jueves, 3 de mayo de 2012

LUIS MIGUEL DOMINGUÍN. Retratos



 
Vuelvo a los toros por ti,
yo, Rafael.
Por ti, al ruedo
-¡Ay con más años que miedo!-,
Luis Miguel.


¡Oh, gran torero de España¡
¡Que cartel,
qué imposible y gran corrida,
-la más grande de tu vida-,
te propongo, Luis Miguel.

Tú, el único matador,
rosa picassiano y oro;
Pablo Ruiz Picasso, el toro,
y yo, el picador.

Toro negro, toro fuerte,
grises los ojos y fiero.
¡Luis Miguel!
Quiero verte
frente a él.
Y burla burlando quiero
mirar cómo se divierte
del picador, del torero
y hasta de la misma muerte.

Ya se arranca con sigilo,
riguroso,
peligroso,
poderoso,
y al picador alza en vilo,
quebrada en cuatro la pica:
que es el toro de Guernica,
todo rayo, todo filo.

¡Pronto, el quite,
Luis Miguel!
Pero no hay quite que valga
ni torero que no salga
de su envite
con un dibujo en la piel.

¡Oh qué aliento,
qué rempuje
de pleamar sin orillas!
¡Qué mortal sacudimiento!
El ruedo de España cruje.
Mientra que tú, de puntillas,
Luis Miguel, clavas al viento,
no al toro, las banderillas.

Lidiador, llegó la hora,
la imposible y gran faena.
Ya en el centro de la arena,
tu luz ensordecedora,
tu perfil,
tu línea pura
y el toro que se apresura
a volver vivo al toril.

¿Qué sucede?
¿Qué helada lumbre secreta
a tan alto espada puede
paralizar la muleta?
¿Qué sucede, que no hay nada
contra ese toro andaluz
ni nadie que hasta la cruz
pueda enterrarle la espada?

¡Oh qué gloria, Luis Miguel!
¡Qué inmortal corrida extraña!
El negro toro de España,
libre al sol del redondel.
Que nada puede doblarlo,
que nadie puede matarlo,
porque toda España es él,
¡oh gran torero de España,
Luis Miguel!

                                   
                             Rafael Alberti. Un solo toro para Luis Miguel Dominguín.
Plaza de la Macarena, Medellín, (Colombia), 17 de abril, 1960



















"Viendo torear a Luis Miguel me acuerdo de cuando a Joselito le llamábamos "Joselito el Sabio"................¡Qué gran torero se perdió la época de Joselito y Belmonte!"

                                                                             Gregorio Corrochano


“La muerte es un metro cuadrado que anda dando vueltas por la plaza. Lo que pasa es que no hay que pisarlo en el momento en que el toro viene hacia uno. Nadie sabe dónde se encuentra este metro cuadrado. Podríamos decir que esto es el destino”

“Nadie sabe el trabajo que me cuesta, ni el miedo que tengo; lo que pasa es que no lo enseño. El valor, como el miedo, es algo que hay que tener muy controlado”

       Luis Miguel Dominguín. Recogidos en el libro El toreo. Una visión inédita, de Juan Antonio Pérez Mateos.

Luis Miguel González Lucas, Dominguín nació en Madrid el 9 de diciembre de 1926. Es hijo del que fue matador de toros Domingo González Mateos, Dominguín y hermano de los también matadores Domingo y Pepe, también apodados Dominguín.

Su debut tuvo lugar en la plaza de toros lisboeta de Campo Pequeño, a los 12 años.

Su presentación como novillero formal en Madrid tuvo lugar el 5 de septiembre de 1943, con novillos de los herederos de Arturo Sánchez Cobaleda. Su éxito fue verdaderamente arrollador. En la temporada siguiente se presenta en varias ciudades importantes, debiendo destacar su actuación en Sevilla, que fue verdaderamente memorable.

Tomó la alternativa en La Coruña, el 2 de agosto de 1944, de manos de Domigo Ortega, que le cedió la muerte del toro Cuenco, de Samuel Hermanos, y actuando de testigo su hermano Domingo. Confirmó la alternativa en Madrid, el 14 de junio de 1945, de manos de Manolete, en presencia de Pepe Luis Vázquez, mediante cesión del toro Secretario, de Antonio Pérez.

En Barcelona, en 1948, mató siete toros de forma tan brillante, que la música no cesó del primero al último, éste regalada por él, y cortó siete orejas. En Madrid, en la corrida de Beneficencia del 19 de septiembre de 1946, mató recibiendo al quinto toro.

Se retiró definitivamente de los ruedos el 12 de septiembre de 1973, en la plaza Monumental de Barcelona. Falleció repentinamente en su finca de Sotogrande,en San Roque (Cádiz), el 9 de mayo de 1996.

"Don Ernesto (Ernst Hemingway), usted podrá discutir de lo que quiera y darme todos los consejos que el apetezca, pero no hable de toros porque no tiene usted ni idea"

                                                                                                                        Luis Miguel Dominguín



"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. Segundo cuaderno. En el número 4 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pgs. 60 y 93-94, escribe:



"…….Nació torero, y de niño, de becerrista, demostró que iba para torero largo y de cabeza. Torero sabio, gran muletero, banderillero valiente y fácil, que sabe buscar los terrenos comprometidos. Quizá, en ocasiones, por su demasiada facilidad torera, incurre en la sosería y en la falta de calidad. Pero, salvado el defecto, puede con todo y con todos. Tiene aires de mandón en la Fiesta, y ha sido torero de cien corridas. Dentro de su categoría, tiene empeño en mantener el prestigio del toreo y de los toreros……….Los toros le ha pegado bastantes veces, pero Luis Miguel no se amilana. Ha hecho algunas excursiones profesionales para actuar en plazas americanas……..Razones que no son del caso, obligan a Luis Miguel, en muchas ocasiones, más antes que ahora, a salir a pelear también con los públicos. Y como con los toros, tampoco se amilana: los vence con sus armas de gran torero (.……......) En la temporada de 1951 toreó más corridas que nadie, no obstante no haberse puesto de acuerdo con los empresarios madrileños……..Si le vieron en su tierra natal fue en las afueras, en la plaza de “Vista Alegre”, en Carabanchel………..Luis Miguel estuvo muy puesto y triunfó en el resto de las plazas españolas, justificó su categoría, y ya tiene que luchar menos con las masas hostiles. Lucha que habría desaparecido si Luis Miguel hablase menos para los lectores y para los radioyentes. ¡Esas informaciones! …..¡Esas entrevistas!........Pero, en fin de cuentas, también los reportajes y las “interviús” entran en las propaganda……………Toreó noventa y ocho corridas………Por poco no redondeó, por segunda vez en su vida torera, la cifra de cien corridas, a la que pocos llegaron en ninguna época………..En la corrida del 21 de julio, en Burdeos, actuó de único espada contra seis toros de Samuel Hermanos. Su hermano Pepe colaboró con él al banderillear varias de las reses………La de Luis Miguel fue una excelente temporada la de 1951, con los naturales altibajos en sus actuaciones. Que no todo en la vida profesional marcha sobre ruedas."

Néstor Luján, en su Historia del Toreo, escribe:

"Luis Miguel Dominguín ha tenido una personalidad inconfundible..............El toreo de Luis Miguel ha sido uno de los más capaces y flemáticos que hayamos visto. Regular veroniqueador, genial con el capotazo seco y estratégico de la brega, variado y torero en los quites, banderillero con más condiciones que exposición, ha sido un muletero de una innegable contundencia. Su toreo en redondo, ha sido muy eficaz y ventajista. Ha toreado citando de perfil, como Manolete, pero sacando el brazo afuera de la suerte y pasándose el toro distanciado. Estas dos ventajas han malogrado su toreo...............Dominguín, al tirar hacia afuera la res y encadenarla al pase siguiente con un mando innegable, daba una total sensación de desangelado despego. Todo su toreo ha sido igual: impasible, congelado, capaz y entonado......................Con todo a favor...........físico, gallardía, agilidad, conocimiento de las reses, recursos técnicos y el consejo de su padre.............y sin embargo Luis Miguel ha sido un torero malogrado, sin voluntad ante su época y con el sorprendente don de la inoportunidad"

Cossío escribe:

"Pertenece Luis Miguel al género de toreros largos, generales, de los llamados a ser el eje de la fiesta en cada época............Es torero de un poder extraordinario y de una inteligencia del oficio insuperable. No siempre el poder (éste infalible) ha sido acompañado del dominio de buena ley en pura ortodoxia taurina...........En la misma faena, en el mismo toro, puede darnos la sensación de una maestro refinado de procedimientos y ajustado de toreo que la de despreocupado lidiador de campo que usa del capote o la muleta como de manta campera, lejos de preocupaciones artísticas. Esta mezcla de estilos desdibuja la pureza de su toreo, del que pueden esperarse siempre las más artísticas sorpresas o los más patentes desengaños...............Es torero de mejor estilo con la muleta que con la capote, y discreto banderillero..............Demasiado alto para procurar la estética en un puro estilo académico, y austeramente castellano para buscarla por el camino de la gracia, sabe sacar efectos artísticos bien por la perfección de sus lances bien, y más veces, por el coraje y no fingido valor con que en los lances decisivos procede. logrando el adecuado efecto en los espectadores"

José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"Luis Miguel es un toreo de línea natural.................Luis Miguel, dueño de una serenidad y de un dominio, que ejercía, antes que sobre el toro, sobre sí mismo. Su fuerza mental, perfectamente conducida, lo hizo un torero único. Torero de pensamiento más que de sentimiento, podrá parecer por ello limitado para quienes no consideren que la concurrencia de cualidades no enriquece y que la plenitud solitaria de una de ellas representa una culminación en cuanto al carácter"

Rafael  Ríos Mozo, en su Tauromaquia fundamental, escribe:

"Su nombre esmaltó con su ciencia a esa pléyade magnífica de toreros que surgieron en los años cuarenta....................Cualquier entendido que lo viese la tarde de su presentación como novillero formal en el septiembre madrileño, lo consideraría en seguida como torero largo y para largo...................Tras su confirmación de alternativa, en 1945, todo seguido, va encumbrándose en el toreo este muchacho que posee más ciencia que arte, "más saber que sabor", como lo definió don Luis Bollaín en su libro Los dos solos................Muerto Manolete, retirado Arruza y al margen de la lucha el gran artista Pepe Luis Vázquez, podemos considerar a Luis Miguel no como el número uno, como se autoproclamó una tarde triunfal en Las Ventas, pero sí como el diestro de más poderío de aquellos años.................Su cumbre parece ser que fue en 1948, y quiero resaltar una faena a un toro de Bohórquez en la última corrida de la Feria de Sevilla, que fue de recuerdo imperecedero, ya que si no alcanzó a borrar el triunfo inmenso de Pepe Luis en el cuarto astado, tuvo la virtud que después de "aquello" que había realizado el genio de San Bernardo, las gentes ovacionaron frenéticamente a Luis Miguel y consiguieron para el las dos orejas....................En 1958 vuelve a los ruedos españoles en dura competencia con su cuñado Antonio Ordóñez, competencia que en 1959 Hemingway reflejaría en su libro titulado El verano sangriento"


Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribió:

"Yo creo que Luis Miguel nunca tuvo afición a los toros, en el sentido estricto de la palabra. Simplemente tenía una ambición enorme................Luis Miguel fue un niño precoz. Comenzó a torear, siendo un crío, con sus hermanos Domingo y Pepe -este último, extraordinario rehiletero, de los mejores que ha habido-. Al poco tiempo quedó muy claro que Luis Miguel sería la figura. Tomó una alternativa con catorce años en Santa Fé de Bogotá, que le dio su "pariente" Domingo Ortega. Como esta alternativa no tenía validez en España, a los dos años volvió a tomar otra en La Coruña con el mismo padrino. Entonces Luis Miguel emprendió un duro camino, pues Manolete no dejaba paso a nadie..............Para poder torear la corrida de Beneficencia de 1946, tuvo que ofrecer a la Diputación madrileña una donación millonaria: los ahorros de toda su familia. Aquella tarde, compartiendo cartel con Manolete, Luis Miguel sabía que se lo jugaba todo. Triunfó ruidosamente y se puso en máxima figura del toreo, puesto que ya nunca abandonaría..............Luis Miguel Dominguín tenía un gran conocimiento del toro y realizaba todas las suertes con gran seguridad. Estéticamente era un Gallito con la quietud y el verticalismo de Manolete. Luis Miguel era un torero extraordinariamente seguro, pero de gran frialdad. Decía poco. Quizá por ello tuvo que adoptar esa actitud provocativa: buscaba la sal que le faltaba a su toreo..............Luis Miguel fue un técnico apabullante, una especie de Gallito desgarbado"

El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:

"Quiero destacar en Luis Miguel, en primer lugar, sus grandes facultades, y después su extraordinario juego de muñeca con la muleta, su perfecta colocación, y con la espada su deseo de llegar al morrillo con la empuñadura; pero, por encima de todo, el que anda por la plaza como puede hacerlo por su casa y atento a cuanto en el ruedo pasa, para intervenir en el momento oportuno. Añádase un enorme valor y una amor propio que no desdice del valor.........................Cada ocasión fue agradándome más; era manifiesto su deseo de hacerlo bien, y se le veía adelantar corrida a corrida. Comenzó sin personalidad, y la fue adquiriendo hasta hacerla sobresaliente...................Ejecutaba la larga cambiada bonísimamente y los quites a tiempo y con gran variedad; los pases de muleta, larguísimos, no podían serlo más en el natural, y con la derecha se liaba el toro al cuerpo; era valeroso y fácil estoqueador.......................El día que en la plaza de Madrid se señaló como "el primero", le aplaudí, porque lo dijo en la primera mitad de una magnífica faena que terminó en el mismo tono mayor; lo demás son conveniencias ridículas; por otra parte, he visto hacer y decir lo mismo a todos los buenos toreros............................No se ha cumplido del todo mi predicción; no ha llegado donde Guerrita y Joselito; no ha mandado en el toreo, como debía, porque no ha querido o por no estar bien aconsejado; actuó poco en Madrid, cuando tanto debió prodigarse como lo hicieron los mejores"

Gregorio Corrochano escribe sobre la faena de Luis Miguel en la plaza de Vista Alegre, a un toro de Arellano, la tarde en que la plaza cumplía cincuenta años:

"Los primeros pases de muleta de Luis Miguel fueron para fijar al toro, para llevarle al sitio que él quería llevarle...................Y después...................Después, encelado el toro, metido el toro en faena, se pasó la muleta a la mano izquierda y, adelantándole el brazo, la mano, y con la mano las bambas de la muleta, se traía al toro enganchado de toreado, se lo pasaba y remataba en pase largo.......................Esos pases naturales con la muleta a la distancia precisa, justa, matemática, ligados, con el pase de pecho, continuado, como cosido pase con pase....................Si al conocimiento del toro y del toreo suma usted, lector, el conocimiento de los terrenos y la decisión para pisar con firmeza donde haya que meterse a pisar, tendrá usted la explicación de esta faena de Luis Miguel, esplendorosa y de gran contribución a la historia de la plaza de Vista Alegre. El toro rodó de una estocada, entrando con decisión a matar.................De la plaza de Vista Alegre se salió en corrillos hablando de Luis Miguel, con una rara unanimidad"

El mismo Corrochano escribe sobre la faena al toro que Luis Miguel brindó a Domingo Ortega en Segovia:

 "No podía brindar Luis Miguel, a Domingo Ortega, fuera como fuera el toro, una faena vulgar......................Luis Miguel se llevó al toro bajo el palco de Domingo Ortega, y obligando como obligan los toreros: la pierna contraria avanzada, adelantada la muleta para citar después de haberle fijado, y en pase largo, a todo lo que alcanza el brazo que lleva al toro toreado, y la cintura que cimbrea cargando la suerte, rematar, donde se debe rematar, para no perder terreno y tener que enmendarse, que la enmienda es signo deficiente y temeroso. La media docena de pases naturales puros, con el estoque a la altura de la cadera, la muleta a su caída sin ayudarla con la espada, fueron perfectos de distancia, limpieza, colocación y ritmo (temple).....................Otro detalle estupendo de la faena de Luis Miguel fue el pase de pecho ligado con el natural, el verdadero pase de pecho....................Según iba el toro toreado al natural con temple y mando, le recogió en los vuelillos de la muleta al rematar, y sin solución de continuidad se lo echó por delante, haciendo del pase natural y del pase de pecho un solo pase, con lo que los dos suman la emoción a la belleza. Yo miré a Domingo Ortega, y vi en sus ojos, cansados de torear, la nostalgia del toreo"

Robert Ryan, en su libro El Tercio de la muerte, escribe sobre la faena de Luis Miguel, el 17 de mayo de 1949, al cuarto toro de Galache:

"...........durante una de las mejores faenas de muleta que se han ejecutado en la plaza de Madrid, el pase natural en redondo, uno solo, con la mano derecha, fue prolongado hasta completar el toro aquella circunferencia en torno del espada................Al término del redondo de Luis Miguel, el toro pisaba su propia huella, habiendo retornado su embestida, y la muleta, al lugar del comienzo del pase..................fue entonces y sólo entonces que Luis Miguel alzó su dedo índice en una plaza...................Un mes después, en el mismo ruedo, en corrida de Beneficencia, Luis Miguel , en su faena a Peregrino, cárdeno bragado, de Juan Antonio Álvarez, volvió a trazar una y otra vez en un solo pase el mismo círculo................Se puede leer en una crónica de la corrida:

"Esos naturales con la derecha haciendo describir a la res un círculo completo, que despertaron el entusiasmo de los espectadores, sorprendidos y asombrado de que fuera posible alargar un pase tanto y tanto"

Sobre la denominación del pase, en aquel momento exclusivo de Luis Miguel, opina Don Justo:

"Se ha empezado a hablar ya del pase circular, del giratorio y del natural continuo. Vamos a no sacar las cosas de quicio y a no desvirtuar con rebuscados títulos la originalidad indudable de tal suerte. Un redondo de Luis Miguel, como antes se decía, y aún se dice, una media belmontina"

"Aquellos redondos de Luis Miguel, la crítica señala, fueron ejecutados sin descomponer la figura, en gracia a que fueron pases naturales prolongados; pases naturales iniciados de perfil, lo cual facilita la ejecución en redondo, girando el diestro sobre los talones hasta despedir el toro, rematando la suerte por bajo"

"Ha pasado el toro y sigue el pase (de Luis Miguel); el toro todavía toreado, la cintura quebrada, los pies quietos"

                                                                                                                               Gregorio Corrochano




César Jalón, en su libro Memorias de Clarito, escribe sobre la actuación de Luis Miguel en la Corrida de Beneficencia del 19 de septiembre de 1946:

"Porque es viva la fiesta de toros como la vida misma; porque siente como ella el brío y el ardor de la savia joven, y es muy joven y fuerte el gran maestro que el toreo acaba de parir................Porque ningún torero llena, como aquel de los largos que se hace hondo; que se centra en la emocionante encrucijada de las dos conjunciones sensacionales: la del arte con el valor y la del mando con el estilo. O sea, la del fondo con la forma. O la del alma con el cuerpo.....................Después de sus prietos lances; de tres pares al quiebro; se su ceñida serie de pases en redondo al toro quinto -primero de su lote-, lo cita al natural desde muy lejos y aguanta su raudo y bravo arranque. La figura, compuesta; la mano izquierda, adelantada y baja; a su socaire, la pierna, plantada en el cráter del riesgo, adelantada también; la cintura girando como el giro del pase; y el engaño latiendo al costado izquierdo, como corazón vivo del toreo que en los toreros de este porte es, por debajo de su cabeza y por encima de su arte, todo corazón............Lentos, quietos, enteros, los pases naturales desembocan en el de pecho. Que surge temerariamente provocado por el avance de la pierna, extraído desde la hondura y alargado por el correr de la mano, esculpido en el centro del ruedo como una piedra de armas en la portada del toreo de abolengo, como airón o cimera o penacho de la obra..................Con el dominio y mando antiguo, ha florecido en el terreno y modo del toreo moderno un nuevo maestro, alumbrado, entre Ortega y Manolete......................Parecía insuperable esta faena y, sin embargo, sólo ha servido de cebo para retener a la multitud hasta el derroche de la que tengo por la más lograda, artísticamente, de toda la tarde.................y de toda su vida.....................Cuando Luis Miguel traspone a hombros la puerta grande, el público entero continúa apegado al coso, rumiando, regustando"



Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


Luis Miguel se convierte en la máxima figura del toreo a la muerte de Manolete. Torero ambicioso, dominador y mandón con los toros y de fuerte personalidad……………..Luis Miguel fue un torero soberbio y arrogante, de poderosa personalidad. Sobre todo, un gran lidiador que se hizo el amo y señor del toreo. Seguro y eficaz con el capote. Fácil banderillero. Portentoso muletero. De gran hondura con la mano izquierda, toreaba prodigiosamente al natural. No fue un buen estoqueador y a su toreo le faltaba la gracia y el duende de los toreros estilistas. Pero llenó una época”



Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su libro Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:



“Caso de precocidad notable –aunque no única- este de Luis Miguel……….Hijo y hermano de toreros, vivió desde muy niño en ambiente taurino…………..Y fue torero desde los doce años…………..Su presentación en Madrid como novillero el 5 de septiembre de 1943 constituyó un triunfo clamoroso. La crítica unánime reconoció en el imberbe novillerito condiciones excepcionales para ser torero grande……………No me asusta augurar que estamos en presencia de un torero que en cuanto se cuaje del todo –aun es muy joven- ha de ser una figura de las más interesantes que hemos conocido. Por sus condiciones intuitivas personalísimas, por su inteligencia –Luis Miguel es torero “de cabeza”-, por su valentía indomable y pundonorosa, pero no alocada, y por arte extensísimo, alegre y moderno, aunque fundado en clásicos patrones, puede asegurarse que en Luis Miguel “torero habemus”. Y no torero de una siesta, como gráficamente llamó un famoso espada a los triunfadores ocasionales de un día o de una temporada; no. Yo veo en Luis Miguel en torero “de dura”, porque es torero largo y tiene que ser torero para largo. Tal vez para toda una época taurina. Que los pitones le respeten, para que el tiempo me dé la razón”









El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, escribe:


“LUIS MIGUEL DOMINGUÍN Y GUERRITA. Los bobalicones de la afición, atribuían la supremacía de Luis Miguel a su valentía. No es que intente restar méritos al valor de Luis Miguel, que era imponderable. Donde está el pundonor de un torero, allí estará siempre el nombre de Luis Miguel “Dominguín”. Pero su fama de gran torero no la debe a esto, ciertamente. Toreros tan valientes como “Dominguín” los ha habido. Todavía en su época existieron varios. Lo que no había, exceptuando a Ortega en algunas faenas, es un torero que les pisara a los toros el terreno que “Dominguín”; que los aguantara, les cargase la suerte y peleara tan a ciencia y a conciencia como Luis Miguel. Esta era la clave de sus triunfos……………… Como fue la de “Guerrita”, a pesar de tener enfrente a “Lagartijo”. Dicen que le cogió viejo. Hubiera sido igual. A carrera larga, el triunfador habría sido “Guerrita”. ¿Por qué? Sencillamente porque dominaba mayor número de toros. “Lagartijo”, con todo su arte, que debía ser incomparable en el toreo bueno, no hubiera podido resistir la pelea con “Guerrita”, de estilo menos depurado y corte menos clásico, pero de mayor capacidad torera, y, consecuentemente, mayor número de recursos. Y eso no lo digo yo, aunque salga de mi pluma en este momento. Lo dijo “Guerrita” en un momento de sinceridad”

  
 
 



Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"Luis Miguel es el gran torero de los años cuarenta, de los años cincuenta y de los años sesenta...........................Con un oficio insuperable, es el toreo más "largo" de su época y unos de los más importantes en ese sentido de todas las épocas del toreo. De mejor estilo con la muleta que con la capa. Discreto banderillero (lejos de la brillantez y acierto de su hermano Pepe). Completo en todos los tercios. Ponía la nota emocionante con la larga a "porta gayola" o a manera de quite. Repertorio variado con el capote, ya que no exquisito. Faroles, gaoneras, toreo de rodillas. Espectacular a veces como rehiletero. Mandón, sobre todo mandón, al cien por cien con la muleta. Clásico, ecléctico, recoge el toreo de su padrino Domingo Ortega, toma no poco de Manolete y de Arruza.................Sus conocimientos taurinos son infinitos. Parrita sentenció: "¡Ay, si a todo eso Luis Miguel hubiese unido el arte! ¡Habría acabado con todos!"



Carlos Abella, en su libro De Manolete a José Tomás, escribe:



Luis Miguel Dominguín: la figura del posmanoletismo. Su principal virtud taurina es el dominio y el conocimiento de las reses, en la línea de Joselito y “Armillita”, torero éste por el que sintió siempre una gran admiración, también atesora el temperamento y la ambición de ser “figura” y una poderosa personalidad. De Manolete también heredó el toreo de perfil, el toreo en línea, aunque el menor de los Dominguín es un torero de una notable potencia física y de una gran elasticidad. En el cetro del toreo, y como había vaticinado Manolete en la última y fatídica tarde de Linares, Luis Miguel heredó también sus enemigos. Y como llevado de una permanente presión consigo mismo, hizo todo lo posible por superar el número de los que detestaban su altivez y encontraban poco atractivo su toreo largo y poderoso. Conocedor de sus características y de la sensibilidad de los públicos, como pocos toreros en la historia, Luis Miguel supo siempre suplir sus carencias emotivas con habituales manifestaciones de garra y temperamento……….Intencionadamente, Luis Miguel buscó el enfrentamiento con el público, consciente de que su insolencia tenía el sólido soporte de un acreditado oficio y de una asombrosa facilidad. Además, y en esto fue un gran precursor, supo buscar el halo de popularidad suplementaria que proporcionaban sus actividades fuera de los ruedos……….Ha sido más torero de “toreros” y de los profesionales que del planeta de los toros………A Luis Miguel no le preocupó irritar al público, provocar a los puristas y a los que él llamaba “los amigos de los toreros”. Tampoco ignorar a los críticos………..De su enfrentamiento con algunos públicos alimentó su leyenda. Y siempre supo, con clarividencia, que la condición humana es voluble y que una de los defectos más acusados de sus compatriotas era la envidia”





El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, escribe:
“LUIS MIGUEL DOMINGUÍN Y GUERRITA. Los bobalicones de la afición, atribuían la supremacía de Luis Miguel a su valentía. No es que intente restar méritos al valor de Luis Miguel, que era imponderable. Donde está el pundonor de un torero, allí estará siempre el nombre de Luis Miguel “Dominguín”. Pero su fama de gran torero no la debe a esto, ciertamente. Toreros tan valientes como “Dominguín” los ha habido. Todavía en su época existieron varios. Lo que no había, exceptuando a Ortega en algunas faenas, es un torero que les pisara a los toros el terreno que “Dominguín”; que los aguantara, les cargase la suerte y peleara tan a ciencia y a conciencia como Luis Miguel. Esta era la clave de sus triunfos……………… Como fue la de “Guerrita”, a pesar de tener enfrente a “Lagartijo”. Dicen que le cogió viejo. Hubiera sido igual. A carrera larga, el triunfador habría sido “Guerrita”. ¿Por qué? Sencillamente porque dominaba mayor número de toros. “Lagartijo”, con todo su arte, que debía ser incomparable en el toreo bueno, no hubiera podido resistir la pelea con “Guerrita”, de estilo menos depurado y corte menos clásico, pero de mayor capacidad torera, y, consecuentemente, mayor número de recursos. Y eso no lo digo yo, aunque salga de mi pluma en este momento. Lo dijo “Guerrita” en un momento de sinceridad”



Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribió:

"Yo creo que Luis Miguel nunca tuvo afición a los toros, en el sentido estricto de la palabra. Simplemente tenía una ambición enorme................Luis Miguel fue un niño precoz. Comenzó a torear, siendo un crío, con sus hermanos Domingo y Pepe -este último, extraordinario rehiletero, de los mejores que ha habido-. Al poco tiempo quedó muy claro que Luis Miguel sería la figura. Tomó una alternativa con catorce años en Santa Fé de Bogotá, que le dio su "pariente" Domingo Ortega. Como esta alternativa no tenía validez en España, a los dos años volvió a tomar otra en La Coruña con el mismo padrino. Entonces Luis Miguel emprendió un duro camino, pues Manolete no dejaba paso a nadie..............Para poder torear la corrida de Beneficencia de 1946, tuvo que ofrecer a la Diputación madrileña una donación millonaria: los ahorros de toda su familia. Aquella tarde, compartiendo cartel con Manolete, Luis Miguel sabía que se lo jugaba todo. Triunfó ruidosamente y se puso en máxima figura del toreo, puesto que ya nunca abandonaría..............Luis Miguel Dominguín tenía un gran conocimiento del toro y realizaba todas las suertes con gran seguridad. Estéticamente era un Gallito con la quietud y el verticalismo de Manolete. Luis Miguel era un torero extraordinariamente seguro, pero de gran frialdad. Decía poco. Quizá por ello tuvo que adoptar esa actitud provocativa: buscaba la sal que le faltaba a su toreo..............Luis Miguel fue un técnico apabullante, una especie de Gallito desgarbado"

El propio Luis Miguel declara:

"Lo del número uno, a nadie perjudicaba más que a mí mismo, porque cuando no estaba encima del toro, en cualquier sitio, me lo echaban en cara. En contra de lo que se cree, soy de temperamento un poco abúlico; soy vago hasta que me enfado; el enfadarme me lo proporciona el público....................Cuando empecé vi que no lograba calentar a la gente con mi forma de torear porque lo que yo hacía parecía fácil............nadie sabe el miedo que yo tengo; lo que pasa es que no lo enseño"

Extraigo algunos comentarios que Luis Miguel Domínguin, le hizo al periodista José María Carretero, más conocido con el pseudónimo de El Caballero Audaz, en su obra El Libro de los toreros:

"Creo que la cogia de Manolete en Linares fue perfectamente evitable, que no debió ocurrir jamás...............Estaba tan marcado el momento de su cogida, que sólo él tuvo la culpa. No lo cogíó el toro...............lo cogió su amor propio y su pudonor............El toro, en esta suerte, no lo hubiera cogido, porque consiguió pasarlo; es decir, que él ya había dejado atrás el peligro de los cuernos, pero se detuvo unos segundos más de lo que debió, y, ya fuera de la suerte, el miura giró y alargó la cabeza y lo enganchó por la pierna. Eso es todo"............................."A Manolete lo admiraba yo mucho y le quería como a un hermano; pero me emulaba extraordinariamente su honradez torera, su valentía indomable y su indomable pundonor. Su misma soberbia era un desafío para todo el que torease con él"................."Yo creo que al torero, si sabe bien su oficio, no debe cogerlo el toro. La cogida es un fracaso imperdonable en un buen torero"............................"Desde que tengo uso de razón, mi único juego de pequeño era torear; claro que en mi casa no se ha hablado ni se habla más que de toros, porque, en realidad, es lo que más nos interesa".........................."El toreo es una pasión, y cuando uno está toreando se olvida de todo"..................."Yo todavía no recuerdo una tarde completa que me haya satisfecho totalmente"..............."Donde más me gusta torear es en Sevilla..........y después en Madrid. En Sevilla es donde conocen más al toro"..............."El momento peor que yo paso, es en el patio da caballos.............tenemos miedo antes de salir a torear, pero queremos deleitarnos íntimamente con este miedo; es decir, que nos molesta que nos hable nadie, y lo que queremos es saborear nuestra inquietud"......................."He admirado el pundonor y la honradez de Manolete; lo que ha podido con la muleta Domingo Ortega.................la suerte de matar de mi hermano Domingo y la extraordinaria facilidad de mi hermano Pepe para banderillear"................."Creo que la base del toreo es la muleta, porque constituye la esencia, el diálogo entre el toro y el torero; el duelo, el desafío en el cual uno no oye nada, ni se cambiaría por nadie; lo único perentorio para nuestro corazón en esos instantes, es dominar al enemigo, al adversario, al que quiere segar nuestra vida...................."En Linares, Camará (el apoderado de Manolete), de acuerdo con Gitanillo de Triana, le cambió uno de sus toros, que le pareció mejor para Manolete (y que luego fue el que le mató)".................."La larga cambiada de rodillas que acostumbro a dar a la salida de los toros, me parece peligrosísima............Yo no se la he visto hacer más que a una persona: a mi hermano Domingo, y no la volvió a ejecutar"..........Tal vez sea la suerte que yo hago con más gusto, pues me siento superior a todos los que están en la plaza porque sé que ninguno es capaz de ejecutarla. Es una ventolera de locura.............algo de suicida y algo de loca afición"........................"Me gusta torear con los "toreros de cabeza"..........que yo llamo a los que conocen el toro; por ejemplo Domingo Ortega, Pepe Luis, Pepón Bienvenida y mi hermano Pepe. Creo sinceramente que estos cuatro toreros saben más de toros que el que los inventó"......................."El momento de mayor peligro fue una tarde en Bilbao: un toro de Atanasio me cogió en un par de banderillas, me metió un pitón entre las piernas y caló la barrera"......................."Creo que habré ganado (en este momento tenía veinte años) alrededor de quince millones de pesetas"

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