sábado, 25 de febrero de 2012

JOSELITO.Faenas imaginadas




Niño yo te vi, te veo
malva y oro -en la cuadrilla
de los niños de Sevilla-.
Párate, abril del toreo.
Deténte, gracia, alabeo
de una adolescencia reina.
Todo el que coleta peina
se te rinde ahora. Espera.
Ay Talavera tornera,
Talavera de la Reina.

                                              Gerardo Diego. Joselito. Santander, verano de 1911


..........comprendí que.......
la llave la lleva la espada heredada
de la dinastía.

                                              Gerardo Diego





Un lienzo vuelto, una última voz -¡toro!-,
Un golpe esquivo, un golpe seco, un grito,
Y un arroyo de sangre -arenas de oro-
Que se lleva -ay, espuma- a Joselito.

José, José, ¿por que te abandonaste
roto, vencido, en medio a tu victoria?
¿Por qué en mármol aún tibio modelaste
tu muerte azul ceñida de tu gloria?

Cinta ya fugitiva, nada vive
de tus claros millares de faenas.
Y resbalan memorias en declive,
igual que de las manos las arenas.
...................................
.................................

La lidia toda, atada y previsora,
sabio ajedrez contra el funesto hado.
Gesto de capitán. ¡Cómo te llora
la cofradía del aficionado!

Y todo cesó al fin, porque quisiste.
Te entregaste tú mismo; estoy seguro.
Bien lo decía en tu sonrisa triste
tu desdén hecho flor, tu desdén puro.

                                                           Gerardo Diego. Elegía a Joselito



La verónica comba, el abanico,
la larga caligráfica y precisa,
el galleo -a los hombros del hocico-
y el arrancar -trofeo- la divisa.

El quiebro repetido, el par al sesgo
o en diametral oposición forjado,
dibujando en la arena, a flor de riesgo,
un radiante teorema entrecruzado.
.....................................................
............................................................
Y las órbitas de los pases
ceñidas siempre en torno a tu cintura,
y el fulminar tu espada en tres compases
una vida burlada en escultura.

                                     Gerardo Diego. Elegía a Joselito



Cobra el gentío un alma de paisaje
mientras siente el torero hundirse el trono
y apagarse las luces de su traje.

Gerardo Diego. Elegía a Joselito






La sangre de tu muerte y la otra, viva,

la que fuera de ti bebió este ruedo,

gloriosamente en unidad activa

moverán lunas, vientos, tierras, mares,

como estoques unidos contra el miedo:

la sangre de tu muerte en Manzanares,

la sangre de tu vida

por la arena de México absorbida.
                                               Rafael Alberti









Llora, Giraldilla mora,

lágrimas en tu pañuelo.

Mira cómo sube al cielo

la gracia toreadora.



Niño de amaranto y oro,

cómo llora tu cuadrilla

y cómo llora Sevilla,

despidiéndote del toro.



Tu río, de tanta pena,

deshoja sus olivares

y riega los azahares

de su frente, por la arena.



- Dile adiós, torero mío,

dile adiós a mis veleros

y adiós a mis marineros,

que ya no quiero ser río.



Cuatro arcángeles bajaban

y, abriendo surcos de flores,

al rey de los matadores

en hombros se lo llevaban.



- Virgen de la Macarena,

mírame tú, cómo vengo,

tan si sangre que ya tengo

blanca mi color morena.



Mírame así, chorreado

de un borbotón de rubíes

que ciñe de carmesíes

rosas mi talle quebrado.



Ciérrame con tus collares

lo cóncavo de esta herida,

¡que se me escapa la vida
por entre los alamares!

¡Virgen del amor, clavada,
lo mismo que un toro, el seno!
Pon a tu espadita bueno
y dale otra vez su espada.

Que pueda, Virgen, que pueda
volver con sangre a Sevilla
y al frente de mi cuadrilla
lucirme por la Alameda.
                                                                                                                                     
                       Rafael Alberti. Joselito en su gloria


Niño de amaranto y oro,
¡cómo llora tu cuadrilla,
y cómo llora Sevilla
despidiéndote del toro!
                               Rafael Alberti



La media luna que invertida, trampa

será a su presa, cual tajante acero,

blande a diestro y siniestro, con certero

tajo, cortando el aire en donde campa
                                                                                    
                                                                                                              Villalón



Que por mayo fue, por mayo,
cuando lo de Talavera.....

Joselito, el mejor hombre
que hubo en la gente torera,
cabal como un caballero,
noble como una bandera,
en Talavera la Reina,
¡ay!, Dios, quien nos los dijera,
se fue a vivir en la gloria
un día de primavera.

Ramón de Garciasol


No vayas a la pradera,
que se han secado las flores,
porque ha muerto en Talavera
el rey de los matadores.
En Madrid murió Granero
en Sevilla, Varelito
y en Talavera de la Reina
mató un toro a Joselito.
¡Malhaya sea la sombra
del torito Bailaor,
que en Talavera de la Reina
a Joselito mató!
Belmonte le dijo al Gallo: No vayas a Talavera,
la muerte te está esperando
en las astas de una fiera.
Y Gallito le contesta
con muchísima porfía:
Yo toreo en Talavera
aunque me cueste la vida.
¿De quién será ese automóvil
que va por la carretera?
Es de Rafael el Gallo
que viene de Talavera
de la muerte de su hermano.
Allá va la despedida,
me despido a lo torero:
Esta va por Joselito
que me escucha desde el Cielo.

                            Coplas cantadas en Talavera de la Reina


 'Con la garrocha en la mano / no dejas becerro sano... / Bailarín y tirador, / choffeur y envenenador / de almas de cupletista... / Fuerte cuenta-correntista, / y el mejor... / Sólo falta ser divé [Dios en caló]. / José'.

                                                                          Fernando Villalón


"Joselito fue un Luzbel adolescente, caído por orgullo de se luminosa inteligencia viva"

                                                                                José Bergamín

"Joselito está más vivo que todos nosotros"
                           Ignacio Sánchez Mejías
















































"¿Qué es torear? Yo no lo sé. Creí que lo sabía Joselito y vi cómo lo mató un toro?

                                                                      Gregorio Corrochano. La edad del plata del toreo"



"Joselito sigue en la plaza; está más vivo que Belmonte y yo, que nos retiramos cobardemente a casa"

                                                                              Ignacio Sánchez Mejías



“Nadie está tan solo como yo”

                        Joselito a Cossío.                 


"Le mató un toro, pero no le afligió ninguno"


José Gómez Ortega, Joselito y Gallito, nació en Gelves (Sevilla) el día 8 de mayo de 1895. Hijo menor del gran torero Fernando Gómez (Gallo) y de la bailaora Gabriela Ortega y hermano del también torero Rafael el Gallo.

A los seis años de edad José vió torear a su hermano por primera vez en Cádiz. De aquel momento arranca su inclinación, limitando sus juegos con los chicos de su edad al del toro, dejándose crecer una coleta incipiente, que ocultaba como podía.

Dos años más tarde, en un tentadero de becerras torea una, que le atropelló y asustó; otro después asiste a una capea desde un carro, y, apreciando que un banderillero no conseguía provocar la arrancada de la res, le dice: "Ahí no se arranca; ven aquí" Al ver que el rehiletero no le hacía caso, se bajó del carro, y puso un par de banderillas cortas, que llevaba prevenidas, escuchando las primeras palmas, que tanto habian de prodigárseles después.

Entre los diez y once años frecuentó los tentaderos con preferencia el de Miura, que al saber de quién era hijo y hermano, le autorizó a torear sus vaquillas.

El 19 de abril de 1908, cuando todavía tenía doce años, viste por primera vez el traje de luces, alquilado, en Jerez de la Frontera, con José Puerta Pepete y José Gárate Limeño. El público se opuso a que matara el segundo por considerarlo demasiado grande para el niño, que lloró de rabia. Fue entonces cuando José Martínez, guardia municipal, decide formar una cuadrilla infantil con los tres espadas de aquella tarde. Pronto abandonó Puerta y se quedaron solos José y Limeño. Cobraban diez reales por corrida  y ocho los banderilleros. Por fin consigue José que se independicen Limeño y él, del que llamaban El Guardia y torean varias corridas en Portugal, obteniendo beneficios más crecidos.




El 15 de agosto de 1910, Joselito estoquea él solo seis novillos de Salas. No olvidó Joselito esta corrida en mucho tiempo y de ahí se debió, en sus primeros años de alternativa, su preferencia por los toros de Felipe Salas. Al final de esta temporada, el 24 de octubre y ante unos pocos aficionados, torea de manera perfecta a un novillo de cuatro años de Moreno Santamaría en la plaza de Sevilla, al que cambió de rodillas, le puso un par de banderillas y, después de dominarlo con la muleta, lo mató de tres pinchazos y una estocada. Sorprendió a todos el caso tan claro de precocidad en tauromaquia.









Rafael Ortega Gómez, Gallito, en su libro Mi paso por el toreo, escribe:

"Cuando decide tomar la alternativa, su hermano Rafael no acepta cargar con esta responsabilidad y se reúne en casa de don Eduardo Miura con Felipe de Pablo Romero, para determinar entre los tres si conviene o no tal circunstancia. En el ánimo de todos pesaba que José fuera todavía un niño y andaba escaso de carnes............Mientras tanto estaba en su casa Joselito, paseando nervioso...........y esperando con impaciencia el final de esta reunión. Al ver que tardaban, entró súbitamente en la cocina, cogió un cuchillo y acercándose a su madre, le dijo, furioso: -"Mamá, como decidan que no tome la alternativa, me mato"









El 5 de abril de 1920, en la corrida de Beneficencia en Madrid, y en el cuarto toro de Vicente Martínez, alcanzó uno de sus triunfos inolvidables. Tras un enorme cambio de rodillas, cuatro verónicas portentosas y dos largas por bajo, en dos quites majestuosos. Dos ovaciones para otros tantos pares de banderillas, uno al cambio y otro cuarteando; de rodillas y andándole al toro, con la muleta un ceñido pase ayudado, y en pie, dos naturales y el de pecho, tocadura de pitones y, otra vez de rodillas, un pase de pecho y, para terminar, un estoconazo que mató sin puntilla. Un més más tarde, el 5 de mayo, de nuevo en Madrid, en corrida a beneficio de la Cruz Roja, con asistencia de los monarcas y con reses de Santa Coloma, alcanzó otro gran éxito.

Muere en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920, a los veinticinco años recién cumplidos, cogido por el toro Bailaor, de pelo negro, de la viuda de Ortega.





Gregorio Corrochano, uno de los pocos críticos que estuvo presente en la tragedia de Talavera, termina su libro ¿Qué es torear? con la siguiente frase: "¿Qué es torear? No lo sé; yo creí que lo sabía Joselito y un toro lo mató en Talavera"




"Crea usted que menos el estilo, la gracia que uno trae al mundo, se aprende todo"

                                                                                                                Joselito




                                                                                                     



"Al salir el toro del quinto puyazo, Rafael y Joselito (el Gallo) improvisan una suerte nueva.............Consiste el quite en colocarse los dos espadas ante el toro presentándole los capotes como si fuera a torear (cada uno) solo en la forma ordinaria.........Los dos diestros marcan la salida abriendo el paso al toro por entre (ellos)........encontrándose (el toro) al volver otra vez con los capotes de los diestros ante la cara.............La suerte es muy artística y de gran visualidad....."

                      Onarres. Sol y Sombra. Noviembre de 1913






Don Pío, comentando uno de los innumerables triunfos de Gallito y a raíz de una corrida en Madrid, en que le dieron la oreja del toro Jimenito, de Saltillo, decia:

"El toro tercero , Jimenito, fue bravísimo y Joselito realizó con él una de las faenas más extraordinarias que hasta entonces se habían presenciado en la plaza de Madrid. Estuvo lucidísimo con la capa; le puso cuatro pares de banderillas al quiebro, citando desde los medios de la plaza, y quedando las ocho banderillas clavadas en el espacio de un duro y en todo lo alto del morrillo.Toreó de muleta admirablemente y por tres veces practicó la suerte de recibir, pinchando arriba las dos primeras y en la tercera agarrando una magnífica estocada en los propios rublos. El entusiasmo del público fue clamoroso y hasta los más viejos y intransigentes aficionados suspendieron un momento su recordar en los tiempos pasados para complacerse en la faena del gran torero"


Desde la primera ocasión en que, con catorce años, mató una corrida de seis toros en Cádiz, a Joselito le gustó repetir esta hazaña con frecuencia. Cada temporada toreaba una media docena o más corridas de seis toros, y las culminaba siempre con grandes triunfos..........El 8 de julio de 1914, con diecinueve años, se encierra en Madrid, sólo, por primera vez en esta plaza, con seis toros de Vicente Martínez. Una crónica de aquel tiempo comenta:

"Toreó con la capa de todas las maneras imaginables, incluso ceñidísimamente capote al brazo; banderilleó como tenía costumbre, que es el mayor elogio; dominó y se adornó con la muleta; mató bien y pronto y al final de la corrida el público pidió que matara al sobrero, a lo que accedió Joselito. El desahogo con que mató la dura empresa maravilló a todos. El sexto toro lo lidió ayudado tan sólo de su gran peón Blanquet, y al retirarse de la plaza, de la que salió a hombros con todos los honores, comentaban gráficamente los aficionados que ni siquiera se había despeinado"








































Si la temporada de 1917 fue apoteósica, no iba a serlo menos la de 1918. Este año era significativo para Joselito.............Belmonte, recién casado, no torea, y es Joselito quien debe sostener con su maestria el interés de la fiesta, llenando él solo el vacío de dejara Belmonte

Al final de esta temporada de 1918, escribe Rafael Ortega, Gallito, le dice un amigo:
-Hay que ver, Joselito la temporada que has hecho. No hay torero en el mundo que pueda hacer una cosa semejante, ni lo ha habido.
Y él, muy sereno, le contesta:
-¡Si tú supieras el trabajo que me ha costado..........! ¡Tú no sabes lo que es competir con Gallito!





"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX, primer cuaderno. En el número 3 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pgs. 68 a 70, escribe:


"¿Será necesario repetir que del vientre de su madre salió torero? Lo reunía todo: facultades, afición, inteligencia, deseo de superación, soberbia de ser torero……….




Enrique Minguet "Pensamientos", en su libro Los clásicos del toreo, 1913. Pgs. 65 a 81, escribe:



"Para mí es el mejor…….y considero a Joselito el Grande como el número uno de los toreros de la época……..












 




























   
 
  Del  artículo de la Dra. María Celia Forneas, de fecha 20 de marzo de 2001, titulado La crónica impresionista de Don Modesto, entresacamos los siguientes párrafos:


    Gregorio Corrochano publica, en la página 12 del ABC (4-07-1914), esta revista taurina sobre la hazaña de Joselito en la plaza de Madrid (se refiere a la corrida del 3-07-1914, en la que Joselito se encerró en Madrid con siete toros de Vicente Martínez) y, ese mismo día, en la página 5, Federico García Sanchís, colaborador habitual del tema taurino durante el año 1914, y habitante de la columna TAURINAS, escribe un importante retrato de Joselito que titula Joselito o la Maravilla:

























 
 
Cuatro días después, Gregorio Corrochano vuelve a escribir, para ampliar su información, sobre esa hazaña del torero Joselito que estamos contrastando, y parodiar también el estilo de Don Modesto, de forma explícita e implícita, utilizando una pirueta literaria un tanto arriesgada y peligrosa, que, en algunos puntos, podría decirse que suena a "autoafirmación profesional", tratándose como se trata de un joven periodista:

























"Nadie ha matado en Madrid siete toros ni ha conseguido con seis un conjunto como el de Joselito.... Gregorio Corrochano, en su libro La edad del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe las siguientes crónicas:

















 
 

























José Alameda, en su libro Los arquitectos del toreo moderno, Capítulo XI, escribe:







Don Modesto, tras su presentación en Madrid el 13 de junio de 1912: Éste, éste, señores, yo no soy sospechoso, ¡señores, qué Gallito!, juro aquí que creo que nos hallamos en presencia de un fenómeno torero”……….Don Pío, Alejandro Pérez Lugín, titulaba la revista: Ha resucitado Lagartijo”


“Pero no todo son alabanzas. F. Bleu es implacable con José: Lo tiene todo aprendido. Es el mago Merlín con coleta. Dispone de unas facultades, de una ligereza, de un flexibilidad infinita, sólo comparables a las de Guerrita. En conocimientos le iguala. En precocidad le aventaja, en marrullerías también”




























El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, recoge este comentario de Gregorio Corrochano:



“José Gómez “Gallito”, que es a quien dicen haber visto dominar más toros, era de un dureza con los toros duros y poderosos, que a los pocos minutos el toro se le entregaba. Y cuando había que cuidar un toro para que no perdiera facultades, ni dejaba dar un capotazo a un peón, ni dejaba que un picador apretase en el puyazo, para lo cual precipitaba el quite y se llevaba el toro. ¿Cómo se lo llevaba? Se lo llevaba sin dejarle llegar al capote para que no cornease, y en vez de sacarle el capote por debajo, con lo que se caen los toros blandos de patas, se lo sacaba suavemente por arriba, Y el toro no perdía la poca fuerza que tenía, y así la conservaba durante la faena. A cada toro, lo suyo. Esto es lidiar. Así lidiaba “Gallito”………………..Joselito no esperaba en la suerte de varas, a que el toro saliese del caballo, para aprovechar la huida dejándolo pasar, poniéndose un poco al margen del camino, Joselito hacía el quite. Hacer el quite es quitarle de donde está. ¿De adónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo…………….”Gallito”, como lidiaba los toros, cuando se iba al estribo después del primer tercio, sabía perfectamente el enemigo que tenía por delante, ya sabía lo que tenía que hacer, no podía haber sorpresas. Sabía incluso si iba a agradar o iba a desagradar al público, porque muchas veces no se puede hacer lo que el público quiere ver, y esto siempre desagrada, porque al público se le ha acostumbrado a mirar al torero, y a no mirar al toro. No se conformaba con lo que había observado durante la lidia que le dio en la suerte de varas, seguía muy atento a lo que hacía el toro en banderillas, el tercio que más cambia el toro y más se resabia, sin no se lleva rápidamente, con los capotazos precisos y sin salidas en falso. Después de esto, ¿cómo iba a tener Joselito sorpresas? Tenía éxito o no, pero no tenía sorpresas, porque no dejaba nada a la casualidad”
 



Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"El torero paradigmático de la vieja lidia fue, sin ninguna duda, José Gómez (Gallito), más conocido como Joselito. Él fue la suma enciclopédica de todo el toreo habido hasta entonces. Reunió en su persona todas las cualidades de sus antecesores. Se podría afirmar que Joselito ha sido el torero por excelencia. Fue el maestro consumado de la vieja lidia, y contribuyó decisivamente a dar el paso hacia lo moderno. Y tal maestría la mostró a una edad inverosímil: con diecidiete añitos se había encargado de jubilar al Machaquito y Bombita.................Lo tenía todo: inteligencia de privilegio, valor sin medida, clase exquisita y, además, ilimitada ambición. Un portento. Era, desde luego, el heredero legítimo de Lagartijo, el más grande, sin duda, del siglo XIX.............Don Pio cuando lo vio por primera vez exclamó: "¡Ha resucitado Lagartijo!"...........................José reunía en su repertorio lo más florido del torero de capa de aquel tiempo..............Cuando tocan a banderillas, José nos da una nueva lección.............Joselito no sólo era un diestro de poderío, como tantas veces se ha dicho, sino que también era un torero alegre y refinado................Joselito no era un virtuoso de la suerte (suprema); era un matador efectivo, pero nada más.................Joselito es el padre del toreo en redondo, auténtico tejido conjuntivo de la lidia moderna...............En su afán de aprehenderlo todo, se fijó también en las maneras belmontistas. La estética genial del trianero impactó a Joselito, que poco a poco fue incorporándola a su repertorio..............No sólo fue el mejor torero de estilo antiguo, sino que fue el ideólogo del toro actual y el torero puente entre la vieja tradición y la nueva estética"





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