viernes, 27 de enero de 2012

LAGARTIJO





Saavedra, Lucano, Séneca,
Córdoba.
Roma canta en la Mezquita,
Guadalquivir medita
el sueño de Abderramán.
La vida, fuerza del sino,
vida en tragedia,
tragedia en juego, Lagartijo:
en las Ermitas
sestean capeadores del Señor.

Miguel de Unamuno. Córdoba



El toreo empezó con Lagartijo.......
Con Rafael Molina, el puro trance
llegó del gesto y de la línea pura,
y la escultura ingrávida del lance.

Fue su toreo amor y arquitectura
en la conciencia de un destino estoico
Barrionuevo lo vio y nos lo asegura"

                 Gerardo Diego. De la Epístola a Manolete




¡Qué guapa es la ganadera!
Frascuelo la está brindando
Lagartijo entre barreras
los tufos se está peinando.

                                                 Copla

Al pasar San Lagartijo,
se gritaba: "¡Hosanna! ¡Hosanna1"
No hay más que un Dios verdadero
y un Rafael en Epaña.

                                                                     Copla 


La vida, fuerza del sino,
vida en tragedia,
tragedia en juego, Lagartijo.

                        Miguel de Unamuno



Le canta el pueblo en su cantar sonoro,
le adora como a Dios la tierra baja;
no hay lienzo en marco ni viñeta en caja
que no ostente su busto con decoro.

Rey de la arena, vencedor del toro,
nadie en valor y garbo le aventaba
y lleva entre los pliegues de su faja
la Virgen pura cincelada en oro.

Del Petronio nació junto a la ermita,
y es tan profundo el culto verdadero
que le rinde mi Córdoba bendita,

que cuando al redondel sale el primero
la torre de la arábiga Mezquita
parece que se viste de torero.

Antonio Fernández Grilo. A Lagartijo







Rafael ha descubierto
una manera de herir,
que no la comprende nadie
ni es fácil de definir.

Cuando el toro está cuadrado
no se pone de perfil,
no se tira por derecho;
y, sin embargo, está el chic
en que deja la estocada
en lo alto y hasta allí.

¡Olé por los matadores
que están libres sin lucir!
Guárdeme usted la receta
que la quiero para mí.

Versos referentes a su manera de entrar a matar, publicados en El Loro, de Sevilla, en 1885






I

Lidió con el valor de un espartano;
si no llegó a ser rey de los toreros
matando toros, fue entre los primeros,
el primero, el coloso, el soberano.

El capote de lidia fue en su mano
salvador de infinitos compañeros;
y de los toros, los arranques fieros
dominó con impulso sobrehumano.

En la fiesta en que el pueblo se recrea,
llegar donde otro alguno no llegó,
fue su tenaz, constante, única idea.

El, como César, “vino, vio y venció”…

Si al fin cayó rendido en la pelea,
¡su esfuerzo gigantesco le rindió!

II

Del ancho circo en la candente arena
se destacó gallarda su figura;
ya a nadie es dado rebasar la altura
de que hoy le vemos descender con pena.

Modelo de elegancia, de serena
tranquilidad, de aplomo y de finura,
sólo él causó en el pueblo esa locura
que al héroe y a las masas encadena.

Paseando, llegó donde han llegado
“los pocos diestros que en el arte han sido”…
Sus largas con calor se han celebrado.

¡Hoy se retira, pero no rendido;
tal fue su maestría, que ha logrado
marcharse vencedor, y no vencido!





Manuel Núñez Matute. Dos semblanzas








Las cuadrillas de Mazzantini, Frascuelo y Lagartijo, en un cuadro de Vázquez Díaz

Rafael Molina Lagartijo. Retrato anónimo. Museo Taurino de Madrid

Retratos de Lagartijo y Frascuelo



Retrato de Lagartijo









Retratos de Lagartijo y Frascuelo publicados en el semanario The Kon Leche



Lagartijo y Frascuelo. Publicado en La Fiesta Brava, 20 de Febrero de 1931










Lagartijo y su cuadrilla en 1887. El retrato fantasma era el de Guerrita, que comenzó en la cuadrilla de Lagartijo, a partir de la temporada de 1885, con el apodo de Llaverito.
Caudrillas de Lagartijo y Guerrita. 1888















Lagartijo cortándose la coleta en el patio de su casa. 1898

Fotografía publicada en el semanario Sol y Sombra


Lagartijo y Frascuelo en dos litografías del semanario La Lidia





Caricaturas de Lagartijo y Frascuelo publicadas por la revista castellonense Don Cristóbal. Julio de 1887




EL RUEDO





















Caricatura de Lagartijo por Daniel Perea


Retrato de Lagartijo debido a Enrique Segura

Lagartijo visto por Enrique Segura


Retrato de Lagartijo en la época de su alternativa

Retrato de Lagartijo

Retrato de Lagartijo

Retratos de Lagartijo y Frascuelo



 Triunfo de Lagartijo. Dibujo de Daniel Perea

Lagartijo al final de un quite. Dibujo de Daniel Perea
Una larga de Lagartijo







 Dibujo de Lagartijo igualando a un toro









 Lagartijo llegando a la Plaza. Dibujo de Luis Ferrant









 Lagartijo en un cambio de rodillas


 Lagartijo visto por Esteban. Dibujo publicado en el semanario La Lidia


Lagartijo en su casa de Córdoba, con su hermana y su sobrina

Lagartijo en la intimidad

Lagartijo entrando a matar en Madrid
 Lagartijo al rematar un quite




 Cogida de Lagartijo en Valencia. 

Puede tratarse de la cogida que sufrió en la Feria de Julio de 1891
Lagartijo en la Corrida de Asociación de Funcionarios. Dibujos de Daniel Perea 
 Carteles de las despedidas de Lagartijo en Valencia y en Madrid

Lagartijo en su corrida de despedida de Valencia, el 28 de Mayo de 1893



Lagartijo cortándose la coleta en su casa de Córdoba en 1893

El último par de Lagartijo. Dibujo de Daniel Perea


Lagartijo con un grupo de amigos tras su retirada

Lagartijo y sus subalternos. Óleo de Valdivia

Lagartijo y su cuadrilla
Juan Molina (hermano de Lagartijo) quebrando un par. Dibujo de Daniel Perea

Pablo Herráiz (banderillero de Lagartijo) clavando un par. Dibujo de Daniel Perea

SOL Y SOMBRA

1864. Lagartijo cuando era banderillero en la cuadrilla de el Gordito. (De la colección de D. Luis Carmena)






Cartel de la corrida de la alternativa de Lagartijo, en corrida celebrada en la Plaza de Madrid el 15 de Octubre de 1865. (De la colección de D. Luis Carmena)

1866. Retrato de estudio de Lagartijo

Lagartijo en 1874



Lagartijo en 1884


Lagartijo en 1886. (De la colección de D. Luis Carmena)

Lagartijo en 1887. (De la colección de D. Luis Carmena)

Retrato de Lagartijo

Retrato de Lagartijo. Fotografía de Company

Retrato de Lagartijo. Dibujo ¿de Esteban?


Lagartijo y Frascuelo

Lagartijo y el picador José Calderón. 1885. (De la colección de D. Luis Carmena)

Retrato de Lagartijo en 1886

Una broma. Lagartijo y el picador Vizcaya. (De la colección de D. Luis Carmena). 1888

Medalla conmemorativa de la Corrida de Beneficiencia de 1891

Cartel de la corrida de despedida de Lagartijo de la Plaza de Madrid. (De la colección de D. Luis Carmena)



Lagartijo cortándose la coleta en el patio de su casa. 1898

Fotografía publicada en el semanario Sol y Sombra









Lagartijo en Andújar, donde vino a presenciar y a asesorar a la presidencia, en la corrida de inauguración de la Plaza que se celebró el 25 de Julio de 1898. Se lidiaron cuatro toros de Trespalacios, que fueron lidiados por Rafael Bejarano (Torerito)

Madrid: 6 Julio 1899.- Becerrada de la Asociación de Funcionarios civiles. Último par de banderillas puesto por Lagartijo. (Instantánea de Carrión)


Capilla ardiente de Lagartijo

Casa mortuoria. Conducción de coronas dedicadas a Rafael

 Salida de la comitiva de la parroquia de San Miguel

La comitiva en plaza de Cánovas

La comitiva frente al Club Guerrita (Gran Capitán)


La comitiva camino del cementerio


Mascarilla de Lagartijo tomada por el notable artista señor Inurria. (Fotografía de Molina)

Portada del semanario Sol y Sombra del 7 de Agosto de 1900 reflejando la muerte de Lagartijo, que tuvo lugar el 1 de Agosto de 1900

PALMAS Y PITOS

Banderilleros de Lagartijo: Mariano Antón, José Gómez (Gallito) y Juan Molina

José Gómez García (Gallito) fué el primero de la dinastía de los Gallo. José era el hermano mayor de Fernando Gómez, el padre de Joselito y de Rafael.


Lagartijo a la salida de un recorte


Grabado de La Lidia titulado "Lagartijo poniendo banderillas al quiebro"


NUEVO MUNDO


Lagartijo en1889


Lagartijo en el despacho de su casa de Córdoba. 1896

Lagartijo en el patio de su casa de Córdoba, acompañado de los Sres. de Novillo, y de su hermana Dª Victoria y sus sobrinos Rafaela González y Manuel Sánchez. 1896


Lagartijo en la sala baja de su casa de Córdoba, acompañado de los Sres. de Novillo, y de su hermana Dª Victoria y sus sobrinos Rafaela González y Manuel Sánchez. 1896

Lagartijo en 1899


El cadáver de Lagartijo en la capilla ardiente. (Fotografía de Palomares)

Patio de la casa de Lagartijo antes de salir el entierro. (De un apunte del natural)


Entierro de Lagartijo. (Fotografías de Palomares)


Entierro de Lagartijo. (Fotografía de Palomares)

LOS TOROS












TOROS Y TOREROS

Retrato de Lagartijo


Retrato de estudio de Lagartijo

Lagartijo citando con la izquierda a un toro en la Plaza de Madrid

EL TOREO CÓMICO

Retrato de Lagartijo con motivo de su participación en la Corrida de Beneficencia celebrada en Madrid el 14 de Junio de 1891

En dicha corrida se lidiaron cinco toros del Duque de Veragua y cinco de D. Antonio Miura

Lagartijo compartió cartel con Cara Ancha, Mazzantini, Espartero y Guerrita.


Dibujo de Redondo representando la cogida que Lagartijo sufrió en la Plaza de Valencia en la Feria de Julio de 1891



Entrada triunfal de Lagartijo en Córdoba en 1891

"Ha matado por tesón, / pero al volver a su hogar / creerá por siempre escuchar / las gritas de la afición"






Las viñetas hacen referencia a las numerosas corridas de despedida de Lagartijo

"El Toreo Cómico participa a sus lectores que a las innumerables corridas de despedida de Lagartijo hay que añadir una más, en Zaragoza. Se continuará la lista de las nuevas en ajuste."

Las viñetas hacen referencia, de un modo bastante sarcástico, a las numerosas corridas de despedida de Lagartijo y a sus posibles sucesores. Entre estos destaca la figura de Mazzantini.




Las viñetas se refieren a la despedida de Lagartijo de la Plaza de Zaragoza, en corrida celebrada el 7 de Mayo de 1893



Las viñetas representan la despedida de Lagartijo en la Plaza de Madrid, que tuvo lugar el día del Corpus, 1 de Junio de 1893, con un rotundo fracaso. De hecho el encabezamiento de las viñetas es "La última derrota y la huída de Rafael"



Viñeta representando el corte de coleta de Lagartijo








ESTAMPA






ANALES DEL TOREO


Retrato de Lagartijo. 1841

THE KON LECHE

Retratos de Lagartijo y Frascuelo

EL ARTE ANDALUZ








LA LIDIA







































LA NUEVA LIDIA




"Nuestro dibujo representa la salida de las cuadrillas que figuran en el cartel de 1885. El segmento de la plaza está tomado del natural, y las figuras son verdaderos retratos que, a primera vista, podrán ser reconocidos por el inteligente lector. Lagartijo, Frascuelo el Gallo de presentan de frente, precedidos de los alguaciles más populares de Madrid."

Lagartijo (Azul y oro) aparece a la derecha, Frascuelo (Café y oro) a la izquierda y El Gallo (Magenta y oro) en el centro

La corrida tuvo lugar el 5 de Abril de 1885, en Madrid. Fue la corrida de inauguración de la temporada. Se lidiaron seis toros de D. Antonio Hernández.

Dibujo y Texto publicados en el semanario La Nueva Lidia 


Una cogida de Lagartijo en la Plaza Vieja de Madrid. 1885

Dibujo publicado en La Nueva Lidia, 8 de Junio de 1885









Lagartijo dando la puntilla de ballestilla. 1885. Dibujo de G. Palau

"Nuestro dibujo. Aunque no es el fiel retrato de Rafael Molina (Lagartijo), representa a este diestro en el momento de haber dado una magnífica estocada a un toro, y estando aplomado y sin caer, ni humillar, se dispone a tirarle la puntilla del modo llamado de ballestilla, suerte para la cual tiene una habilidad especial el inteligente diestro.
La puntilla tirada de ballestilla es de bastante dificultad, pues se necesita una vista, una precisión y una seguridad tales, además de un fuerza relativa, que sólo después de mucho ejercitarse en tirarla, es cuando se consigue llegar a lucirse ante el público.
Algunos otros diestros han procurado ejercitarse en tirar la ballestilla, llegando a dominar sus dificultades; pero no hemos visto a ninguno hacerlo con la seguridad y destreza que a Lagartijo."

Dibujo y texto publicados en La Nueva Lidia, 14 de Septiembre de 1885


"Nuestro dibujo. Representa una de las suertes favoritas de Cara-ancha. En la lámina aparece el citado diestro exactamente retratado por el acreditado pintor D. Juan Alaminos, en el momento de citar para el quiebro. En segundo término, y esperando el instante de clavar los palos, conocerán los lectores a Rafael (Lagartijo), y, por fin, a Currito tomando las banderillas de entre barreras.
Los aficionados recordarán una corrida en que tomaron parte los diestros aludidos, pareando entre los tres el último de la tarde y de la temporada.
El parecido y la verdad que el dibujo en sí encierra, nos evita elogiar lo que se merece al reputado artista."

Dibujo y texto publicados en La Nueva Lidia, 15 de Noviembre de 1885








Cogida de Lagartijo en la Plaza de San Sebastián, en corrida celebrada el 8 de Agosto de 1886. Dibujo de Alaminos.

"Nuestro dibujo. Representa la cogida de Lagartijo en la capital de Guipúzcoa. Conforme con lo que refieren los periódicos de la localidad y algunos que presenciaron la corrida, Alaminos la ha reproducido en su momento más crítico, cuando Rafael, viendo el peligro que corría, se asió fuertemente de las manos del toro, mientras sus peones hacían esfuerzos inauditos para llamar la atención de éste."

Dibujo y texto publicados en La Nueva Lidia, 23 de Agosto de 1886

"San Sebastián. Segunda corrida verificada el 8 de Agosto de 1886. [....] Lagartijo y Guerrita ante toros de la ganadería del señor conde de Espoz y Mina (antes Carriquiri), de Tudela. [....] Clavelino se llamaba el quinto, negro, listón, bien armado y ligero. [....] Lagartijo, de verde y plata, coge los trastos, y mandando retirar su gente se va a Clavelino, y desplegando la muleta en la misma cabeza, empieza su faena compuesta de un pase por alto, uno de pecho superior, un cambio magnífico, uno en redondo espampanante y uno de molinete archi-superior, tirándose en corto y por derecho con un magnífico volapié hasta los gavilanes, saliendo enganchado y cayendo a los pies del animal, sin que afortunadamente lo hiriese, gracias a lo magistral de la estocada que hizo polvo instantáneamente a Clavelino."

OREJÓN en el semanario La Nueva Lidia, 23 de Agosto de 1886

PAN Y TOROS



Lagartijo en la portada del semanario Pan y Toros del 1 de Junio de 1896


Lagartijo en la portada del semanario Pan y Toros del 14 de Junio de 1897

Cuadro de Oliver Aznar
Caricatura de Lagartijo publicada en el semanario Pan y Toros, 21/12/1896

Lagartijo (con sombrero) y su medio pariente Pilindo en una novillada organizada en Córdoba por el maestro

Viñetas publicadas en el semanario Pan y Toros,21 de Diciembre de 1896

Lagartijo entrando a matar

Fotografía publicada en el semanario Pan y Toros, 20 de Septiembre de 1897

BLANCO Y NEGRO


Retrato de Lagartijo





Lagartijo cortándose la coleta en el patio de su casa de Córdoba



















"Unos saben lo que hacen, y otros hacen lo que saben"

                                                             

"Yo me entregaré, cuando sea preciso, a un toro bravo; pero no quiero dejarme coger por ningún "güey""

                                                                                                                            Lagartijo

"Parece que mete el estoque en manteca de Flandes ese chiquillo, según lo que lo hunde"

                                                                                                                                          El Tato


"En Rafael Molina Lagartijo, hemos visto revivir modernamente ese estilo elegante que se muestra como al descuido y de trapillo en las páginas cervantinas. Ningún torero ha habido más elegantes que Rafael Molina"

                                                                                  Azorín



"Lagartijo, FuentesGaona constituyen la tríada banderillera de mayor prosopopeya en la preparación de esa vistosa suerte: los tres que mejor la han paseado antes de clavar"                                                                                 

                                                                 César Jalón, en sus Memorias de Clarito







                                                                               
Rafael Molina y Sánchez, Lagartijo,  nació en Córdoba, en el torero barrio de la Merced, el 27 de noviembre de 1841. Hijo del discreto banderillero Manuel Molina "Niño de Dios" y de María Sánchez, hermana del diestro llamado Rafael Sánchez "Poleo" y con varios banderilleros en su familia.

Desde niño respiró ambiente de torería; jugaba al toro en la calle y se asomaba a las botillerías decoradas con carteles taurinos. Para lidiar a escondidas, trepaba por los muros del matadero como una lagartija; de ahí le viene el apodo. El vigilante no lograba expulsarlo. El vigilante era el padre de Guerrita.


El apodo de Lagartijo le vino, según Nestor Luján "por ser de niño muy pequeño de estatura y a la vez muy ligero. Por otra parte parece ser  que se movía con gran viveza y esquivaba los toros en forma semejante al ágil coleteo de la lagartija".

Comenzó su oficio de torero siendo conocido entre los aficionados como El Chico. Actúa por primera vez en una becerrada, en Córdoba, el 8 de septiembre de 1851.

Desde su infancia, toreó en capeas, y actuó como banderillero por primera vez con nueve años. El 8 de diciembre de 1852, cuando contaba 11 años, apareció por primera vez su nombre en los carteles como banderillero en Córdoba, en una cuadrilla integrada por jóvenes de su misma edad y conocida como "la cuadrilla de jóvenes cordobeses". Comenzó a destacar desde aquella fecha entre sus compañeros, lo que le hizo figurar como banderillero a las órdenes de Pepete I, en primer lugar, y sucesivamente en las cuadrillas de Antonio Luque Camará, su paisano, y en 1860 en las de los diestros sevillanos José y Manuel Carmona, los célebres Gorditos. Con estos toreó en la mayor parte de las plazas de Portugal. Con la cuadrilla del Gordito banderilleó en Córdoba con tanta destreza como su matador y en todas suertes y terrenos.

El 8 de septiembre de 1859 trabajó por vez primera en una corrida de toros en Córdoba, como banderillero.

Desde esta fecha tuvo la suerte de entrar sucesivamente en las cuadrillas de Pepete, José, Manuel y Antonio Carmona, y trabajando en ellas sin descando, perfeccionó su modo de torear, acomodándolo al de sus jefes y adquiriendo gran crédito y reputación.

Ya con 21 años, el 24 de septiembre de 1862, se anunció como matador de toros en la plaza de Bujalance (Córdoba), con una cuadrilla de noveles torerillos, pero siguió como subalterno a las órdenes de Gordito (Antonio), y como tal se presentó en Madrid el 13 de septiembre de 1863, compitiendo con ventaja con sus compañeros de cuadrilla, y colocando un soberbio par al cambio a petición del público. El 13 de junio de 1864, figurando como sobresaliente, mató el quinto toro de la corrida de una magnífica estocada, epílogo de una gran faena. En la corrida de Beneficencia celebrada el 3 de julio de 1864 mató el octavo toro y fue cogido y herido.

Tomó la alternativa el 29 de septiembre de 1864 en la plaza de Úbeda, aunque Juan Pedro Domecq señala que no se puede precisar la fecha y la plaza en la que tomó la alternativa, porque hay documentos que citan Úbeda y otros Madrid. Lo cierto es que en 1865 se celebraron corridas en las plazas mencionadas y en ambas le cedieron un toro. Actuó de padrino el Gordito, que le cedió la muerte del primer toro, que pertenecía a la vacada de la Marquesa Viuda de Ontiveros.

El 15 de octubre de 1865 confirmó su alternativa en Madrid. Cayetano Sanz le cede el primer toro, Barrigón, de doña Gala Ortiz, y actuando como testigos El  Gordito y Lagartijo. Al año siguiente aparece como espada en el abono en unión del Tato y del Gordito, rivalizando con todos y colocándose en primer lugar.

En 1866 se inicia su rivalidad con el Tato y también la que habría de agudizarse años después con Antonio Carmona, el Gordito.

En el año 1868 tienen lugar sus primeros encuentros con Frascuelo. En la temporada de 1871 toreó Lagartijo hasta veintitrés corridas en Madrid.  Al final de la temporada de 1872 pusiéronse de acuerdo con la empresa Rafael y Salvador para matar en Madrid cada uno seis toros de una misma ganadería. Don José Carmona, el frascuelista director del Boletín de Loterías y Toros, resumió así las faenas de Lagartijo: "Lagartijo ha estado fresco en sus toros, excepto en el sexto, y ceñido en sus pases, excepto también en dicho toro; capeó bien y estuvo oportuno en los quites; en la dirección de la plaza, regular"


A partir de 1875 alcanza la cima del toreo, con su fino capote y agilidad como banderillero, recibiendo el título de Gran Califa.

La campaña de 1889 dejó como recuerdo la famosa corrida de Pahla, que se toreó el 28 de abril en Madrid y que trajo de cabeza a Lagartijo y Frascuelo.


Fue un toreo completo, dominando todas las suertes conocidas en su época, hasta el punto de que para muchos es considerado el torero mayor que conoce la historia de la Fiesta. Creación de Rafael Molina fue la larga cordobesa, en cuya ejecución era inimitable.

Gozó de la admiración del público en todos los cosos, salvo en el de Sevilla, donde le tenían cierta antipatía por aquello de la rivalidad entre la capital hispalense y Córdoba.

Toreó en su vida 1.645 corridas, de las cuales se celebraron en Madrid 421, y estoqueó 4.872 toros (894 en Madrid). Hubo años que toreó en Madrid veintitrés corridas. Recibió escasas cornadas, sobre todo si se considera la enorme cantidad de corridas toreadas en los cuarenta y un años de andar por las plazas. Según el aficionado Mariano de la Riestra tuvo diez cogidas, alguna de importancia, a lo largo de su dilatada vida torera.

Fue Rafael Molina y Sánchez el torero que ejerció por más tiempo la profesión, ya que lo hizo durante cuarenta años, de ellos veintisiete como espada de alternativa.

Mariano de Cavia, el conocido escritor y periodista aragonés, que hizo popular y prestigiosa la firma de Sobaquillo en las letras taurinas,  le adjudicó el apelativo de "I Califa del Toreo", reconociendo así su excepcional categoría de lidiador cumbre y de inigualable artista.

Es de sobra conocida su rivalidad con Frascuelo, mantenida hasta la retirada del Negro de Churriana en 1890, que provocó la formación de dos enconados bandos. En el de Lagartijo figuraban la mayoría de los artistas y los intelectuales de la época.

En el año de 1893 se organizaron cinco corridas de toros para la despedida de Lagartijo en las plazas de Zaragoza, Bilbao, Barcelona, Valencia y Madrid. En esta última plaza se celebró el acontecimiento el 1 de junio, encerrándose el maestro con seis toros de la ganadería de Veragua. El llamado Pandereto, negro, fue el último que Lagartijo estoqueó en su vida profesional. Por cierto que la corrida constituyó un fracaso artístico, hasta el extremo de que Rafael, a la salida de la plaza, tuvo que ser protegido por la Guardia Civil, contra las iras del público. "De esta forma tan despiadada, comenta José Luis de Córdoba, los madrileños daban el adiós al excepcional torero que había actuado en aquel coso en más de cuatrocientas ocasiones, la mayor parte de ellas ofreciendo generosamente su arte privilegiado de figura cumbre de la fiesta"

De la expectación que despertó el acontecimiento en la capital de España nos da cuenta el siguiente hecho. La corrida se había programado a las cinco de la tarde del 1 de junio de 1893, en coincidencia con la procesión del Corpus. El arzobispado de Madrid pidió la autorización al Vaticano para adelantar el acontecimiento litúrgico a la mañana. No debió resultar fácil explicar al Papa León XIII la trascendencia de la retirada de Lagartijo, pero se urdieron las artimañas diplomáticas necesarias para celebrar la procesión a mediodía.

Lagartijo se retiró a Córdoba, en 1893, a los cincuenta y dos años, y allí murió, el 1 de agosto de 1900.

El sentencioso Guerrita, que un mes antes le vio en la calle en uno de sus últimos paseos, comentó al Marqués de los Castellotes: "No le digo a usted más que le andan las moscas por la cara y no se las quita. Para mí que el pobre no vive un mes"

Para muchos, un gran error de Lagartijo fue la extremada prolongación de su vida como torero, llegando al final en unas condiciones físicas casi imposibles.



"Rafael, tú eres el mejor torero que yo he conocido. Por ti me quito yo la montera y no me quito la cabeza porque la necesito para torear"

                                                                                                               Salvador Sánchez, Frascuelo


"Los grandes toreros son esos que hay que citar siempre y cuando se habla de toros: "Dio un lance estilo Lagartijo........."

                                                                                                            Alejandro Pérez Luguín Don Pío



"Lagartijo ejecutó una faena magistral.............En un minuto dio un natural, un redondo magnífico, uno bueno de pecho, otro precioso de molinete, dando la vueltecita entre los mismos cuernos del toro"

                                                                                                                                Antonio Peña y Goñi

"Tiene que estar muy malito Rafael, porque se le ponen las moscas en los ojos y ni siquiera puede ahuyentarlas"

                                Rafael Guerra, Guerrita, ante el agonizante Lagartijo


Al político Romero Robledo, porque un día en la estación de Córdoba, se le recrimina que hablando con Lagartijo, se le ha olvidado saludar al obispo, exclama:

"¡Obispos, hago yo cien de un plumazo. Y Lagartijo, no nace más que uno!"

En el libro Adiós, Madrid, de Andrés de Miguel y José Ramón Márquez, aparece la siguiente versión de esta anécdota:

"Romero Robledo fue el gran muñidor de las elecciones con alternancia controlada de partidos durante la Restauración. Fue un ministro castizo, conocido con el sobrenombre de El pollo antequerano. Muy aficionados a los toros, era un lagartijista convencido. Se cuenta que, llegando en una ocasión a la estación de Córdoba donde le esperaba el Gobernador Civil, despreció el reglamentario recibimiento oficial descubrir en el andén a Lagartijo, con el que se fundió en un abrazo. Al explicar  el desprecio que había hecho al Gobernador Civil, al fin y al cabo su representante en la provincia, replicó: "Gobernadores pongo y quito todos los días, pero Lagartijo es inigualable". Y pensó que así lo había dejado arreglado"



J. Sánchez Lozano, en su Manual de Tauromaquia, publicado en Sevilla en 1882, escribe sobre las cogidas sufridas por el diestro:

"Aunque Rafael ha sufrido muchas cojidas, según es lógico suponer en quien lleva 29 años toreando, casi diariamente, pocas no obstante han sido de peligro. Recordamos, entre las de tal naturaleza, una que en Agosto de 1862 le infirió en Cáceres un toro al ponerle un par de palos, y otra que le causó Capirote, toro de Concha-Sierra, alcanzándole apenas salido del chiquero, enganchándole por un muslo y volteándole, el 8 de julio de 1864, en la antigua plaza de la corte"


El mismo J. Sánchez Lozano, más adelante nos comenta el toreo de Lagartijo:

"Este diestro es uno de los que mayor partido tienen hoy entre los taurómacos, y en honor de la verdad sea dicho que se lo merece, porque, haciendo abstracción de sus camamas, vale mucho, y prueba de ello es que con sólo su trabajo se ha colocado en uno de los primeros escalones...................Lagartijo es un banderillero superior, que parea magistralmente, quebrando en corto y al paso. Su toreo es muy fino: dá, cuando quiere, pases magníficos, de castigo y defensa que satisfacen al más exigente y se tira á volapié como pocos. Pero no se crea que esto lo hace siempre: con frecuencia se encorva, no remata los pases y de un pasito atrás al herir, en ademan de tomar carrera, lo cual le critican hasta sus mismos amigos con sobrada razón, puesto que se sabe de lo que es capaz...............No ha aprendido á recibir y de esperar es que, dadas las circunstancias que le rodean, tampoco lo aprenda en lo sucesivo.........Este espada es simpático y afectuoso, pero reservado y poco comunicativo en su trato"



Natalio Rivas, en su libro Toreros del Romanticismo, escribe:

"Fue más torero que matador y con la capa, las banderillas y la muleta era insuperable. ¡Qué figura, que distinción, que señorío! Hijo legítimo de la escuela sevillana que crease Costillares, sus donaire, jugueteos y filigranas entusiasmaban y enardecían al público hasta un extremo que solo habiéndolo visto puede creerse"

"La verónica, imponiendo al viaje la línea recta, para hacer pasar al toro de cabeza a rabo, rozando con el cuerpo del capeador, sin trampas ni artificios y conservando fijos los pies, tuvo en Rafael un cultivador formidable"

                                                                                    


El mismo Antonio Peña y Goñi, que militaba en el bando frascuelista, escribe sobre Lagartijo:

"¿Quién es capaz de hacer un retrato literario de Rafael Molina? ¿Quién es capaz de dar idea de la soberana elegancia, de la armonía de líneas, de la apostura sin igual, de la gentileza y abandono incomparables, de Lagartijo? Lagartijo torea con el busto. Los pies no hacen sino acompañar los cadenciosos movimientos de una cintura flexible, que imprime a todo el cuerpo ondulaciones llenas de abandono y de gracia. Todo lo reune. Todo lo que da la Naturaleza y lo que pone el hombre con su esfuerzo individual: la valentía y la elegancia; la tranquilidad y la finura; la vista para ver llegar a los toros, la precisión para consentirlos y el arrojo para despegarlos; la serenidad para apreciar seguramente los contrastes y la viveza para enmendarse en un palmo de terreno; el fondo y la forma, en fin, se dan la mano para hacer de Lagartijo la personificación del torero más perfecto que haya podido existir desde que hay toreros en el mundo"


F. Bleu, un gran partidario de Frascuelo y por lo tanto más crítico con Lagartijo, en su libro Antes y después del Guerra, le describe de la siguiente manera:

"Lagartijo no ha tenido rival con los palos en la mano. Los grandes banderilleros tuvieron y tienen su especialidad. Rafael las reunió todas................El arte de baderillear no tuvo nunca secretos para el bueno de Molina....................A impulsos de la corriente y desvanecido progresivamente por los aplausos, llegó a exagerar la nota del adorno; por lo menos fue supeditándolo todo al efecto plástico...................La casi completa adhesión del público le perdonaba cien cosas detestables por una buena. Seguro de este cariño, esperaba que llegara el toro apetecido, para recompensarse de los pasados disgustos. "A mí no me coge ningún buey", exclamaba cuando estaba mal. Y para él, en esa época, no había más que dos clases de toros: los bueyes, por los que no se dejaba coger, o las contadas babosas que entonces se lidiaba, y con las que se confiaba, estrechaba y lucía"


José Velázquez y Sánchez (1826-1880), en su libro Anales del Toreo, editado en Sevilla en 1868, escribe:

“(Pag. 121). Lagartijo……….Rafael Molina (Lagartijo) reunía en su aventajado porte en los lances de rehiletes la bravura y decisión de Bocanegra y la limpieza y gracia de Caniqui, y sus cuarteos, y recortes, y quiebros, denunciaban una fuerza muscular que tanto elevó a Curro Montes (Paquiro); sirviéndole de precedente para esos quites de toros a los picadores, en que no hay quien le iguale hasta la fecha, y contribuyendo a que tan pronto y tan bien diera en el quid de la dificultad del cambio famoso del Gordito, que nadie ha podido aun superar en cercanía ni en precisión de cálculo. Sin chocar con sus compañeros en la cuadrilla de Carmona por especie alguna de vanidosa supremacía, guardándose de herir la superioridad jerárquica del matador…….., y pareciendo no apercibirse de la predilección del público, cuando más evidente se demostraba en sus obsequios. Molina se hizo lugar entre los peones de su época, excediéndoles a todos y en todo, hasta producir un efecto extraordinario en el pueblo de Madrid, acostumbrado a ver en su circo lo más notable de España…………Rafael llegó a ese grado de celebridad, en que ya se extraña el segundo término………..Molina tomá la venía del Gordito, y tras de la alternativa de ordenanza en las costumbres y prácticas del toreo, dio principio afortunado a su campaña taurómaca; sobrándole ajuste para los circos de más respeto en la Península, y animándole en su nuevo rumpo los víctores y agasajos de los públicos de mayor entidad, como le aconteció en Sevilla alternando con hombres de la talla de Cúchares y Domínguez……….Lagartijo en los buenos tiempos de la tauromaquia española, y cuando había escuelas y hombres que representaran sus clásicos principios………., fuera en estos momentos la esperanza del arte………………(Pag. 122)……..Considerado como torero, Molina hace bien lo que hacen todos; pero cuarteando, cambiándose a la cabeza, recorteando en los quites, poniendo banderillas de frente y paso entre paso, haciendo el engaño en la silla, y jugueteando con los toros alegres, gradúa el entusiasmo de fanatismo en todas las plazas, y arrastra en los testimonios de general aprobación a los mismos severos aficionados, que exigen todavía a los espadas el carácter serio de Juan Yust, y el imponente señorío de Francisco Montes. Como diestro ha mejorado en el trasteo de muleta en muy pocos días; evitando el defecto de arquear el bulto en los envites, que impidió a José de los Santos contarse entre los matadores de primera línea. Es el término medio en la muerte de los toros entre el Tato y el Gordito; porque ni se arranca y encuentra tan por derecho y arriesgado como Sánchez, ni se remueve y agita en la conformidad que lo hace Carmona; echándose de ver que cuenta con medios suficientes para aprender y progresar………………...(Pag. 301). Lagartijo…………..En el grupo de diestros andaluces……se singulariza el joven matador Rafael Molina y Sánchez (Lagartijo), nacido en Córdoba en veintisiete de Noviembre de 1841, de José, conocido por el apodo del “Niño de Dios”, banderillero y matador en novilladas, y María, hermana del torilero del coso cordobés, significado con el mote de Poleo. Educado en el matadero de su ciudad natal y discípulo de Antonio Luque, salió en la cuadrilla infantil, formada por el Camará en 1852, figurando como banderillero a los nueve años……….Tomando parte en cuantas funciones disponían los toreros cordobeses, y adelantando cada día en ejecución y limpieza de las suertes del peón de lidia, Rafael entró en la cuadrilla de su paisano José Rodríguez (Pepete) hasta que se unió a los hermanos Carmona en 1862, acompañándolos a Portugal y a todos los circos españoles, con grande aprovechamiento, y agrado expresivo de los públicos. Banderillero del Gordito, adiestrado en su animada escuela y protegido con loable empeño por Antonio, Rafael tomó la alternativa a fines de la temporada de 1865, y ya en 1866 estoqueaba en Madrid con el Tato y Carmona, iniciándose en el rango de los espadas con una extraordinaria aceptación. Desde entonces, y por una serie de visibles y satisfactorios progresos, Molina va haciéndose el matador en boga; habiendo sostenido rudísimas competencias con todos los diestros reputados en nuestro país, sustentando su pabellón con un ardimiento y una intrepidez admirables.”




José Sánchez de Neira (1823-1898), en su libro El toreo. Gran diccionario Tauromáquico, editado en Madrid en 1879, escribe:



“Rafael Molina (Lagartijo). Se ha colocado en uno de los primeros puestos, y en él se ha mantenido con planta segura: si no ha llegado a la cúspide es porque a ésta llegan poquísimos en un arte tan difícil y arriesgado………Con su trabajo, con su inteligencia, con su buena voluntad, ha llegado a uno de los más altos escalones……….Es verdad que en él se ha parado, pero este debe atribuirse a diferentes causas……….Puede ser una la de no haber conocido él en aquella cúspide torero alguno a quien envidiar o disputar el puesto; puede también que viendo a su mismo nivel a algunos, aunque pocos compañeros, haya pensado lucir mejor entre ellos, aun sin sobresalir, que entre otros de menos importancia; y es también muy posible que conozca que, de no haber subido antes los pocos escalones que le faltan para ascender al pináculo, ya le sería muy difícil y trabajoso conseguirlo……..Un hombre que lleva toreando treinta años ha de estar forzosamente más cansado que el que lleve diez………………Aunque Rafael es fuerte y robusto y le quedan muchos años de torero, no ha de hacer más de lo que hace hoy (y es bastante), ni ha de cometer la calaverada de intentar suertes expuestas y arriesgadas como lo ha hecho cuando tenía veinticinco o treinta años………….Rafael Molina, a quien desde muy pequeño dieron sus paisanos el apodo de Lagartijo, nació el día 27 de noviembre de 1841………Córdoba le vio nacer, crecer y desarrollarse…..Como que allí vivían sus padres Manuel Molina, conocido por el mote de el Niño Dios y María Sánchez, hermana de un torilero a quien llamaban Poleo, los cuales contrajeron matrimonio en 1840……..Dedicado dicho Manuel al oficio de banderillero por los pueblos y ciudades donde encontraba ajustes, no podía estar en casa tan frecuentemente como hubiera querido, y ésta fue la razón de desatender la educación de su hijo Rafael, que antes de ser mozo sabía más de toros que de letras………En cuantas ocasiones pudo, tomó parte en lidias de novillos, vacas y becerros, en el campo, en el matadero y en las plazas; y esto siendo niño aún, muy niño…….Tanto es así, que antes de cumplir ¿nueve? años de edad ya trabajó como banderillero de cartel en una novillada que en Córdoba tuvo lugar en el mes de septiembre de 1852, dispuesta por el Ayuntamiento de aquella ciudad con motivo de la feria y para un objeto beneficioso al pueblo………Volvió a trabajar en la misma plaza el segundo día de Pascua de Navidad de dicho año, y desde entonces, con la cuadrilla a cuyo frente como espada figuraba Antonio Luque, recorrió muchas plazas de La Mancha y Andalucía, recogiendo gran cosecha de aplausos y poco caudal metálico, pero mucho de práctica y conocimientos de tauromaquia………Era Rafael entonces pequeño de estatura, casi más pequeño que todos los de igual edad, muy compuestito, muy ligero y atrevido, y por tanto muy simpático………A su ligereza, a su viveza ratonil, debe el llamarse Lagartijo……..Se movía tanto, esquivaba con tal celeridad los derrotes y rehuía tan fácilmente el encunarse cuando iba alcanzado, que sólo un bicho como la lagartijo podía comparársele en determinadas ocasiones……..El 8 de septiembre de 1859 fue el primer día en que tomó parte como banderillero en corrida formal de toros celebrada en Córdoba, y desde esta fecha empieza realmente a considerársele como torero………..Pero no hay que perder de vista que llevaba más de ocho años de ensayos……..Más tarde, tuvo Rafael la suerte de formar parte de la cuadrilla de José Carmona, luego de la de Manuel Carmona, y finalmente de la de Antonio Carmona el Gordito…………….Trabajó mucho con ellos, tanto en España como en Portugal………..Su anterior modo de torear, ligero y atolondrado, fue corregido por el de los Carmona, particularmente el de Antonio, movido, inquieto, pero seguro y vistoso………La oportunidad en los quites a los picadores, el cambio o quiebro poniendo banderillas, y el parear en corto y andando le dieron crédito y reputación………En menos de dos años se hizo torero de primera nota, en términos de que apenas repuesto de una grave herida que en agosto de dicho año le causó un toro en la plaza de Cáceres, al ponerle banderillas, se le contrató para matar cuatro toros en la plaza de Bujalance, pueblo de importancia en la provincia de Córdoba………..Esta fue la primera vez que tomó en sus manos el estoque, según nuestras noticias………Siguió en la cuadrilla de el Gordito; trabajó en Madrid cuando éste estuvo contratado en 1863, y sus adelantos fueron marcándose ostensiblemente, hasta el punto de que en el siguiente de 1864 fue parte integrante de dicha cuadrilla para todo el año, puesto que en el anterior sólo ocupó plaza de agregado por estar completa………Fue, pues, banderillero de número, si así es más fácil entendernos……….Trabajó mucho, aprendió más de los notables Muñiz y Cuco, de quienes no pudo ser rival, a pesar de lo que dice el señor Pérez de Guzmán, porque para llegar al primero, le faltaba entonces mucho a Lagartijo, y para acercarse al segundo hubiera tenido que saber más cuquerías, y en la brega se le vio oportuno y eficaz………Mató con varia fortuna algunos toros que le fueron cedidos, y cuando acababa de estoquear a uno de Miura en la plaza de Madrid el 3 de julio del último año citado, muy a satisfacción del público, ocurrió una desgracia que pudo tener fatales consecuencias…….Estaba el muchacho contento y fuera de sí, recibiendo los plácemes, vítores y aplausos de la multitud, porque había acertado a matar a aquel toro de una soberbia estocada, cuando se abrió la puerta del toril, que dio salida a un toro de Concha y Sierra…….Partió éste, sin hacer caso de caballos ni de capeas, en recta dirección a Lagartijo, y éste, a quein el triunfo anteriormente obtenido le tenía envalentonado, adelantóse a los medios, sin reflexionar que no tenía ya tiempo para hacer el recorte que intentó, y fue enganchado por un muslo, herido y volteado……………….Nuestros constantes lectores recordarán lo que dijimos en la biografía de Antonio Sánchez el Tato cuando su célebre competencia en Cádiz con el Gordito…………Retirado en el primer toro de la arena el simpático Sánchez, quedó sólo para matar los doce bichos anunciados Antonio Carmona el Gordito, que para aliviarse de trabajo y con el fin de complacer a los gaditanos que con empeño lo pedían, cedió algunos toros a Lagartijo……….Estuvo fresco, bravo y acertado..........Lo mismo sucedió en Bilbao, Valencia y otros puntos donde aquel año toreó………….Lagartijo empezaba a cimentar su reputación como espada; como banderillero, la tenía sólida y bien sentada……..Por fin en Úbeda mató alternando con el Gordito a finales de septiembre de 1865, y en el mes siguiente tomó la alternativa en Madrid………..Su fama fue en aumento como no podía menos, pero no faltaron toreros entonces más afamados que considerasen a Rafael como lidiador mucho más inferior a ellos, y esto sin duda motivó desavenencias sensibles entre él, Bocanegra, Cúchares y algún otro…………El carácter de Rafael, según lo que en él se observa a primera vista, es indolente, reservado y poco comunicativo; pero en la lidia se le advierte siempre el deseo de sobresalir……..Efecto de su apatía, más general de lo que en muchos casos conviene, deja hacer cuando no hay quien le dispute los laureles, y a veces sobre ellos duerme……..Por el contrario, si teme que otro le lleve o quite los aplausos, hace todo género de esfuerzos para conservarlos y aun para arrancárselos a quien los tiene………..Diferentes cogidas ha tenido Lagartijo en distintas ocasiones, siempre por muy confiado y poco cauto…………..Rafael Molina, cuyas facultades puede ver mermadas muy pronto si no cuida más de su salud, algo quebrantada ya, es, como hemos dicho, un torero confiado………..Ve llegar los toros como pocos, y los consiente como nadie………Su muleta no es todo lo buena que debiera y que él pudiera hacer fuese, puesto que algunas veces da pases de defensa y de castigo a la perfección…….No sucede esto en la mayoria de los casos en que no concluye los pases, y en aquellos mal llamados pases cambiados, ridículo remedo de los de pecho, que algunos necios aplauden…….A veces se encorva al pasar; alguna, para disimular su arranque de largo, da un paso atrás como para tomar carrera, y esto es feo………Y por último, ni ha aprendido, ni probablemente aprenderá, a recibir toros; suerte principal del toreo, que, por no ejecutarla él y algunos otros matadores, es posible se olvide antes de mucho……..El torero que hoy la ejecute, bien será el primero de todos; que no es torero perfecto el que la ignore…….La opinión general le coloca hoy entre los primeros y más reputados matadores…….En esto no hace el mundo más que justicia, porque Rafael vale mucho, conoce las reses y se arroja al volapié como pocos……..Cuando dice “quiero”, se le puede ver; pero ¡si quisiera siempre!........Para concluir, y con el objeto de que nuestros lectores o aquellas personas que creyeron hallar antagonismos entre el Tato y Lagartijo desvanezcan la idea que sobre ello tuvieren, vamos a insertar la leyenda grabada en la hoja del estoque que por última vez empuñó el desgraciado Tato, y que le regaló a Rafael Molina por haber estado a su lado en trance tan supremo, y rematando la res con la misma arma. Dice así: “Si como dicen los filósofos, la gratitud es el tributo de las almas nobles, acepta, querido Lagartijo, este presente; consérvalo como sagrado depósito en gracia a que simboliza el recuerdo de mis glorias, y es a la vez el testigo mudo de mi desgracia: con el maté el último toro llamado Peregrino, de don Vicente Martínez, cuarto de la corrida verificada el 7 de junio de 1869, en cuyo acto recibí la herida que me ha producido la amputación de la pierna derecha. Ante los designios de la Providencia nada puede la voluntad de los hombres: sólo le resta el conformarse a tu afectísimo amigo. ANTONIO SÁNCHEZ (Tato)”




Ladislao Redondo, en su libro Guerrita, su tiempo y su retirada, escribe:

“Para nosotros, Lagartijo era el maestro supremo por su elegancia indiscutible y aquel conocimiento de las reses que le hacían saber casi exactamente lo que éstas podían dar de sí en la lidia y la que requerían, no bien salían de los chiqueros: para nosotros, Lagartijo era el maestro que todo lo sabe………….Lagartijo era el torero á quien habían batido palmas nuestros padres, si no lo habían hecho á Frascuelo, ó juntamente á los dos………….Lagartijo tenía la elegancia suma que siempre le acompañó y aquella majestad, verdaderamente musulmana, que era característica en él……………Lagartijo tenía para nosotros esa influencia moral que sobre el hombre joven ejerce aquel de quien se han escuchado relatos á cual más interesantes y admirables por su saber é inteligencia; pero Lagartijo, aun con todos estos respetos, aun con el temor de no atrevernos casi á juzgar sus faenas como lidiador, por creer que era hombre cuyo trabajo, por su índole, á nuestros años, era quimérico empeño apreciarlo………….es lo cierto que lo respetábamos y queríamos, pero sin llegar a producirnos entusiasmos á que, salvo en contadas ocasiones, daba lugar en la época á que me estoy refiriendo, esto es en 1889, toda vez que Lagartijo, con todo su saber, con su elegancia y con cuanto encomiástico pueda decirse justamente del mismo, tenía ya bastantes años y, á mi entender, las alegrías toreras se tienen en la primavera de la vida, no al otoño………………….En mi modesta opinión, pues ni me considero con títulos para juzgarla, ni á lugar viene, Lagartijo se equivocó, ó sus amigos, sean los que fueren y sálvese el que pueda y deba, le hicieron equivocarse al no haberse retirado antes de perder facultades, y al hacerlo, no preferir, cual Frascuelo hizo, despedirse en una sola Plaza del público á realizarlo en varias…………….Celebrada la última de estas corridas en Madrid, el día 1º de Junio de 1893, corriéndose en la misma seis toros del Duque de Veragua, que del primero al último fueron mansos de solemnidad, quedó retirado del toreo Rafael Molina, Lagartijo, habiendo tenido la desgracia de que, por la pérdida de facultades, por los años que llevaba toreando y los bueyes con que el ganadero le obsequió, su despedida de la afición madrileña no fuese un triunfo, si no que, por el contrario, se convirtió en un desastre”



Pascual Millán, en su libro Trilogía Taurina, Pgs. 41-43. Editado en Madrid en 1905, escribe sobre la retirada de Lagartijo, en un artículo titulado El adiós a Rafael:



"Hoy se retira Lagartijo del toreo………Cuando me dijeron que la corrida se aplazabas porque la procesión era a la misma hora, no lo creí; si Rafael optaba por despedirse el día del Corpus, la fiesta religiosa sería la que pagase los vidrios rotos. Y eso ha sucedido……Rafael nació para torero. El tiempo no ha podido modificar una sola línea de su figura…….Ha destacado entre todos; ninguno tuvo una gracia tan llena de vigor, unas proporciones tan estéticas, tan varoniles; un no sé qué superior a los demás……..A no existir la estética taurina, él la hubiera creado…….Rafael compone un cuadro cada vez que mete el capote…….; aparece siempre artístico, siempre escultural, siempre dentro de la belleza plástica, siempre dentro de la estética taurina…….Rafael ni se da cuenta de ello, porque sus movimientos son naturales, porque no conoce la afectación, porque él es así…….Para mí ha sido el torero más grande de estos tiempos……..Lagartijo se retira. Aquellas largas inimitables; aquel toreo de muleta serio, elegante, clásico, tranquilo, lleno de arte; aquella manera de parear, que hacía grandiosa una suerte tan común; aquellos quites asombrosos, en que la serenidad y la inteligencia, obrando de consuno, salvaron muchas veces la vida de los picadores, han muerto, quizá para siempre: para resucitarlos se necesitaría una gran intuición torera, una especial idiosincrasia, un instinto privilegiado, una gracia sin límites. En una palabra, se necesitaría ser Lagartijo………Para mí, que nunca comprendí las corridas sin Lagartijo, que cuando él ha faltado, la plaza me ha hecho el efecto de un paisaje sin luz, la fiesta ya no existe: iré a los toros siguiendo la costumbre; pero sin alegría, sin entusiasmo, con las negruras del que ha perdido la mejor ilusión de su vida."

El mismo Pascual Millán, en el mismo libro, Pgs. 167-172, en un artículo titulado ¡Pobre Rafael!, rememora la figura de Lagartijo en el día de su muerte:
 
"No ha muerto un gran lidiador; ha muerto el último torero………..Lagartijo era único………..El mejor torero de su tiempo, el más elegante, el más clásico, el más estético, el que llenaba el  circo con su figura, el que llevaba al público entre los pliegues de su muleta y en ellos lo manejaba a su antojo……..A Guerra se le exigía lo imposible: a Rafael se le perdonaba lo imperdonable……..No; no eran las cualidades del lidiador las que pesaban en el ánimo del público; eran otras las que subyugaban a todos y convertían a Rafael en el ídolo de la muchedumbre………El instinto popular veía en Lagartijo algo que se apartaba de lo común, que lo elevaba del nivel ordinario, que lo engrandecía, que lo deificaba……..Diríase que había nacido en el hueco de unas manos que aplaudían………..Cuando en becerradas ponía aquellos inmensos pares de rehiletes, el público en masa se deshacía en aplausos; era él, estaba allí, siempre elegante, ágil, fuerte, dispuesto a sacrificarse por cualquiera………..El derroche de estética que esmaltaba todas sus faenas, derroche que enloquecía al público cuando pasaba de muleta, cuando hacía un quite, cuando después de correr al toro a punta de capote, terminaba la suerte con una de aquellas largas que no olvidarán jamás los aficionados antiguos y nunca podrán imaginarse los modernos"


De la Biblioteca SOL Y  SOMBRA. VOLUMEN V. RAFAEL MOLINA (LAGARTIJO). Editado en Madrid, 1906, he seleccionado los siguientes comentarios:




“(Pag. 29). El toreo de Rafael ……….Lo sintetizó el mismo interesado en esta frase que se le atribuye: -“Los toros nobles los mató de VERDÁ –decía en todas partes Lagartijo- los malos, los que quieren cogerme……a esos no me ENTREGO. Sería un lila”………Es muy difícil juzgar con alguna exactitud, en conjunto, la labor de Rafael; pues en el largo período que abarcara, ofreció muchas diferencias, fue muy desigual y variada…………(Pag. 30)…….Le vemos en su primera época de matador, bullendo quizás con exceso, muy movido con el capote y la muleta; pero valiente, casi temerario en ocasiones, al herir………Después, más adiestrado y a pesar del ejemplo de Carmona, le hallamos hecho un torero reposado, tranquilo, sin perjuicio del adorno, ocupando siempre su puesto en la plaza, acudiendo con arrojo y oportunidad a los quites, rematando éstos magistralmente y arrancando a matar con decisión………Transcurrieron diez, quince años, durante los cuales conservó dignamente el renombre alcanzado, siendo el torero preferido por la afición inteligente, en formidable competencia con los maestros Cúchares, el Tato,el Gordito y Frascuelo; más tarde se inició la decadencia, y continuó siendo aplaudido y admirado por su inteligencia, que le (Pag. 31) proporcionó recursos y ventajas para deshacerse de los toros con el menor riesgo posible……………”Rafael a los nueve años ya era banderillero de novillos…….; pero hasta los diez y ocho, en que toreó formalmente en Córdoba, no tomó, digámoslo así, carta de naturaleza en el arte……A esa edad toreaba movido, bullendo siempre, exponiéndose a cada paso, encunándose con frecuencia y saliendo libre gracias a una flexibilidad de cintura, a una facilidad para quebrar de cintura (Pag. 32) que quizás no haya ejemplo en el toreo……..Cuando más tarde entró a formar parte de la cuadrilla de los Carmona, quedándose definitivamente al lado del Gordito, parecía natural que aquel toreo movido que caracterizaba a Rafael, aquel no parar continuo fuera en aumento, estimulado por el ejemplo del maestro…..Y no fue así…………Si en la muerte de un toro no había tenido fortuna, a poco que el siguiente se prestase, quedaba en él a grande altura. De esa época son aquellos grandiosos volapiés en las tablas, entrando corto, vaciando a ley, saliendo de la suerte limpio y rozando los costillares de la res……..Siempre, especialmente en los quites, Rafael estuvo en su puesto, sin preocuparse del riesgo que pudiera correr………¿Había que interponerse entre la fiera y  el picador caído? Pues Rafael lo (Pag. 33) hacía, contando siempre las cornadas como una contingencia de la profesión, que hay que afrontar” (Millán: La Escuela de Tauromaquia en Sevilla y el toreo moderno, pags. 186 a 190)………Refiriéndose a la corrida efectuada en Córdoba el 26 de Mayo de 1866, escribe el Sr. Ramírez Bernal: “En quites, los hizo sobresalientes, ejecutando varios con solo la montera en la mano como engaño…..”……….Conocido es el episodio que se atribuye a Rafael con ocasión de un quite hecho por el famoso maestro cordobés al picador Onofre…..(Pag. 34) El suceso tuvo por escenario la plaza de Barcelona, el 24 de Junio de 1872…….Onofre puso cinco varas (a Medianito) y en la segunda caída quedó al descubierto; el toro…..se disponía a acometer al picador, cuando Lagartijo metió el capote y se llevó al cornúpeto con una ligereza y  precisión que entusiasmaron al público…….Cuéntase, como cosa verdadera, que Rafael aprovechó la difícil situación del picador para en los breves instantes que duró exigirle un gallo inglés que Onofre poseía y que por más ofrecimientos de dinero que le había hecho Lagartijo no se lo quería ni vender ni regalar……(Pag. 35)…..fue cuando Lagartijo, en actitud de prevenir una desgracia, le preguntó:


-“¿Y ahora me das er gayo?


-“Sí, sí, y jasta la nasa.”


Por su parte, el Sr. Sánchez de Neira, que nunca se distinguió como partidario del toreo de Rafael, emitió en su Gran Diccionario Taurómaco –página 504- este juicio del coloso de Córdoba: “Su anterior modo de torear, ligero y atolondrado, fue corregido por el de los Carmona, particularmente el de Antonio, movido, inquieto, pero seguro y vistoso: la oportunidad en los quites a (Pag. 36) los picadores, el cambio o quiebro poniendo banderillas, y el parear en corto y andando, le dieron crédito y reputación…………Rafael Molina fue en sus principios un toreo confiado; vio llegar los toros como pocos, y los consintió como nadie…….No se olvidarán en mucho tiempo sus famosas largas, modelo de clásica escuela………Su muleta no era todo lo buena que debiera y la fue mejorando cada vez más, hasta el punto de que dio pases de defensa y de castigo a la perfección, si bien abusando de esos llamados pases cambiados y ayudados, ridículo remedo de los de pecho, que algunos necios aplauden. A veces se encorbó al pasar; algunas, para disimular su arranque de largo, dio un pase atrás como para tomar carrera, y esto es feo. Y por último, ni aprendió, ni siquiera intentó (Pag.  37) nunca aprender a recibir toros (afirmación contradicha por Ramírez Bernal)………La opinión general le coloca hoy entre los primeros y más reputados (Pag. 38) matadores, y en esto no hace el mundo más que la justicia, porque Rafael valía mucho, conocía las reses y se arrojaba al volapié como pocos, en sus épocas de auge. Cuando decía “quiero”, se le podía ver; pero ¡si quisiera siempre!...........(Pag. 39) Lagartijo, en sus treinta años de toreo, ha recorrido las siguientes etapas: en sus diez primeros, guapo, valiente y con entusiasmos; en los diez segundos, parado, entendido y algo tibio con cierta clase de toros; y en los diez últimos, reservado, frío y apelando a tranquillos para obtener aplausos. Fue, en resumen, un toreo de primer orden, sin duda alguna, y un matador muy aceptable, más por el buen manejo de su muleta, que del estoque, porque al clavar éste no lo hacía en rectitud……Veía mucho y apreciaba bien”……………El Sr. Millán, en su hermoso libro La Escuela de Tauromaquia de Sevilla y el Toreo moderno, impresionó en esta forma el trabajo del maestro cordobés: “Rafael compone un cuadro cada vez que mete el capote, da motivo de estudio a los pintores en cada uno de los movimientos que ejecuta, aparece siempre (Pag. 40) artístico, siempre escultural, siempre dentro de la belleza plástica, siempre dentro de la estética taurina, con esa figura sui generis que en la plaza resulta de una elegancia suma, de una esbeltez sin límites, como personificación del ideal torero………sus movimientos son naturales, porque no conoce la afectación, porque él es así…….Llena la plaza, como algunos artistas privilegiados llenan la escena……..Cuando Rafael quiere, no hay ni frases (Pag. 41) bastantes a elogiarle, ni nada con que pueda comparársele……..A veces basta un capote suyo para fijar un toro incierto, cuadrarle……, sacando así de apuros a otro diestro……En los momentos difíciles, cuando un picador al descubierto peligra, Rafael está admirable…….Lagartijo se apodera del toro, lo saca a punta de capote, con una de esas largas inimitables, y termina volviendo la espalda a la fiera, con la seguridad de que la fiera no arranca………; como si en los pliegues del capote Lagartijo tuviese la intención del toro y pudiera manejarla a su antojo………….Rafael ha inventado una suerte de matar que está entre el volapié y el paso (Pag. 42) de banderillas, que tiene algo de la estocada arrancando…….Arranca retrocediendo un paso al tirarse (el célebre paso atrás), cuartea, da amplia salida con la muleta y, sin embargo, hay estrecha reunión: la estocada queda en el sitio de la muerte; a veces en el lado contrario”………Peña y Goñi, el apasionado admirador de Frascuelo……..(Pag. 43) hizo de él este juicio: “…¿Quién es capaz de dar idea de la soberana elegancia, de la armonía de líneas, de la apostura sin igual, de la gentileza y abandono incomparables de Lagartijo?...........Lagartijo torea con el busto; los pies no hacen sino acompañar los candenciosos movimientos de una cintura flexible, que imprime a todo el cuerpo ondulaciones llenas de abandono y de gracia. Todo lo reúne, lo que da la naturaleza y lo que pone el hombre con su esfuerzo individual (Pag. 44); la valentía y la elegancia, la tranquilidad y la finura, la vista para ver llegar los toros, la precisión para consentirlos y el arrojo para despegarlos, la serenidad para apreciar seguramente los contrastes y la viveza para enmendarse en un palmo de terreno, el fondo y la forma, en fin, se dan mano para hacer de Lagartijo la personificación del toreo más perfecto que haya podido existir desde que hay toreros en el mundo……”………………El Sr. Ramírez Bernal escribió: “Es de todo punto innegable que Molina tuvo su época de oro, que abraza los tres años de 1870 a 1873; después, es decir, al año siguiente, apareció….el paso atrás y el cuarteo hiriendo a cabeza pasada, con cuya ventaja poco o nada tenía que hacer la muleta en el cruce, porque los pies ganaban el terreno necesario para evitar un embroque……..(Pag. 45)….Eso no era el arte, eso no era la verdad………, pasando por volapiés lo que era bien claro un paso corto de banderillas. Este sistema, aplicable a todos los toros que ofrecían algún cuidado, tenía un olvido oportuno cuando las reses eran tan nobles que permitían al matador acostarse en la cuna………..Rafael tiene una aureola que nadie puede arrebatarle, porque….depuró el arte de la brega, (Pag. 46) hasta tal punto que es imposible ir más allá, pues para enriquecerlo tuvo el genio y la estética en admirable conjunto. No, no ha habido quien le iguale como peón auxiliador y correcto de líneas, oportuno siempre y siempre preventivo. Su manera de torear a punta de capote, de correr ligeramente o pausado, de entrar por derecho y en semicírculo, de parar y consentir a una res, será siempre un modelo………..El volapié clásico y severo desapareció; Lagartijo el bravo, Lagartijo el artista, lo había mixtificado……….Entonces se defendió con sus quiebros inimitables, son su toreo a medio capote y a punta del mismo, con sus banderillas y sus quites de hermosísima factura”……………..(Pag. 47)……..Lagartijo resumía en su toreo inteligente y adornado, la reposada gallardía de Paquiro, la agilidad del Chiclanero, la astucia de Cúchares, el gracejo del Tato, la elegancia de Cayetano……..Si como espada no llegó a ser perfecto, como torero no tuvo rival ni ha tenido sucesor………Realizó el ideal estético dentro de un arte vigoroso y afiligranado, llevándose a la tumba el secreto de aquellas largas inimitables, de aquellos quites realizados a punta de capote, de aquellos maravillosos pares de banderillas puestos al quiebro, de aquellas exquisitas faenas de muleta, que convertían en bravos toros (Pag. 48) mansurrones, y dominaban, como fascinándolas, reses de sentido que apenas se dejaban torear” ……………(Pag. 77)…Caracteres distintivos de su toreo: el valor, sin temeridad; la alegría, sin farándulas; la elegancia, sin amaneramientos; el adorno, sin gárrulos desplantes, y la inteligencia, sin afectación………..Su figura, siempre gallarda, tenía mucho de la plasticidad griega; …….¿Quién no recuerda aquella manera elegantísima de rematar sus famosas largas?........Después de Rafael, ningún torero, aunque todos han tratado de imitarle, ha conseguido con esa suerte despertar en el público el mágico efecto que el gran maestro Lagartijo lograba producir………Y es que en él se reunían las esenciales condiciones para obtener aquel brillante resultado: inteligencia, destreza y gallardía……….Con las banderillas, dominaba por completo cuantas maneras se conocen de ejecutar la suerte; y bien al cuarteo, de frente, al sesgo o al cambio, Lagartijo, digno discípulo del Gordito, no tuvo rival que pudiera superarle……….Algo desigual con el estoque, las tardes que la fortuna le abandonaba suplía con sus profundos conocimientos (Pag. 79) en el arte las deficiencias de ejecución”
  




Cossío escribe:

"Lagartijo fue un torero completo en la total aceptación de la palabra. En algunas cualidades algún torero habrá podido aventajarle; en el armónico conjunto de aptitudes, condiciones y habilidades, ninguno le ha llegado. Así, si su elegancia personal puede quedar  como canon de la elegancia taurina, su concepción del toreo, que plenamente realizó, puede servir de modelo del toreo integral y completo. Admirable con la capa, jamás superado en las banderillas, muletero al mismo tiempo dominador y artista, matador extraordinario en sus primeros años y habilidosísimo después, podía justificar todos los fanatismos que por él sintieran todos sus partidarios. Pero lo extraordinario no era sustancialmente lo que intentaba y hacía, sino la manera irreproducible, el estilo, lo que de personal e incomunicable transmitía a las suertes vigentes entonces en el toreo"


Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe la siguiente crónica:

La suerte de matar (ABC, 24 de junio de 1914)………….La suerte de matar es una desdicha. Este momento de máxima emoción, en el que el torero, rozando el peligro, se burla de él con una graciosa flexión de cintura, sacándose el toro por el muslo derecho con sólo jugar la muñeca izquierda, está tan abandonado………que está llamado a ser la caricatura ridícula de aquel momento viril y grandioso para llegar al cual fue inventado el toreo…………Para que los toros llegaran en condiciones de que el torero los estoqueara con perfección, se idearon todos los tiempos de la lidia………………Los que tienen más respeto a la profesión y al público, entran derecho, pero salen por la cara, y se contentan con que sea media estocada lo que pudo ser un volapié enorme, en gracia a no haber pasado el pitón del peligro…………..Y así hay tantas medias lagartijeras, que la afición denomina de este modo, como una gran cosa, creyendo que el nombre de Lagartijo las presta mérito, sin tener en cuenta que el gran Rafael fue un estoqueador formidable, que apeló al paso atrás y a esas medias estocadas, como recurso y tranquillo, cuando le faltaron facultades y le sorprendió la vejez en la peligrosa tarea de matar toros y de aguantar el empuje de los toreros mozos……….Entonces, y sólo entonces, salía Lagartijo por la cara, dejando medio estoque en la cruz, cuando era viejo, cuando le faltaba lo indispensable para ser matador, y hoy aplaudimos y hacemos a vuelta a la plaza a los muchachos que empiezan llenos de juventud , y en vez de darnos la nota de su pujanza y virilidad, se contentan con matar toros con media estocada lagartijera"


Rafael Ortega Gómez, Gallito, en su libro Mi paso por el toreo, se refiere a un artículo sobre Lagartijo:

"Fue un torero completo en la total acepción de la palabra. En algunas cualidades algún torero habrá podido aventajarle; en el armónico conjunto de actitudes,condición y habilidades, ninguno le ha llegado. Así, si su elegancia personal puede quedar como canon de la elegancia taurina, su concepción del toreo que plenamente realizó puede servir de modelo del toreo integral y completo; muletero, al mismo tiempo artista; matador extraordinario en sus primeros años y habilidosísimo después; podía justificar todos los fanatismos que por él sintieron sus partidarios. Pero lo extraordinario no era sustancialmente lo que intentaba y hacía, sino la manera irreproducible, el estilo, lo que de personal e incomunicable transmitía a las suertes vigentes entonces en todo el toreo. Sobrio en su elegancia, no se le puede atribuir la invención de nuevas suertes salvo algún remate de larga o recorte; pero su manera de ejecutar daba la impresión de que cada suerte era recién nacida, nueva y distinta, de las mismas ejecutadas por otros toreros"

En el mismo libro encontramos las siguientes anécdotas:

"Al enviudar Lagartijo, fue un día su suegro a pedirle los bienes gananciales.............Rafael se personó en el despacho de un amigo suyo, gran político y abogado: Romero Robledo
-Mire usted, que mi suegro dice que le tengo que dar la mitad del dinero..........
-Rafael, me temo que se lo vas a tener que dar. La ley es la ley..........
-Don Francisco, ¿cuántas veces me ha visto usted torear?
-Hombre, cientos de veces.
-Y cuando yo estaba cerca del toro, ¿vio usted alguna vez a mi suegro por allí, a mi lado..........?"


"Mi madre me contaba una anécdota que había oído a su padre, Fernando el Gallo. Los toreros de antes eran muy aficionados a las peleas de gallos ingleses............Mi abuelo se disgustó con Lagartijo porque en una de esta competiciones, había dado de comer a su gallo antes de la pelea.............Es sabido que los gallos no pueden comer antes de la lucha porque se ahogan, al no poder respirar bien.................Un picador de Lagartijo tenía otro gallo inglés que, por lo visto, era fenomenal...............Rafael quería comprárselo, pero el picador se negaba...................Un día, en Bilbao, en una corrida, cogíó el toro al caballo de este picador. Éste cayó al suelo hecho un trapo y se quedó al descubierto. Al instante, el toro se dirigía hacia él, pero Lagartijo, con gran maestría, le puso el capote al toro en la cara y, mirando al picador en el suelo, le dice: -O me vendes el gallo o te dejo al toro................"

"-Maestro (se refiere a Guerrita), tengo la gran ilusión por saber quien era Lagartijo.......
-¿De verdad quieres saber quien era Lagartijo?............Tú sabes que antes los empresarios respetaban mucho la antigüedad de los toreros y más si iba unida a una encomiable historia. Vino la empresa de Bilbao a Córdoba a buscar a Lagartijo; después de hablar con él vinieron los de la empresa a buscarme a mí..............Yo estaba en la flor de la vida, mientras que Lagartijo ya tenía más de cuarenta años. Y le dije al empresario: -Hombre, el maestro no está ya para eso...............LLegó ésto a oídos de Lagartijo. Y una vez en la plaza, en el tercer toro de Murube le hizo Lagartijo al toro lo que se le podía hacer, y yo estuve las tres corridas tan despistado que tropezaba con el burladero y hasta con el caballo del picador"

Y más adelante:

"Entre los gestos de Lagartijo, hay uno que merece especial atención. Todos, o casi todos, conocen la profunda cornada que sufrió El Tato la tarde del 7 de julio de 1869, en Madrid. Por esta cogida tuvieron que amputarle la pierna. Con el mismo estoque del Tato, mató Lagartijo al toro. El Tato le regaló la espada con la siguiente emotiva dedicatoria: "Si, como dicen los filósofos, la gratitud es el tributo de las almas nobles, acepta, querido Lagartijo, este presente. Consérvale como sagrado depósito en gracia a que simboliza el recuerdo de mi gloria y ésa la agradece el testigo mudo de mi desgracia. Con ella maté el último toro, llamado Peregrino, de don Vicente Martínez, cuarto de la corrida verificada el 7 de julio de 1869, en cuyo acto recibí la herida que me ha producido la amputación de la pierna derecha. Ante los designios de la providencia, nada puede hacer la voluntad de los hombres; sólo le basta el conformarse a tu afectísimo amigo Antonio Sánchez, el Tato"


Guillermo Sureda, en su libro Tauromagia, escribe:

"Vuelvo al campo de los toros. Lagartijo dijo un día: "Unos saben lo que hacen, y otros hacen lo que saben". Sólo los primeros saben torear"


César Jalón, en su libro Grandezas y miserias del toreo, escribe:

"Desde el cambio de rodillas hasta sus famosas largas, a punta de capote, domina todo el toreo de capa. Su presencia en banderillas es tal, que un crítico de arte, Don Francisco Alcántara, llegó a comentar: "La euritmia de sus líneas era un portento, sobrepasaba en belleza a la estatuaria griega. Fue una fuente de belleza, que, por desdicha, despreciaron totalmente nuestros artistas, a pesar de tenerla tantos y tantos años ante su vista......." Fue un buen muletero. Y matador fácil................................Un historiador, quizá el señor Cañabate, le asigna la gallardía de Paquiro, la agilidad de Chiclanero, la astucia de Cúchares, el gracejo del Tato y la elegancia de Cayetano Sanz"

"Lagartijo no tiene en toda su carrera otro desenfado que el de hacerse demasiado viejo. Frente al peligro no hay nada feo. Se puede torear con todo...............menos con canas. Por lo demás, Lagartijo hace, en su mocedad, un aprendizaje tan concienzudo y arriesgado que, al principio se lamentaba de "que los toros lo tenían más tiempo en el aire que en el suelo". Y luego torea "sin trampa ni cartón", mucho y bien "al natural". Y sobre banderillerar -"con sólo verle tomar los palos y ponerse en jarras, las plazas crujían............"-. Aprende a herir los toros por la yema. ¡Da nombre a la "media estocada lagartijera"!



César Jalón, en sus Memorias de Clarito, escribe:

"Cuando mis estudios -lo leído, lo escuchado y lo visto- me sazonaron el juicio, rectifiqué comprendiendo a Costillares, mejor que a Pedro Romero, como el más grande torero de la prehistoria; a Paquiro, de la edad antigua; a Lagartijo, de la edad media, y de la edad moderna, a Belmonte"

Cossío escribe:

 "Lagartijo comienza siendo un torero cuya característica, aparte de sus condiciones personales de prestancia incopiable, era el valor.......................En 1875 parece que una nueva etapa comienza para el gran torero cordobés. Él, que venía compitiendo sin desaire con Frascuelo en su propio terreno de este, el de la valentía y la estocada seca, se orienta hacia un toreo magistral y comedido, salpimentado con rasgos de valor impresionantes, pero caracterizado más bien por el tono artístico, por la belleza plástica, que le presta su innata elegancia. "Valía la pena pagar la entrada sólo para verle hacer el paseíllo" comentó Guerrita. A partir de 1880, cuando le abandona la inspiración con el deseo de torear, no disimula su fatiga y comienzan sus desigualdades......................Fue un torero completo en la total acepción de la palabra...........Así, si su elegancia personal puede quedar como canon de la elegancia taurina, su concepción del toreo, que plenamente realizó, puede servir de modelo del torero integral y completo. Admirable con la capa, jamás superado en las banderillas, muletero al mismo tiempo dominador y artista, matador extraordinario en sus primeros años y habilidosísimo después.................Sobrio en su elegancia, no se le puede atribuir la invención de nuevas suertes, salvo acaso algún remate de larga o recorte. Pero su modo de ejecutar daba la impresión de que cada suerte era recién nacida, nueva y distinta de la misma ejecutada por otro torero"

Néstor Luján, en su Historia del Toreo, escribe:

"Lagartijo fue un toreo casi completo. En sus veintiocho años de matador, tuvo todas las características del torero grande. Valiente y con una gracia natural y majestuosa en sus primeros diez años................Sus segundos diez años fueron de características colosales: dominador, artista prodigioso y personalísimo, maestro sobrado en todos los tercios menos en el trance de estoquear, en el que se mostraba hábil, pero poco brillante en ocasiones, aunque en otras tenía una categoría indudable..............En sus últimos ocho años, mostrose frío, apelando a tranquillos, con un exceso de habilidosidad, especialmente a la hora de matar...........................¿Cuáles son las características que hacen de Lagartijo quizás el torero más sugestivo de todos los conocidos? Ante todo el empaque, la presencia, lo que no se adquiere....................Practicó todas las suertes conocidas, desde el cambio de rodillas a la salida de toriles, que inventó Fernando el Gallo, hasta el recorte más movido y bullicioso.................En quites, tuvo una característica importantísima: su absoluta eficacia................Con las banderillas practicó absolutamente todas las suertes....................Por haber hecho de la elegancia una necesidad, ha sido el torero más clásico de la Fiesta; es decir, por haber demostrado que la elegancia es tan necesaria como el valor o el conocimiento....................De él arranca todo el toreo moderno, y la visión actual de la Fiesta sólo es una estilización en tono muy menor de la estética del maestro cordobés" 



El historiador francés Bartolomé Bennassar, en su libro Historia de la Tauromaquia, escribe:

"El cordobés, muy pronto apodado El Califa, cuenta con la aprobación unánime de todos los historiadores de la tauromaquia. Para Vicente Zabala fue "uno de los toreros más largos y completos de los casi tres siglos de vida de la tauromaquia a pie". Para Auguste Lafront, "el más grande de los toreros artistas del siglo XIX". Esta unanimidad se explica fácilmente: torero completo y torero artista, cualidades que raramente aparecen juntas. Rafael Molina satisfacía plenamente a los que privilegian las cualidades técnicas en la ejecución del toreo, los partidarios de los toreros dominadores, es decir, los que le "pueden" a casi todos los toros. Era justamente el caso de Lagartijo: a lo largo de una carrera de casi 30 años.......mató casi 5.000 toros, una de las cifras más elevadas de la historia, y sólo sufrió una cornada grave, lo que demuestra su gran dominio y maestría............Pero Rafael Molina entusiasmaba también a todos cuantos eran sensibles al hallazgo de la plasticidad, de la gracia y del ritmo. Muy apuesto, con una gran prestancia y una elegancia a la vez sobria y refinada, este cordobés abrió camino a todos los que han querido hacer el toreo una creación artística más que un combate. Eficaz y brillante tanto con la capa como con la muleta, banderilleaba con gracia y garbo y, con la espada, inventó un recurso, la media lagartijera, media estocada colocada exactamente en la "cruz", de efecto rápido.................A pesar de estas excepcionales cualidades, que hacen de Lagartijo uno de las más grandes figuras de la tauromaquia (sin duda alguna una de las diez más importantes), debió enfrentarse permanentemente a una especie de confabulación, alimentada, sobre todo, por los sevillanos, poco complacientes con los artistas que no son de la ciudad, aunque fuesen andaluces. Desde un principio eligieron como adversario a Frascuelo, que había tomado la alternativa en 1867. Hostilidad y rival, terminaron redundando, sin embargo, en beneficio de Lagartijo, que se vio, así, obligado a superarse y a exigirse lo mejor de sí mismo, sobre todo hasta 1874, año en que Frascuelo sufrió una grave cornada..................Lagartijo, majestuoso e imaginativo a la vez en todos los tercios de la lidia, acumuló a partir de 1874 los triunfos, convirtiéndose, además, en el ídolo de Madrid. De 1874 a 1885 hizo alarde de una serena maestría, de un arte reposado, cada vez más orientado hacia la plasticidad. El declive no comenzó hasta después de 1885; las dos últimas temporadas fueron mediocres y el año 1893 realmente desastroso, por lo que, tras cosechar un rotundo fracaso en Madrid, decidió cortarse la coleta"




Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:
"Hijo de un modesto banderillero.......................Desde muy joven como aprendiz en el matadero aprendió a sortear las reses bravas y a capearlas en los corrales. Trepaba por las tapias y se escurría del guarda con la agilidad de una lagartija; ése es el origen de su apodo...................Desplazó en su juventud a las figuras de su época....................Al Gordito se le vió llorar ante los restos de Lagartijo y decir entre lágrimas: "Nunca pude vencerte"..................A todos desplazó, sí, menos a Frascuelo, con quien entabla una rivalidad artística que se bautizó como "Edad de Oro del Toreo" por los aficionados de entonces.....................Rafael se permitió decir: "Si será buen torero ése que algunos le quieren hasta comparar conmigo"........................Nadie pudo competir con ellos dos, pero es fama que cuando el señor Fernando el Gallo se sentía inspirado y toreaba como él sabía, el gran Lagartijo decía a Frascuelo: "Vamos a sentarnos en el estribo a ver torear" Ante la chispa genial de Gallito los demás toreros quedaban deslumbrados e incapaces de reaccionar...................En su vida profesional actuó en 1.632 corridas y estoqueó 4.687 toros. Sufrió relativamente pocas cogidas......................Con los años, a medida que perdía facultades físicas, aumentaba en recursos, incluso triquiñuelas como "el paso atrás"..........................La competencia inicial fue con su antiguo protector el Gordito..................La afición le concedió inmediatamente la aureola de la gracia y del arte...................En las últimas temporadas el que había sido número uno, el arrinconador de las figuras del toreo, se vio a su vez víctima de la insolencia de Rafael Guerra (Guerrita), decidido a barrerlo de la escena"

El mismo Fernando Claramunt, en su libro La mirada del torero, escribe:

"Además de los respectivos familiares de cada matador (como su hermano Juan Molina, cordobés de pocas palabras, arrogante con las banderillas, maestro de maestros en la brega dura; el aire y el tipo tan bien plantado como su hermano Rafael, que ya es decir), Lagartijo llevó con él durante algún tiempo a Juan Yust, hijo de un famoso matador sevillano del mismo nombre y apellido, contemporáneo de los legendarios Sombrereros, del Morenilo y del famoso Juan León, arquetipo de torero romántico en el admirable retrato de Bejarano Cabral. El segundo Juan Yust, menos brillante que su afamado padre, era especialista en suertes raras. Se acostaba frente al toril entre los pies de El Gordito, el cual ponía de esta manera pares de banderillas al quiebro. Resultaba eficaz clavando rehiletes a toros imposibles. Al público le gustaba verlo saltar la barrera, porque se apoyaba con una sola mano, con el cuerpo horizontal"

"Rafael desplazó a varias generaciones de figuras del toreo..............Siempre quiso vivir con modestia.................Discreto y callado, la vida le dio algunos disgustos que acentuaron su retraimiento y carácter reservado. Sobrevivió a Frascuelo, cuya pérdida lloró mucho. Los últimos años de su carrera fueron penosos. No ahorró una gran fortuna. En su inculto lenguaje, cargado de sabiduría popular, repetía: "Cambean los tiempos, cambean". Se despidió de la afición con cinco corridas solemnes: Zaragoza, Bilbao, Barcelona, Valencia y Madrid. En las cinco el fracaso fue rotundo y amargo. Él había desplazado a su maestro Gordito, por lo cual se le acusó de ingratitud. Ahora se ve barrido por Guerrita, discípulo de su propia cuadrilla.......................Vázquez Díaz refleja con acierto el rostro impasible de Lagartijo, tan inalterable para las contrariedades como para los halagos. Escucha con escepticismo las alabanzas disparatadas de sus partidarios. Le comparan por su apostura con las mejores estatuas masculinas de la Antigüedad clásica. Se rumorea que el escultor Mateo Inurria ha puesto su cabeza a la estatua del Gran Capitán. Se oye llamar Rafael I el Inmenso, Califa y hasta San Lagartijo. Los fanáticos le gritan: "¡Hosanna, hosanna!" ¡No hay más que un Dios verdadero y un Rafael en España!" El toreo asiente sin pestañear, sin decir palabra, o como mucho, para quedar bien, murmura: "Argo, argo hay de eso". Cuando intenta, son pocas veces, pasar por culto, sus ocurrencias producen hilaridad y dan pie para una interminable lista de anécdotas grotescas por la ingenuidad del diestro"


Seguimos con Fernando Claramunt, en su obra Los toreros de la Reina Isabel II, escribe:

"El 19 de noviembre de 1876 vuelve doña Isabel (se refiere a la reina Isabel II, que tras ser destronada, volvió de París a Sevilla varias veces, a ver los toros)
para admirar una gran faena de "Lagartijo" y le pide que suba al palco para felicitarlo. Consta por escrito que tuvo para el torero palabras muy benévolas. El diestro de Córdoba estuvo galante y fino, sin recordar a la Señora que era republicano"

No compartía las violentas reacciones de Frascuelo ante las críticas..............Decía de su compañero: "A ti te va a perder la boca". Una tarde, en la puerta de cuadrillas, oyó blasfemar a un banderillero; se le acercó mirándole desde muy cerca: "Compadre, si nos engancha un todo dentro de media hora, ¿sería usted capaz de repetir eso mismo a ese Señor del que ahora está diciendo tantas cosas malas?"


Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:



“El toreo de Lagartijo estuvo caracterizado por la elegancia y la belleza plástica, y también un enorme valor, orgulloso y distinguido. La suerte de matar fue su punto flaco y ello le valió el escarnio de sus enemigos. Tuvo feroces detractores en Sevilla (Unos fanáticos llegaron a cantarle la siguiente chufla: A la una, a las dos, a las tres / asesino cordobés. Muy dolido por ello, Rafael dejó de torear en Sevilla) y en Madrid, y tuvo que sufrir las rechiflas de los partidarios de Frascuelo……..Rafael Molina, Lagartijo, reunió en torno así y a su arte a lo más granado de las artes, las letras, la política y la vida social de su época”


Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su obra Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:


Lagartijo. Fue torero más de cuarenta años……….Toreó nada menos que 1.224 corridas. Estoqueó 4.872 toros. En Madrid actuó como matador 421 veces……….Entre tantos miles de toros no le cogieron más que 25 ó 30, y la mayoría en los principios de su carrera. Cornadas, sólo sufrió cinco o seis. Buena prueba son estos datos de la insuperable maestría del gran “Lagartijo”…………De él se dijo muchos años que se podía pagar con gusto el dinero de la entrada, sólo por verle hacer el paseíllo…………Valiente, audaz y dinámico en sus comienzos, fue “Lagartijo” después prudente, reposado y tan cauto que usaba artimañas y martingalas constantes para rehuir el peligro con habilidad, pero siempre con arte. Aun así pudo mantenerse, años y años, al lado y por encima de “Frascuelo”, su rival, todo arrojo y pundonor, porque “Lagartijo” fue algo extraordinario como artista. Pero, además, fue un precursor. Hasta él la lidia había sido lucha, caza; con él empezó a ser un juego artístico con plástica y belleza, primer paso hacia la estética del toreo actual”




"Don Ventura", en el número 2 de la colección "Grana y oro", titulado "La Tauromaquia en el siglo XIX", escribe:


("Pgs. 76-78)………Frascuelo tomó la alternativa dos años después, y en el siguiente, toreando ambos en Granada, comenzó aquella competencia noble entre los dos colosos, la cual habría de durar hasta que, en 1890, se retirara Salvador. De un lado, estaban la valentía insuperable de éste, su pundonor, su amor propio, su bravura impresionante al dar grandes estocadas y la eficacia de su toreo seco, pero todo verdad; y de otro, el estilo puro, grave y florido a la par, gentil, flexible, sobrio y afiligranado al mismo tiempo, de Lagartijo. En los diez primeros años de aquella lucha, fue éste también un gran matador y un torero de arrestos espectaculares; y después, hombre cauto, inventó lo que él llamaba su medicina, el “paso atrás” al entrar a herir, para hacer menos perceptible el cuarteo. En esta forma, y dando al brazo derecho un giro especial, intuitivo e incopiable, dejaba en lo alto una media estocada a la que se dio el nombre de lagartijera, denominación que hoy emplean algunos como elogio, sin saber que se funda en una ventaja, en un “tranquillo”, y con aquellas medias estocadas se fue defendiendo como matador……., cuando no pinchaba más de la cuenta……….Y ya que hablamos de inventos, digamos que fue creación suya la larga cordobesa, en cuya ejecución era inimitable…………Magnífico con el capote, portentoso banderillero, maestro insuperable en sus días con la muleta y hábil matador (después de serlo muy denodado durante dos lustros), así fue Lagartijo………..De cuando nos refieren de su figura física, se saca en consecuencia que los tratadistas de la estética del toreo nunca pudieron creerse tan cerca de la fijación de las leyes fundamentales de la misma como contemplando a Rafael Molina en cualquier actitud………..El 1 de junio de 1893 se despidió del público de Madrid, dándose el curioso caso en esta capital de que, por ser aquel día la festividad del Corpus, y como la procesión, que debía celebrarse por la tarde, impedía la asistencia de muchas personalidades a la corrida, se consiguió que dicha manifestación religiosa saliera por la mañana………….Poca castigado por los toros, solamente sufrió un percance grave, una cornada en el brazo derecho, ocasionado por el toro Charretero, de Bermúdez, lidiado en Madrid el 22 de junio de 1873…………Hombre discreto en su vida de relación, de atrayente simpatía, bondadoso y muy caritativo, su muerte, ocurrida en Córdoba el día 1 de agosto del año 1900, produjo duelo general."





José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"Lagartijo, sin duda, era para visto, porque en todo arte de actuación personal,y el toreo lo es como ninguno, lo que cuenta, sobre todo en ciertos personajes, no es tanto lo que hacen, sino ellos mismos, la sugestión de su figura, su acento, su proporción y el tempo de sus acciones. En esto, Lagartijo debió de ser prototípico y difícilmente traducible a la crónica.....................Por otra parte, en el plano de la técnica, creo, quiero creer a Lagartijo un artista que, siendo en ocasiones impecable, era en lo profundo fundamentalmente intuitivo, torero por naturaleza...................Ya hemos visto que el silencio de Pedro Romero origina que la literatura taurina se vuelque hacia el plano del toreo cambiado o contrario, con olvido, desdén o ignorancia del toreo de línea natural................Pero llega un momento en que también este último se define y esto sucede con Lagartijo, aunque no sea él, sino la pluma de un historiador quien lo descubra, don Natalio Rivas, que en su libro Los toreros del Romanticismo, dice, refiriéndose a Lagartijo:

"La verónica, imponiendo al viaje la línea recta, para hacer pasar al toro de cabeza a rabo, rozando con el cuerpo del capeador, sin trampas ni artificios y conservando fijos los pies, tuvo en Rafael un cultivador formidable"

En este texto se define el toreo de reunión ("imponiendo al toro la línea recta..........rozando con el cuerpo del capeador), es decir, sin expulsar al toro, sin quebrarle el viaje. Es un texto de mucha intención, pues obsérvese que dice: "imponiendo al viaje", no aprovechando el viaje; no dejando pasar al toro, sino haciendo pasar al toro. Para hacerlo así, hay que llevar al toro sujeto, empapado, medido..............Lo que Lagartijo hacía, según Rivas lo describe, es el toreo de línea natural"

"En casi todas las parejas hay uno que queda y otro que se pierde; uno que deja huella y otro del que solo queda un registro de hechos. Cúchares hace historia, y no El Chiclanero, hace historia El Gordito y no El Tato...............En la de Lagartijo y Frascuelo, lo que queda es lo que trajo Rafael Molina: un sentido estético del toreo, que coincidió con lo que era ya un anhelo de los públicos y aun del arte mismo..........maduro ya para esos valores................Y la presencia clara de los lineamientos del toreo natural, de plantas fijas, ritmo de brazos y de cintura; y, sus momentos felices, sin concesiones a la técnica de expulsión del toro, característica del toreo cambiado o contrario"

"Un precursor debió de tener Lagartijo, en cuanto a su muy cacareada elegancia, y parece que fue Cayetano Sanz.................Con Cayetano se empieza a hablar de la elegancia, que parece culminar en Lagartijo y tener sus derivaciones inmediatas en Antonio Fuentes y Rodolfo Gaona.................La de Cayetano es una elegancia sobria, castellana, con un matiz más costumbrista..................Tal es el precedente de la de Lagartijo, no estrictamente cordobesa, sino finamente romana...............Pero ahí está el peligro; en la plasticidad, en lo escultórico, que conduce a concebir el toreo estáticamente, a confundirlo con la estatuaria. La reducción de esta tendencia al extremo origina el posturismo, con olvido de lo que hemos calificado como la belleza transcurrente del toreo, su vivencia en el tiempo......................En fin, lo importante es retener la idea de que la elegancia, acaso para algunos sea un valor del arte, pero es un valor secundario y peligroso"


Juan Posada escribe:

 "Dos toreros, el clásico Frascuelo y el artista Lagartijo, junto con el premodernista Guerrita, mantuvieron el interés de los aficionados hasta finales del siglo XIX, tras la desaparición de los últimos diestros románticos............................Rafael Molina, Lagartijo, tomó el mando del escalafón. Destacó nada más recibir la alternativa en Madrid el 15 de octubre de 1865. Eclipsó a El Salamanquino, Cayetano Sanz, El Tato, El Gordito, los más destacados...........................Aportó a su hacer la expresión personal, ya apuntada por Paquiro y El Chiclanero. Él sumó sentido artístico. Comenzó a valorarse la estética a pesar de la reciedumbre de su rival Frascuelo, un clásico del toreo, más bien de la espada. 


Robert Ryan, en su obra El Tercio de Muerte, destaca la brevedad de la faena de muleta de Lagartijo, en la corrida de Beneficencia, celebrada en Madrid, el 14 de septiembre de 1890, y reseñada en las páginas de La Lidia:

"El toro Sombrerero, de Nadín, negro listón, bragado, girón, rebarbo, recogido de cara y corto de armas, de poder, duro y seco en las acometidas, terminó la pelea sin volver la cara, y tomó diez varas, dando seis caídas y matando siete caballos. Lagartijo, con el fenomenal capote de su hermano al lado, torea con sobriedad y, con tres pases nada más, estoquea"

Y más adelante escribe:

"Aquella manera de torear de Cayetano (Sanz) girando sobre los talones y siempre sobre la mano izquierda, al natural y de pecho, lo tradujo Lagartijo a su toreo de cintura, perfeccionado en sus prodigiosas largas con la capa. Rafael torea con el busto, se decía de Lagartijo, en una época en la cual los pases solían ser ejecutados sobre las piernas. Ante el valor, físico y de piernas, de Frascuelo; ante la fuerza arrolladora, tan entera de cuerpo, de éste, su rival, tan seguro al empuñar el estoque, Lagartijo acompasa la embestida con la cintura, introduciendo en el pase natural un cimbrear lleno de expresividad, de abandono y de gracia"

"El pase natural con la mano derecha, frecuente en el trasteo de Cúchares, de Manuel Domínguez, de el Gordito, tuvo su apogeo primero en la muleta, en la estética, de Largatijo, de quien fue su suerte de muleta preferida...................El pase natural, en la mano derecha de Lagartijo, en el último tiempo de la suerte, alcanzó una estampa cuya belleza aún perdura en el toreo por alto, ya que por alto, preferentemente, despedía al toro Lagartijo en el pase natural; por alto, como después de él, Guerrita, con ambas manos; por alto, el pase natural al empaque derecho de Antonio Fuentes; por alto, leve, ejecutado de puntillas, elevada la suerte por la mano diestra de Rafael el Gallo.....................El pase natural con la mano derecha, cuando era ejecutado con la muleta a media altura o por bajo, en el trasteo de Lagartijo era un pase de recurso o de castigo ejecutado sobre las piernas, como ambas cosas fue en la muleta de Frascuelo, como después en la de Guerrita, como después en la de Bombita, como después en la de Joselito el Gallo"

El mismo Robert Ryan, en su libro El toreo de capa, escribe:

"De la larga natural creó Lagartijo la larga cordobesa, cumbre de la tauromaquia decimonónica..............Las posibilidades que apuntó Lagartijo al pararse en su larga, al iniciarla muy por delante, al traer al toro desde cierta distancia, toreado, sometido, la calidad arrastrada de su lance, el trazo natural, la capa en el suelo, todo apuntaba a lo que sería el toreo de capa a dos manos, más de medio siglo después de la primera larga cordobesa"


El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:

"Entre los matadores, banderillero enorme fue Lagartijo y el más elegante en todas las suertes de rehiletes. En la alternativa de Guerrita, tras colocar éste su segundo par, Lagartijo, que estaba en el centro de la plaza con las dos banderillas en una mano y ésta apoyada en la cadera, postura frecuente en él, aprovechó la salida del toro, le llamó con la voz y le puso el mejor par al relance que recuerdo. Ya retirado, el 1 de junio de 1898, en becerrada a beneficio de los funcionarios, y como director de lidia, en un becerro grandote, que luego mató el actor Moncayo, y a petición del público, puso uno al sesgo de tal magnitud, que la corrida se suspendió por largo rato para que recogiera la ovación"

"Rafael ha sido el torero de mayor simpatía que conocí; sus condiciones de carácter en la plaza, en la que acataba sin el más pequeño gesto el juicio adverso del público cuando sus actuaciones no eran lucidas, y su modestia, de otro lado, contribuían a ello. Los tendidos 9 y 10 (en la plaza de Madrid) le eran en su mayoría incondicionales, y en sus grandes faenas le animaban con los gritos de "¡Viva Córdoba!", que enardecian más su trabajo, siempre fino y suave. Acompañaba al toro en el pase natural "hasta dar con la barbilla en la arena", pues poniéndose frente al animal, bien en su arrancada o provocándola con su acercamiento de muleta, toreaba con el temple necesario hasta que el brazo izquierdo pudiera extenderse, quedando en posición de enfrentarse para dar otro o el de pecho, volviendo al animal a su sitio.................................Indudablemente, hasta su tiempo, fue el lidiador más elegante e imprimió al toreo un rumbo en tal sentido y en el que no ha sido superado. Su distinción, de la que no presumió, era innata y todos sus movimientos bellos, culminando en los quites por largas, en que fue inimitable. Era banderillero asombroso y facilísimo en todas las suertes: cambiando, al sesgo, al relance, etc...............................El 5 de junio de 1890 lidió en Madrid toros de su ganadería que salieron mansos; en el sexto pidió los rehiletes y le puso tres pares de las de fuego de tan perfecta ejecución, que la gente abandonó entusiasmada la plaza, a pesar del fracaso del ganado. De Lagartijo decía su paisano el famosísimo Guerrita, que se le aplaudía "desde que empezaba a vestirse"; los trajes parecían guantes de lo bien que le sentaban. Recuerdo en Aranjuez, el 29 de junio de 1886, le cogió un toro de Veragua, y, después de ser pisado y zarandeado, se levantó sin la más pequeña arruga en el vestido.......................Coincidieron en una cacería Salvador (Frascuelo) y Rafael; aquél, que era un tanto presumido, se presentó con un atuendo que creía elegantísimo. Rafael vestía pantalones de pana y guayabera; al verle, le dijo su compañero: "Vete de ahí, malage, que hasta vestido de gañán tienes pinta de torero". Y era mucha verdad"

"No me resisto a copiar el juicio del Guerra en una interviú que tuvo hace años con el revistero Federico Alcázar, que le preguntó: "¿Qué clase de torero era Lagartijo" "Incomparable. Verle hacer el paseíllo valía la entrada. No ha habido quien se líe como él, ni ande como él, ni se pasee como él delante de los toros. Aquello había que verlo. Y lo sorprendente es que no había en su figura ni en su movimiento nada estudiado, teatral. Todo era espontáneo, natural. Daba el arte como el manantial el agua y el rosal la flor. Cuando cogía las banderillas y se iba a los medios de la plaza y allí esperaba, con la mano izquierda apoyada en la cadera y la derecha en la frente a modo de visera, a que se pusiera el toro en suerte, era una cosa mala. Palabra. Y luego, no te quiero contar cuando abría los brazos para citar y comenzaba a andarle a los toros. Aquel quiebro suyo de cintura, tan justo, tan preciso, tan limpio, tan elegante, volvía locos a los públicos y a los toreros. Recuerdo que un día en Graná, pareando un toro del duque (de Veragua), una mujer le tiró un pañuelo de encaje. Lo cogió cuidadosamente, se fue a la boca de riego, lo extendió y sobre el pañuelo citó para quebrar. Los lazos de las zapatillas salían por los bordes del encaje, tan chiquito era el pañuelo. Aquel par no se borrará de mi memoria. ¡Y mira que he visto parear al Gordito!"

"Hasta cerca de 1876 fue un estoqueador valiente y certero, que entraba siempre desde el sitio en que quedaba en el pase; pero después debió notar falta de facultades, y empezó a entrar a matar dando el paso atrás, con el que tomaba más fuerza, y, arrancando derecho, colocaba la magnífica estocada con una habilidad especial que las dió nombre, y se llamaban "media largartijera". Se cuenta que una vez que le preguntaron por qué hacía eso, contestó que era "como medecina", dando a entender que era la ayuda que necesitaba. Hay que advertir que no fue su inventor, pues desde que apareció el volapié lo hacían muchos, y no hablemos después, que lo hacen todos; le vi en numerosos toros en que no lo hizo"

"Cuando el toro era difícil, le decía a su cuadrilla: "Vamos a jasé las trébedes", formando los tres peones un triángulo, cuyo centro era el propio matador y el toro, lo que facilitaba a los subalternos la protección del maestro si la necesitaba, arrancando de cada uno de sus vértices"

"El año antes de retirarse, y a los cincuenta y uno de edad, realizó con un toro de Miura y de los más grandes, una faena -quizá la que mayor impresión dejó en mi vida-, y cuya descripción merece más autorizada pluma. La del revistero Pascual y Guillén, tan exigente crítico como aficionado inteligentísimo. Dice así el cronista:
"Rafael se fue al toro, y empezó una de esas faenas que el solo ha hecho y que difícilmente se harán después. Cada pase una ovación. ¡Qué manera de torear, qué cambio, qué pase en redondo, qué pase de pecho, qué tranquilidad a meter la muleta, qué confianza!.............En cada movimiento, en cada actividad, componía un cuadro lleno de gracia; formaba con el toro un grupo que hubieran envidiado todos los escultores, desde Cleómenes a Benlliure. No es posible formarse idea. Es necesario haberlo visto..................Después de una brega tan inteligente, cuadró el toro, se arrancó corto y derecho y haciéndole humillar, descubriéndole el morrillo, dejose caer en un volapié hasta la mano, saliendo como los que se meten con tal empuje. El toro dió unos cuantos pasos, se quedó inmóvil, alzó las patas, se afirmó en ella un segundo y quedó muerto sin necesidad de puntilla. Entonces sonó en la plaza un aplauso ensordecedor, espontáneo, unánime. Aplaudían a Lagartijo hasta los que nunca fueron partidarios suyos. Las mujeres le saludaban con el pañuelo, los hombres arrojaban al redondel sombreros, bastones, cigarros y abrigos"

"Por mi cuenta añado un dato para la Historia. El nombre del toro era Azulejo.............................Confieso con absoluta sinceridad que en mi vida de aficionado fue el torero que más me gustó, lo que no supone afirmar que me pareciera el mejor. No olvido a Guerrita y Joselito como lidiadores"

Azorín, en Sintiendo a España, dejó escrito:

"La elegancia de Cervantes es la verdadera elegancia. Los mismos toreros andaluces nos demuestran lo que voy diciendo. En Rafael Molina Lagartijo, hemos visto revivir modernamente ese estilo elegante que se muestra como al descuido y de trapillo en las páginas cervantinas. Ningún torero ha habido más elegante que Rafael Molina"

El castizo escritor Pascual Millán lo describe así:

"Visto en la calle no resulta muy ornado; él es un chavó que no se pone moños y con un cordobés en buen uso y una chaquetilla sin ringorrangos se presenta entre sus anabaptistas. Es un barbián de buten que no gasta infundios y que chanela"


En el libro Adiós, Madrid, de Andrés de Miguel y José Ramón Márquez, encuentro el siguiente párrafo:

"Lagartijo fue un torero largo, más elegante que alegre. Dominaba todas las suertes, incluyendo las banderillas. Aunque no le hacía ascos a ningún toro, mostraba sus preferencias por las ganaderías más suaves: como se ve, no hay nada nuevo bajo el sol. Mantuvo con Frascuelo una dura y larga competencia, de la que se puede afirmar que sirvió para consolidar la fiesta de los toros como espectáculo urbano y moderno, lo que le ha permitido sobrevivir hasta nuestos días. En esta competencia, los primeros aficionados integristras, como F.Bleu, Peña y Goñi o Sánchez de Neira, le reprocharon que recurría a tranquillos para disminuir el riesgo, así como que tapaba la ausencia de exposición con la compostura elegane. Los seguidores de Lagartijo, siempre encandilados por su donaire, han sido los más dados a la hipérbole laudatoria y a la entusiasta exageración, encabezados por el excelente Mariano de Cavia, Sobaquillo"

No hay comentarios:

Publicar un comentario