miércoles, 16 de mayo de 2012

CESAR GIRÓN EN EL SEMANARIO EL RUEDO





















Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros venezolano, nacido en Caracas el 13 de junio de 1933. Toreó por primera vez como espontáneo al arrojarse al ruedo de Maracay el 5 de diciembre de 1946, y en la misma ciudad venezolana vistió el traje de luces por primera vez, con fecha 29 de enero de 1950 [.......] Vino a España en 1951 y su primera actuación fue en Miranda de Ebro (Burgos), el día 13 de mayo. Hizo su presentación en Barcelona el 16 de marzo de 1952 con un ruidoso triunfo, pues cortó las orejas a sus dos enemigos y fue paseado a hombros hasta por la calle [.....] El día 10 de julio del mismo año se presentó en Madrid [....] Estuvo bien, aunque sin hacer nada extraordinario; pero al repetir en la misma plaza el día 27 del mismo mes alcanzó un señalado triunfo  [....] Tomó la alternativa en Barcelona el día 28 de septiembre de 1952, de manos de Carlos Arruza, que vino exclusivamente de México para otorgar dicha investidura; fue testigo de ésta Agustín Parra (Parrita); se lidiaron toros de don Antonio Urquijo, y el de cesión se llamaba Farolillo. Desde que César Girón ingresa en el escalafón de matadores de toros hasta que se retira de los ruedos al finalizar la temporada de 1958, no conoce el desdén de los públicos. Si algunos reparos cabría poner a su estilo como torero, nada hay que reprocharle en cuanto a su tesón y decidida voluntad de triunfo cuantas veces se viste de luces. Con gran aplomo frente a los toros -"fácil", en una palabra-, imprime un ritmo de regularidad a su trabajo que siempre encuentra agradecido eco en los tendidos. Buen banderillero, alegra dicho tercio de la lidia, animando con ello las corridas. El 14 de mayo de 1955 confirmó su alternativa en Madrid, cediéndole Antonio Bienvenida el toro Bravío, de don Juan Cobaleda. Completó el cartel Pedrés. Para quienes en el toreo no vean sino la práctica de un oficio, César Girón fue irreprensible. Para los que lo estiman como un arte, con una tradición estética exigente, no puede ser colocado entre las primeras figuras relevantes. Las reglas del toreo las cumplió estrictamente. Pero no todo era buen gusto en su toreo, ni todo era admisible para un crítico ceñudo. Volvió a los ruedos en 1964 [....] El adiós a sus paisanos tuvo por marco el ruedo de Caracas, el 28 de marzo de 1966, donde estoqueó seis astados de Valparaíso como único espada, con el saldo positivo de un total de seis orejas cortadas. Pero nuevamente volvería a reaparecer, esta vez en Santa Cruz de Tenerife, el 21 de febrero de 1968 [...] El 19 de octubre de 1971, yendo de Valencia a la capital Caracas, chocó violentamente su automóvil contra la parte trasera de un camión y sufre tan graves heridas que llegaría sin vida al Hospital General de Maracay, al que fue rápidamente trasladado. En tal ciudad fue enterrado el siguiente día 22 ante una gran muchedumbre, sinceramente apesadumbrada. Para perpetuar su memoria fue descubierta una estatua el 19 de marzo de 1972 en la plaza de toros de Caracas. Creador de una dinastía taurina -todos sus hermanos, con mayor o menor fortuna, fueron toreros- , el nombre de este sobresaliente espada venezolano ocupó durante una veintena de años destacado lugar."

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