme de las piernas. Pero aunque pudiera, seguiría toreando lo mismo, porque en el toreo no son los pies los toreros, sino los brazos.....................Torear es parar y cargar la suerte naturalmente, sin violencia del cuerpo, teniendo separados los pies o..........los pies juntos..........La posición natural de las piernas para torear es la natural. Será una perogrullada, pero es la manera más clara de decirlo. Cargar la suerte no es abrir desmesuradamente el compás...........Eso es escurrir el bulto...................Una cosa es apoderarse de los toros y otra torear"


Rafael Ortega Gómez, Gallito, nieto de Fernando el Gallo y sobrino de Rafael el Gallo y de Joselito, en su libro Mi paso por el toreo, cuenta la siguiente anécdota:

"Mi abuelo ya estaba enfermo. Por aquellos días fue su hijo a torear de novillero a Córdoba. Tenía Rafael quince años, Mi abuelo, por la enfermedad, no puedo desplazarse desde Sevilla y escribio una carta a Lagartijo, donde le decía: "Querido amigo y compañero Rafael: Va un chiquillo mío a torear a Córdoba. Quiero que le veas y me des tu parecer". Pasados díez o doce días se recibió una carta en Sevilla con el siguiente texto: "Querido compañero y amigo Fernando: Ayer vi torear a tu chiquillo y paso a decirte que si se cae de un quinto piso, cae torero. Un abrazo de tu amigo y compañero, Rafael Molina, Lagartijo"

El mismo Gallito, en su libro Mi paso por el toreo, escribe:

"Yo no he sabido de ningún torero que, habiendo conocido a Rafael el Gallo, no haya sido partidario acérrimo suyo. Con todos los que hablé, incluidos Guerra, Belmonte, Fuentes y tantos otros, me hicieron grandes elogios de Rafael...................Posiblemente, de los treinta pases que se dan en el toreo, veinte fueron invención suya. Por ejemplo, el pase por alto que llamaban "el celeste imperio", las banderillas al trapecio, las largas cambiadas, el pase con la muleta por la espalda, el molinete con la mano izquierda, el pase afarolado, el llamado del "quiquiriquí"..........., y así innumerables suertes del toreo...............En la temporada siguiente a su alternativa (1903) toreó en Madrid al famoso toro de Aleas.........una faena que ha quedado para siempre en los anales del toreo. Y eso que la tarde anterior le había echado un toro al corral...................En el toreo a una mano no tuvo rival. Sus largas afaroladas, sus revoleras y serpentinas, creaciones suyas...........encendían el entusiasmo más enardecido. Con las banderillas era su preparación graciosa  artística; jugueteaba con el toro en quiebros y cambios antes de clavar, cosa que hacía con la mayor perfección en todas las suertes conocidas...............Dio grandes estocadas en la suerte de recibir y del volapié................Indudablemente, fue intuitivamente el precursor de las formas que habían de aparecer y prevalecer en el toreo...............Clásico como el más clásico, romántico como ninguno, su toreo fue, en suma, plasticidad y armonía"

"Nunca le importó el tamaño de los toros, siempre salvó a las empresas cuando más necesitadas estaban. Otras veces, cuando alguien comentaba lo grande que eran los toros, decía: "No, no, si yo no me los voy a echar a cuestas"

"Una tarde, un toro de Veragua le enganchó y le dio una voltereta tremenda, que le subió por los aires a casi cuatro metros del suelo. Rafael el Gallo, que tenía fama de medroso, se levantó del suelo y le dio seguidamente veinticinco pases al toro y armó uno de los escándalos más grandes que se han formado en Madrid..........Algunas personas le preguntaron al finalizar la corrida:
-¿Cómo es que usted, después de esa voltereta tan tremenda, ha estado usted tan valiente y tan fenomenal con el toro?
-¡Oiga usted.........! Es que a mí no me cogió el toro; me cogió el aire........., que la muleta se me metió entre las piernas"

"Rafael era un hombre muy raro.Tenía temporadas con faenas continuas de una calidad tremenda, pero hacía otras temporadas muy malas, pésimas.............Un año que estuvo mal, su hermano José, que le quería mucho, intentó convencerle:
-Hombre, Rafael, no torees el año que viene. Yo te encuentro débil; este año no has estado bien y yo sufro mucho cuando los públicos se meten contigo. ¿Por qué no te retiras un año o dos?............Y Rafael, mirándole muy serio, le dijo:
-Oye, mamarracho, ¿quién te has creído que soy yo? Soy mucho mejor torero que tú.
José se echó a reir y le dio un beso y un fuerte abrazo; sabía que con Rafael no cabían bromas. Pero a Rafael se le quedó grabada esta conversación y ese año fue una de sus temporadas mejores"

"Belmonte se dirigió a mi tío Rafael, que había permanecido en silencio, escuchándole atentamente:
-Maestro............¿Se acuerda usted del toro, también de Concha y Sierra, en Valencia, con su hermano y conmigo?
Y con la cara alegre, apartando la seriedad, contestó Rafael:
-También ése es uno de los toros que mejor he toreado yo en mi vida"
-Usted sabe -le dijo Juan riendo- que cuando usted toreaba bien un toro, me gustaba meterme con José; y en ese toro me acerqué a él y le dije: "Ya estamos yéndonos de aquí, que sobramos los dos" Y fíjese que amor propio no tendría, y aun queriéndole tan bien a usted, me echó en ese momento una mirada como para fulminarme. Y recuerdo, ¿a ver si se acuerda usted?, que le quitaron los caballos al coche y le paseó a usted la gente, tirando del coche por toda Valencia...........................Rafael sonreía"

"Yo conocía la gran predilección de Belmonte por Rafael el Gallo, de modo que le pregunté:
-Dígame, Juan, ahora, ¿qué clase de torero ha sido Rafael el Gallo?
-Rafael el Gallo ha sido el inventor del toreo. Te lo voy a explicar: Lagartijo, dicen, que fue un fenómeno; Guerrita, muy poderoso; a los demás ya les ví yo y no me lo tuvo que contar nadie. Rafael el Gallo, ¡Rafael!, éste inventó lo que se llama el toreo moderno, porque tú sabes que en aquella época se dedicaban más a lidiar el toro, no a torearlo, que es distinto. Cuando Gallito y yo llegamos al toreo, ya lo había inventado Rafael, que, además, ha sido el que mejor ha toreado de toda la historia"


Y más adelante, Gallito, en el mismo libro, relata una de las más conocidas anécdotas protagonizadas por Rafael el Gallo:

"En la postguerra existía una peña en el café "Lyon D'Or" de Madrid, que se llamaba Peña de Cosío y que estaba formada, entre otros, por don Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, Ignacio Zuloaga, Eugenio Dors, Gerardo Diego.................Ortega y Gasset me dijo un día:
-Tengo unas ganas tremendas de charlar con Rafael el Gallo, porque su personalidad me fascina.........
-Un día de estos -le dije- se le voy a traer a Madrid y  comeremos juntos para poder charlar
A los quince o veinte días, José María Cosío y yo arreglamos dicho encuentro y nos fuimos los cuatro a comer............Rafael el Gallo entusiasmó a Don José Ortega y Gasset.....................Pasadas dos o tres horas de conversación, Rafael se encontraba un poco cansado y quiso dar por finalizada la reunión.............Nos despedimos de don José Ortega y nos quedamos solos Cosío, Rafael y yo; poco después El Gallo nos dijo:
-Vámonos a tomar un café a "Lyon D'Or", pero antes vamos a comprar unos puros a casa de mi amigo Santiago...........Cuando volvimos al café "Lyon" nos sentamos otra vez en la mesa y después de encender El Gallo su puro le dice, muy fijo, a Cosio:
-Oye, José María, este señor tan amable que comió con nosotros, ¿quien es?
-Hombre, Rafael -le responde Cosío-, tu siempre tan despistado; es Ortega y Gasset.
-Eso lo sé, pero qué es lo que hace.
-Es el filósofo más grande de España.
Rafael el Gallo vuelve a mirar a Cosío, diciéndole:
-¡Qué barbaridad! ¡Hay gente pa toó!"



Vicente Pastor cuenta una anécdota que ilustra muy bien el ingenio de Rafael el Gallo. Una tarde, en la plaza de Madrid, Rafael hizo con el primer toro una de las peores faenas de su vida. Llovieron almohadillas al ruedo, y el público, indignado, se hartó de chillarle. Cuando el Gallo, compungido por el fracaso, volvió a la barrera, Vicente Pastor, que le estimaba mucho, se creyó en la obligación de dirigirle alguna frase de consuelo, y le dijo:
-¡Hay que ver cómo está el público esta tarde, Rafael!..........
Y el Gallo le respondió rápido:
-Para vosotros, colosal. ¡Ya los he dejao a tos roncos!


Un amigo aficionado se encontró con el maestro en el tren de Córdoba a Sevilla. Había toreado El Gallo en el coso de los califas en comepetencia con Bombita, pero no anduvieron demasiado bien las cosas.
-¿Entoces qué ha sucedido Rafael?
-Pues nada ,división de opiniones.
-¿Entre tú y Bombita?
-No entre mi padre y mi madre. Unos se metían con mi padre y otros con mi madre.

Lidiaba El Gallo una corrida de Miura y no dejaba de asomarse a la ventana del hotel. Ni de mirar al cielo.
-Maldita lluvia, maldita lluvia- mascullaba el maestro.
-Pero Rafael, si el cielo está azul..........-objetó el mozo de espadas.
-Pues eso, maldita lluvia. Que no aparece y me esperan los miuras.

El Gallo había incorporado a su cuadrilla un personaje conocido como Marchena. No era banderillero, pero tenía acceso al círculo más estrecho del maestro. Lo acompañaba en los momentos previos a las corridas de toros. Se comportaba como un confidente................Sorprendió a su mujer, Pastora Imperio, la figura de Marchena.........
-¿Se puede saber que hace este hombre siempre aquí?
-Hacer, lo que es hacer, no hace nada. Pero escuchar, escucha muy bien.
Se refería Rafael a que el Marchena le permitía desahogarse sin resistencia. Hablando y hablando, el miedo se le iba por la boca.


F. Bleu, en su libro Antes y después del Guerra, escribe:

"El Gallo es la antítesis de Vicente Pastor. El de la calle de Embajadores, llegó al sitio de honor de la tauromaquia a fuerza de reconstituir cosas pasadas. El hijo de Fernando Gómez reina en la misma, por las originalidades de su trabajo y por las genialidades de su carácter.........................Para mí, el Gallo es la perfecta encarnación, el modelo y el tipo del estilo de torear diametralmente opuesto al que yo defiendo, y como cosa perfecta y acabada le respeto y le admiro, aunque algunas veces, en mi fuero interno, le deteste................Diré más. De transigir en ocasiones con algún diestro que no toree como yo creo que debe torear, transijo únicamente con el Gallo, porque veo y comprendo que en lo tocante a gracia, a lindeza, a donosura, a salero y a picardía, no se puede pedir más. Rafael Gómez es la ocurrencia, la buena sombra andaluza hecha torero; es la íntegra personificación del arte colorista y deslumbrador del cuarteo; es la quinta esencia de la malicia y de la astucia gitana.........................Sabe matar, sabe arrancar en corto, sabe parar y estrecharse, porque en 1912 dio tres o cuatro estocadas de las de día de fiesta; pero si tocan a no confiarse, ya está buscando con los pies el terreno de la huída y con la mano derecha el sitio de la yugular...............Desprecia los tranquillos y ni se vale del socorrido paso atrás; cuando las condiciones de los toros y su prudencia se lo permiten, se acerca, para, torea y mata; cuando los toma miedo, no trata de disimularlo...........y se espanta"

"Si me dejara llevar del instinto, muchas veces, en una misma faena, abrazaría al Gallo y le llamaría granuja. Al ver su calidad y su cantidad de torero en los naturales, en los altos, en los preparados y en los de pecho, no puedo pensar que venga detrás lo otro.........................Hay además que proclamar muy alto, que los pases llamados de trinchera son en el toreo partidas fallidas que contradicen su propio significado...............Eso no es pase de muleta ni lo será nunca, por mucho que el Gallo se empeñe...............Es un alocado producto de la alucinación en que vive permanentemente Rafael..................Delante del molinete aislado, de la trinchera única, del cambio por la espalda solitario...............no hay más remedio que quitarse el hongo...............Servidos en series.............acaban por empalagar y asquear el estómago menos delicado.................De todas estas consideraciones se deduce mi criterio condicional sobre el caso Gallo, pero también mi admiración ilimitada por ese torero, tan excepcional como descarriado"




"Don Indalecio", en el número 3 de la Colección "Grana y oro", titulado "La Tauromaquia en el siglo XX", escribe:


"(Pgs 28-30)……Este, que fue en sus comienzos profesionales Gallito chico, siguió como Gallito y continuó como el Gallo, hijo del señor Fernando, segundo de una dinastía, fue un torero genial y con genialidades. Su arte, o en la cumbre o en el subsuelo. Consecuencia ello de la falta de facultades, de enfermedades, de incertidumbres, de “preocupaciones”, de muchas cosas imponderables………Al autor de esta historia no le gustan en el toreo lidiadores a los Rafael el Gallo………, el primer aficionado que se rió y celebró una espantada del Gallo, hizo polvo la virilidad de la Fiesta………….Su padre…..confiaba en la torería de Rafael “capote en mano” para salvar a todos de situaciones enojosas. No pensó el señor Fernando en la manera de ser de su hijo, como no pensó Guerrita en otra frase de las suyas: que si Rafael cayera desde un quinto piso, caería torero. Desde sitio menos alto, desde el borde de una barrera cayó, se tiró muchas veces, y al suelo del callejón llegó descompuesto…………..Son muchas las faenas extraordinarias con toros claros, y son muchas las salidas entre guardias en tardes de público oscuro…………….De un Gallo menos pintoresco, podremos decir que fue un torero vistosísimo, sevillanísimo, con el capote; la misma vistosidad y soltura demostró en los jugueteos en banderillas antes de clavar; en sus faenas de muleta prevaleció en las fechas grandes la más deliciosa fantasía; y su estoque dio paso a las más gritadas catástrofes. Cuando llegaban, y llegaba a temporadas casi a diario, se recurría a las razones de la sinrazón de la poca salud de Rafael en el cuerpo y en el alma………….Si las piernas le acompañasen sería capaz de torear becerros en festivales, o vestirse de luces para dar una revolera a una cabeza de toro de mimbre………….Para muchos, Rafael el Gallo fue el mejor torero que alumbró madre. Lo que él hizo no lo hizo nadie. Respeto toda opinión. No la comparto."


José de la Loma, "Don Modesto", en su libro Desde la barrera, Pgs. 219-227, editado en 1910, escribe:

"Su toreo de muleta que enloquece a las multitudes, porque es imposible encontrar nada más bonito, nada más artístico y elegante, tiene sólo un relativo mérito………Gallito, para realizar una estas asombrosas faenas, necesita un “toro ideal”, hecho de encargo y a la medida…….El cornúpeto reservón, el avisado, el huído, el manso, el aplomado….., cualquiera que presente la más insignificante dificultad, no es de la comunión de Gallito, y el gran torero, el clásico, el inconmensurable, se convierte en un novillero ignorante y ruín, ayuno de pundonor y vergüenza torera……….Con toros a la medida no tiene rival el hijo de Fernando……..Pero el toreo no es esto, precisamente. El buen torero debe tener recursos para contender con toda clase de toros. Enmendar los defectos y preparar al bicho para la muerte es la misión de la muleta……De diez toros estoqueados por Gallito, le veremos admirable, colosal, en uno; bien en dos, y mal, rematadamente mal, con los siete restantes………..Gallito no es un torero valiente…….El valor y la vergüenza torera no entran en la jurisdicción de Gallito……El Gallo “tiene ángel”. Su simpática fisonomía y su carácter gracioso, bondadoso y jovial, se llevan de calle a la gente…….Pero es un torero muy corto, que ni con telescopio puede llegar a Bombita……..Rafael es a Ricardo (Bombita), lo que su padre fue a Lagartijo el Grande."



Enrique Minguet "Pensamientos", en su libro Divisas y Coletas, 1908. Pg. 112, escribe:


"Decir que Gallo es un excelente torero entiendo resulta una redundancia, todos sabemos que Rafael torea magistralmente, entusiasmando a los aficionados por practicar la lidia, que contiene la esencia del toreo fino, todos sabemos esto, todos, también tenemos olvidado de puro sabio que no mata, ¡si matase! habría necesidad de elevarle una estatua, pero no mata, ni matará, será exactamente igual que su padre, de los que se afligen en el tercio de la verdad……..¡Ojalá me equivoque! Como entusiasta por nuestra fiesta lo celebraría, pues toreros como Gallito no abundan, por desgracia."

Enrique Minguet "Pensamientos", en su libro Pases de castigo, 1912, Pgs. 208 a 210, escribe:

"El 8 de Abril de 1897, a los quince años de edad, toreó por primera vez en la plaza de Valencia, siendo aplaudido……El 15 de mayo de 1899 debutó en Madrid como matador de novillos………Gallito es un verdadero artista del toreo; aquello que el hace bien no hay quien pueda mejorarlo, de la misma manera que nadie podrá empeorar aquello que el haga mal; no tiene término medio: tan grande en sus fracasos como gigante en sus éxitos; siempre desigual……..Capote y muleta maneja con soltura, dominándolos en absoluto; con las banderillas queda bien y con el estoque muchas veces abrevia, pero su característica es la de pinchar más de la cuenta; es de una inventiva grande ante los toros, siendo, en resumen, Rafael Gómez un verdadero artista del toreo."



El mismo Enrique Minguet "Pensamientos", en su libro Los clásicos del toreo, editado en 1913. Pgs. 87 a 93, escribe:



"Este torero, el cual es tan grande en sus fracasos como en sus éxitos………Gallo es el soberano artista de la tauromaquia, debido a que nadie le superó en los momentos felices del éxito……..Este gran torero no tiene término medio…….el Gallo es el maestro de la filigrana, el artista del toreo, el lidiador inimitable en los momentos felices en que enaltece su arte………¿qué otro torero lidia reses con el arte especialísimo, con la salsa torera, exclusivamente suya; qué otro matador se dirige hacia el toro y repentiza suertes, haciendo todo aquello que le da la realísima gana con capote y muleta?.......¿..que otro diestro de alternativa puede competir con Gómez Ortega en los momentos felices?...¿…..qué lidiador es tan clásico, tan torero de escuela, pura y netamente de escuela, cuando sale un toro bravo, al que es necesario parar y mandar? ¿Qué torero es el que puede poner más salsa en las suertes que ejecute y quien puede torear tan suavemente como él, templar y mandar con esa gracia propia, suya y exclusivamente de Rafael Gallo?.......; por eso le toleran sus espantás, por eso le toleran sus fracasos……El Gallo es un clásico…….Este matador torea derecho; casi nunca le vi encorvado……., con el compás poquísimamente abierto, nada más que lo preciso, lo necesario para cargar la suerte; torea, y se dice que torea porque para y manda…….Como rehiletero es suave y artístico, como matador resulta habilidoso, algunas veces entra a matar con todas las reglas del arte: en corto, por derecho y sale rozando los costillares……”El torero dueño y señor de la filigrana”


Luis Uriarte, en su libro Figurones taurómacos, editado en ¿190.?, en las páginas 36-39, escribe:

"Rafael nació torero: su ciencia y su arte son dones infusos…….Es el mejor y el peor. ¡El divino calvo y el calvo de la espantá! Como él mismo dice, si el toro embiste bien, güeno; y si no…….No entiende casi nada de nada que no sea cuestión de toros……..Rafael Gómez es el torero artista por excelencia: su toreo es la estética de la tauromaquia. Ejecuta con reposo, con desgaire, mostrando su prestancia; es elegante y grácil en el movimiento; plástico  y armonioso en la línea; clásico y fastuoso en el estilo; y atrevido en la innovación…….Se deja fácilmente por el miedo……Es prudente, modesto, afable, algo frío, un tanto melancólico…..Su temperamento ha sido forjado en la fragua del infortunio; su corazón cursó en la escuela de la desgracia: es un escéptico."



L. Moya de Arpí, en El Album del Eco Taurino. Madrid, 1912, escribe:
  
"En su presentación como novillero en Zaragoza, con una novillada guapa de Trespalacios, el éxito fue redondo, y tal el entusiasmo que sus faenas despertaron entre los aficionados, que al domingo siguiente volvió a actuar con una media corrida que había de estoquear él solito. La fiesta comenzó admirablemente con un lleno completo y una animación extraordinaria. En el primer toro la cosa fue bien y en el segundo todavía mejor, hasta que salió el tercero, un torete navarro de recortada lámina. El hijo del señor Fernando echóse el capote al brazo, y así continuó dejando que hicieran los quites los individuos de su cuadrilla. ¡Estará cansado! –decían unos- ¡Se reservará para después!- añadían los otros, también a modo de disculpa. Pasó el segundo tercio y llegó la hora fatal, y mi buen Rafaelillo tomó los trastos. No he visto nunca mayor habilidad que la de aquel muchacho, para ir precisamente por donde no iba el toro. Y así pasaron cinco minutos, y el público comenzó a impacientarse, y pasaron otros cinco, y el respetable traspasó los límites de la paciencia. Entonces el señor presidente llamó al diestro, y en tono de reproche le preguntó: -¿Pero es que no quiere usted matar al bicho? –No, señor,- respondióle secamente el muchacho.- ¡Pues irá usted a la cárcel! –gritóle el U.S.- Pues como U.S. ordene –contestó el mozo, Y, en efecto, momentos después y ante la rechifla general del indignado concurso, el hijo del señor Fernando ingresaba en la cárcel vestido de torero…………Han pasado algunos años…….Por lo demás es el mismo, con todos sus aciertos y con todas sus desigualdades, y como su padre seguirá toreando hasta que se rinda al peso de los años o al golpe de los infortunios, mimado unas veces y otras censurado agriamente, pero siempre con amigos y admiradores en el bando contrario."


Maximiliano Clavo, "Corinto y Oro", en su libro Se fueron Bomba y Machaco. Otra época del toreo, Pags. 70 a 73, editado en Madrid en 1914, escribe:

"No es posible negar que el hijo de Fernando Gómez es un torero inconmensurable……..Al tiempo de declarar sinceramente las excelencias de Rafael, hay que convenir en que tiene páginas tan fatales en su historia, que no se yo si podremos admitir que una preciosa faena compense un horroroso desastre. Es posible que no…….”Ese es el mejor cuando quiere”, dijo un día Guerrita…….Cuando quiere……Es del dominio público, taurómacamente hablando, que Rafael Gallo no tiene un enemigo. Hace lo que quiere……, triunfa una tarde, se tapa en tres, fracasa en seis, y el público le aplaude lo bueno y le perdona lo pésimo….¡Rafael Gallo ha caído en gracia!........el Gallo es un torero muy grande, muy genial, muy artista, muy saleroso……; pero muy desigual, muy desprovisto de pundonor, muy miedoso……..¿Vamos a declarar nula la vergüenza torera para llegar a ser gran figura en la profesión……?"


Rafael Ríos Mozo, en su libro Tauromaquia fundamental, escribe:

"El Gallo ha sido el torero más genial de todos los tiempos.......................Además llegó en el momento justo, cuando el único verdadero artista de aquella época, Antonio Fuentes, estaba ya en el más completo declive.....................Si hacia falta huir, huía; pero cuando estaba en inspiración..........., cuando estaba en inspiración debió ser algo indescriptible, y esa imposibilidad definidora se debía a que lo que él hacía no era capaz de hacerlo más que él. "Para torear hay que acariciar", decía él del toreo. Y era una completa realidad en su arte, porque caricia era la que imponía a los astados, sin una violencia, todo suave y perfumado.....................Cuando Rafael estaba inspirado, cada pase era una creación nueva, como algo que surgiera en aquellos momentos y lo pusiera en práctica de un modo pleno de la gracia más auténtica.............Fue un extraordinario artista con la capa, con las banderillas y con la muleta. Y cuando quería o le soplaban los hados benéficos, hacía la suerte de matar a la perfección"

"El 12 de mayo de 1912 tuvo una tarde fatal en Madrid, hasta el punto de que en su primer toro escuchó los tres avisos...............Tres días después, en la misma plaza, alternando con Bombita y Vicente Pastor, es recibido con una hostilidad terrible por parte del público. En su primer toro, su actuación no pasó de discreta; pero en su segundo, llamado Jerezano, de la ganadería colmenareña de Aleas, realiza quizás la faena más perfecta que se habia hecho hasta entonces en la plaza de Madrid, obteniendo la oreja en medio de un clamor delirante.................En 1915 obtiene en Sevilla, el 20 de abril, otro éxito esplendoroso, en el tercer toro de Salas, que brindó a la insigne actriz doña María Guerrero. En ese animal realizó toda clase de genialidades, dando los primeros pases sentado en una silla"

El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:

"Heredó del padre el arte y sus desigualdades; mejoró el primero, pero acrecentó las otras. Persona excelente, cariñoso, llevando una vida singular y bohemia, torero de inspiración, creo que buen conocedor del ganado, se esperaba siempre de él lo más insospechado; su toreo tenía especial finura; con la capa era mejor con una mano que con las dos: largas, afarolados de pie y de rodillas, serpentinas y revoleras; creación suya fueron en su mayor parte; con las banderillas era gente, sobre todo en las alegrías de la preparación, colocándolas a veces al trapecio y en silla; con la muleta era largo y templaba mucho cuando estaba tranquilo; con la espada, irregular; sabía de sobra cómo se debía practicar la suerte, pero poquísimas veces lo hizo...............................Fue, a no dudar, un genio del toreo, al que el público quería; de sus espantadas famosas, tirando los trastos y saltando la barrera con pavor, decía: "Que si la barrera no se había hecho para eso, ¿para qué se quería?" Y para justificarlos, "que la silba mayor dura diez minutos, y la cornada más pequeña, una semana"...............................Terminada una corrida, ya en su casa, le preguntan: "¿Cómo has estado?" Y responde con su gracejo habitual: "Hubo división de opiniones; unos me nombraron la madre y otros el padre"...........................Hizo gala de su miedo y cinismo. En una tertulia, comentándose que le había echado al corral un toro que se llamaba Lengüeto, dijo: "Y por mí todavía se lo llaman".............................En un toro grande, difícil, al brindar -lo oí yo personalmente- lo hizo del modo siguiente: "Brindo por usía y el acompañamiento, y vamos a ver qué pasa en el otro toro", como dando a entender que del que tenía delante no había por qué ocuparse.............................A mí me gustó el Gallo, como no podía por menos, tratándose de tan gran artista; pero no puedo celebrar sus genialidades, sus espantadas y la falta de valor indispensable en todo el que pretende vestir el traje de luces"

Alejandro Pérez Lujín, conocido por el pseudónimo de Don Pío, escribe sobre el carácter de Rafael el Gallo:

"El mismo desorden que algunas veces puede apreciarse en su vida torera, se refleja en la privada y particular................Rafael es bonísimo, afable, prudente, cariñoso, ingenuo, hasta incurrir con frecuencia en lo inocente, a pesar de su clara inteligencia. Melancólico y distraído, compasivo ante las desgracias ajenas, pésimo administrador de los cuantiosos dineros que ganó; buen amigo de los suyos, dispuesto siempre a hacer el bien, por lo que expuso su vida incontables veces en las corridas de beneficio.........Es un conversador afable, ameno y competentísimo, enfocando maravillosamente bien los dos puntos de vista, como torero y como aficionado"

Manuel Velilla escribe sobre la faena de Rafael el Gallo en Pamplona, el 9 de julio de 1912:

"Hoy hizo Rafael una faena gloriosa, hermosísima.........., ora en pases clásicos, completos y puros, ora a impulsos de magía, inteligencia y potencia creadora.........., de pie, de rodillas, de espaldas, de cara, pasando la muleta por la espalda, por encima de la cabeza............"

El conocido crítico José de la Loma, Don Modesto, describe, asombrado, la faena de Rafael al quinto toro de Olea, corrido en Madrid, en la plaza de toros de Vista Alegre, el 26 de julio de 1908:

"¡Qué pases en redondo, sobre la izquierda y corriendo la mano! ¡Qué seis muletazos en la suerte natural, aguantando de firme y librándose del tremendo embroque con un artístico movimiento de brazos! No recuerdo faena tan completa, tan hermosa ni tan emocionante. Eso es torear. Así se pasa la muleta. Eso es lo que ha hecho célebre en la historia de la tauromaquia a Cayetano Sanz. Lo que ha habido en Vista Alegre ha sido una resurrección"


Benedicto Torralba de Damas, en su libro Filosofía del toreo, editado en 1932, en las páginas 223-226, escribe:



"Toda la vida torera de Rafael ha sido eso: hoy una apoteosis y mañana una abdicación; hoy exaltación artística y mañana repudiación del Arte; hoy gallardía en el peligro y mañana pánico en el peligro y fuera de él; hoy recibir culto casi en el sentido teológico de la palabra y mañana temblar ante la perspectiva del linchamiento y la cárcel. Pero en sus buenas como en sus malos días, el Gallo ha contado siempre con la popularidad. A Rafael le han salvado sus cosas del olvido del público. No es tan sencillo tener cosas…….Así él ha podido permitirse coger la muleta, sentarse en una silla, citar al toro y echar a rodar la silla cuando aún estaba la bestia como a diez metros de la jurisdicción del diestro……Y el público, ¡encantando! Así ha podido sacar de su capotillo serpentinas de quinientos metros, mientras el toro contemplaba beatíficamente la fantasía. En intercalar en las faenas el gracioso entremés de plegar y desplegar la muleta con el esmero que pudiera hacerlo un dependiente del ramo de tejidos. ¡Cosas de Rafael!.......Verdad que en sus grandes tardes de artista, Rafael ha correspondido con arranques de esplendidez a los fervores del público. No ha sido el suyo un toreo clásico, ortodoxo, pero sí un toreo sugestivo, chispeante, de graciosa prestancia. Hablando del toreo de Rafael se ha escrito muchas veces la palabra pinturería. Pero ha habido algo más en el toreo del gitano: inteligencia para adaptar su estilo a las condiciones de cada res, elegante soltura en el redondel, y la difícil facilidad de enmascarar el esfuerzo del dominio con la quebradiza filigrana………..El toreo del Gallo es indiferente a toda preceptiva; responde a la inspiración del momento y sólo a ella. Es algo muy personal e inimitable……..Belmonte puede tener, y tiene, discípulos. El Gallo no puede tenerlos. Ese otro gitano, Cagancho, sólo está acorde con él en lo superficial y anecdótico; pero lo esencial del toreo de Cagancho, temple, quietud, pureza de ejecución, ningún vínculo tiene con el toreo de Rafael………..Los que no hayan alcanzado a ver la luminosa algarabía de una faena del Gallo han de resignarse a no buscar huellas de aquel arte. Repitámoslo: ni las hay, ni puede haberlas……….Debe ser un poquito triste tener la certeza de que no podremos engendrar hijos para el Arte; pero es a la vez un orgullo saber que esa impotencia se debe precisamente a la reciedumbre de nuestra originalidad."

César Jalón, en su libro Grandezas y miserias del toreo, escribe:

".............la vergüenza torera desapareció desde que a principios de siglo, con el arte churrigeresco de Rafael el Gallo, se entronizó el miedo en la llamada fiesta del valor, y so capa de gracia pajolera, de salsa gitana y de no sé que otras zarandajas, que ya hacían presagiar el triste fin de la vida artística de este pobre juglar taurino, las cobardes "espantás" se consintieron y hasta se celebraron. ¿En dónde estaba lo artístico de las huidas de aquella figurilla desmedrada, que vestida de negro y con las medias blancas- como el semblante, cubierto de los livores del pánico-, abandonaba la espada para la mayor desenvoltura de las piernas en su pirueta salvadora?"

"El Gallo, por el contrario, aprovecha el margen de confianza que los públicos le conceden, para elaborarse, a su medida, un toreo "marginal". La serpentina -que tiene nombre carnavalesco-, el par de trapecio -que trasciende a circo- y la "espantá" (tragicomedia gitana). Todo lo que ha trabajado el hombre para no trabajar lo ha toreado el Gallo para no torear. En sus improvisaciones, calificadas de geniales, la muleta entró por todos los movimientos menos el de la lentitud, y los toros, a su orden, pasaron por todas partes y de todos modos, menos cerca y por delante del pecho del torero.................Al lado del toreo marginal, se hace también una conciencia al margen. Mientras el Espartero decía "¡más cornás da el hambre!", Rafael proclama que "la bronca más grande dura menos que la cornada más pequeña"..................Y cuando un aficionado le pregunta cómo es que a él no le importan los Veraguas, ni los Miuras, contesta: "¡Lo mismo da! Cuando salen malos y "viene la de correr" jamás se me ocurre volverme a preguntarle a un todo de quien es.....".....................En tanto se desnuda, de vuelta de una corrida en que le han echado un toro al corral, sus íntimos creen el caso de consolarle:

-¡Era un marrajo!
-¡El condenado se acostaba por el lado derecho!
-¡Se iba al bulto!
-Además -resume uno-, se llamaba Verdugo.
A lo que el Gallo replica serenamente:
-Y por mí, todavía se llama...................

Ni para en la plaza ni para en la calle. Su toreo es tan inquieto como él mismo. O él es tan nómada como su toreo...................Un amigo mío -alma viajera, caracol que tiene por concha el trasatlántico- caminaba, hace dos años, por el Pacífico. A altas horas de la noche, alarmado por la inopinada detención del barco, abrió la luciérnaga de su camarote. Vió lanzar un bote al agua. Y a poco, descender por la escalerilla a un hombre menudo. La luna le hacía más blanco el crema de su traje de seda de Panamá. Un impermeable pluma, un saco de mano y una cañita anudada -débil punto de apoyo para pasar al bote- se partieron con él. El trasatlántico reanudó la marcha. Y un marinero, satisfaciendo la curiosidad de mi amigo, murmuró: "¡Monsieur Gallo!...............No se ha vuelto a sabe de él"


César Jalón, en su Memorias de Clarito, escribe:

"En Rafael el Gallo -artista refinado y voluble, el más extraño de la historia taúrica- la fuerte personalidad contrastaba con su apocado carácter......................Toda su exhaustiva carrera profesional, desde 1895 -en que chavaluelo treceañero, banderillera un toro que mata Reverte en su pueblo de Alcalá- hasta 1936, se ensarta en un informe rosario de ascensos y descensos, de retiradas y retornos, de auroras y ocasos, de azares y anécdotas, de fracasos y tornaventuras.................Rafael el Gallo, heredero directo de la genial desigualdad del padre (Fernando el Gallo), en la señalada ocasión de un toro propicio, acoplando la singuralidad de sus maneras a un impecable clasicismo, toreaba -y hasta alguna vez mataba- a cien codos por encima de cualquiera de su tiempo....................Preocupado excesivamente de su piel, se confiaba o desconfiaba según su dictamen, inesperadamente, a la postre de un misterioso diálogo con el toro, acercándose hasta la oreja, o rompía de súbito la reunión, volviéndole las espaldas a todo correr. Era en el contexto de la corrida un punto y aparte de todo y de todos. Y contaminados de su pathos, los públicos hacían asimismo punto y aparte de él. Exaltaban hasta el infinito sus glorias, a fin de que sirviesen de paliativo a sus inmediatos e incoercibles reveses. Y así, con sus hilarantes espantás fue admitido el acceso del pánico al palenque valeroso de los toros"



Cossío se refiere a él en los siguientes términos:

"Rafael el Gallo ha ejecutado todas las suertes del toreo y las ha ejecutado no sólo a la perfección, sino impregnándolas de un sello personalísimo, una gracia y un donaire, no ya insuperables, sino incopiables, inigualables. Su carácter le impidió ser la principal figura del toreo de su época. En la plaza y fuera de la plaza le faltó constancia, persistencia en su labor. No ya en una tarde o en una faena, en un minuto; más aún, en muy pocos segundos pasó de "hacer arte" al ridículo de la huida más descarada y descompuesta....sus famosas espantadas (de él es la frase "las broncas se las lleva el viento y las cornadas se las queda uno)......En el toreo a una mano no tuvo rival; sus largas, largas afaroladas, revoleras, serpentinas -invento suyo- y hasta sus improvisaciones y alegrías encendían el entusiasmo. Con las banderillas practicó a la perfección todas las suertes conocidas. Era su preparación graciosa, jugueteaba con el toro y clavaba con la mayor perfección en todas las suertes. Con la muleta fue el dueño y señor de toda la gama de las más bellas inspiraciones y fue el inventor del cambio de muleta da mano a mano por detrás de la espalda. Dominaba completamente a los toros con un temple absoluto, insuperado. Quietud, alegría, prestancia y gallardía..............Dio grandes estocadas en la suerte de recibir y del volapié....aunque también buscó alivios inadmisibles, pinchando y clavando el estoque donde buenamente caía"

Néstor Luján, en su libro Historia del toreo, escribe:

 "Al Gallo es difícil clasificarlo en ninguna época ni en ningún estilo..............Como torero, fue un caso aparte. Toreó clásicamente cuando quiso, creó un toreo barroco cuando le pareció, y fue cobarde, desmedulado de miedo cuando se le antojaba................Rafael el Gallo resplandece en la Fiesta como la imaginación y la capacidad de fantasía........es el torero de personalidad más fascinadora que se recuerda. Fascinadora y compleja, pues pasaba sin solución de continuidad del triunfo más asombroso al fracaso más absoluto....Ha sido el torero más querido del público, más pintoresco y más improvisador y genial que ha pisado la arena....De él dijo el Guerra que "si cayera de un quinto piso, caería torero"........ Su capacidad de fantasía, el volumen mágico de su toreo, su inteligencia y sensibilidad han dado momentos a la Fiesta que ningún otro torero ha podido superar....Con el toreo a una mano, ha sido el artista más extraordinario que se ha conocido, sus largas fueron inagotables.....las verónicas las dio con gran donaire, levantando los brazos y encabritando al toro.....Como banderillero era notabilísimo, a pesar de su pobres facultades físicas .....Con la muleta fue un torero genial....Toreó clásicamente cuando quiso, mágicamente siempre, con un arte no aprendido....Matando dio, cuando se sentía confiado, magníficas estocadas: desde la suerte de recibir al volapié....Pero en este trance era donde fallaba más: muchas excelentes faenas quedaron desbaratadas por sus alivios y temores en esta suerte"


José Alameda, en su libro Los heterodoxos del toreo, escribe:

"Rafael no luchaba. Si ha habido un gallo que no fuera de pelea, era él..............Eso es lo que lo hizo heterodoxo, un heterodoxo agradable, sin pasión y sin profundidad. No era opuesto a la ortodoxia, cuyas normas conocía de sobra, sino a su disciplina; una especie de ausente que, de pronto, se filtraba por las paredes y aparecia en la plaza; y que, también de improviso, como un fantasma, desaparecía incorpóreo...............Conocía todos los recursos para dominar, pero no dominó nunca................Como no había ninguna sensación de dificultad vencida, faltaba eso que llamamos la hondura................El Gallo es, en la historia del torero, una figura incomparable................Un heterodoxo sin asomo de violencia.............Por donde vino se fue y nada dejó. No había quien pudiera igualarlo, ni imitarlo, ni continuarlo..................La sencillez sin tramoya de Rafael se oponía al mundanal ruido de Bombita, quien sin poseer su arte, ni mucho menos, fue el que mandó en el toreo -y en Rafael- hasta que llegó Joselito.................Cuando recuerdo a Rafael, al que tantas veces vi tan de cerca, no puedo, sin embargo, dejar de preguntarme: Pero ¿ha existido El Gallo, o lo hemos soñado?"


José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"Desde luego, Rafael El Gallo ha sido uno de los toreros cuyas faenas felices se recordaron por bastante tiempo. Tenía inspiración y gracia. Y mucho conocimiento del oficio. Pero le faltaba hondura, aquel fondo inacabable de torero, que habría de pasmar en su hermano Joselito. F. Bleu (Félix Borrell) define con gracia a El Gallo, como un "artífice de bagatelas"..................Por un momento, se esbozó una especie de competencia entre Bombita y El Gallo..............Competencia fugaz, por desigual, ya que Bombita, poderoso y valiente, no encontraba enemigo en Rafael, aunque, por contrapartida, cuando éste se inspiraba, no tenía "ni para el arranque" con El Bomba"


Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe la siguientes crónicas de dos de las muchas aciagas tardes de el Gallo


Madrid: Quinta de abono. Seis de Gregorio Campos. “Gallo”, “Gallito” y “Saleri II” (ABC, 14 de mayo de 1915)………………Fuimos a presenciar la quinta corrida del abono madrileño con la esperanza puesta en Rafael el Gallo. ¿Querrá hoy?...........Y al hacernos esta pregunta recordamos aquellos días en que nos llevaba con la misma duda un malogrado torero cordobés: Rafaelito Lagartijo………¡Cuántas tardes de desesperación! ¡Cuántas temporadas de perseguimiento! Con fe de creyente, casi de fanático, le seguía el público de plaza en plaza y de tarde en tarde, siempre con la duda por lema: ¿Querrá hoy?.....Y aquel lidiador clásico, fino, elegante, que ponía en sus faenas todo el sabor torero de todos los toreros cordobeses, no quería………Acaso no pudiera, que una larga enfermedad, cómplice quizá de las malas tardes, se llevó aquel torero, que no desmentía ni el ser cordobés ni el ser Lagartijo…….Y volvamos con el Gallo……Tampoco quiso ayer……..Todos sabemos que es un torero desigual, incongruente, casi absurdo, capaz de dejarse un toro vivo y en el siguiente cortar la oreja; armar un alboroto de protesta, seguido de otro más grande de admiración. Precisamente por estos días, en los pocos que median desde el 2 al 15 de mayo, el año 1912, cortó una oreja, le echaron un toro al corral y armó el escándalo con una faena inolvidable. El público, que sabe esto, le tolera los días aciagos en espera de los inmejorables……..Al Gallo, ni le animan los aplausos ajenos ni le sirven de enmienda las silbas propias; todo le da igual, o, por lo menos, lo parece; es el torero de la indiferencia………Y el público grita y de desespera y se siente defraudado, porque sabe que está ante el torero más afiligranado y colorista, que lleva en los vuelos de su capote todas las alegrías de la escuela sevillana, que puede y no quiere, y que, aparentando ignorar lo que sabe, lleva en sus faenas la provocación y el insulto………Cuando salíamos, todavía sonaban las voces a Rafael: “¡Que se vaya! ¡Que se vaya!”………….Sin saber por qué, acaso por asociación de ideas, recordamos una copla andaluza:


¡No siento en el mundo más

que tengas tan mal sonío,

siendo de tan buen metal!


No habrá torero más grande que parezca tan pequeño. Es el torero de más estilo que hace las cosas más abominables. Es el que tiene peor sonido, siendo del mejor metal”


Irún: Seis toros del duque de Tovar. Vicente Pastor y Rafael “el Gallo”. Escándalo formidable. Las “cosas” del “Gallo”. Motín. Impresión de la corrida (ABC, 28 de agosto de 1916)………………….La impresión de la corrida de Irún es el escándalo formidable a que dio lugar Rafael el Gallo. No hay idea ni precedente. Yo nunca vi tan mal al Gallo, y cuidado, señores, que le hemos visto mal muchas veces……..Baste decir que no dio un pase de muleta, ni toreó de capa, ni entró a herir al toro como no fuese a la media vuelta, y al final llegó el desastre inevitable………….Tocaron a matar. Salió el Gallo. Después de las desconfianzas de toda la tarde, dio un pinchazo muy delantero. Entonces el puntillero cogió un estoque, y con todo descaro, sin el disimulo de un capote, hundió desde la barrera el acero en el cuerpo del toro, que murió. Ésta fue la chispa; el público no necesitaba tanto para estallar en indignación. Se echó al ruedo, dispuesto a castigar la osadía del puntillero; pero éste iba ya detenido por la Policía: Entonces se volvieron contra el Gallo y le abofetearon. El mozo de estoques desenvainó uno, y, tirando cuchilladas, consiguió aislar a Rafael del público, que trataba de seguir pegándole. Llegó fuerza de Seguridad y contuvo a los más excitados…………..Un escándalo como nunca presencie. Un espectáculo vergonzoso……….Salimos de la plaza comentando la corrida con un reputado médico de Madrid. Alguien dijo: “Lo que ha hecho el Gallo no tiene nombre” Y el médico replicó: “Sí, señor; tiene un nombre; se llama miedo insuperable”


En el  mismo libro encontramos estas otras crónicas de Gregorio Corrochano:



Madrid: Corrida extraordinaria. “Gallo”, “Gallito” y “Saleri”, con toros de Aleas (ABC, 2 de octubre de 1916)………………Dio Rafael el Gallo sus dos notas características. Esas notas tan opuestas como el veneno y el contraveneno. Sufrió una de esas transformaciones tan suyas. En un toro, el gallo, todo altanería y majestad, provocador y valiente, rey del corral, rey del ruedo, con el privilegio de cantar al sol el himno brioso, gallardo y descarado como si fuera el único que tuviera el secreto de hablarle al astro del día. En otro toro, la gallina, toda temerosa y asustadiza, que huye con trompicado paso y torpe vuelo de un además violento, de una voz, de una piedra que rueda. En un toro, el artista que nació pintor o poeta, y que, obligado a ser torero por su cuna, aplica al toreo su temperamento, y dibuja con el capote, y rima estrofas de luz y de belleza cuando hace una faena de muleta, una de esas faenas en la que cada pase es un verso. En otro toro es el lidiador medroso, torpe y vulgar que no sabe nada, ni tiene valor para ejecutar aunque supiera;  a quien el toro no le da más sensación que la del peligro, sin otra defensa que la barrera…….Ayer pasó por estas dos transformaciones con toda la brusquedad de sus antagonismos. En el primer toro fue el gallo altanero, el artista afiligranado, el poeta de la torería. En el otro, la gallina temerosa, el lidiador vulgar que, por torpeza y cobardía, pasa por el bochorno de que le echen el toro al corral”



Madrid: En Vista Alegre. Las ruinas del toreo (ABC, 23 de marzo de 1920)………………….Toros de Moreno Santamaría, desiguales de tipo, mal presentados y menos el quinto, que fue bravo, y el cuarto, que también lo fue, los otros salieron mansos, aunque inofensivos, fáciles y muy manejables……………Anteayer fuimos a Vista Alegre a ver torear a Rafael el Gallo……………..Nosotros sentimos hacia Rafael esa afición de curiosidad que sentimos hacia las ruinas………..y cuando torea Rafael damos a su corrida preferencia a las demás…………Y este matiz de evocación que ningún torero tiene es lo que nos atrae en Rafael………Por el Gallo podrán los viajeros reconstruir el toreo cuando vengan a visitar nuestras ruinas. Por el Gallo sabrán cómo se vestían los toreros, pues hay que reconocer que la mayoría de los toreros no saben llevar la ropa. Por el Gallo sabrán todos el miedo que se derrocha en la fiesta del valor, pues el Gallo ha prescindido del disimulo, que es la capa de valiente que usan……los que la usan, que tampoco son todos. Por el Gallo, en un esfuerzo de evocación, podrán ver lo que era la Fiesta………Sin duda ésta es la causa de que Rafael tenga todavía mucho público, y público selecto que busca una llamarada de luz una mancha de color, un zig-zag del capote como un rayo. Rafael acabado, deshecho, con el miedo acentuado y su arte borroso, tendrá público porque tienen personalidad. En arte no hay nada pero que la vulgaridad, lo vulgar es pero que lo malo, y por desdicha para nuestra fiesta de toros, la nota predominante es la vulgaridad. Por eso cuando sale un torero como Rafael, el público mismo no sabe qué le mueve a esas tolerancias, y se pregunta ¿por qué le tolero a este hombre lo que a nadie toleré? Pues porque el genio lleva per se el régimen de excepción……………Por esto, anteayer, fracasado una vez más, con sus dos toros muertos, cuando ya no había salvación para ningún torero la hubo para Rafael, cuando, acuciado por Torquito y Zapaterito en el tercio de quites del quinto toro, se hincó de rodillas, tomó el capote por una punta con la mano derecha, lo manejó en zig-zag luminoso y se echó el toreo a la espalda en una larga cambiada. Ésa es la ocasión. Los que anteayer le vieran por primera vez, a pesar del fracaso, del miedo, del correr de un lado a otro con cara de espanto, por aquellos quites a punta de capote que hoy nadie intenta en el toreo, por aquella humildad con que le preguntó a Torquito: ¿Quiere usted que le banderillee el toro?; por aquel par al quiebro sobre las puntas de los pies, y la gracia de las preparaciones de otros pares que no resultaron, por todo esto saldrían de la plaza con una visión extraña………….Esto, los que no tuvieran otros antecedentes artísticos del torero. Los que sabemos lo que fue saboreamos en un capotazo aquellas tardes de gloria del absurdo lidiador…………Con la muleta no paró, no hizo nada, y con el estoque pinchó en el cuello de los toros. Con el capote fue con lo que estuvo mejor, y con las banderillas hubo más gracia que perfección. La preparaciones fueron juguetonas, alegres, musicables. Salsa, mucha salsa, que es el secreto de muchas cosas……………… Y esto es Rafael: la salsa del toreo……………….Cuando regresamos a Madrid alguien me dijo: “¿Pero todavía no está usted desilusionado?” “No –repliqué-; la ilusión o desilusión depende de saber situarse, de tomar uno u otro punto de vista” Yo sé que Rafael es un torero en ruinas, y le voy a ver con la curiosidad que visitó Numancia o Itálica; por la fuerza evocadora que tiene………….Por lo demás yo no voy a Vista Alegre, a la molesta Vista Alegre, por ver una corrida de toros; esto si causaría mi desilusión, los que fueran en este plan vendrían decepcionados; voy por ver a Rafael, por visitar las ruinas del toreo, que no es lo mismo”


En Madrid ha toreado “el Gallo”. Por fin hemos visto torear (ABC, 11 de mayo de 1920)…………………..El Gallo ha vuelto a torear en Madrid. ¿Por qué? Estas cosas no se razonan; ocurren y nada más. Pero si hubiera que razonarlas, ya las razonó el propio interesado en este brevísimo diálogo:


-¿Por qué torea usted?- le preguntaron.


-Porque soy torero- replicó.


-¿Pero no se había usted retirado?


-También se había retirado Maura.


No se puede decir con menos palabras una explicación más clara de la situación del Gallo en el toreo………………Torea porque es torero, y, como es torero, no puede hacer otra cosa en su vida que torear. Se torea por afición, se torea por necesidad, se torea porque se es torero, y ésta es la razón fundamental……………El Gallo tiene un sustituto: es Chicuelo. Nadie como este torerito recuerda a Rafael. Su arte tiene una gracia y una expresión que es lo más parecido que existe con el arte de Rafael. Pero este niño camino tan despacio, que le da tiempo a Rafael a volver y a marcharse otra vez…………….El público de Madrid ha tenido para el Gallo una acogida cordial. Y es que el toreo de Rafael está hecho de simpatía. La gente dice: “Al Gallo le perdona el público muchas cosas porque es muy simpático” Pero no es que sea solamente simpática su figura; es que es simpático su toreo, su arte, su manera de lidiar toros. Es simpático su capote, que cuando lo tira al aire en una revolera parece que torea con el arco iris. Es simpático su traje negro, que al abrirse en un momento de toreo destaca el golpe de luz de chaleco de oro que lleva como contraste. Es simpática su propia debilidad, su agotamiento físico, que de tal manera entona con su arte, que pone un sello de finura y distinción en todo lo que hace…………..En Madrid ha tenido un éxito clamoroso. Realmente, hizo lo que nadie hizo esta temporada: torear; torear con estilo, con arte, con agrado, con simpatía. Repito lo de la simpatía porque hay quien hace antipático el toreo……….Había pedido una corrida del duque de Veragua. Hasta en esto es clásico. El duque envió seis toros bravos y nobles, que salieron muy fáciles…………..Con los toros vino mi amigo Guillermo, el viejo vaquero de la casa del duque. Vino a ver a Rafael, que Guillermo tiene tantos años, que ya no sale del Molinillo………¡Qué impresión recibiría mi viejo amigo, que apenas vio una corrida en los últimos treinta años!....................Un día, paseando a caballo por los montes de Toledo………..me hablaba del Chiclanero, del Tato, como yo puedo hablar de Gallito y de Belmonte……………Yo quisiera sabe la opinión que sacó de Rafael este viejo partidario del Tato. Dime, viejo vaquero, tú que conociste a aquellos, esto de Rafael, ¿lo viste alguna vez? Aquella revolera del primer toro, ¿se hizo nunca? Aquel pase natural, tercero de una serie que ha quedado en la plaza de Madrid para ejemplo y modelo, ¿lo dio nadie más completo, más suave, más lento, tan bien iniciado y rematado? Pero aún es otra la pregunta: Dime, viejo vaquero, ¿conociste a algún torero que hiciera pasar a un toro tan acabado?..............Solamente toreándole como Rafael le toreó se pudo aprovechar la bravura que quedaba en un toro tan castigado. Un pase ayudado, quieto, sin mover apenas la muleta más que lo preciso para no fatigara al animal. Un pase natural, otro sin que apenas pasara el toro, y cuando al iniciar el tercero todos creíamos que no pasaba de la faja, se pone el torero al temple del toro, y lento, suave, despacio, gira con él, y remata ese pase maravilloso que arrancó a la plaza un grito de entusiasmo. Dime, viejo vaquero, tú que viste a aquéllos, ¿viste alguna vez esto?.................La faena de Rafael en este primer toro de Veragua fue de los más artístico; de lo más acabado que hizo el propio Rafael. Lástima que después de aquella manera de torear, cuando arrancó a matar al toro, se le quedara. Porque, si el toro le ayuda, da la estocada. Por esta causa pinchó cuatro veces y descabelló. Le ovacionaron mucho. Ya hemos visto torear esta temporada en Madrid……………..El Gallo salió en hombros. Es una pena que los que se van se vean forzados a volver; pero es una necesidad de todos, del torero y del público. Porque si el Gallo no hubiera vuelto a estas alturas, finalizando el abono, aún no habríamos visto torear un toro. Y ha sido necesario que volviera el Gallo para que lo viéramos”

 


Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"Mientras dura su etapa de novillero es, para los aficionados, el hijo del señor Fernando el Gallo. Hasta en el miedo se parecen. Y en el sabor a torería añeja.....................Las facultades físicas de Rafael eran generalmente deficientes, a veces francamente malas y en ocasiones pésimas...................."Yo toreo con los brazos porque no puedo valerme de las piernas. Si pudiera también me gustaría torear de brazos para parar y cargar la suerte sin violencia del cuerpo. Me gusta hacerlo con los pies juntos o naturalmente separados, pero no despatarrado. Lo malo es que me descorazono cuando sale el toro que no es como yo quiero, de esos que hacen cosas que a mí no me gustan"

El mismo Fernando Claramunt, en su libro La mirada del torero, escribe:

"Tenía una personalidad estrambótica, impredecible y genial. El miedo repentino y los malos megues le hacían perder el favor del público cuando tenía el triunfo en sus manos. Dentro de una misma tarde, Rafael pasaba de lo sublime a lo ridículo, para volver a lo sublime y otra vez a la mayor de las vergüenzas en pocos instantes....................Siendo un torero grandioso, no tenía el menor reparo en soltar la muleta y la espada para lanzarse al callejón de cabeza, atacado por súbitos terrores inexplicables...............Cuando al famoso Guerrita, ya retirado, que había alternado con el padre de El Divino Calvo, le dijeron que El Gallo padecía neurastenia, no pudo contenerse: "¿El Gallo con neurastenia? ¡Eso es miedo!"...................Su hermano José llegó a indisponerse gravemente con él; en alguna temporada evitó alternar en las mismas plazas, porque no podía soportar el bochorno y las burlas del público. Aquellas diversiones tragicómicas de un hermano no tan divino como calvo, mondo el cráneo y más que pelado y lampiño el pundonor, eran incompatibles con la seriedad que José quería para su dinastía"



El historiador francés Bartolomé Bennassar, en su libro Historia de la Tauromaquia, escribe:

"Rafael Gómez El Gallo habría podido dominar una época, tanto más cuanto que tuvo una carrera excepcionalmente dilatada.............Artista prodigioso, a veces poseído por la gracia, era capaz de alternar suertes del más puro clasicismo con invenciones barrocas, como el kikirikí, pase de adorno llamado así en referencia a su apodo; alternó triunfos de antología con actuaciones en las que se dejaba dominar por el pánico más absoluto; en estos casos tiraba la espada y la muleta y corría hacia la barrera para lanzarse de cabeza al callejón; en otros, y por razones extrañas, sencillamente se negaba en redondo a torear uno de los toros que le había tocado en suerte, dejándose llevar al calabozo; por ejemplo, un día se le ocurrió decir que su toro era verde y que por tanto no era un toro, puesto que no hay toros verdes. A veces lamentable y a veces genial, viviendo a su antojo, rico un día, pobre al siguiente, El Gallo encarna en tono superlativo el mundo singular de la tauromaquia"



Carlos de  Larra, más conocido como “Curro Meloja”, en su libro Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:


“Rafael, “El Gallo”. ¡Y punto y aparte!......Pero aparte de todo y de todos, completamente; porque este torero gitanísimo o este gitano torerísimo, que de jovencito fue “Gallito chico”, de mozo “Gallito” y después “El Gallo”, es único –y aparte- en la torería de todos los tiempos. Lo que se dice “un caso”. Un caso insólito como artista y como persona. Como artista -¡artistazo!- hizo durante años lo que ninguno jamás: dejar que le echaran al corral tres o cuatro toros cada temporada, y, en cambio, ejecutar –crear- las tres o cuatro faenas más grandiosas y geniales del año. Y como personal, ganar dinero como para haber sido multimillonario y amanecer casi todos los días sin tener ni para tabaco. ¿Cómo? No se sabe, Rafael, en el toreo y en la calle, fue siempre un misterio; vivió siempre “trampa adelante”. Pintoresco y original; abúlico y supersticioso; torero -¡torerazo!- por la gracia de Dios; más que ingenuo, infantil por idiosincrasia; perezoso y estático por naturaleza; trotamundos y aventurero por los empujones de la vida……………Y no hay más que decir: torero cumbre, genial, maravilloso; toreando, banderilleando y ¡matando! “como los propios ángeles”, pues hasta la suerte de recibir practicó muchas veces a la perfección; pelele despreciable, máscara grotesca, presa de un pánico insuperable que resolvían sus célebres “espantás”. ¡Único y genial! Vistió por última vez de luces el 6 de octubre de 1935, en Valencia………..¡Si nació torero, señor!........Torero tiene que morir, aunque muera a los cien años. Que no viva menos Rafael “El Gallo”. Y…..¡punto y aparte!”


Federico Alcázar, en su libro Sánchez Mejías, publicado en 1922, escribe:


“Hay toreros que creen que el arte debe ser sobriedad, intensidad, dominio, eficacia, honradez, serenidad, emoción, algo fuerte, profundo y entrañable, como Vicente Pastor, y hay otros que estiman que el arte debe ser gracia, donaire, garbo, adorno, alegría, floreo, visualidad, una nota brillante de color, de pompa, de ornamentación decorativa externa y fugaz, como Rafael el Gallo

Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"Todo el rico anecdotario del Gallo ha ocultado su gran valía como torero, dando de él una imagen excesivamente pintoresca. Pero el Gallo fue, sobre todo, un gran torero. Y hay tres notas que definen a Rafael el Gallo como torero: su gran estilo clásico, su gran inventiva y su sentido anticombativo del toreo................A través de su padre, conoció Rafael la escuela lagartijista de cuyo estilo fue muy devoto. Su forma de torear se basaba en un toreo elegante, variado y florido en los tres tercios. Era, por tanto, un torero de los llamados largos, aunque sólo exhibía sus cualidades con los toros que le gustaban...............Jamás tuvo la más mínima intención de adaptarse a las nuevas formas: ésta pudo ser una de las claves de su éxito. Además de su genialidad y de sus "espantás", Rafael representó la tradición, incluso mucho más que su hermano José, más propenso a las innovaciones..................Normalmente los toreros largos suelen tener un gran pundonor. Una cosa es consecuencia de la otra..................El Gallo fue una excepción de esta regla..............Rafael el Gallo inaugura el concepto anticombativo del toreo: jamás vio al toro como a un rival al que tenía que vencer sometiéndolo..............Para el Gallo no hay lucha, se niega a la lucha contra el toro, y todo se reduce a una cuestión de suerte: que el toro le guste o que no le guste.....................Esa tendencia anticombativa e inhibitoria es decadente y ha hecho mucho daño a la Fiesta, pues supone la negación de la cultura taurina, de la técnica del toreo...................Rafael tenía una imaginación prodigiosa. Cuando no tenía que contar algo sucedido realmente, contaba algo que inventaba sobre la marcha. En el ruedo hacía lo mismo: cuando se aburría de hacer siempre lo mismo, se inventaba una nueva suerte, que resultaba siempre original y preciosa, de gran elegancia, de regusto antiguo, aun siendo nueva. A él debemos la maravillosa serpentina, el par del trapecio, los cambios de mano por la espalda, el pase del celeste imperio (que cuando más tarde lo interpretó Manolete, dieron en llamarlo "estatuario")..............Se mantuvo en los ruedos hasta la Guerra Civil que convulsionó a todo el mundo. A todo el mundo, menos a él. Ni se enteró. A la semana después de estallar el conflicto, salió a la calle y exclamó sorprendido: "¿Qué hace tanto "zordao" en la calle?"



Robert Ryan, en su libro El toreo de capa, escribe:

"Al morir el siglo XIX, al morir él, el señor Fernando el Gallo habló de las manos toreras de su hijo Rafael y habló de la capa de torear...................Rafael el Gallo fue el heredero directo del más exquisito anhelo del torero decimonónico....................Rafael el Gallo ha sido el torero que mejor ha compredido, que mejor ha aprovechado, la forma misma de la capa de torear....................Las suertes a una mano creadas, en parte heredadas, las "tres largas del señor Fernando" perfeccionadas, aumentadas, por Rafael el Gallo, corresponden a una geometría nueva y precisa, basada en la forma de la capa abierta en vuelo, la capa que gira y revolotea alrededor del eje inmóvil que es el torero...............En las largas de Rafael el Gallo la capa ha de desplegarse en el aire limpiamente..............Porque Rafael el Gallo concibió sus suertes como expresión de una estética desarrugada, en amor de la belleza de la forma"

"El revolear de la capa de Rafael el Gallo era de una métrica precisa, distinta en cada toro...........Así brotaron de sus manos infinidad de variantes de la larga natural: revoleras y serpentinas, fantasías en que la capa corte el aire o gira y flota, gira y reposa en un perezoso revoleo que termina y recomienza..............siempre a flor de astas. Porque ningún torero paraba más, ni estaba más cerca del toro que Rafael el Gallo cuando desplegaba su toreo a una mano: el torero mejor parado de la historia"

"En la capa de Rafael el Gallo la revolera doble tuvo variantes infinitas, siendo la suerte que más se presta a la improvisación, a la fantasía, a ser andada, afarolada"

"Rafael el Gallo solía iniciar la larga cambiada a distancia, citando en la rectitud del toro, desde los medios o colocado en el tercio, en este caso dando a las tablas la mano que sujeta la capa, la capa desplegada en su mitad sobre la arena, él, justo en su centro, detrás de la esclavina..................Las largas cambiadas y afaroladas gustaba Rafael el Gallo ejecutarlas de rodillas. Así, este diestro tan sensible, de voluntad tan tenue, dejó en el repertorio las suertes que mejor expresan en el instante de un revuelo, la voluntad y la entrega de un torero. Mas él se hincaba en deber de su propio genio creador que, cuando se sentía en vena, le aportaba un valor inmenso; un genio y un amor propio que le permitían desplantarse ante su hermano menor, decir a todo un Joselito: "Soy mejor torero que tú", y se contestado con un beso, de hermano y de torero, de reconocimiento; para eso, había que haber inventado el toreo, y con el arte de Rafael el Gallo"

"Rafael el Gallo daba una precisión, una dimensión, una largura ahora perdidas a la larga, su larga, afarolada de rodillas"


Robert Ryan, en su libro El Tercio de muerte, escribe:

"De Lagartijo y del señor Fernando el Gallo. Rafael el Gallo hereda de los mismos maestros que Guerrita; hereda un estoque y una muleta. Ésta en sus manos, cuán ligera, cuán nueva, cuán distinta; hereda un toreo que recoge con otro temperamento y en otro cuerpo, en la expresión de otro concepto: el toreo de brazos. Los brazos, que en el toreo de muleta de Rafael el Gallo juegan indistintamente, mas es su brazo izquierdo el que esboza, con un perdido donaire, el perdido círculo del pase natural"

"Para que no haya duda, el mismo Gallo lo pone en claro: "Una cosa es apoderarse de los toros y otra cosa torear"..................Apoderarse del toro en el lenguaje torero es una voz de castigo, una voz que rompe, que se mete por el costillar, una voz que resiente al toro en su esqueleto............mientras el Gallo pasa de muleta con suavidad, aprovechando la embestida sin querer dañar al toro, logrando una armonía que no es sino una nueva expresión de dominio: un dominio no ejercido como poder violento, sino casi como un descanso.............La lucha de Rafael el Gallo ante el toro es la de apoderarse de sí mismo; los momentos que se domina a sí mismo, lo domina todo, tanto que los pases se siguen sin esfuerzo aparente, dentro de una dificilísima naturalidad"

"A los adornos de Cúchares, pulidos, perfeccionados, corregidos estéticamente por el Tato, el Gordito, por Currito, Fernando el Gallo y por Lagartijo............Rafael el Gallo los reinventa, aportando a cada uno un nuevo aire, un nuevo giro, multiplicando los cambios de mano y las variaciones al molinete................En las faenas de Rafael el Gallo todo es distinto, aun el mismo pase natural, que tiene gusto de ligar ya no en redondo sino alternativamente, en un toreo lineal, ahora con la mano izquierda, ahora con la derecha, cambiando de mano la muleta por la espalda al remate de cada pase, los pases uno a uno formando una tanda que llena la faena...................Todo lo perfecciona Rafael el Gallo: con especial regusto suertes de adorno y de recurso que en el futuro llenarán el repertorio de los valientes, siendo que su toreo sin piernas hinca magníficamente, sin esfuerzo alguno, las rodillas y sienta los pases con torería. Muy pocos con los toros han parado tanto, o con similar aplomo, como Rafael el Gallo en sus pases ayudados por alto , en sus adornos, tan lejanos de una sensación de peligro"

"Mas, a pesar de su gracia, Rafael el Gallo desdeña la faena graciosa, preciosista;..................La hermosura que aporta al tercio de muerte brota adentro y mira hacia el toro. Y mira con suma naturalidad, con una espiritualidad físicamente descansada, en fe de un concepto del toreo casi sin cuerpo"

"Si cambiarse de mano la muleta comienza en Cúchares, llega a su culminación en las faenas de Rafael el Gallo, en cuya inventiva toda suerte, de adorno o fundamental, inspira una calidad florida: el juego delicado, tan suyo, de pasar al toro y, a la vez, de una mano a otra la muleta. A la vez, antes y después de pasar el toro, la muleta de Rafael el Gallo, su continuo movimiento, expresa la misma vida que sus manos, con una fluidez ambidestra que enriquece el trasteo y hasta aporta belleza a la roja tela..................Al reseñar las faenas de Rafael el Gallo, los revisteros anotan cómo cambia de mano la muleta, como en Sevilla, en su gran temporada de 1912:

"Rafael da varios pases naturales, sin mover los pies, y otros que nunca vimos, en los que cambia la muleta, pasándola por la espalda de la mano izquierda a la derecha, dando un pase alternando con ambas en cada arremetida del toro"

Como, la misma primavera, en Madrid:

"(Rafael) sigue toreando............., cambiando de mano la muleta por detrás de la espalda, pero de frente al toro............."

Como la misma primavera, en Santander:

"Rafael, en el segundo................, (dio) pases de pura filigrana de todas las clases conocidas y de inspiración espontánea...........cambiándose la muleta por detrás seis o siete veces seguidas en la cara del toro........."

De la izquierda a la derecha, de la derecha a la izquierda, la muleta por la espalda, con el fin de que por delante cambie de mano al pase natural................Según el momento, Rafael el Gallo inicia un pase con una mano y lo termina con la muleta en la otra, sea el pase de molinete, afarolado, de tanteo o de castigo; cambia de mano en el toreo por delante, en las suertes de tirón, en el abaniqueo.............Según el momento, al cambiar de mano la muleta, Rafael el Gallo cambia de suerte: de pronto, un pase iniciado de trinchera con la mano derecha, en la reunión es un pase con la izquierda; quizá invertido al molinete o afarolado, o quizá un natural"

"Fue Rafael el Gallo quien dio jerarquía a los pases rodilla en tierra, hincando la suya con reverencia a la compostura depurada de los momentos de la faena................., la plástica hincada en la trinchera, en el tanteo, en el castigo; la perfección del ayudado por bajo, la belleza tremenda del ayudado por alto arrodillado con autenticidad...............Citar con la muleta, con las dos rodillas en tierra; hincarlas antes el diestro.............era un asombro de luz antigua en tarde nueva.............el arte nuevo de Rafael el Gallo y de Rodolfo Gaona....................El acento arrodillado llegó a ser tan natural al arte de Rafael el Gallo que en no pocas veces de sus faenas se convirtió en un punto de refugio, de calma, en el cual hallaba la siempre, en él, evasiva serenidad, como se vio en el cuarto toro de Miura corrido en Sevilla el 29 de septiembre de 1910:

"Rafael empezó a torear movido pero se repuso al tercer pase.........hincando la rodilla izquierda"

Dejándose llevar por el impulso de arrodillar el toreo, Rafael el Gallo, en 1912, con un toro de Concha y Sierra, llegó a una nueva expresión en el pase natural en redondo, en el cual, cuando en la ejecución parada se abría el compás en ventaja, él hincaba la rodilla derecha en medida que acompañaba al toro..........continuando la suerte el juego de muñeca y brazo...........En aquella reverencia al pase natural, Rafael el Gallo reveló el sitio, y el ritmo, del toreo moderno, lo mismo que su pase de pecho rodilla en tierra, su busto descansando en una verticalidad sin ira"

"Continuador que era de la escuela de su padre, el señor Fernando el Gallo, que arrodilló la suerte de capa, era natural que Rafael el Gallo, heredero en creatividad y esencia, haya hincado la suerte de muleta"

"Rafael el Gallo ha sido el toreo que mejor ha sentado el pase de muleta. Fue él quien comprendió que con l elegancia torera mejor rima una silla que el estribo de la barrera, y la silla la pidió en Sevilla la tarde de un duelo histórico con Rodolfo Gaona, en la feria de abril de 1912, en un toro de Gregorio Campos: una silla de madera, ya antigua en tauromaquia; la misma silla, idéntica en todo, a aquella en la cual sentó Goya la temeridad estoqueadora de Martincho..............Rafael el Gallo, sentado...............en el cite y en la ejecución de pases por alto, compone una torería a cuyo vivísimo colorido generaciones posteriores se han atrevido muy poco"

"El golpe final (la puntilla y el descabello) supo darlo en soledad, con una ritual solemnidad y gracia acorde, Rafael el Gallo; lo mismo al apuntillar con el cachetero, de frente, en la cuna, el toro de pie; lo mismo al tirar la puntilla o ballestilla, con la palma de la mano...............lo mismo al descabellar rodilla en tierra, con el estoque, no por alarde, sino por crear un acto lleno de arte y ciencia toreras"

 Félix Borrell, conocido con el pseudónimo de F. Bleu, afirma:

"La trinchera no es pase de muleta ni lo será nunca, por mucho que (Rafael) el Gallo empeñe........"

Aquel escritor opinaba sin contar con la magia de Rafael el Gallo, la capacidad del artista de agraciar cuanta suerte le placía y de infundir torería hasta lo intrascendental..............En la muleta de Rafael el Gallo, el pase de trinchera adquiere la calidad de airosa trincherilla. Es una nota, una pausa intercalada entre sus adornos personales, sus cambios de mano, pases afarolados y de molinete, donde podría caber un pase de pecho, como intermedio de un momento dado, el Gallo, paso a paso mientras el toro llega a él, para la suerte a pies juntos nada más comenzada, y ahí el pase queda en un juego de muñeca: un juego que termina nada más marcado, el pase consumado con la mano y la cintura en uno de los momentos mejor parados, con mayor naturalidad y antológica sencillez, en los siglos de la faena. Un pase, se dice, que no llega a ser pase, en el cual, sin embargo, el toro pasa cuán suavemente, guiado por el rojo secreto de una muleta callada"




Federico Alcázar, en su libro Tauromaquia moderna, publicado en 1936, escribe:


"Un día le preguntaron a Rafael "el Gallo":-Oye, Rafael, ¿qué entiendes tú por toreo clásico? El "calvo" se quedó un momento pensativo y al instante respondió :-Clásico es lo bien hecho, lo bien ejecutao, lo bien arrematao. Definición breve y sencilla en la que está contenido el verdadero concepto de lo clásico, aplicado al arte de torear."




Del libro Adiós, Madrid, de Andrés de Miguel y José Ramón Márquez, extraigo los siguientes comentarios:

"En la calle de Los Madrazo, antigua calle de La Greda, en el número 5 nació Rafael Gómez Ortega, El Gallo que es otro de los toreros sevillanos -y en este caso rabiosamente sevillano- que ha nacido en Madrid.............................Fue bautizado en la madrileña iglesia de San Sebastián, en la que además contraería matrimonio con Pastora Imperio.................En esta misma iglesia fue bautizado también el 19 de mayo de 1818 Francisco Arjona Herrera, Cúchares, y fue velado durante un día y medio el cadáver de José Redondo Chiclanero............y de aquí partió el cortejo fúnebre................. Hijo de Fernando Gómez El Gallo, torero de la época de Frascuelo y Lagartijo y hermano mayor de Joselito, fue todo un personaje raro, introvertido y genial, despreocupado del dinero, los toros y las mujeres. Se casó con Pastora Imperio, de la que enseguida se separó. Dilapidó el dinero que ganó en muchos años de profesión sin que se le conocieran otros vicios que la prodigalidad y los cigarros habanos. A los toros los toreó bien o mal, sin que al parecer hubiera término medio. Hizo célebres sus espantadas, en las que se iba de un toro al que había toreado admirablemente y  se zambullía en el callejón, sin que en muchos casos se viera un motivo aparente...................Sus últimos años los pasó pegado a sus tazas de café negro y sus inseparables cigarros puros, rememorando fantasías en las que mezclaba sus recuerdos con situaciones inventadas, sin que pareciera fácil discernir cuáles eran más irreales, si las verdaderas o las falsas. Juan Belmonte, que le ayudó a pasar sin estrecheces sus últimos años, gustaba de su compañia. Cuentan que Rafael le hacía el siguiente cumplido: "¿Que si éste (siempre se refería a Belmonte como "éste") fue buen torero?, imagínese que cuando toreaba mi hermano, éste era alguien".....................Inclasificable Rafael El Gallo, torero tocado por el duende, indolente e imaginativo. Fue capaz de bautizar a un pase del Celeste Imperio porque servía para engañaar a los espectadores como a chinos. Convocaba entusiastas seguidores como el novelista Alejandro Pérez Lugín, Don Pío. Éste decía ser gallista pero no desde Joselito, lo cual, según él, no tenía mérito, sino que traspasó a Joselito la pasión que sentía por su hermano Rafael"

Extraigo algunos comentarios que Rafael el Gallo, le hizo al periodista José María Carretero, más conocido con el pseudónimo de El Caballero Audaz, en su obra El Libro de los toreros:

"En la última corrida hubo división de opiniones: unos me nombraban a mi padre y otro a mi madre"....................."A los nueve años me puse delante de una becerra de Pérez de la Concha delante de mi padre..............Tras un revolcón le tomé mucho miedo al toreo y no quería ni que me hablaran de él. Entonces mi padre me mandó al colegio, interno, y allí volvió a despertárseme la afición; ¡pero de qué manera!"...................."El primer par de banderillas que yo he puesto fue en Alcalá del Río, a los trece años"...................."Formamos cuadrilla Revertito, el sobrino de Reverte y yo. Y por ahí anduvimos rodando".................."Tomé la alternativa a los dieciocho años...............los seis mil reales que me dieron en aquella corrida me sirvieron para librarme de quintas"....................."La tarde más amarga fue la del 12 de mayo de 1912, en Madrid, en que me echaron al corral un toro de López Navarro...........Estaba yo toreando con cuarenta grados de fiebre"................."La tarde más agradable fue el 15 del mismo mes, también en Madrid, con un toro de Aleas. ¡Camará, qué bien me desquité!"....................."Las plazas en las que más me gusta torear son Madrid y Sevilla............Son los públicos que más temo y los que más deseo al mismo tiempo. No hay nada comparable con la alegría de una buena tarde en Madrid"..................."Yo, Dios mediante, no me vestiré el traje de luces para torear ni en San Sebastián ni en Vitoria"................."Las ganaderías que más me gustan son Miura, Veragua, Santa Coloma y Benjumea.................Los de Aleas no me hacen mucha gracia y los de Villagodio menos"..................."De los toreros pasados los que más me gustan son Guerra y Bombita. Bombita no era un torero genial, pero es el que ha copiado más a Guerrita de todos los que he conocido. Además, tiene mucho talento para administrase...........................De los de hoy, a Joselito no está bien que yo le miente..........¿Qué me va a parecer?..........El toreo ideal, hecho a medida, de los pies a la cabeza. Apartando a él, como torero clásico y elegante, me gusta Belmonte. Es éste un toreo muy corto, pero lo poco que hace no hay nadie que lo haga ni que lo haya hecho como él............No es solamente valentía; es línea y es arte. Y los que intenten imitarle harán siempre el ridículo............Esa manera de ponerse ante el toro hay que llevarla en la masa de la sangre. Ahora bien: como torero de plaza y seguro, me gusta Pastor. Y lo encuentro mejor como torero que como matador de toros"................."He tenido siete u ocho cogidas importantes............¡Y eso que de mí dicen que como los toros no me tiren los cuernos no me cogen!...................."Mi padre y Lagartijo eran los dos toreros que mejor sabían vestirse. Y yo, por mi parte, cuando no salgo vestío a mi gusto y se atraviesa el menor detalle, sea el lazo de las zapatillas o el de la corbata, me encorajino"....................."El momento de mayor inquietud para mí es el de tirarme a matar, porque tengo muy pocas facultades, y a poco que hagan los toros, se quedan conmigo"..................."El público no se explica mis espantás porque no está delante del toro. Eso responde siempre a un extraño que hace el bicho; a una amenaza, y como no tengo piernas para confiar en ellas y, a una tarascá de él, pudiera echarme fuera de un salto, tengo que cogerle la vez al toro y salir por pies"......................."La noche antes de la corrida duermo divinamente...........La única inquietud que tengo es porque no me salga un buen toro"

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Néstor Luján, en su libro Historia del Toreo, escribe:

"El hombre más mitológico y lunático que ha dado el toreo. Y a la vez, el más artista, más fecundo, más personal y lleno de una maestría inédita, con un instinto de genial artista, el hombre que ha llegado a la gracia del gesto más espontánea, más natural y la vez más inspirada que se conoce."



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