jueves, 17 de mayo de 2012

JAIME OSTOS / ANDRÉS VÁZQUEZ /JOSÉ FUENTES / DÁMASO GONZÁLEZ

Curro Romero,
olor de romero.
Diego Puerta,
color de huerta.
Paco Camino,
frescor de molino.
....................
Y aun queda el octavo niño
de Écija, bosque de torres,
sartén de julios y agostos:
Jaime Ostos.

Gerardo Diego







































"La suerte de matar es la expresión máxima de una obra"
                                                             


 “Lo primero que quiere ser un torero es dejar de ser un ser normal. Quiere convertirse en arte, en una cosa divina, en algo superior a lo que es el hombre en sí”

                                                                  
“Cuando uno torea, está completamente al margen de todo lo que pueda haber en la tierra”

                                                                    Jaime Ostos



Jaime Ostos Carmona nació en Ecija (Sevilla) el 8 de abril de 1933. El 1 de junio de 1952 viste su primer traje de luces en Écija, con ganado de Belmonte. Debutó con picadores el 5 de abril de 1953.

En 1955 se presenta en Madrid con ganado de Villagodio. Repitió dos veces en Las Ventas donde gustó mucho.

Tomó la alternativa en Zaragoza, el 13 de octubre de 1956, de manos de Miguel Báez (Litri), estoqueando toros de Antonio Urquijo en unión de Antonio Ordóñez.

Confirmó la alternativa en Madrid el 17 de mayo de 1958, de manos de Antonio Bienvenida, que le cedió la muerte de Famosito, de la ganadería de Juan Cobaleda, con Gregorio Sánchez de tercer espada. En la feria cordobesa de 1959 gana el trofeo "Manolete" compitiendo nada menos que con Pepe Luis Vázquez y Antonio Ordóñez. La temporada de 1962 ocupó el primer lugar del escalafón, compartido con Diego Puerta.

Fue dado por muerto tras una cogida en el muslo derecho, en Tarazona (Zaragoza) el 17 de julio de 1963 por el toro Nevado, de Ramos Matías y hermanos; llegaron a administrarle la extremaunción y transfusiones sanguíneas, necesitando un total de 5 litros.

A punto de retirarse, el 29 de agosto d 1973, es herido de gravedad en el muslo izquierdo, en San Sebastián de los Reyes. Como ya es habitual en su carrera, le llevan las dos orejas a la antesala de la cama de operaciones.

En 1974 anuncia su retirada de los ruedos, participando en años posteriores en varios festejos benéficos, apareciendo por última vez en un ruedo en el año 2003 en la plaza de toros de su ciudad natal.

Cossío escribe: "La nota destacable de este bravo espada fue siempre su valor ilimitado, a prueba de cornadas por graves que fuesen. Una buena técnica y grandes dosis de pundonor fueron otras positivas cualidades de este sobresaliente torero ecijano"

Néstor Luján escribe: "Torero de valor agigantado, de un creciente torpeza técnica y de una gran honradez en el momento de entrar a herir. Es una figura audaz, sellando con sangre de infinitas cornadas"

Gregorio Corrochano escribe sobre una faena de Jaime Ostos a un toro de Palha:

 "Ostos ha tenido una de sus mejores tardes de torero. La faena de su primer toro, toda con la izquierda, también con el estoque atrás; la serie de naturales ligados, llevando al toro con el hocico por la arena; acaso sea la faena más pura que yo le he visto. Aunque es un gran matador, esta tarde, sin dejar de ser buen matador, ha sido mejor torero"

Vicente Zabala en su obra Grandes maestros del toreo escribe:

"También de reciente memoria es un fantástico estoqueador, Jaime Ostos. Este matador de toros ecijano, mantuvo, mientras estuvo en activo, una actitud gallarda frente a los toros. Ni las cornadas, ni los lógicos baches que se suelen desprender de ellas, consiguieron dominar su temperamento...............Durante años se mantuvo en los puestos cimeros del escalafón. Un toro de puso al borde de la muerte en Tarazona de Aragón. El cornalón llegó en mal momento, porque Jaime se encontraba embalado...............Su virtud fundamental fue al manejo del acero. Ha sido un colosal estoqueador, de los que miran al morrillo de los toros olvidándose de los pitones. El valor era para él una condición congénita"


Carlos Abella, en su libro De Manolete a José Tomás,  escribe:

 "Para evocar la personalidad taurina de Jaime Ostos es preciso centrar su imagen en la del heroico lidiador que sobrevivió a una de las cornadas más terribles de la historia del toreo (la sufrida el 17 de julio de 1963 en Tarazona de Aragón, por un toro de Ramón Matías) y que supo ganarse el respeto y la admiración de toda una generación de aficionados...........................Sin ese dato de su trayectoria es difícil comprender la admiración que la profesión y la afición taurinas han sentido por este torero, que en época de estilistas clásicos y de fugaces tremendistas, optó por el camino del valor sordo, lleno de hombría...................Su torero maduro, recio, inspirado en la quietud y un cierto estoicismo, le ha exigido un alto precio, pues en siete años de matador ha recibido hasta 14 cornadas, algunas graves y una casi mortal"





Fernando Claramunt, en su Historia del Arte del Toreo, escribe:

"Paralela a la carrera de Diego Puerta es la del ecijano. Los dos deciden retirarse en 1974. Si Diego ha tenido más cornadas, las de Jaime son más graves...............Ha sido el mejor matador, con el acero en la mano, de varias décadas, sin rival posible. Y eso que en 1961, por querer hacerlo tan bien, escuchó un aviso tras una gran faena en Madrid, en la que el público ya pedía la oreja antes de entrar a matar. Quiso arreglarlo en su segundo toro y escuchó dos avisos. Al día siguiente le dieron solo uno, pero seguido de la oreja y de las dos del toro siguiente. El pintor Juan Reus convirtió uno de sus volapiés en un magnífico cartel, y le puso un terno ceniza y oro.............Tanto Jaime Ostos como Diego Puerta encarnan un tipo de torero andaluz decidido, valeroso, lleno de pundonor y de amor propio. En las generaciones que vengan después habrá diestros en su misma línea, la de los leones, dirán otros compañeros más afines al zorro que al rey de la selva. Pocos alcanzarán tan alto grado y calidad de braveza"


Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


Jaime Ostos. Encabezó el escalafón en 1962. Torero de gran valor, seco y sobrio, sufrió muchas y graves cogidas. Fue un estoqueador extraordinario. En Madrid toreó 28 corridas, cortó ocho orejas, y salió una vez por la puerta grande”


José Luis Suárez-Guanes, en su libro Madrid. Cátedra del toreo, escribe:


Jaime Ostos en pleno apogeo…………………….Jaime Ostos fue un torero de leyenda, a la antigua. Castigado muchísimo por los toros, volvía a ellos con renovados bríos. Por las cicatrices de sus heridas no se le escapaba el valor. Al contrario: parecía que los percances eran como medallas de guerra que le insuflaban nuevos ánimos…………Los principios de los años sesenta fueron los más importantes en la carrera del ecijano y, dentro de éstos, las temporadas de 1962 y 1963 –esta última cortada por la gravísima cornada de Tarazona-, las mejores………..Ostos ya había triunfado en Madrid en la feria isidril de 1958. Aquel trasteo al toro de María Dolores de Juana de Cervantes representó uno de los haceres más ligados que recuerdo……………….En su primera tarde de la feria de 1962 cortó tres orejas a una corrida de Paco Galache. Éxito rotundo con ese toreo suyo, muy en corto, lleno de bizarría, de donaire y de majeza, a pesar de estar en una línea completa de sobriedad. Ostos conquista esa tarde Madrid, que le respetaría siempre………….Logra un nuevo éxito en la corrida de Atanasio Fernández del 22 de mayo, en la que comparte la salida triunfal a hombros con sus compañeros (Julio Aparicio y Andrés Vázquez)”




Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"Diego Puerta fue el torero tapón de Jaime Ostos, torero igualmente de gran valor, figura del torero, pero no máxima figura, pues el papel de torero heroico ya lo ocupaba Diego Puerta. De todas maneras, a Ostos le faltó un éxito indiscutible en Madrid para ponerse al mismo nivel que los integrantes de la terna de oro (Camino, Puerta y El Viti). A pesar de eso, fue un buen muletero de aire sobrio, un formidable estoqueador y un valiente a carta cabal. La cornada que sufrió en Tarazona fue de las más tremendas que se recuerdan. A todos impresionó menos a él, que reapareció como si tal cosa"

























En el libro Todas las suertes por sus maestros, de José Luis Ramón, el propio Andrés Vázquez comenta:

"Yo siempre he concebido la media verónica con el compás abierto. Hay que tener en cuenta que, para poder darla en toda su plenitud, antes hay que haber toreado al lance cargando la suerte (es decir, rompiendo la línea recta), yendo para delante y nunca hacia atrás, hasta terminar en el centro del ruedo con la media verónica. La media es la culminación del toreo a la verónica.................Es importante retener la idea de que la media debe darse en el centro de la plaza, porque quiere decir que se ha podido y dominado al toro en su violenta arrancada inicial..................Las manos, que durante todo el recorrido de la media verónica han ido al mismo ritmo pero separadas, en el remate deben juntarse en la punta de la cadera................Podría citar tres toreros que han ejecutado, desde mi punto de vista, la media verónica con mucha pureza: Juan Belmonte, al que vi muy mayor en el campo, pero del que he visto muchas fotos; Antonio Ordóñez, y el torero vasco José María Recondo, que las daba perfectas"








El propio Andrés Vázquez, en el libro Todas las suertes por sus maestros, de José Luis Ramón, escribe:

"El pase de pecho, con una mano o con otra, siempre lo he concebido como un muletazo de desahogo. Al ligarle varios naturales, llevándole largo y toreado, llega un momento en que ya hay que sacarse al toro por arriba para ayudarle a finalizar la serie. No es, por tanto, un pase de castigo..............En mi ejecución, normalmente no acompañaba al animal con el cuerpo hacia delante, sino que me dejaba caer (siempre de cintura para arriba) un poquito hacia atrás. Componía la figura cargando el peso del cuerpo sobre la pierna de salida. La pierna derecha es la base de la escultura. De esta manera me pasaba al toro totalmente por el pecho, por debajo del brazo, produciéndose un efecto de hondura y profundidad.............En su recorrido, el toro debe describir una semicircunferencia...........Nunca me gustaba rematar la suerte encadenando dos pase de pecho; siempre daba uno solo"






Un torero de Zamora
y ¿qué dirá Doña Urraca?
Si los ojos no le saca
será que de él se enamora.

Un torero meseguero,
aquí largo, allá recojo,
con el sabor del hinojo
y del apio por enero.

Ay.

Que el Duero ya no es mi Duero.
Todo el Romacero llora.

Un torero
de Zamora.

Gerardo Diego. Querella contra Andrés Vázquez. Del libro La suerte o la muerte




"Un toro de Baltasar Ibán en Barcelona, a base de hablarle y suavizarle "¡Vamos, bonito, guapo!" se entregó totalmente a mí. Y luego, cuando le iba a pegar la estocada, resulta que le caían una lágrimas increíbles por los ojos"

"Cuando toreas piensas en lo que has soñado hacer toda tu vida con un toro bravo; que normalmente no lo puede hacer nadie de los que están en el tendido, y eso te aleja de ellos"

"En la plaza, cuando puedes con el toro, resulta que todos los terrenos son tuyos; y cuando el toro domina al torero, todos los terrenos son del toro. Es un problema de vencer o no vencer"

"Hay una plasticidad en el pase natural que me recuerda muchísimo al cante por soleares, porque ese pase tiene que ser templado, con cadencia y con remate"

" A veces se habla de que el Ministerio de Cultura podría regir la fiesta de los toros; no me importa tanto porque antes que ese ministerio fuera Ministerio de Cultura, la fiesta de los toros era cultura. Lo que tiene que entrar es el Ministerio de Cultura en la fiesta de los toros, y no a la inversa"

"Antonio Bienvenida siempre me decía: "Andrés, las prisas no son buenas, ni para heredar"
                                                                                                                                    Andrés Vázquez



“Cuando toreo pienso que el toro y yo estamos haciendo una cosa importante, que no la hacemos porque nos aplaudan o porque nos chillen. Estamos haciendo una cosa que nos gusta a los dos”
Andrés Vázquez. Recogido en el libro El toreo. Una visión inédita, de Juan Antonio Pérez Mateos.



Andrés Mazariegos Vázquez, Andrés Vázquez nació en Villalpando (Zamora) el 25 de julio de 1936. Se doctoró en la Monumental madrileña el 19 de mayo de 1962, apadrinado por Gregorio Sánchez, con Mondeño de testigo de la ceremonia, con un encierro de Benítez Cubero. El 3 de mayo de 1971 se encerró en Madrid con seis toros de Victorino Martín, con enorme triunfo del matador- cuatro orejas- y del ganadero. 

Se despidió de los ruedos el 18 de septiembre de 1982 en Madrid, pero luego reaparece en contadas ocasiones.

El propio Andrés Vázquez escribe: "Desde mi alternativa quise adelantar la muleta y hacer el toreo clásico. Cuando yo llegué a la Fiesta se toreaba con la muleta retrasada, pero yo tenía metido entre ceja y ceja el concepto de Domingo Ortega, de Luis Miguel, Bienvenida y sobre todo el de Juan Belmonte, a quien no vi, pero me sabía de memoria por las fotografías........................En la plaza no nos dejan concentrarnos, con lo fundamental que es el silencio y la concentración en esos momentos. Para mí se produce una relación clave entre torero y toro. Se que existe la emoción del público, pero para mí eso cuenta menos. Lo que hacemos el toro y yo lo hacemos para nosotros"

Cossío escribe: "Nunca Andrés Vázquez hizo ascos a enfrentarse a corridas de vacadas no aptas para las llamadas figuras del toreo. Ha sido este diestro de lo que últimamente mejor practicaron el toreo a la verónica, al que daba además muy personal remate con la media de cierre. Sobrio y eficaz con la muleta, tesonero y pundonoroso en toda circunstancia, las múltiples y graves cornadas recibidas no mellaron jamás su ánimo. Con plena honradez ha sabido ganarse un puesto en la torería de su tiempo este Andrés Vázquez"

Vicente Zabala en su obra Grandes maestros del toreo escribe: "......hay que hablar de un torero formado a la vieja usanza. Su aprendizaje se hizo en las capeas y en las plazas de carros de la vieja Castilla: Andrés Vázquez, quien en aquellos tiempos se anunciaba como El Nono o como Andrés Mazariegos..............Torero clásico el suyo, quiso buscar en su primera etapa la línea belmontina.................En su segunda época quiso rememorar el toreo bienvenidista. Fue Andrés un artífice de la verónica, supo dar hondura a los naturales, a los ayudados por alto: todo el toreo fundamental. Se distinguió siempre por su gran pundonor y fue uno de los toreros preferidos de Madrid, ligándose su nombre al de Victorino"







Carlos Abella, en su libro De Manolete a José Tomás,  escribe:


 “Andrés Vázquez: torero de sabor castellano. Dos hechos marcan en mi opinión la trayectoria profesional de Andrés Vázquez. Primero, su largo y duro aprendizaje por las capeas de los pueblos, que hizo que llegara a la alternativa con casi 30 años. El otro factor que es preciso tener en cuenta a la hora de emitir un juicio sobre su tauromaquia, es que ha sido uno de los toreros que ha sufrido más diferentes evoluciones en su toreo: en un principio, como es lógico, estaba inspirado en su seco estilo castellano. Ya de matador, en sus primeros años surge un deseo de emular un cierto aire belmontino. Y finalmente, en sus últimos años, buscó asimilar la torería natural de Antonio Bienvenida. No fue ello demérito alguno a su personalidad taurina y a su ejecutoria, basadas ambas en la búsqueda de torear siempre con la mayor pureza posible……….Por las razones antes apuntadas, fue un torero muy del gusto de la afición de Madrid, lo que también le granjeó cierto rechazo de quienes veían en él una excesiva teatralidad. En cualquier caso, su palmarés se ajusta al perfil del torero que a sangre y fuego construyó su propia personalidad torera. En los años sesenta alcanzó su máxima notoriedad y en los años finales de su carrera acreditó una cierta maestría. Pero siempre tuvo su toreo algo de rústico, herencia quizás de sus andanzas por las capeas de Castilla y se mantuvo en activo varios años sustentado en unas piernas de trapo, corneadas reiterada y ferozmente por los toros……………Quede aquí mi testimonio de admiración por su trayectoria, porque con sus limitaciones, Andrés Vázquez quiso siempre hacer el toreo bueno, el de sentimiento, con el mérito de que muchas tardes lo hizo con toros encastados y fieros. Ha sido Andrés Vázquez un torero vocacional, enamorado de su profesión y del toro”


 



Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


Andrés Vázquez. Torero castellano de rancio sabor, de larga trayectoria basada en la honradez………..Se mantiene muchos años en activo, hasta 1985, siempre en un tono de gran dignidad. Fue en sus comienzos un torero de estilo castellano, muy poderoso, buen lidiador, para poco a poco emular la natural maestría de Antonio Bienvenida. Fue un gran estoqueador y muy castigado por los toros, además de un verdadero especialista en matar corridas de Victorino Martín. En Madrid toreó 64 tarde, cortó 33 orejas y salió 10 veces por la Puerta Grande




























Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros nacido en Linares (Jaén) el 16 de febrero de 1944. Vistió su primer traje de alamares en su ciudad natal la noche del 17 de julio de 1962 y, apoderado por Rafael Sánchez (el Pipo), debuta en función con caballos el 19 de abril de 1963, igualmente en Linares...............El 3 de octubre de 1964 debuta en Las Ventas.............Toma la alternativa el 18 de abril de 1965 en Málaga, que le es concedida por Antonio Ordóñez, al cederle, en presencia de Carlos Corbacho, la muerte del toro Buenas Tardes, de la divisa de Carlos Núñez. La confirmación del doctorado en Madrid no se hace esperar: el siguiente 30 de mayo tiene lugar la ceremonia con el mismo padrino e idéntico testigo. El toro de la cesión atendía por Luminoso y pertenecía a la vacada de Pablo Romero. Se corta la coleta tras actuar en su natal Linares el 12 de octubre de 1977..........Vuelve a los ruedos en 1979, toreando las temporadas siguientes en Europa y América, hasta que en 1990 actúa sólo en una ocasión en su natal Linares.........Torero elegante, fácil y suave, le perjudicó no poco la falta de emoción de su toreo y, en ocasiones, el empleo de alivios -el célebre pico de la muleta-, que el público no aceptó. Entre sus no escasos elementos positivos cabe subrayar la forma en que, en múltiples ocasiones, practicó la suerte de matar a volapié. Retirado de los ruedos, en 1999 tuvo una fugaz reaparición para torear un único festejo, en Écija (Sevilla)." 














Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros nacido en Albacete el 11 de septiembre de 1948.........Se presentó en Madrid el 1 de junio de 1969.....Se despidió como novillero en Valencia, el siguiente día 21, para estoquear, como único espadad, seis reses de José Benítez Cubero, a las que cortaría un total de siete orejas y un rabo. El inmediato día 24 toma la alternativa en Alicante de manos de Miguelín, quien, en presencia de Paquirri, le cede la muerte del toro Gañalote, de la divisa de Flores Cubero...........Confirma su alternativa en Madrid el 14 de mayo de 1970, apadrinado por El Viti, con Miguel Márquez de testigo de la ceremonia. El toro que abrió plaza atendía por Barranquillo y pertenecía a la vacada de Francisco Galache......... Su valor está fuera de toda discusión, no así la manera de interpretar el toreo, un tanto monótono y retorcido, pero muy pausado y expuesto. En ocasiones prolonga en demasía sus faenas de muleta por el desmedido afán de complacer al público, aunque ello plantee problemas posteriores a la hora de practicar la suerte suprema, de la que, por otra parte, no es ejecutor ejemplar este destacado torero. Lo que está fuera de duda es su patente poderío ante los toros sin distinción de divisas, su indudable temple y su insobornable pundonor y deseos de complacer a los públicos........Se despidió de los ruedos en la feria de Albacete de 1994.......Ha sabido ganar el respeto de todos los espectadores, lo que no deja de ser un mérito más entre los múltiples que jalonaron su carrera torera"



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