jueves, 19 de enero de 2012

FRANCISCO ROMERO Y LA DINASTÍA DE LOS ROMERO






Cinta ya fugitiva, nada vive
de tus claros millares de faenas.
Y resbalan memorias en declive,
igual que de las manos las arenas.

                                                                       Gerardo Diego                         








De Francisco Romero y Acevedo no sabemos con exactitud la fecha de su nacimiento, pero sí que fue cabeza de una gloriosa dinastía de toreros, la mas ilustre del siglo XVIII.

Nació en ¿Ronda? el año ¿1699 o 1700? y falleció en la misma ciudad el año ¿1763 o 1767?. Estuvo treinta años en activo, sin que los toros le hicieran ni un rasguño.


Hay un total acuerdo en destacar la importancia, que para el desarrollo del toreo, tuvo la dinastía de los Romero. Hasta que llegaron ellos, la figura del torero no estaba tratada de manera individual; el protagonista era el rejoneador al que acompañaban auxiliares o peones de la faena. Ni siquiera se le llamaba torero a caballo sino Don Rejoneador tal y sus peones. Se sabe que Francisco Romero, abuelo de Pedro Romero, era auxiliar o peón de los caballeros de la Maestranza y ya su hijo Juan Romero empezaría la labor como una profesión, ya actuaba en la Maestranza de Sevilla con una cuadrilla propia. Juan Romero tuvo siete hijos, de los cuales cuatro fueron toreros. Gaspar, Antonio, José y Pedro. Gaspar murió toreando en Salamanca en 1773 y Antonio murió en Granada de una cogida en 1802. José Romero fue un gran torero; mató al toro que dio la muerte a Pepe Hillo en 1801, sin embargo la tradición taurina reconoce como autor de este hecho a su hermano Pedro. La última vez que toreó, estando ya retirado, fue en Madrid en 1808, a la edad de 73 años.


Vamos a reproducir un texto de Nicolás Fernández de Moratín que aparece en una carta dirigida al Príncipe Pignatelly , perteneciente a sus Cartas históricas.

"Por este tiempo (el año 1726) empezó a sobresalir a pie Francisco Romero, el de Ronda, que fue de los primeros que perfeccionaron este Arte, usando de la muletilla, esperando el toro cara a cara y a pie firme y matándole cuerpo a cuerpo, y era esto una cierta ceremonia, que el que esto hacía llevaba calzón y coleto de ante, correón ceñido y mangas atacadas de terciopelo negro para resistir las cornadas"

Fernando G. de Bedoya (1802-1860), en su libro Historia del Toreo, editado en Madrid el año 1850, escribe:



"(Pag. 15)………..Francisco Romero nació en Ronda………., y sus padres, exentos de fortuna, se vieron precisados a aplicarlo a un oficio, siendo elegido el de carpintero de ribera: este joven demostró desde bien pequeño una extraordinaria afición a sortear a las reses, en cuya faena se ocupaba los momentos de ociosidad y sin perder juicio de atender a su diario trabajo..............Los caballeros maestrantes de la de Ronda, que se impusieron de la decidida afición de Romero, no titubearon en declararse sus protectores, razón por la cual se cuidaban de proporcionarle novillos a propósito que aquel lidiaba con la mayor complacencia, resultando de ello la adquisición de conocimientos especiales, reservados a una constante práctica……………..Tardó poco en hacer una profesión de lo que antes era solo un simple divertimiento……………..(Pag. 16)………Sin más elementos que los que la práctica le suministraba introdujo Romero cuantiosas  mejoras en la lidia de a pie, y cada día inventaba una nueva suerte que le proporcionaba merecidos elogios y la admiración general; pero la más principal, y a la que debían rendir tributo todas las demás, era la de matar toros cara a cara con la ayuda del estoque y muleta: esta suerte, que desde luego se graduó la más difícil y expuesta, necesitaba ensayarse con toda exactitud para instruirse de sus incidentes y evadirse con conocimiento del peligro, y Romero la practicó con el mejor éxito...........Presentóse Romero en la plaza con un traje ………el cual consistía en calzón y coleto de ante, correón ceñido y mangas acolchadas de terciopelo negro………………Romero realizó su proyecto en medio de los vítores más completos y de la admiración de los espectadores…………….Continuó Francisco Romero en su nueva profesión……………..(Pag. 17)………..Después de cierto tiempo en que estas cosas tuvieron lugar, principió Francisco Romero a inutilizarse para este género de ejercicio, porque la edad le privaba de la agilidad necesaria, que sin duda es uno de los más indispensables elementos para el toreo, y vióse abrazar la profesión a su hijo Juan Romero, también natural de Ronda. Pasaron años, y según se disipaban los recuerdos de Francisco Romero, en la misma proporción se aumentaba el crédito de su hijo Juan, quien para mayor lucimiento de la fiesta había creado cuadrillas de banderilleros y picadores que dilataban y hacían más variada ésta, aunque a mucha distancia de la regularización que después experimentó…………………Fue llamado Juan a la corte, donde le obligaron, por medio de una escritura, a lidiar y matar toros en las corridas que tuviesen lugar en todo un año, a las cuales asistió desplegando la habilidad de que estaba dotado, en términos sumamente favorables a su crédito que nada dejó que desear a los concurrentes."


Y más adelante, en el mismo libro, encontramos los siguientes comentarios:




(Pag. 124)………………..José y Antonio eran también diestros de mérito, y en particular el primero que reunía mejores y más escogidas cualidades que Antonio……………..Pedro mereció siempre el concepto de privilegiado y superior a sus hermanos; José acreditó en distintas ocasiones que los afectos a él fundaban su opinión en justas y sólidas razones: y Antonio, que era ciertamente el que contaba con un número más reducido de parciales, llegó a pasar desapercibido enteramente: claro se demuestra por estas particularidades, que Pedro Romero era el privilegiado, ya porque fue el que antes tuvo el público ocasión de conocer, bien porque sus conocimientos fueron más profundos y su trabajo más perfecto: José Romero se halló con este escollo para su crédito, y a pesar de ello hízose un lugar entre los matadores más notables, correspondiendo a la opinión que se le concedía, pero Antonio Romero no pudo rivalizar jamás con sus hermanos, tanto porque estaba menos favorecido que aquellos por la naturaleza, cuanto porque sus instintos no eran los más a propósito ni decididos por el ejercicio que se eligiera………………………….(Pag. 125)………..Diremos algo respecto a José y Antonio Romero, hermanos del famoso Pedro: el primero consiguió al cabo de algún tiempo una distinguida reputación, que ganó a costa de un buen trabajo……..(Pag. 126)……….Antonio Romero no llegó nunca a merecer tan aventajada posición, y por consecuencia podemos asegurar que su trabajo como matador de toros, estaba a mucha distancia del que se veía practicar a Pedro y José. No obstante, lidió este toreo en la mayor parte de las plazas que por este tiempo había habilitadas, y no en todas disgustaba: los diferentes públicos que a ellas concurrían, prodigaban aplausos a Antonio y justificaban las simpatías que les merecía, procurando su ajuste en los años posteriores.
  De cualquier modo -nos comenta Daniel Tapia-  no ha llegado a esclarecerse cuál fuera quien por vez primera matara toros en tan arriesgada forma. Cossío disiente rotundamente de las opiniones apuntadas y niega a Romero esta gloria:

"Romero pasa por ser el inventor de la muletilla y el primero que mata cara a cara los toros. Lo primero está desmentido por testimonios gráficos irrebatibles, a más del de la Cartilla de torear, de la biblioteca de Osuna, que ya habla del lienzo con que se daba la estocada de ley. Esta, por otra parte, es la que Romero daba cara a cara, y que se preceptuaba, pues, treinta o cuarenta años antes de dedicarse al toreo"

.......Resumo, pues, esta discusión desposeyendo a Romero de su cualidad de inventor de tal instrumento de lidiar (se refiere a la muletilla)  y de tal suerte básica del toreo; pero no hay razón para no asentir a que fuera de los más estimables de su tiempo y el que en el ámbito de su región diera más vuelo e importancia por su indudable habilidad al toreo de a pie"


 El mismo García de Bedoya se refiere a la competencia entre Ronda y Sevilla:

"Parece probable que la disidencia de los lidiadores de Ronda y de Sevilla esté fundada en el método o esencia que cada población reconoce de más entidad e importancia...........Creemos, y no sin fundamento, que la invención de matar toros pie a tierra y cara a cara, con la ayuda del estoque y muleta, se deba al extraordinario arrojo y singular valentía del célebre Francisco Romero.........y también convendremos en que la notable invención de las suertes debida a Joaquín Rodríguez, Costillares, produjeron el complemento de la metodización del arte: pues si esto es cierto, y tan exacto que no cabe duda; ¿por qué no concederse a las dos escuelas cierto mérito, cierta especialidad que constituyese igualdad en su importancia?"


José Velázquez y Sánchez (1826-1880), en su libro Anales del Toreo, editado en Sevilla en 1868, escribe:


“(Pag. 91)…………A los sevillanos Juan y Pedro Palomo, matadores de la Real Maestranza, a Juan Esteller, también de Sevilla como Manuel Bellón, el Africano, al castellano Anton Martínez, a José Legurégui, el Pamplonés, a Francisco Romero, de Ronda, y a Martín Barcáiztegui, conocido como Martincho, espadas que recorrieron las primeras capitales y poblaciones de consideración de la Península, familiarizando al pueblo con el lance de aguardar a los toros cara a cara, envasándoles en el morrillo el estoque al humillar la cerviz, sucedió Juan Romero, hijo de Francisco y natural de Ronda, quien alteró la práctica establecida de que el matador fuese uno de tantos peones de la tropa; organizando la cuadrilla de varilargueros y chulos, que ponían rehiletes en parejas, y ayudaban al diestro, director de la lidia, en la suerte de estoquear. Juan Romero quiso de este modo arrebatar el oficio de espada a la condición vagamunda de peón aislada, en demanda de empleo en cuadrillas excursionarias, y su proyecto era tan acertado y oportuno que fue el primer lidiador que se escrituró con su gente para el circo de Madrid por las corridas que se ofrecieran en todo un año. Las maestranzas, hermandades y empresas, aburridas de las mil complicaciones y contrariedades que envolvía el arreglo de las funciones de toros, habiendo de entenderse con diferentes lidiadores de a pie y de a caballo, además de los otros pormenores de tales festejos, acogieron con sumo agrado la resolución del espada de Ronda; celebrando infinito la fácil inteligencia con un jefe de cuadrilla, responsable en virtud de contrato del número, calidad y cumplimiento de los toreadores; quedando relevados de compartir una atención, que podían consagrar a otros detalles………………….(Pag. 136)……Al fin llegó a saber Francisco que su hijo Juan toreaba con la desenvoltura y el aplomo de un maestro, y emancipado por su casamiento de la dependencia inmediata de su padre, el aspirante a matador, franqueándose con él, hubo de pedirle un puesto en su cuadrilla, y el rango de segundo en la categoría de espada, blanco de sus deseos. Romero accedió a las pretensiones de su hijo, y contando con la anuencia y las disposiciones benevolentes de la Real maestranza, le probó en críticos lances, con inmensa aceptación de la multitud; comprendiendo que dejaba asegurada la sucesión honrosa de sus triunfos…………….(Pag. 137)…….Juan Romero se procuró afanosamente una selecta cuadrilla de picadores y banderilleros, capaces de sostener la emulación que preveía en futuras excursiones……………El público madrileño recibió al diestro de Ronda y a su cuadrilla con entusiasmo; porque las lidias de maestranzas andaluzas se efectuaban con un orden y una regularidad, desconocidos en la marcha común de estos espectáculos………….Juan Romero, no solo asentó en Madrid su reputación de espada y jefe de una singular cuadrilla, sino que en Zaragoza, Pamplona, Valencia y Murcia, oscureció los recuerdos de sus antecesores……………Hasta que el lidiador sevillano Joaquín Rodríguez (Costillares) se abrió paso en la cartelera, como un prodigio de facultades y un portento de nuevas tácticas, Juan recorrió los cosos españoles sin rivalidad que amenguara el lucimiento de su trabajo, y reconocido por el torero de la época donde quiera que aparecía con su gente a evidenciar la excelencia de su método sobre todo lo visto hasta entonces…………….(Pag. 138)……Juan, una vez educado su hijo (Pedro Romero) en la escuela clásica de Ronda, labrada una modesta fortuna a fuerza de arreglo y economías, viendo prosperar el arte con los propicios elementos de Rodríguez, Delgado, y su hijo y sucesor, y reconociéndose postrado de espíritu y falto de fuerzas, se retiró a descansar a sus tranquilos hogares; llegando a la avanzada edad de ciento dos años, según nota que poseo, y añade que Mariana, su esposa, falleció de ciento cinco.”




"(Pag. 145) José Romero……………..Aprendiz en los talleres de carpintería, en que su hermano Pedro trabajaba como oficial, José hubo de aficionarse a la lidia de reses cuando alternaba con los camaradas de su hermano, todos inclinados a estos ejercicios……….En la segunda expedición de Pedro a las corridas de toretes de Algeciras José participó de la culpa de su hermano; acompañándole en calidad de banderillero…………….Recibido al fin Pedro en la cuadrilla de su padre, este resolvió que José prescindiese de sus inclinaciones al toreo para continuar aprendiendo el rudo oficio de carpintero de ribera………..Devoró José el despecho por esta determinación absoluta de su padre, y su enojo contra Pedro por no haber intercedido en su favor para modificar aquella dura sentencia……………José, hosco sino hostil a su hermano mayor, calculaba el medio de figurar en la cuadrilla de Costillares, rival y concurrente del héroe de Ronda. Sus combinaciones fueron coronadas con éxito, y sabedor José Delgado (Hillo) de que Pedro Romero tenía un hermano, quejoso de su conducta, resentido de un agravio durante mucho tiempo, y deseoso de vengarle con la oposición paladina en los circos, le solicitó para su cuadrilla, dispensándole un favorecimiento fraternal, como reconvención tácita al proceder de su adversario………..José Romero, al decir de los antiguos aficionados, era un torero seco, inteligente, que sabía cumplir todas sus obligaciones en cada caso de la lidia, pero sin ángel, poética expresión del pueblo andaluz para indicar la falta de esa atracción y ese gracejo, que al mérito real lo suben de punto, y más de una vez suplen las condiciones que deciden una efectiva superioridad. En cambio su hermano Antonio, el Benjamín de Pedro, gozaba del privilegio natural de captarse la benevolencia de los públicos desde sus primeras faenas en la plaza, y esto debía aumentar no poco el sentimiento esquivo de José hacia uno y otro de sus hermanos. Al conceder Pepe Hillo la alternativa de espada a nuestro personaje se asegura que José dejó escapar manifestaciones acerbas de su comprimido despecho contra Pedro, y de rechazo contra Antonio, que un año antes había entrado en la categoría de matador, sin pasar por el noviciado penoso de sobresaliente, que en las antiguas escuelas de Sevilla y Ronda acompañaba de peón de estribo a los picadores, y dirigía la briega de los banderilleros…….(Pag. 146) Juan León contaba, de referencia a Cándido, que en la retirada de Pedro Romero influyó bastante la disposición de ánimo de su hermano José; porque temía la ocasión de un encuentro inevitable en cualquier palenque…………..Retirado de la lidia Pedro Romero, Antonio prefirió contratarse en las plazas de Andalucía y sus provincias limítrofes, y José alternó como segundo espada con el célebre Hillo en el coso de Madrid. En la catástrofe de que fue víctima el insigne Delgado, ocurrida en la tarde del once de Mayo de 1801, José hubo de dar muerte al toro castellano, de la ganadería de Bracamonte, que puso término a los días de Hillo………y lo verificó el diestro de Ronda con tanta serenidad como decisión, con oportuno y cauteloso trasteo, y de dos golpes bien asestados………La Empresa encargó a Romero la dirección de las vistas de toros en la temporada pendiente……………Tres años de campear solo, y sin competencia posible en los cosos de las provincias, aseguraban a José Romero un brillante porvenir; pero contrajo en 1805 una intensa y dolorosa enfermedad, que descuidada en sus primeras manifestaciones, se agravó considerablemente en el invierno de 1806; conduciéndole al sepulcro a entrada de primavera, con general sentimiento de sus convecinos, de sus muchos afectos en varios pueblos de España, y del círculo de aficionados, que le reconocía como uno de los sustentadores de aquella clásica escuela de Ronda, sustituida por la más desenvuelta y maliciosa del toreo sevillano.”

“(Pag. 146)……Antonio Romero………….Siendo el menor de los hijos de Juan, y teniendo negado el permiso paterno para dedicarse a la lidia de toros su hermano José, se conformó a aprender el rudo oficio de carpintero de ribera………. ; pero como José y sus camaradas no desperdiciaban las ocasiones de sortear reses……..resultó que Antonio de ensayo y ensayo se familiarizó pronto con los trances de la lucha……….(Pag. 147)….Antonio poseía una dosis de valor, que no igualaban con mucho las demás facultades que requiere la profesión de torero; pues todas las tradiciones confirman que ni era tan ágil como José, ni tan fuerte y seguro como Pedro. Así se explican sus frecuentes tropiezos, y algunas cogidas de cierta consideración……………Luego que Pedro se gobernó por sí, y reemplazó a su padre en la estimación de las empresas, y en la aceptación cariñosa del público, accedió a las instancias de Antonio; dándole cabida a su lado……….Simpático y valiente, el joven peón de la cuadrilla rondeña tenía mucho adelantado para con el pueblo con estas condiciones, y en cuanto a los aficionados e inteligentes, su edad le dispensaba de otras cualidades……….En las funciones suntuosas en Madrid por la jura de Carlos Cuarto, Antonio Romero, que aquel año mismo había tomado la alternativa en Andalucía, figuró como espada……..; comportándose con tanto denuedo como felicidad en sus lances respectivos……….Pedro tuvo lugar de advertir y comprender que su hermano estaba formado como torero de brío y de empuje; pero sin grandes medios ni tácticas defensivas, y tal como acontece a varios lidiadores, que en el tecnicismo de la afición se dicen de los toros, porque sin el favor de la fortuna corren continuos y funestos azares. Retirado Pedro en 1799…..Antonio continuó trabajando por su cuenta en las plazas meridionales, con aplausos de los públicos, y obteniendo mejores ajustes que otros diestros de nombradía; pereciendo trágicamente en la plaza de Granada, en la tarde del cinco de Mayo de 1802, en el acto de citar al toro para la suerte de recibirle.”



José Sánchez de Neira (1823-1898), en su obra  El Toreo. Gran Diccionario Tauromáquico, editado en Madrid en 1879, escribe:


"Algún autor ha dicho que Francisco Romero nació en 1686. Si así fuese, tarde se dio a conocer como matador de toros. Nos inclinamos a creer como más probable su nacimiento el año de 1700……….Natural de Ronda, primero de los de su apellido a quienes cupo la suerte de ensalzar el arte del toreo hasta una altura como la que ha tenido y tiene en la actualidad………..Fue de oficio zapatero, y tan aficionado a ver las lidias taurinas, que siempre que los caballeros daban espectáculos de esta clase procuraba presenciarlos, rogándoles permiso para la entrada, aun a trueque de servirles de escudero, paje o auxiliador………..En poco tiempo llegó, por su valentía, por su serenidad, y sobre todo por su inteligencia, a captarse las simpatías de los caballeros maestrantes de Ronda, cada uno de los cuales quería siempre ser asistido por Romero en todas las ocasiones a que su valor les llevaba a lidiar toros………………Convencidos de que el joven menestral era en el toreo una notabilidad, hicieron de él un torero de tan universales simpatías y profundos conocimientos, que su nombre empezó a sonar en todos los pueblos como el más aventajado en tan difícil arte, y entonces Romero se dedicó de lleno a una profesión que tantos lauros le proporcionó durante su vida……………Si diestro fue capeando reses, no lo fue menos parcheándolas y poniendo rehiletes…………Comprendiendo su imaginación que para muchos espectadores era repugnante ver atravesar un toro varias veces por el cuello para darles muerte, inventó el modo de estoquear de frente con el auxilio de la muleta y de una sola estocada…….El resultado fue felicísimo, y pocas veces desde entonces han abandonada los matadores la muleta………Niegan unos, al paso que otros afirman, que Francisco Romero fuese o haya sido el primero que diese muerte al toro cara a cara con el estoque y la muleta…………Bien mirado, antes que él no hubo toreros retribuidos, propiamente dichos, que fueran inteligentes; y nada importa, al objeto de impugnar la aseveración que sostenemos, el que el abuelo del célebre escritor Moratín, ni otros nobles castellanos, matasen de dicho modo los toros, porque éstos no eran toreros, y los que lo fueron, como Bellón, Leguregui, Martincho y otros, torearon más tarde que Francisco Romero……………..Bravo siempre, conocedor cual ninguno del instinto de las reses y con una serenidad a toda prueba para ver llegar, esperaba cara a cara, y dando salida con la muleta, hundía firmemente el estoque en la cerviz del toro, que casi nunca necesitaba para caer que se reprodujese la suerte………….Es verdad que antes de Romero mataron otros caballeros toros a pie, a veces de una sola estocada; pero no consta en parte alguna que lo hicieran con muleta; y lejos de eso, hay certeza de que lo verificaban del modo que minuciosamente describiremos en la voz Empeño de a pie……………..El modo de matar con el auxilio de la muleta es noble, porque al hombre, colocándose frente a frente del toro, le ayuden más su inteligencia y serenidad que las armas de que se vale……………Alguna vez huyendo el cuerpo, o como ahora decimos, libres de cacho, mataron los caballeros y aun los toreros de oficio toros de una estocada, pero no esperando frente a frente y a pie quieto como Francisco Romero………….La vida tauromáquica de este gran hombre fue una serie no interrumpida de aplausos y de admiración………….En cuantos pueblos, villas y ciudades toreó, en otros tantos consiguió de tal manera arrebatar al público, que bien puede decirse fue el fundador del toreo moderno………..No hay noticia de que sufriese cogida grave, ni herida de consideración; y antes de retirarse del toreo, en cuya profesión se ocupó lo menos treinta años, enseñó las principales reglas del arte prácticamente a su hijo Juan (padre de Pedro Romero), hombre especial para estar al frente de otros, ordenarlos y dirigirlos…………Francisco Romero murió de edad avanzada, querido de cuantos le conocieron, y con la aureola de los bravos y de los inteligentes”

En el libro La dinastía rondeña de los Romero, escrito por Jose A. Guerrero Pedraza, he encontrado la siguiente información sobre Francisco Romero:

"Su ciudad natal fue Málaga, donde nació el día 12 de mayo de 1695, siendo bautizado en la Iglesia de San Juan de dicha ciudad, el día 28 del mismo mes y año. Fueron sus padres Sebastián Romero y María de Acevedo...........Francisco se fué a vivir a Ronda muy joven y se estableció en el Barrio de Santa Cecilia (conocido actualmente como Padre Jesús)..................Sus comienzos como torero fueron los de chulo o ayudante de los Caballeros Maestrantes de Ronda. Su misión primera consistía en hacer los quites a los caballeros caídos, y que se encontraban en peligro..........Quizás a este primer oficio se le pudo llamar aparte de el de chulo, el de escudero o ayuda de caballero............De todos los escuderos destacó sobremanera Francisco, el que tras una corta pero eficaz carrera como ayudante de caballeros, pensó en hacer el toreo a pie, y actuar completamente independiente del jinete..................Francisco fué de los primeros que mató frente a frente a un toro. Inventó la muleta, que fué en sus comienzos un lienzo blanco, cogido por medio de un palo. El lienzo blanco, con el tiempo, evolucionó al color rojo, a cuenta de que al ser manchado el blanco con la sangre del toro, hería la susceptibilidad del público, motivo por el que se cambió de color.............Francisco Romero se desposó en la iglesia de Santa Cecilia de Ronda, el 12 de septiembre de 1725, con María de los Santos, natural de Morón de la Frontera y vecina de Ronda...........A lo largo de su vida taurina, Francisco paseó su arte y su forma de realizar el toreo incipiente por toda España. Dejó una impronta única como matador y muletero. Fué el creador de una forma de hacer el toreo. Fué el fundador y patriarca de una Dinastía, que con el tiempo daría a Ronda el alto honor de ser la Cuan del singular y noble arte del Toreo...............Francisco murió de edad avanzada en Ronda, ciudad que lo acogió como hijo, dejando en ella la simiente del Arte, en su heredero Juan de Dios Romero, que continuaría el camino emprendido por su progenitor. A Ronda le cabe la gloria de haber adoptado a Francisco Romero, el primer torero conocido. La Real Maestranza de Caballería de Roda aportó al nacimiento del nuevo toreo, su ayuda incondicional y mecenazgo"


De este mismo libro extraigo la siguiente información sobre Juan Romero, hijo de Francisco Romero y padre de Pedro Romero:


"Juan de Dios Sebastián Romero de los Santos, hijo de Francisco Romero y de María de los Santos, nació en la ciudad de Ronda el día 8 de marzo de 1727. Se bautizó en la iglesia de Santa Cecilia de la misma ciudad, el día 14 de marzo del mismo año.............Juan de Dios comenzó actuando como segundo espada de su padre. Más tarde, al actuar como primer espada, compitió con los mejores toreros de su tiempo, destacando todas las tardes que alternó con ellos..............Juan de Dios organizó las cuadrillas. Fijó un equipo de hombres (banderilleros y picadores) que siempre iban con él. Anteriormente, las cuadrillas eran contratadas por los Municipios o Maestranzas. Juan de Dios hizo que fueran parte de un equipo, tal como hoy se conoce. Así organizados, toreó en innumerables plazas españolas como: Madrid, Málaga, Zaragoza, Valencia, Ronda, Sevilla, etc.............La última vez que actuó fué en Madrid y en compañía de su hijo Pedro. Juan de Dios durante su prolífica carrera compitió con otra gran figura de su tiempo: Joaquín Rodríguez Costillares........Algunos autores nos dan como seguro que Juan se retiró del toreo activo el año 1779. Siguió en el mundo del toro, como asesor y consejero de su hijo Pedro, durante algún tiempo. Más tarde se retiró a Ronda, su ciudad natal, en donde vivió económicamente desahogado, al lado de su mujer Mariana y de sus siete hijos: Pedro, Gaspar, José, Antonio, Joaquín, Agustín, y su única hija María Isabel (que se desposó con el célebre torero Jerónimo José Cándido).............Algunos historiadores mencionan que murió Juan a la edad de 102 años y su esposa a los 105............Juan de Dios Romero dejó tras de sí una estela gloriosa como torero y como padre de otras dos grandes figuras como las de sus hijos, Pedro y José; así como las de sus también hijos Gaspar y Antonio, víctimas del toreo. Sus otros dos hijos varones, Joaquín y Agustín, no siguieron sus pasos como torero, pero sí el oficio de sus antepasados que fué el de zapatero.............Por último y para terminar recordemos que Juan de Dios Romero se había casado con María Ana Eugenia Martínez de Alarcón, el día 14 de octubre de 1748 en la iglesia de Santa María la Mayor de la ciudad de Ronda"


Del mismo libro extraigo la siguiente información acerca de José Romero, Antonio Romero y Gaspar Romero,  hijos de Juan Romero y hermanos de Pedro Romero:

"José Romero Martínez nació en Ronda el año 1760. Comenzó a probar suerte en el mundo del toro, actuando de banderillero en la cuadrilla de su padre..........Al principio de su carrera, toreó en unión de su hermano Pedro, en varias plazas andaluzas..........Tomó la alternativa de manos de Pepe-Illo. Según algunos autores, la amistad y aprecio de José hacia el sevillano, era debido a que no mantenía relaciones muy cordiales con su hermano Pedro. En contra de esta afirmación, se llevaban fraternalmente bien, ya que alternaron en muchas ocasiones en diversas plazas de España y convivieron en buena armonía en la ciudad de Ronda.........Hay que destacar que José, en unión de sus hermanos Pedro, Antonio y el sevillano Pepe-Illo inauguran la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda el 19 de mayo de 1785........Los años 1789, 91, 92 y 93, alterna José con sus hermanos en la madrileña Plaza de la Puerta de Alcalá...........En la temporada de 1794, torea de nueva en la Villa y Corte, alternando con Francisco Garcés. El año 1798 trabaja en Sevilla con Pepe-Illo, y los años 1798, 99 y 1800, vuelve de nuevo a aquella Maestranza para alternar con Francisco Garcés...........El día 11 de mayo de 1801, acude José a Madrid y torea junto a Pepe-Illo en tan luctuosa jornada (cogida y muerte de Pepe-Illo)......................Los compañeros estaban aturdidos ante la tragedia, pero José Romero, puso orden en el ruedo. Cogió muleta y espada; citó a recibir a "Barbudo" y le colocó una enorme estocada, que sirvió para hacer caer al toro instantáneamente.............El duelo estuvo presidido por José Romero y Antonio de los Santos. Romero costeó los gastos de las misas que se encomendaron por el sufragio del alma del compañero muerto. José cobró por su trabajo en la trágica corrida la cantidad de 2.800 reales..............Volvió de nuevo a Madrid las temporadas de 1802 y 1803. Retirándose el año 1803 y volviendo a Ronda para dedicarse a otras actividades............El año 1810, reinando en España el rey José I, quiso éste organizar algunas corridas de toros en Madrid. Se solicitó a José Romero que acudiera a ellas, pero éste se negó, alegando no estar en condiciones de hacerlo, al haber perdido práctica..........Por último recordaremos que el 17 de mayo de 1818, a petición del público de Madrid y con motivo de encontrarse en la Corte consintio torear en dicha plaza. Contaba entonces José Romero 58 años de edad. En la corrida de la mañana se hirió José en una muñeca con una banderilla, y se retiró a la enfermería. Por la tarde, el público deseoso de verlo de nuevo, pidió que actuara ante ellos, ya que se encontraba en el tendido. José tuvo que mostrarles sus heridas para que comprendieran que no toreaba por encontrarse imposibilitado. No obstante, toreó de nuevo en la misma plaza en el mes de agosto y mató cada tarde 4 toros.............José Romero fué un torero honesto y como serrano que era, algo reservado. Fué un excelente profesional. Tuvo la enorme desventaja de que lo compararan con su hermano Pedro. José fué un gran matador y manejaba con maestría la muleta.........Goya lo inmortalizó en un retrato, al igual que a su hermano Pedro"


"Antonio Romero y Martínez fue el hijo menor de Juan de Dios Romero. Su hermano Pedro le dió la alternativa el año 1789. Fue contratado como matador en Madrid en las fiestas reales cuando juró como rey Carlos IV........Antonio acompañó en muchísimas ocasiones a sus hermanos Pedro y José, desempeñando con limpieza y elegancia su labor en los ruedos.......El día 5 de mayo de 1802, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Granada citando a un toro de la ganadería del Marqués de Tous para darle muerte, este le ocasionó una cornada, tan grave, que falleció a consecuencia de ella"


"Gaspar Romero y Martínez, como todos sus hermanos, era natural de Ronda. Toreó en muchas plazas de España, en unión de sus hermanos Pedro, José y Antonio y de su cuñado Gerónimo José Cándido.........Pocos son los datos que tenemos de este miembro de la Dinastía de los Romeros, aunque se asegura (no hay dato formal que lo confirme) que murió en la plaza de toros de Salamanca el año 1802"



José Sánchez de Neira, en su libro El Toreo. Gran diccionario Tauromáquico, escribe:



"Juan Romero fue hijo de Francisco Romero (y por tanto, padre del gran Pedro Romero), natural como este de la ciudad de Ronda. Heredó de su padre el valor y la destreza para torear, y perfeccionó mucho este arte. Siendo ya casado, empezó a alternar con aquél, sirviéndole de segundo espada, y más tarde, puesto al frente de una cuadrilla bien organizada, en que colocó a los mejores toreros de la época (segundo tercio del siglo pasado), recorrió diferentes capitales, ganando fama y dinero, especialmente en Madrid, Valencia, Zaragoza y Navarra; pues como dice muy bien un distinguido escritor, “ya no era la lid a todo trance del osado Martincho la que aplaudía el público, sino el arte contra el instinto en toda su riqueza de recursos, y en la organización, que conduce a sucesivos adelantos”. Madrid, le distinguió tanto, que casi siempre,  mientras él pudo trabajar, le tuvo ajustado, hasta que su hijo Pedro, lumbrera del toreo, que empezó a brillar en el último tercio del pasado siglo, vino a sustituirle dignamente. Murió Juan Romero en su casa tranquilamente a la avanzada edad de ciento dos años. Otro escritor asegura que este diestro apareció en Madrid por primera vez en la plaza inmediata a la casa del duque de Lerma, más debajo de la plaza de Antón Martín, cuyo toril era la que hoy se llama calle del Tinte."

"José Romero fue hijo de Juan Romero, y por consiguiente hermano del célebre Pedro Romero. Fue como éste aprendiz de carpintero; pero muy pronto abandonó el oficio por el de torear, acompañando a aquél en clase de banderillero, a las primeras corridas en que hizo de espada. Volvió, sin embargo, por voluntad expresa de su padre, al oficio de carpintero, cuando Pedro, con anuencia del autor de sus días, se dedicó por completo a torear, y esto le hizo tomar con su hermano cierto resentimiento, que tardó mucho en extinguirse; tanto, que cuando él pudo determinar por sí, aceptó el puesto que en su cuadrilla le ofreció el célebre José Delgado (Hillo); aquél para dar en ojos a su hermano, y Delgado, que le favoreció con gran cariño, como reconvención a su adversario Pedro Romero. Pepe Hillo dio la alternativa como matador a José, después que Pedro la había dado a su hermano más pequeño, Antonio; y esto y lo manifestado antes le tenían tan disgustado con aquél, que muchos atribuyen como una de las principales causas de la retirada del toreo de Pedro Romero las desavenencias con su hermano, y el temor, por tanto, de que juntos alguna vez dentro de un circo, faltase a cualquiera de ellos la prudencia necesaria en los lances arriesgados de la lidia. Sea de ello lo que quiera, nosotros creemos que no es verdad, al menos tan en absoluto, la enemistad de ambos hermanos, fundándonos en que muchas veces y en distintas plazas trabajaron juntos con fraternal compañerismo. A la vista tenemos un cartel en que consta que en Madrid, en 1791, alternaron por la mañana y tarde Pedro Romero, José Romero y Antonio Romero, y esto prueba más que nada nuestro aserto. Pero en fin, retirado Pedro Romero, y toreando José de segundo espada, con Pepe Hillo, tuvo éste la desgracia de morir en la tarde del 11 de mayo de 1801, y José la precisión de concluir con el toro a quien el desgraciado Hillo había ya dado una media estocada contraria, y lo consiguió de dos estocadas bien dirigidas aprovechando. Continuó en Madrid como jefe de cuadrilla un año más, y se retiró luego a Andalucía, en cuyas plazas trabajó, hasta que, enfermo en 1805, murió en la primavera de 1806. Dicen que era, como hombre, reservado y de pocas palabras, y como torero, de bastantes y buenas condiciones para ejercitar, como lo hizo, la buena escuela de su hermano, mejor que la de Costillares."

“Gaspar Romero fue hermano del célebre Pedro, que en muchas plazas de Andalucía trabajó como espada en unión de José y Antonio, y también de su cuñado Jerónimo José Cándido, notable diestro que debió su educación torera al afamado Pedro. No era como éste, ni mucho menos, el Gaspar en cuanto a inteligencia; así que la historia se ha ocupado poco de él, y faltan datos sobre sus circunstancias. Se asegura que murió en la plaza de Salamanca en 1802.”
Antonio Romero fue el hijo menor de Juan Romero. Fue, como sus hermanos, carpintero de ribera, muy valiente y querido del público. En 1789 le dio su hermano Pedro la alternativa en Andalucía, y figuró como matador en las fiestas reales celebradas en Madrid cuando la jura del rey Carlos IV. A pesar de que su hermano José la tomó un año más tarde, Antonio le cedió siempre su antigüedad, sin duda no sólo por ser su hermano mayor, sino porque realmente era más antiguo toreando y además, es posible tuviera en cuenta que José fue bastante tiempo media espada, y él no desempeñó nunca dicho cargo en la cuadrilla de su hermano Pedro. Retirado éste, murió desgraciadamente Antonio tres años después, o sea, el 5 de mayo de 1802, en la plaza de Granada, citando al toro para recibirle.”


"Don Ventura", en el número 2 de la colección "Grana y oro", que lleva por título "La Tauromaquia en el siglo XIX", escribe sobre José Romero: 

"(Pg. 8)…….Muerto Pepe-Hillo, era José Romero, indiscutiblemente, la figura de mayor relieve en el estadio taurómaco, una primera figura que habría adquirido mayor renombre de no coincidir sus actividades con las de su hermano Pedro, Costillares y el susodicho José Delgado; consciente de la gran responsabilidad que empezó a pesar sobre él al desaparecer el repetido Illo, y de que la fiesta entraba en un período difícil, puso a contribución todos sus entusiasmos y energías y realizó muy brillantes campañas en los años 18091, 1802 y 1803, estimulando así a Curro Guillén, Antonio de los Santos, Bartolomé Jiménez y Agustín Aroca"






En la carta de Nicolás Fernández de Moratín al príncipe Pignatelli sobre la fiesta de toros aparece el siguiente párrafo:

"Entre otros de menos nota se distinguió mucho Juan Romero, que hoy está en Madrid con su hijo Pedro Romero, el cual con Joaquín Rodríguez (Costillares) ha puesto en tal perfección esta arte, que la imaginación no percibe sea ya capaz de adelantamiento"

Cossío escribe:

"Francisco Romero pasa por ser el inventor de la muletilla y el primero que mata cara a cara los toros. Aquello está desmentido por testimonios gráficos irrebatibles, a más de la Cartilla de torear, de la Biblioteca de Osuna, que ya habla del lienzo con que se daba la estocada de la ley"

Néstor Luján, en su Historia del Toreo, escribe:

"La dinastía de los Romero de Ronda, que tanta importancia tuvo en la historia del toreo español, se inauguró con Francisco Romero. Francisco Romero era un joven de Ronda, nacido en los primeros años del siglo XVIII, de oficio carpintero de ribera, y gran aficionado a torear y sortear toros en las corraledas y herraderos del matadero de su ciudad natal. Bien pronto empezó a distinguirse y sobrepujar en arte y maestría a sus compañeros de juegos y osadías, y la mestranza de Ronda, siempre recelosa del empuje que había conseguido la de Sevilla, le confió al poco tiempo la dirección de sus corridas y capeas de novillos. Era Romero un hombre de penetrante inteligencia y bien pronto intuyó las innovaciones que eran necesarias en el toreo de aquellos tiempos. Hay quien afirma que fue suya la invención de, a la hora de matar, recibir a los toros cara a cara con la ayuda del estoque y de la muleta, aunque parece ser que esta suerte es anterior a Romero, que la perfeccionó de los toreros navarros, vascongados y andaluces, y la ejecutó por vez primera en la plaza de Ronda, el 15 de agosto de 1752. Fue un hombre de una serenidad pasmosa y es fama que acabó su vida, luego de treinta años de ejercicio del toreo, sin la cicatriz de una sola cornada.....................................................................................................Sucesor en gloria y fama de Francisco Romero, fue su hijo Juan, nacido en Ronda, en 1722. A pesar de la oposición de su padre, Juan consiguió demostrar bien pronto su habilidad y maestría, con lo que convenció a su padre para que lo incorporase a su cuadrilla y pronto se distinguió por la extraordinaria y brillante cristalización de sus facultades realmente prodigiosas. Al retirarse su padre, Juan Romero fue el encargado de adaptar la escuela rondeña a los gustos de los diferentes públicos españoles...............Parece que fue el primero que organizó las cuadrillas de matadores. A partir de él, el matador es jefe de cuadrilla y monta del modo siguiente la lidia de los toros que se ha comprometido a estoquear: primero los castiga el picador de vara larga; luego, zaheridos con los rehiletes por parejas de peones o chulos y sin ninguna otra alternativa, tras un trasteo de la mayor brevedad, reciben la muerte en manos del espada...........................Durante mucho tiempo, fue Juan Romero el torero más completo y más solicitado en España hasta la aparición de su hijo Pedro, con el cual la escuela rondeña alcanzó su máximo esplendor.......................Se retiró, pues, Juan Romero al verse debidamente sustituido por su hijo Pedro, y murió, según es fama, a la edad verdaderamente avanzada de ciento dos años"


José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"Se da como primer torero célebre a Francisco Romero (¿1700?), a quien se tiene por inventor de la muleta (en un principio, un lienzo blanco montado sobre un palo). Fundador de una dinastía célebre: abuelo de Pedro Romero y padre de Juan Romero. Todos de Ronda"


Fernando Claramunt, en su Historia Ilustrada de la Tauromaquia,  escribe:

"La muy clásica dinastía de los Romero de Ronda suele encabezar cualquier discurso sobre los orígenes del toreo a pie. Francisco Romero, primero de tan taurino linaje, pasa por ser el inventor de la muleta y el primer matador propiamente dicho. Los datos seguros sobre su vida son escasísimos y no falta quien haya dudado de la existencia real de este Francisco Romero. Nació en 1686 o tal vez en 1700. Destruido el archivo parroquial de Ronda, el margen para la especulación y la fantasía es muy amplio. Pudo ser "carpintero de ribera" o aprendiz de zapatero en su juventud. Actuaría como paje o auxiliar de caballeros maestrantes en distintas fiestas; incluídas las de toros. Según don Nicolás Fernández de Moratín ya sobresalía como matador de a pie en 1726.....................Mataba los toros esperándolos, cara a cara, a pie firme, usando de la muletilla....................En dos escritos Bruno del Amo parece contradecirse. En uno dice: "A ciencia cierta consta que las corridas de 1725 y 1726 fueron servidas por este diestro, quien tuvo como segundo al sevillano Juan Rodríguez". Pero en otro afirma: "Entre los escritos que hemos revisado (en lo que a Madrid se refiere) jamás vimos citado a Francisco Romero........................Que fuera el inventor de la muleta es asunto que ha hecho correr alguna tinta.....................Debió retirarse antes de 1740.......................Sánchez de Neira cree que ejerció la profesión entre 1720 y 1750. Néstor Luján nos dice que ejecutó por vez primera la suerte de recibir (que había aprendido de toreros navarros) en Ronda, el 15 de agosto de 1752....................No recibió ni una sola cornada en treinta años de matador (lo mismo que Pedro, su nieto)"




"Juan Romero, hijo de Francisco y padre de Pedro, Juan-Gaspar, José y Antonio, nació en 1720 (otros apuntan las fechas de 1722 y 1729). Carpintero de ribera. Es de los primeros en organizar cuadrilla..................Del conjunto de datos imprecisos emerge uno indudable: su actuación en las corridas madrileñas con motivo de la coronación de Carlos III los años 1759 y 1760.........................De nuevo figura en carteles en 1762, esta vez en la Maestranza..............Parece haber toreado hasta 1788. Después de retirado vivió muchos años"


Velázquez y Sánchez, en sus Anales del Toreo, cuenta que:

 "Juan toreaba con la desenvoltura y el aplomo de un maestro", y que, "emancipado por su casamiento de la dependencia inmediata de su padre, el aspirante a matador, franqueándose con él, hubo de pedirle un puesto en su cuadrilla, y el rango de segundo en la categoría de espada, blanco de sus deseos. Romero accedió a las peticiones de su hijo, y contando con la anuencia y las disposiciones benevolentes de la Real Maestranza, le probó en críticos lances, con inmensa aceptación de la multitud............Juan Romero no sólo asentó en Madrid su reputación de espada y jefe de una singular cuadrilla, sino que en Zaragoza, Pamplona, Valencia y Murcia obscureció los recuerdos de sus antecesores"

Daniel Tapia, en su Historia del Toreo, escribe:

"Parece ser, y ya hemos visto que G. de Bedoya lo acepta así, que Juan concibió la lidia de los toros con un nuevo sentido táctico y se proveyó de una selecta cuadrillas de picadores y banderilleros, "no perdonando medio ni sacrificio con tal de incorporar a su hueste cuantos hombres superiores encontró disponibles".........Quizá provenga del texto citado la especie de que Juan Romero fue el primero en organizar cuadrillas, es decir, el primero en valerse de un cuerpo de auxiliares que habrían de ayudarle a preparar al toro para la muerte. Puede también el citado escritor sevillano (García de Bedoya) haber recogido este pasaje en una tradición ya formada.........Por lo que hace a su presentación como espada, ignórase cuándo ocurrió, y asimismo cuál fue la fecha de su primera actuación en la plaza de toros de Madrid, donde es fama que cosechó grandes triunfos............Asegura Sánchez de Neira que Juan "apareció en Madrid por primera vez en la plaza inmediata a la casa del duque de Lerma, más abajo de la plaza de Antón Martín, cuyo toril era la que hoy se llama plaza del Tinte............En el año 1760 escribió desde Madrid el duque de Medinaceli al Asistente de Sevilla, solicitando de él le enviase una relación de los mejores toreros, pues la fiestas de la coronación de Carlos III se aproximaban y precisaba acordarse un buen programa de toros. Remite el Asistente de Sevilla la relación que se le pide, y en ella vemos figurar a "Romero, el de Ronda", Juan Miguel, Cándido, Diego del Álamo, Castel, Vicente Bueno y Antonio Albano.............El mismo Romero aparece en 1762 anunciado para tomar parte en las funciones organizadas por la Maestranza de Sevilla............Los carteles advierten que los diestros actuarán "usando de su pronta ligereza en el manejo del regilete", habilidad que, por lo visto, no era desconocida por Juan...........Vuelve a torear en Sevilla en el año 1765. Sus dotes de banderillero debieron ir en aumento, pues ya en esta corrida figura contratado con un sobresueldo de 300 reales por ejecutar la suerte de poner rehiletes..........En 1766 trabaja otra vez en Sevilla, cobrando 3.300 reales por cuatro corridas, sueldo acaso el más elevado en aquella época..........Hasta el año de 1772 no vuelve a aparecer el nombre de Juan en las cuentas de la Maestranza.........Aun cuando no se pueda precisar los años en que Juan Romero toreara en Madrid, sí se sabe que ya en 1772 era conocido en la corte, donde se le tenía como competidor de Joaquín Rodríguez (Costillares)..........En 1776 vuelve a torear Juan Romero en Madrid, acompañado de su hijo Pedro, y este es el año en que la afición matritense enfrenta a Pedro Romero y Costillares en famosa competencia.............A partir de entonces, Juan queda en segundo término, más en calidad de consejero o administrador de su hijo, al que acompaña hasta 1778, en que se retiró de la profesión"

"De su vida posterior -añade Cossío- todos recogen la tradición de que fue tranquila, en Ronda, disfrutando de la modesta fortuna que lograra y contemplando los triunfos y desgracias de sus hijos con ánimo sereno y, sobre todo, que fue dilatadísima, alcanzando la edad de ciento dos años, así como su mujer, Mariana, la de ciento cinco. Juan Romero desempeña un papel importantísimo en la historia del toreo, no sólo por ser eslabón de la gran familia torera de los Romero, sino por su intuición de la táctica de las cuadrillas, que organiza seriamente, acaso por primera vez, y por su arte personal, que debió ser notable, pese a que no poseemos documentos gráficos ni escritos con precisión que nos lo demuestren"




"José Romero duró cuarenta años en los ruedos. Nació, probablemente, el 1 de diciembre de 1745. A los diecisiete años figura en carteles como banderillero del padre en Sevilla. El 30 de diciembre de 1765 se presenta en Madrid...................Se retiró de los ruedos en 1804, voluntariamente. Las empresas insistieron pero no quiso torear más..................Volvió a Ronda donde falleció en 1826. La nobleza de su carácter queda de relieve en el retrato que le hizo Goya...................Fue un matador de primera fila, largo y variado, más próximo en su modo de entender el toreo al sevillano Costillares que a la rondeña sobriedad de su familia"


Daniel Tapia, en su Historia del Toreo, escribe:

"Hijo mayor de Juan y el que por sus condiciones siguió a su hermano Pedro en méritos. Nacido en Ronda, fue destinado por su padre a seguir el oficio de carpintero de ribera..............Pronto, sin embargo, se le hizo imposible no seguir a sus hermanos y a su padre en sus correrías, y aun a costa de disgustar a sus progenitores marchó acompañando a Pedro en las expediciones que éste, al principio de su carrera taurina, hizo a Algeciras y otras plazas andaluzas..........Convencido el padre de la destreza de su hijo Pedro, incorporó a éste a su cuadrilla, por lo que José se vio solo y sin protección de ninguna especie para ejercitar sus aficiones torera.......Pasado el tiempo cedió, al fin, Juan a las demandas de su hijo y le llevó con él, toreando así en Sevilla los años de 1767 y 1768. Ganó José en aquellas corridas 1.200 reales.............Retirado Juan de la profesión, parece ser que Pedro no ayudó como debiera a su hermano José. A creer a Velázquez y Sánchez, Pedro protegió a otro de sus hermanos, Antonio, el menor, por lo que José vióse precisado a solicitar un puesto en las cuadrillas de Costillares y Pepe-Hillo, rivales de Pedro y figuras máximas de la naciente escuela sevillana, opuesta a la rondeña..........Pepe-Hillo llegó a dispensarle una protección fraternal y le estimuló cuanto pudo, sin reparar por lo visto en lo que Velázquez y Sánchez, aludiendo al carácter de José, llama "su índole biliosa", condición que sin duda debió restarle simpatías y hacerle penoso el camino que para otros era fácil.........En 1789 aparece por primera vez su nombre en carteles de la plaza de Madrid, al lado de sus hermanos Pedro y Antonio, dato éste que parece contradecir la especie aludida de un mal entendimiento entre los hijos de Juan Romero.......Los años 1791 a 1793 actúan los tres hermanos nuevamente en Madrid, si bien no es dudoso que la base del cartel sería Pedro...........En la corrida del 18 de julio de 1793, José vio morir en la plaza a su picador Carmona, quien se desnucó de resultas de una tremenda caída. Carmona era íntimo de José y había acompañado desde antiguo a los Romero.........El año 1798 torean juntos en Sevilla Pepe-Hillo y José Romero, sin acudir a las corridas de Madrid. Lo mismo sucede los de 1798, 1799 y 1800, en que torea ajustado por la Maestranza de Sevilla, en unión de Francisco Garcés...............En la temporada de 1800 estuvo José enfermo y sólo toreó seis corridas de las ocho celebradas...........Al año siguiente, y retirado ya de la profesión su hermano Pedro, volvió a torear en Madrid con Pepe-Hillo. Alternaba con él en la corrida del 11 de mayo y hubo de encargarse de la muerte del toro Barbudo, que dio muerte al desdichado Pepe-Hillo...........El mismo año 1801, José torea en Aranjuez con Antonio de los Santos, quién también había actuado el día de la muerte de Pepe-Hillo.............Los dos años siguientes son los más brillantes de la carrera de José. Trabaja en Madrid y queda a gran altura, aun cuando no logra atraerse al público, impresionado aún por la terrible muerte de su ídolo..........Llegado el año de 1804, José decide abandonar la profesión, despidiéndose en una corrida que toreó con ocasión de celebrarse el casamiento del príncipe de Asturias; retirada, por otra parte, forzosa, ya que por real decreto fue prohibida la fiesta de toros"



Jorge Laverón en su Historia del Toreo, escribe:



José Romero fue un torero excepcional, que por desgracia fue eclipsado por la figura, aún mayor, de su hermano menor, Pedro Romero…………Alcanza sus momentos más brillantes en los años 1801, 1802 y 1803. En 1804 decide abandonar el toreo en una corrida celebrada con motivo del casamiento del príncipe de Asturias………………José Romero fue un torero inteligente, sobrio y seco, de carácter difícil, que llenó con decoro y eficacia una época del toreo. Un torero singular, un personaje raro, tremendamente español, y una gran figura en la historia del toreo. El destino –tantas veces cruel- lo ha relegado a un segundo plano, simplemente por el hecho de la trágica muerte en el ruedo de su maestro José Delgado, Pepe-Hillo, y de la gloria inalcanzable lograda por su hermano menor, Pedro Romero



Don José de la Tixera, en carta fechada en Madrid el 13 de mayo de 1801, y en la que relata con todo detalle la muerte de Hillo, escribe:

"Inmediatamente, José Romero tomó su espada y muleta, y usando del superior manejo que tiene de ésta, y de la intrepidez que con aquélla recibe a los toro a la muerte, se la dio a la fiera de dos bien dirigidas estocadas con todo el denuedo y serenidad de espíritu que acostumbra y pedía lo arduo de la empresa, graduando las críticas circunstancias que la hacían multiplicadamente más difícil"


José María de Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"José vive aún largos años. Cuando en 1810 José Bonaparte quiso organizar en Madrid corridas de toros, el prefecto de la corte se dirigió al de Sevilla solicitando el envío de toreros, y entre éstos y en la clase de espada a José Romero. En carta del 30 de mayo de 1810 advierte desde Sevilla el prefecto de esta ciudad: "Se duda que Josef Romero quiera salir de Ronda; espero su respuesta, y de todo daré a V.S. aviso" No acudió, en efecto, a Madrid.................Los días 17 y 31 de mayo de 1818 se celebraron en Madrid unas corridas a beneficio de la Sacramental de San Andrés. En el cartel del 17 apareció el siguiente anuncio: "Noticiosa la comisión de que se halla en esta corte, con licencia temporal, don José Romero........, recurro a S.M. solicitando la gracia de que dicho Romero saliese a dirigir estas dos funciones y accediendo la real generosidad de S.M. a las reiteradas súplicas de la comisión, ha permitido que el expresado Romero dirija dichas dos fiestas, en las que se ofrece a matar a su arbitrio cuatro toros en cada una" Al matar al primer toro de la mañana, en la corrida del 17, se hirió con una banderilla en la muñeca, retirándose del ruedo. Por la tarde se promovió un tumulto porque no toreaba y tuvo que bajar de su localidad y dar una vuelta al redondel para que el público viera su imposibilidad de actuar en la corrida. En el cartel del 31 apareció la advertencia de que saldría a dirigir la fiesta y matar en ella cuatro toros "estando ya restablecido don José Romero de la pequeña herida que recibió en la corrida anterior". No tengo noticias de que volviera a torear, e ignoro asimismo su suerte en los últimos años de su vida. Parece ser que José Romero fue un torero inteligente, sobrio y seco, que sin producir grandes entusiasmos, llenaba con decoro y eficacia su obligación"

Algo más cabría añadir en su elogio -añade Daniel Tapia-, pues ya hemos visto hasta qué punto se alborotaba el público cuando había de conformarse con no verle actuar, proceder que no es el que acostumbra la muchedumbre cuando se trata de prescindir de quienes sólo cumplen decorosamente su obligación"




Fernando Claramunt, en su Historia del Arte del Toreo, escribe:

"Goya quiso pintar a José Romero, hermano de Pedro, y le puso un rostro amable, bondadoso y abierto. Va vestido con la ropa de torero que le regaló la Duquesa de Alba: capa jerezana, pañuelo rondeño y faja sevillana"





"Juan-Gaspar, banderillero de Juan, murió en Salamanca el 16 de septiembre de 1773. Estaba casado y no testó por ser pobre. Además de estos datos comprobados, la tradición afirma que murió corneado por un toro en esta ciudad, en presencia del padre y de su hermano Pedro.............En dicha corrida, segunda de las que se celebraron en aquella localidad, Juan Gaspar Romero, actuaba como banderillero, acompañando a Juan, su padre. El banderillero es cogido al cuartear y Pedro -su hermano- testigo del suceso, se dirige a la barrera, coge la espada y sin pedir permiso a la autoridad, corre hacia el toro para llamarle la atención y lo separa del cuerpo de su hermano Juan Gaspar. En este momento, Pedro, tras cuadrarlo le propina una certera estocada al toro asesino. Juan Gaspar ha muerto, la corrida se suspende y la pena y el dolor de Juan y Pedro no tienen límites..............Pedro, emocionado por la tragedia, decide despedir la temporada y retorna a Ronda, para en silencio, llorar por el hermano desaparecido"


Daniel Tapia, en su Historia del Toreo, escribe:

"Nació en Ronda el 17 de octubre de 1756, siendo bautizado con los nombre de Gaspar Rafael María de la Pastora. Desde muy joven acompaño a su hermano Pedro, alternando con él en Madrid el año 1790..........."Su notoriedad en la biografía taurina -nos dice J.M de Cossío- ha sido debida a darse por segura su muerte en 1802 en la plaza de toros de Salamanca y en circunstancias verdaderamente dramáticas por la presencia de su padre y de su hermano Pedro. Esta tradición constante en Salamanca  encontró forma literaria en un cuadro admirable de don José Somoza, y responde a una realidad auténtica, ya que en Salamanca muere un hijo de Juan Romero en una fiesta de toros. Ni la fecha pudo ser transcrita, ni fue Gaspar la víctima........El silencio que posteriormente rodea su figura no es argumento de su fallecimiento hacia esta fecha. Más bien puede interpretarse como indicio de su retirada de actividades para las que, por lo visto, tenía escasas aptitudes"








"Antonio Romero, hermano menor, nació el 18 de septiembre de 1763. Figura desde 1780 como banderillero de sus hermanos Pedro y José. En esta etapa de su carrera toreó corridas benéficas pues las que no tuvieran ese carácter estaban prohibidas................En Madrid estoquea toros en 1789.................La Maestranza de Granada le contrató para el 5 de mayo de 1802, fecha en que sufrió una cogida mortal por el toro Ollero, del marqués de Tous. La falta de datos en el archivo de las parroquias granadinas genera cierta incertidumbre...................Es evidente que fue diestro de menor relieve que Pedro y José"


Daniel Tapia, en su Historia del Toreo, escribe:

"Antonio fue el menor de los diestros de la dinastía de los Romero y nació en Ronda el 18 de septiembre de 1763, siendo bautizado en la parroquia de Santa María la Mayor e imponiéndosele los nombres de Antonio Jerónimo Tomás.........Es lo más probable y ello parece comprobado que comenzó a torear desde muy niño, por más que se desconozca el detalle de sus primeras andanzas taurinas, si bien puede tenerse por seguro que actuó durante dos años al lado de su hermano Pedro, con el que alterna en Sevilla por vez primera el 7 de julio de 1789. Tenía por entonces veintiséis años y no debió demostrar tanta habilidad como sus hermanos en el oficio..........En ese mismo año de 1789 le vemos anunciado en los carteles de las corridas en Madrid. En ellas habían de matar, once toros cada uno, su hermano Pedro y Costillares, y los dos últimos les fueron cedidos a José y Antonio Romero. Tomó parte también el 22 de septiembre de dicho año en las fiestas reales del coronamiento de Carlos IV, figurando como segundo espada con Francisco Herrera, su hermano José y Juan José de la Torre...........Vuelve a torear en Madrid los años 1791, 1792 y 1793, alternando siempre con sus dos hermanos. Toreaba con ellos en Madrid el día 8 de julio del 93 cuando un toro, a la salida de una estocada de Pedro, mató a Bartolomé Carmona, picador de José. En 1794 torea también en Madrid en compañía de José y de Francisco Garcés................El 5 de mayo de 1802, Antonio fue cogido en la plaza de Granada al matar recibiendo al toro Ollero, perteneciente a la ganadería del marqués de Tous, que le infirió dos grandes cornadas en la ingle y muslo derechos, a consecuencia de las cuales falleció el mismo día"






El mismo Fernando Claramunt, en su libro La mirada del torero, pone en boca de Goya las siguientes palabras:

"¿Te acuerdas Pedro, de aquel día en que los rondeños no cabían de gozo cuando vieron anunciada una corrida en la que el señor Juan haría el paseo junto a su hijo Pedro? Juan mató al primero y los otros habían de ser estoqueados por ti, Perico. Tu señor padre, sin embargo, al ver salir al cuarto bicho con muy malas intenciones, dijo que ése sería para él. Tu padre te enseñó todo lo que sabía y tú fuiste mil veces mejor que el señor Juan y que tu abuelo el señor Francisco, siendo muy buenos los dos"

"Haré varios dibujos sobre la trágica muerte de Pepe Illo. La reina María Luisa se la cuenta a Godoy con todo detalle. A don Manuel, por lo que pueda pasar, lo he retratado con cara y gesto de triunfador en 1801. Y eso que se pone a mal con los toreros y prohíbe las corridas el 10 de febrero de 1805.Se cuenta que por un desaire que le hizo mi amigo José Romero, pero fue al revés. José pidió la venia para matar un toro en la plaza de Madrid. Godoy, vuelto de espaldas todo el tiempo, de charla con sus amigos, no le hizo ningún caso. José Romero, pura casta de Ronda, tiró su monterilla al suelo y se fue al toro sin hacer caso del estúpido que mandaba en España. ¿Por qué habrá tanto estúpido con afán de mandar y de aguar nuestras fiestas?"


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