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NOTA INFORMATIVA:

CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO EL GALLO, HE PUBLICADO UN LIBRO EN EL QUE SE RECOGEN TODAS SUS ACTUACIONES EN LA PLAZA VIEJA DE MADRID, VISTAS POR LA PRENSA.

PODÉIS ENCONTRAR MÁS INFORMACIÓN DEL MISMO, ASÍ COMO ADQUIRIRLO, EN EL SIGUIENTE LINK : https://joselitoenmadrid.com/


Este Blog nace como un homenaje a todos aquellos que, a lo largo de la Historia del Toreo, arriesgaron y en muchos casos entregaron sus vidas, tratando de dominar a la Fiera.

jueves, 12 de abril de 2012

ARMILLITA CHICO / el SOLDADO/ el ESTUDIANTE / JESÚS SOLÓRZANO





...........y los Armillitas en prisma
de facetas espinosas.

                                             Gerardo Diego













LA FIESTA BRAVA













EL RUEDO







CRÓNICA






































MUNDO GRÁFICO


























































ESTAMPA



































Fermín Espinosa Saucedo, Armillita Chico nació en Saltillo (México), el 3 de mayo de 1911, en el seno de un familia de toreros. Hijo de un modesto torero y hermano del gran banderillero Juan Espinosa.

Ya con trece años lidió con éxito en eral en El Toreo. Toreó su primer becerro una semana después de la despedida de Rodolfo Gaona en 1925. Con quince años es un novillero puntero. 

Los aficionados lo consideraron inmediatamente futura figura del toreo y no les faltaba razón.



Fermín se inició en el toreo incitado por la profesión de su hermano Juan, el que fue llamado en principio Armillita. A Fermín le correspondió durante algún tiempo el apelativo de Armillita chico. Pero el paso de tiempo hizo que Juan quedase atrás en el escalafón de matadores de toros, pasando a banderillero, y que el alías de Armillita fuese ya patronímico exclusivo de Fermín.



Armillita, tomó la alternativa en la plaza El Toreo de la capital mexicana el 23 de octubre de 1927, con dieciséis años, actuando de padrino Antonio Posada, con toros de la ganadería de los señores Barbosa

En España, tomó la alternativa en la plaza Monumental de Barcelona el 25 de marzo de 1928, actuando de padrino su hermano Juan, que le cedió la muerte del toro Bailaor, de la ganadería de don Antonio Pérez, con Vicente Barrera de testigo. 

Confirmó la alternativa en Madrid, el 10 de mayo de 1928, de manos de Chicuelo, que le cedió la muerte del toro Gaditano, de la ganadería de doña Carmen de Federico, actuando de testigo Gitanillo de Triana.



El 3 de abril de 1959 se viste de blanco y oro para despedirse de los ruedos matando seis toros de La Punta. Reapareció sin brillantez en 1963.



 Falleció en México el 5 de septiembre de 1978, de cruel enfermedad que soportó con gran estoicismo.





En el libro Todas las suertes por sus maestros, de José Luis Ramón, Miguel Espinosa, hijo de Fermín Espinosa Armillita Chico, escribe:



"El molinete de pie es un muletazo antiguo, que Juan Belmonte inmortalizó con su personal manera de interpretarlo. Sin embargo, el molinete de rodillas creo que fue mi padre quién lo inventó. Y popularizó, porque lo prodigaba muchísimo. Yo creo que una faena de Armillita sin molinete de rodillas no era tal faena, y tanto él como el público tenían la sensación de que les faltaba algo.............Fermin Espinosa lo realizaba lo mismo con la mano derecha que con la izquierda, aunque pienso que él ha sido el único torero que lo ha dado con esta mano"


"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX, primer cuaderno. En el número 3 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pgs. 126 y 127, escribe:


"Anticipo mi opinión de que creo que es el torero más largo y sabio que ha venido de Méjico…………Como matador de alternativa vino ya a España a los dieciséis años, y en Barcelona, el 25 de marzo de 1928, le confirió el doctorado español su hermano Juan, después su banderillero……..En las primeras temporadas adolecía de una frialdad excesiva, pero poco a poco se fue calentando, y en 1933, junto a Domingo Ortega, se puso a tono con el momento, se cruzó con los toros y pasó de las cincuenta corridas……….En 1936 hubo de volver a Méjico con motivo de la ruptura de relaciones entre toreros de aquí y de allá, comportándose caballerosamente; y volvió al reanudarse las relaciones en 1945, lo mismo que en 1946. No alcanzó alta cifras de contratos porque había ya mucha gente nueva detrás de él. Y en Méjico dio por terminada su larga profesión en 1949……Veintidós años de matador de toros y se fue considerado como uno de los grandes lidiadores que ha dado la tierra azteca. Le pusieron muchos por delante y, a la larga, los fue eliminando a todos. Desde luego, alcanzó más categoría en su país que en el nuestro."



Néstor Luján en su libro Historia del Toreo escribe:



 "Fermín Espinosa, Armillita, ha sido un torero completísimo, de unas facultades vigorosas y una historia taurina rica e impresionante............Cuando tomó la alternativa en España, a los diecisiete años, era un torero completo: con la capa, en banderillas, con la muleta, y matando era un torero madurado. Nada en él se resiente de dificultad...........Armillita era un torero de valor frío, insólito...........Un torero con la capacidad total de Armillita, no existía ni ha existido desde la muerte de Joselito. Porque Armillita era un gran torero con la capa, variado en quites como el mejor, un banderillero colosal, de primerísima categoría, un muletero extraordinario, dominador y hábil. Muy artista y notable matador en conjunto, puede decirse que le ha perjudicado su misma facilidad............Armillita ha sido el torero más completo que ha tenido Méjico, el más capaz y el más copioso...................Posibilitó que toda una larga generación de diestros mexicanos se inspirara en el toreo prodigioso y parado de Cagancho"



Cossío comenta:



"La trayectoria de su vida artística no puede ser más satisfactoria ni más armónica; dificílmente habrá quien la iguale. Tantos son los méritos de este lidiador extraordinario, que entre los aficionados y entre los críticos surge el recuerdo del gran Joselito el Gallo, con cuyo toreo tiene muchos puntos de contacto y semejanza el de Armillita Chico, sobre todo en cuanto a la técnica y a la intuición se refiere; separándoles, entre otras cosas, el carácter peculiar, la idiosincrasia de cada uno, el temperamento, la alegría, la gracia, que dan a cada uno distinta y particular personalidad. Armillita Chico es lo que en la jerga taurina se llama un torero largo, muy largo"



El propio Cossío escribe sobre la faena inolvidable de Armillita al sexto toro de Aleas, corrido en Madrid el 5 de junio de 1932:



"Una de las faenas cumbres que se han realizado.............de la que se hará mención al escribir la historia de nuestra plaza. Fue toda ella a base de la mano izquierda y de pases naturales y de pecho"



José Alameda en su libro El Hilo del toreo escribe:



"Armillita ha sido uno de los grandes intérpretes del pase natural...........Formado profesionalmente bajo la influencia de aquella orientación que Chicuelo había llevado a la tierra mexicana, línea que a su vez procedía de Joselito. Fermín entronca con éste y con la tradición sevillana, que ofrece como ninguna la dualidad de toreros largos y de toreros artistas. Supo ser lo uno y lo otro............Lo recordaré siempre en sus grandes tardes de Bilbao, donde lo vi enfrentarse a toros como locomotoras y a la roca inconmovible de Domingo Ortega; pero también lo recordaré cuando le corrió veinte veces la mano a Pituso, de La Punta, en México, en una tarde colosal de Manolete; y en otra, con Clarinero, de Pastejé, al que le hizo la mejor faena que yo le he visto y una de las mejores que vi en mi vida"



Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:



"La figura cumbre del toreo mexicano es sin duda alguna Fermín Espinosa (Armillita Chico), el más completo, el más largo, más capaz, el mejor de todos los toreros de México y uno de los mejores de toda la historia del toreo dentro y fuera de su país. El Joselito mexicano se le llamó, con toda justeza.....................Es posible que pese a la inmensa talla de Armillita, su influencia en el toreo haya sido menor que la de Pepe Ortiz................A punto de finalizar la temporada de 1932 llega el tremendo éxito de Armillita en Madrid: "Si en el toreo cabe lo sublime, a lo sublime ha llegado la faena de Armillita Chico", dijo la crítica.................Se hallaba en condiciones de competir con los mejores toreros de España y de México y de superarlos...................En España, coincidiendo con la situación sociopolítica, surgieron dificultades que desembocaron en una ruptura de la armonía previa..................En 1936, tras torear siete corridas y escribir una caballerosa carta a los aficionados españoles que tanto le estimaron siempre, se despidió para regresar a México, donde le esperaban tardes de apoteosis..................Por aquellos años, debido a la guerra civil, los ganaderos españoles enviaban a México lo mejor de sus dehesas. Armillita, con toros poderosos y de mucha casta andaba muy cómodo y desahogado....................El 16 de febrero de 1941, la faena de Armillita a Chocolate, de Torrecilla, mereció el honor de una placa conmemorativa en la plaza de "El Toreo".........................Armillita ha sido el torero más largo, más completo y más seguro, el más constante y equilibrado que ha dado México y quizá toda la historia del toreo tanto en Iberoámerica como en España. No hay hipérbole en lo del Joselito mexicano; en muchos aspectos era más variado que el mismo José"


El mismo Fernando Claramunt, en su Historia del arte del toreo, escribe:

"Fermín, que quiso llamarse "Armillita Chico" en atención a su hermano Juan, se hizo matador en su país con sólo dieciséis años y medio, el 23 de octubre de 1927. Confirma en Madrid, de manos de Chicuelo, el 10 de marzo de 1928, con "Gitanillo de Triana" de testigo. Prensado entre dos artistas extraordinarios, el joven matador derrochó ciencia torera. Desde sus comienzos se reveló como un maestro, con una sabiduría de toros, terrenos, querencias y dominio de la lidia fuera de lo común; podía con todos los toros. Habría que añadir que también con todos los toreros............"Armillita" con la capa daba los mismos lances de Pepe Ortiz, con más maestría y menos sentimiento. Empezaron a llamarle el "Joselito mexicano". Cuando llega el momento vence al mismísimo Lorenzo Garza con la muleta en la izquierda. Confiesa, una vez retirado, que Lorenzo, ave de las tempestades, fue su más enconado rival. Cuando "Manolete" llegue a México hará una faena impecable, de corte manoletista. En la plaza madrileña realizó una gran faena por naturales a Centello, de Aleas, el 5 de junio de 1932. Pinchó siete veces después de un metisaca y, sin embargo, le concedieron las dos orejas, trofeo máximo entonces. Poco después de encerró en la Monumental madrileña con seis toros de la nueva ganadería de Marcial Lalanda, que nadie quería, y triunfó. El gran salto a la cumbre del toreo lo da en 1933, lidiando 53 corridas, que pasan a 65 y 64 las temporadas que siguen. En 1936 la tensión política es tan grande que repercute en las relaciones de los toreros españoles y mexicanos. "Armillita" tenía contratadas ochenta corridas y sólo pudo actuar en seis. La carta de despedida que escribe Fermín a los toreros y a la afición de España es un modelo de caballerosidad y de hombría de bien...........En su país le esperaban muchas tardes gloriosas, como la del 16 de febrero de 1941, que le valió una gran placa en la plaza de El Toreo, después de un mano a mano con Garza. O la faena a Vinagrillo, que brindó al presidente Ávila Camacho en 1942. Uno de los toros que mejor lidió fue Clarinero, de Pastejé. "Lo malo" es que a continuación salió Tanguito y se encontró con Silverio Pérez. Con Silverio era más comprometido rivalizar. Fermín representaba el saber, la cabeza clara, el clasicismo; Silverio, lo imprevisto, la pasión, el sentimiento desbordado. Pudieron ser amigos, pero no rivales. El "Maestro Armillita", como se le llamaba cariñosamente en su país, volvió en la temporada de 1945 a España y toreó algunas corridas. La que lidió en Sevilla hizo vibrar a los aficionados"
Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su obra Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:
“Fermín Espinosa, Armillita Chico. Hijo y hermano de toreros, desde su más tierna edad se dedicó de lleno a practicar su arte en el que tan alto había de llegar, y eran tantas y tales las cosas que hacía con os becerrotes al principio, y con los novillos después; tan puro y artístico su estilo con la capa, las banderillas y la muleta –y hasta, a veces, la espada- que sus triunfos se sucedieron y el “manito” se decidió a tomar la alternativa en la Plaza de “El Toreo” el 23 de octubre de 1927………..Contaba el “chamaco” aquel día dieciséis años de edad………Creo, pues, que es el torero que llegó más joven a matador de toros. El mocito vino a España, donde era desconocido, en 1928, y como entonces no eran válidas aquí las alternativas americanas, el 25 de marzo de dicho año se la refrendó en Barcelona su hermano Juan…………….El diestro azteca era por entonces (año 1932) soso, apagado, “frío de cuello”, y aunque conocía y practicaba el toreo como pocos y realizaba toda clase de suertes de modo inmejorable, los públicos se contagiaban de su falta de calor y le admiraban con frialdad, sin entusiasmo. Todos estos años realizó excursiones a su tierra, obteniendo allí muchos éxitos clamorosos, que culminaron en la temporada 1932-33, y entonces fue cuando sus paisanos le reconocieron como la figura máxima del toreo nacida en el país, proclamándole el “Joselito mejicano”. Tal vez no les faltó razón, porque en 1933 volvió “Armillita” a España mostrando nuevos bríos, más arrestos, y hasta más alegría, y le fue relativamente fácil romper el hielo de la indiferencia que él mismo había cuajado a su alrededor…………Surgido el conflicto taurino hispano-mejicano en 1936, Fermín hubo de retornar a su tierra, donde ya se mantuvo siempre como la indiscutible primera figura………………Resuelto el citado conflicto, “Armillita Chico” ha vuelto a España en 1945, acreditando que sigue siendo un maestro y un artista del toreo, pese a los modernísimos nuevos modos imperantes”


Fernando Vinyes, en su libro México, diez veces llanto, escribe:

"Precoz matador a los dieciséis años, se le llamó a Fermín Espinosa el Joselito mexicano, y tuvo la suprema facilidad de hacerlo todo bien. Poderoso, hábil, fuerte y experto, resolvia todas las situaciones, por graves que fueran con tal frialdad y talento que gozaba de la total admiración de los profesionales y de los públicos, aunque éstos acusaran algunas veces la falta de vibración que provocaba tanta seguridad. No obstante, fue el único torero que cortó una pata en la plaza de El Toreo y que registra el caso anecdótico, actuando en Barcelona con Belmonte y Marcial Lalanda, el 26 de junio de 1934, cuando le concedieron, del toro Clavelito, las dos orejas, el rabo, las cuatro patas y........las criadillas........Torero  longevo  seguro, Armillita sólo fue herido una vez en San Luis de Potosí"



Rafael Ríos Mozo, en su Tauromaquia fundamental, escribe:



"En los primeros tiempos de su carrera se mostró como un lidiador excelente, pero con ciertos rasgos de apatía y frialdad. Pero a partir de 1933 dio a su labor un impulso pasional grande, que le hizo subir muchos enteros en su cotización, colocándose junto con Domingo Ortega y Manolito Bienvenida como los tres puntales del toreo de aquellos años, es decir, del inicio de la década de los treinta"



El mismo Rafael Ríos comenta una triunfal tarde de Armillita en Sevilla:



"Una calurosa tarde sevillana de 1945. Un cartel de categoría: Seis toros de Manuel González para Armillita, Domingo Ortega y Pepe Luis Vázquez.............La corrida va transcurriendo por cauces normales, más cerca de la sosería que de la brillantez, cuando sale el cuarto toro de la tarde, un toro manso, pero con mucha casta, con esa casta que hace que los toreros que no están muy avezados se descompongan y no den una a derechas.................Pero en la arena había tres maestros. Y uno de ellos, el más antiguo, el Armillita de las tardes triunfales, quiera reaparecer en Sevilla -arreglado el pleito taurino de mejicanos y españoles- con toda dignidad.................Toma al toro con el capote y, desde el primer momento, adivina sus características. ¿Cómo no las ha de adivinar si es el Joselito mejicano?. El toro se resiste a los caballos, demostrando su categoría de manso. Sale el pañuelo rojo del presidente condenándolo a banderillas de fuego y Armillita toma los rehiletes pirotécnicos y de una manera llena de perfeccione sumas, foguea al toro por tres veces ante el entusiasmo general.................Armillita le brindó la muerte de aquel animal tan difícil nada menos que a Juan Belmonte...............El brindis al coloso trianero fue acogido por el público con un rumor y con una interrogante: ¿Qué irá a hacer Armillita con este toro? Pues Fermin Espinosa le hizo la faena de dominio más perfecta que puede concebirse.............Y una vez cuadrado el toro, en el momento preciso en que los toros bien toreados están pidiendo la muerte, Armillita enterró el estoque en todo lo alto del morrillo del animal. Fue una faena en la que no hubo pases naturales ni adornos, porque con aquel toro no podía haberlos; pero existió verdadero toreo de ciencia, que fue captado por el sabio público de la Maestranza, que le concedió las dos orejas y el rabo y le hizo salir a hombros por la Puerta del Príncipe"





César Jalón, en su libro Memorias de Clarito, escribe:



"Fermín Espinosa Armillita Chico, doctorado a fines de marzo en Barcelona por su hermano Juan y confirmado al careo de San Isidro en una corrida de la que nos hacemos lenguas críticos y aficionados...............¿Es éste -nos preguntamos- el mejor torero de cuantos vinieran de México?" Torea, banderillea y mata a la perfección. Gran desenvoltura. Larga mano izquierda. Extraordinario desahogo el de este chaval, nada más llegar, frente a toros de raza -murubes- que suelen ahogar a los toreros foráneos, mayores de edad, en sus primeras corridas españolas. A mi parecer, es el mexicano más largo -no el más personal: carece del ángel de un Gaona- y dará mucho juego"



Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


Fermín Espinosa, Armillita. Seguramente el torero más grande que ha dado México. Se llegó a compararle, en España, con Joselito…………Su hermano Juan fue uno de los mejores banderilleros de su tiempo………………Los críticos de la época coinciden con rara unanimidad: Torea, banderillea y mata a la perfección……………………..Ventura Bagües, don Ventura, hacía este juicio del gran espada mexicano: Fermín es en todo momento un artista en posesión de su arte, y no se sale de él jamás. Un gran torero, en una palabra…………Para mi gusto es el torero más grande que ha dado México……………………Cossío escribe: Entre los aficionados y los críticos surge el recuerdo de Joselito, El Gallo, con cuyo toreo tiene muchos puntos de contacto el de Armillita. Con el capote es variadísimo, tiene un estilo muy depurado, del mayor clasicismo; otro tanto decimos de su toreo con la muleta; con las banderillas es prodigioso”




Robert Ryan, en su libro El Tercio de muerte, escribe:



"A través de Chicuelo, de su faena por naturales, Fermín Espinosa Armillita Chico llega a ser, en España, el Joselito mexicano: el dominio, el poder, también se expresan largamente en redondo, con una innata maestría que no desprecia la temeridad, llegando a la hazaña inolvidable de su faena al sexto de Aleas, lidiado el 5 de junio de 1932, en Madrid"



Ramón Macías Mora, en su libro El signo de la fiesta, escribe:



"Armillita perteneció a la segunda generación de toreros en su familia. Su padre fundó una escuela taurina en San Luis de Potosí. Su hermano Juan fue matador y después banderillero y su otro hermano Zenaido fue también banderillero................Ante los argumentos, ni siquiera cabe la réplica. Don Fermin Espinosa Saucedo ha sido el matador de toros con mayores éxitos, alcanzados a base de conocimiento y maestría.....................Don Fermín Espinosa Armillita chico, pasó a formar parte de la leyenda mexicana del toreo, al considerársele el "Maestro de Maestros", el más sabio y el de mayor aptitud para la lidia de los toros bravos y a quién únicamente Mariano Ramos "El Diestro de La Viga" ha igualado la hazaña de no haber sido herido por un toro más que en una sola ocasión.....................Cabe señalarse que ha sido Fermín Espinosa el único matador de toros de toda la historia al que jamás le regresaron un toro vivo a los corrales.................mérito que se acrecienta si se toma en cuenta la longevidad taurina de don Fermín. ¿Serán suficientes estos datos para aseverar que ha sido Armillita el mejor torero mexicano del siglo XX?"



"En Valencia se colocó una placa conmemorativa para perpetuar la faena de Armillita a un toro de Miura, de nombre Cortijano, el texto dice:



"Recordará este bronce la mejor faena de muleta, los mejores pares de banderillas, que el sinigual torero mexicano, Fermín Espinosa Armillita realizó con el toro de Miura Cortijano, en esta plaza. La mejor faena que se ha hecho en España, se hizo en esta plaza, el día 25 de julio del año 1935"



Filiberto Mira, en la obra titulada Medio Siglo de Toreo en la Maestranza 1939-1989, escribe:



"A propósito he dejado para el final el vértice cumbre de esta temporada y de otras muchas más. El superacontecimiento de Fermín Espinosa Saucedo Armillita sucedió el 3 de junio de 1945. Si lidiaron contreras de Manuel González Martín. Fueron ovacionados Domingo Ortega y Pepe Luis, que alternaron con el mexicano.................al terminar la corrida me comentó Manuel Baena, aficionado ultragallista: "Niño, con lo que le has visto hoy a Armillita, ya tienes idea de lo que fue José El Gallo. Sólo José podrá igualar lo que esta tarde ha hecho Armillita al cuarto toro, y fíjate bien que te he dicho igualar, porque superar lo de Armillita es un imposible en el toreo"









CRÓNICA











MUNDO GRÁFICO


















ESTAMPA



































Luis Castro Sandoval, el Soldado, nació en Mixcoac (Méjido) el 25 de agosto de 1912. No fue nunca soldado. El apodo le vino porque en su barrio formó con la chiquillería una agrupación que él llamaría compañía o regimiento, de la cual se erigió en jefe.

Tomó la alternativa en México, el día 5 de marzo de 1933, con toros de Coaxamalucan, actuando de padrino Cagancho, que le cedió un toro de Coaxamalucan, y siendo testigo David Liceaga. Renunció a ella para venir a España. 

Tomó la alternativa en España, el 24 de marzo de 1935, en Castellón de la Plana, con toros de Carmen de Federico (antes Murube), con Rafael el Gallo de padrino, y Lorenzo Garza de testigo. Luis Castro cortó las dos orejas y el rabo del toro de su alternativa.


Confirmó la alternativa en Madrid, el 2 de mayo de 1935, con toros de Clairac y con Rafael el Gallo de padrino y Marcial Lalanda de testigo. 


De su actuación en aquella corrida leemos en La Fiesta Brava:

"¡Qué formidable cantidad de arte echó a su toreo, templado y emocionante! Cuánta quietud, cuánto valor, cuánto sabor a sus verónicas, a sus muletazos naturales y de pecho con una u otra mano. Y ese quite por medias verónicas ligadas mediante una vuelta como las chicuelinas......"

"Después de Belmonte -afirmó Alcázar- el toreo de capa se ha depurado, se ha refinado, se ha estilizado tanto que es difícil afirmar quién ha toreado mejor. Lo que no es difícil es decir que entre los que mejor han toreado de capa está Luis Castro, el Soldado"


En México, el Soldado fue el triunfador indiscutible de la temporada 1943-44, haciendo una faena cumbre al toro Rayito, de San Mateo, y lanceando soberbiamente a Porrista, de la misma ganadería.

Inauguró la monumental "México", encabezando el cartel seguido de Manolete y Luis Procuna, en la inolvidable fecha del 5 de febrero de 1946.

Se retiró en la plaza El Toreo, el 29 de abril de 1962, alternando con Manuel Capetillo y Joaquín Bernadó en la lidia del toro Perlito, de Tequisquiapán, al que cortó una oreja. 

Falleció en la ciudad de México, el 13 de noviembre de 1990.

"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. Segundo Cuaderno. En el número 4 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pgs. 17 y 18, escribe:

"Nació en Mixcoac (Méjico) el 25 de agosto de 1912. Se presentó como novillero en España en 1933, y como era valiente, logró muchas novilladas. En Castellón de la Plana se hizo matador de toros el 24 de marzo de 1935, con el Gallo de padrino…………Toreó veintitantas corridas, a la temporada siguiente se creyó “perseguido” por Domingo Ortega, se hizo propaganda a favor de ello, por idea suya o de su apoderado, y en su país, alargó demasiado su carrera, para terminarla sin pena ni gloria."



Néstor Luján se refiere a él en términos no demasiado amables:

 "......un torero embastecido, duro y violento, con un toreo empachado y grueso........fue de novillero, un espada valeroso, hirviente de gestos y desplantes, variado de repertorio. Con la muleta, daba el derechazo imprimiéndole una emoción eléctrica y era siempre firme con la espada............De torero tosco y valeroso que era, pasó a una segunda etapa en la que, muy rebajado de valor, consiguió un estilo tenso y emotivo más agraciado, aunque sin dominar a los toros. En sus últimos años adquirió un oficio suficiente y, sin ser un gran muletero, tuvo tardes excelentes. Pero su personalidad se cifró en el manejo del capote, con el cual llegó a destilar sus maneras hasta lograr rotunda emoción"

Cossío recuerda especialmente su tarde en Madrid, el 29 de julio de 1934, en la que, por resultar cogido en el primer toro Cecilio Barral, se entabló un mano a mano entre El Soldado y Lorenzo Garza:

"......El Soldado lanceó con enorme variedad con el capote, banderilleó estupendamente, hizo unas magistrales faenas de muleta y al matar, prescindiendo de la muleta, que tiraba a un lado, utilizaba el pañuelo para vaciar al toro en la suprema suerte"  

Enrique Vázquez Legarreta escribe:

 "Luis Castro El Soldado fue lidiador algo rudo, pero nunca se asemejó a los demás. Toreaba de capa con majestuosidad y belleza. Era un banderillero fácil y seguro. Con la muleta solía templar bastante, y además, mostraba un gran poder. Enrique Guarner menciona en su Historia del Toreo en México, que su gran defecto en los trasteos fue el cercenar el último tiempo de sus pases y no bajar demasiado las manos. Sabía matar bien siempre que los quería y para ello jugaba perfectamente la mano izquierda. Fue un torero valiente, como lo prueban las doce cornadas que sufrió, daba mucho sabor a su toreo de capa y se hizo un especialista en el lance de la verónica. Sin embargo, lo más importante de este diestro, fue su gran personalidad, su sello muy característico que lo hizo taquillero como muy pocos diestros de su época"

Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"El Soldado es en mi retina y mi recuerdo un mozo de tez oscura, vestido de miércoles de ceniza y oro, citando al toro en el centro del redondel de la plaza de Murcia. Allí había tomado la alternativa Carnicerito y eran muy queridos los diestros mexicanos. Armillita, el Soldado y Carnicerito vestían el mismo color. Era una de las escasísimas corridas de tres matadores mexicanos, cuando ya estaba en marcha el pleito taurino..................El Soldado fue muy aplaudido aquella tarde...................Uno de sus primeros admiradores fue Rafael el Gallo, padrino de su alternativa y de su confirmación madrileña................De esta última corrida, la crítica no se cansaba de cantar el arte, valor y sabor de los lances de capa y los muletazos. "Después de Belmonte el toreo de capa se ha estilizado tanto que es difícil afirmar quién ha toreado mejor, perno no es difícil decir que entre los que mejor han toreado está Luis Castro (el Soldado). Esto recoge Cossío en el tercer tomo de su obra Los toros. Otros críticos elogian su finura, "esencia de todas las épocas".......................Posiblemente sea el Soldado prototipo de los toreros mexicanos más valorados en España que en su propio país. Encarnaba la imagen que en España se tenía del torero de México: valiente, con mucho sabor a torero, buen banderillero, completo en todos los tercios, recio y echado "palante"


El mismo Fernando Claramunt, en su Historia del arte del toreo, escribe:

"Luis Castro, "El Soldado", de Mixcoaco, toma la alternativa en 1935 de manos de Rafael "El Gallo" en Castellón de la Plana. Fue primera figura en su país, habiendo toreado poco en España. Daba sabor a la verónica en una época en que casi todos eran artistas de la verónica. Le gustaba entrar a matar con un pañuelo en vez de muleta. Volvió en 1944 y actuó en seis ocasiones. Seis cornadas muy graves jalonan la trayectoria de Luis Castro, que pusieron su vida en peligro"

Ramón Macías Mora, en su libro El signo de la fiesta, escribe:



"Luis Castro El Soldado y Lorenzo Garza El Ave de las Tempestades, escribieron una de las páginas más comentadas en la historia de la torería, cuando en un mano a mano que protagonizaron en España, Castro citó para matar con un blanco pañuelo y gritando: "Así se matan los toros"; mientras que Garza, herido en su amor propio se despojó de todo avío, lanzando al suelo su muleta y tirándose a matar a cuerpo limpio, sepultando el estoque en el morrillo del toro, mientras decía: "Así se matan los toros, con el corazón", ante el delirio de los aficionados, que no tuvieron más opción que cargar a hombros a los dos coletas americanos y sacarlos por la puerta grande"



José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:



"Torero de acusada personalidad en su ejecución de la verónica. Inspirado, sin duda, en Cagancho y Gitanillo, con las manos bajas, pero sin seguirlos servilmente en la ejecución. Más bien era una especie de compromiso entre el toreo de estos y el de La Serna. Muy plástico, muy recio de expresión, El Soldado tenía en esa suerte una gran personalidad, aunque no era muy pródigo de su arte"

Fernando Vinyes, en su libro México, diez veces llanto, escribe:

"Nacido en 1912, le llamaron el Soldado por la marcialidad infantil que se gastaba. Luis Castro tenía, al torear, un aire diferente a los demás. Siendo un artista consumado, era más apreciado como tal gracias a su arrolladora personalidad...........En 1933 tomó la alternativa y renunció a ella para venir a España, donde cuajó una temporada emotiva enfrentado a Garza -"Amigo no, compañero"- emulándose mutuamente las gestas y cuajando plenamente en el gusto del público español......Rafael el Gallo le dio la alternativa en la feria de la Magdalena de 1935 y Luis cortó orejas y rabo. Desgraciadamente, la ruptura de relaciones (entre España y México) cortó su entusiástica, prometedora y triunfal carrera española........En México se mostró temerario, salpicando sus actuaciones con pinceladas de arte increíbles, como su faena a Consentido el día de Navidad de 1938, y desigualdades sonadas, pues a Corvejón, de San Diego de los Padres, lo mató desde un burladero, entre una bronca ensordecedora y lluvia de almohadillas hasta llegar a alfombrar el ruedo.........Calao, el mismo año, le dio un cornalón en la femoral, con una hemorragia horrorosa...........Las suaves, elegantes y templadas verónicas a Porrista, de Torrecilla, aún se recuerdan por personales, toreras y sentidas.........Ganó la Oreja de Oro en 1949 y se despidió de los ruedos el 29 de abril de 1962, alternando, en tarde emocionante, con su ahijado Manuel Capetillo y Joaquín Bernadó"


Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su obra Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:
“Luis Castro, el Soldado. Su elegante y valeroso modo de torear con el capote, sobre todo a la verónica, sus buenas maneras con muleta y espada y su voluntad y arrojo, se impusieron rápidamente a los públicos españoles, consiguiendo ser el novillero de moda, en competencia con su compatriota Lorenzo Garza, de quien “El Soldado”, diestro pundonoroso, no se dejaba ganar la pelea fácilmente. También manejaba las banderillas con acierto y seguridad, aunque sin gran relieve de ejecución……………….Su exagerada propaganda, que a este torero no le faltaba nunca, llegó a perjudicarle notablemente cuando, a través de ella, intentó enfrentarse nada menos que con Domingo Ortega, entonces el amo del cotarro, de quien llegó a decir “El Soldado” en letras de molde que tenía miedo a alternar con él. Lo absurdo del reclamo produjo efectos bien contrarios, y su cartel comenzó a decaer”


Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


Luis Castro, el Soldado. Sostiene en Madrid una apasionante competencia con su paisano Lorenzo Garza………..Toreaba muy bien con el capote, y fue un muletero valeroso. Cuando las cornadas hicieron mella en su valor devino en un torero más estilizado pero poco dominador”






Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:



"Después de Rodolfo (Gaona), el gran torero mejicano fue Armillita Chico, quizá menos elegante, pero infinitamente más poderoso. A Armillita le llamaron "el Joselito mejicano", ¿cabe mayor elogio?............Armillita, aun conociendo muy bien al toro y dominando todos los tercios, pecaba de frío. Hacía todo con una seguridad glacial. La emoción estaba ausente de su toreo: tal era su dominio. Uno de los diestros más poderosos de la historia. Mimético perfecto, en sus últimos años incluyó en su tauromaquia las aportaciones técnicas de Manolete. Fue el líder en el toreo mejicano de su tiempo y un profundo enamorado de España"





Filiberto Mira, en su libro "Vida y tragedia de Manolete", escribe:



"Temporadas en las que se adensa el genial estilo capotero de Belmonte. Un estilo que agrandaría Curro Puya hasta límites de temple infinito. Un estilo sublimado por el fastuoso empaque de Cagancho y estilizado en proporciones increíbles por el genio e ingenio de Victoriano de la Serna……………Otros capotistas insignes: Fernando Domínguez, Laínez, Venturita, Chucho Solórzano, El Soldado………..¿Quién no toreaba bien con el capote en la década de los treinta?"





Andrés Amorós, en su Diccionario de Tauromaquia, escribe:



"Fue un diestro de gancho popular, variado con el capote y muleta, buen banderillero y espectacular matador, a veces solamente con un pañuelo. En sus mejores tiempos -dice Néstor Luján- era un espada "hirviente de gestos y desplantes". A veces, como un soldado, se quedaba en posición de firmes, quieto, a pies juntos, dejando pasar al toro muy cerca. Los clásicos le censuraban, naturalmente, que así mandaba poco, pero el gran público rugía"









CRÓNICA








MUNDO GRÁFICO






















Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros nacido en Alcalá de Henares el 20 de febrero de 1911.........El año 1931 se presenta en la plaza de Vista Alegre. Aquí comienza su racha de buenos éxitos, que le llevan a presentarse en la plaza de Madrid el 2 de agosto de 1931..........Tomó la alternativa el 20 de marzo de 1932 en Valencia, de manos de Marcial Lalalanda, que le cede el toro Socorrido, de doña Carmen de Federico. Confirma la misma en Madrid el 21 de abril con un toro de Tovar, Alguacil, cedido por Cagancho............Valor y voluntad, con un conocimiento suficiente de su arte, son las características del Estudiante, y una clara inteligencia fuera y dentro de la plaza. En 1944, a los doce años de alternativa, se encuentra en la plenitud de su forma..........El 1947, ya en plan de despedida, toreó cuatro corridas, tres de ellas en Madrid............Entre las cualidades dignísimas de estima de Luis Gómez, acaso sobresale la inteligencia. Él, como después Arruza, es el primero que se hace cargo de un resorte capital del toreo de Manolete: el terreno entonces inverosímil en que el gran diestro cordobés realizaba su torero. Falleció en Madrid el 14 de julio de 1995"







MUNDO GRÁFICO


 


 









CRÓNICA




ESTAMPA




Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros nacido en Morelia (Méjico) el 10 de enero de 1908. Viste de traje de luces por primera vez en Acombal, el 9 de mayo de 1927. Quedó bien, y un mes más tarde, el 27 de junio, se presentaba en el mejor ruedo del país: El Toreo. Félix Rodríguez le concedió la alternativa el 15 de diciembre de 1929, matando el toro Cubano, de Piedras Negras. Vino a España entrada ya la temporada de 1930, renunciando al principio a la alternativa que le habían otorgado en México y toreando algún tiempo como novillero. En las principales plazas españolas actuó en esta categoría, alcanzando grandes triunfos. [........] Tomó la alternativa definitivamente en la Feria de San Miguel, en Sevilla, el 28 de septiembre de 1930. Se la dio Marcial Lalanda, cediéndole el toro Niquelado, de Pallarés Hermanos. Quedó bastante aceptablemente. Al terminar sus contratas en Europa, marchó a México, donde toreó con buen éxito 12 corridas [.......] Siendo de los espadas que más torea durante las temporadas de 1935, 1936 y 1937. A partir de entonces restringe sus actuaciones, y se despide finalmente de la profesión en México el 10 de abril de 1949, estoqueando toros de Matancillas con Luis Procuna y Rafael Rodríguez. Tras una prolongada enfermedad, falleció en México el 25 de septiembre de 1983."





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