sábado, 25 de febrero de 2012

JOSELITO.Faenas imaginadas




Niño yo te vi, te veo
malva y oro -en la cuadrilla
de los niños de Sevilla-.
Párate, abril del toreo.
Deténte, gracia, alabeo
de una adolescencia reina.
Todo el que coleta peina
se te rinde ahora. Espera.
Ay Talavera tornera,
Talavera de la Reina.

                                              Gerardo Diego. Joselito. Santander, verano de 1911


..........comprendí que.......
la llave la lleva la espada heredada
de la dinastía.

                                              Gerardo Diego





Un lienzo vuelto, una última voz -¡toro!-,
Un golpe esquivo, un golpe seco, un grito,
Y un arroyo de sangre -arenas de oro-
Que se lleva -ay, espuma- a Joselito.

José, José, ¿por que te abandonaste
roto, vencido, en medio a tu victoria?
¿Por qué en mármol aún tibio modelaste
tu muerte azul ceñida de tu gloria?

Cinta ya fugitiva, nada vive
de tus claros millares de faenas.
Y resbalan memorias en declive,
igual que de las manos las arenas.
...................................
.................................

La lidia toda, atada y previsora,
sabio ajedrez contra el funesto hado.
Gesto de capitán. ¡Cómo te llora
la cofradía del aficionado!

Y todo cesó al fin, porque quisiste.
Te entregaste tú mismo; estoy seguro.
Bien lo decía en tu sonrisa triste
tu desdén hecho flor, tu desdén puro.

                                                           Gerardo Diego. Elegía a Joselito



La verónica comba, el abanico,
la larga caligráfica y precisa,
el galleo -a los hombros del hocico-
y el arrancar -trofeo- la divisa.

El quiebro repetido, el par al sesgo
o en diametral oposición forjado,
dibujando en la arena, a flor de riesgo,
un radiante teorema entrecruzado.
.....................................................
............................................................
Y las órbitas de los pases
ceñidas siempre en torno a tu cintura,
y el fulminar tu espada en tres compases
una vida burlada en escultura.

                                     Gerardo Diego. Elegía a Joselito



Cobra el gentío un alma de paisaje
mientras siente el torero hundirse el trono
y apagarse las luces de su traje.

Gerardo Diego. Elegía a Joselito






La sangre de tu muerte y la otra, viva,

la que fuera de ti bebió este ruedo,

gloriosamente en unidad activa

moverán lunas, vientos, tierras, mares,

como estoques unidos contra el miedo:

la sangre de tu muerte en Manzanares,

la sangre de tu vida

por la arena de México absorbida.
                                               Rafael Alberti









Llora, Giraldilla mora,

lágrimas en tu pañuelo.

Mira cómo sube al cielo

la gracia toreadora.



Niño de amaranto y oro,

cómo llora tu cuadrilla

y cómo llora Sevilla,

despidiéndote del toro.



Tu río, de tanta pena,

deshoja sus olivares

y riega los azahares

de su frente, por la arena.



- Dile adiós, torero mío,

dile adiós a mis veleros

y adiós a mis marineros,

que ya no quiero ser río.



Cuatro arcángeles bajaban

y, abriendo surcos de flores,

al rey de los matadores

en hombros se lo llevaban.



- Virgen de la Macarena,

mírame tú, cómo vengo,

tan si sangre que ya tengo

blanca mi color morena.



Mírame así, chorreado

de un borbotón de rubíes

que ciñe de carmesíes

rosas mi talle quebrado.


Ciérrame con tus collares
lo cóncavo de esta herida,
¡que se me escapa la vida
por entre los alamares!

¡Virgen del amor, clavada,
lo mismo que un toro, el seno!
Pon a tu espadita bueno
y dale otra vez su espada.

Que pueda, Virgen, que pueda
volver con sangre a Sevilla
y al frente de mi cuadrilla
lucirme por la Alameda.
                                                                                                                                     
                       Rafael Alberti. Joselito en su gloria


Niño de amaranto y oro,
¡cómo llora tu cuadrilla,
y cómo llora Sevilla
despidiéndote del toro!
                               Rafael Alberti



La media luna que invertida, trampa

será a su presa, cual tajante acero,

blande a diestro y siniestro, con certero

tajo, cortando el aire en donde campa
                                                                                    
                                                                                                              Villalón



Que por mayo fue, por mayo,
cuando lo de Talavera.....

Joselito, el mejor hombre
que hubo en la gente torera,
cabal como un caballero,
noble como una bandera,
en Talavera la Reina,
¡ay!, Dios, quien nos los dijera,
se fue a vivir en la gloria
un día de primavera.

Ramón de Garciasol


No vayas a la pradera,
que se han secado las flores,
porque ha muerto en Talavera
el rey de los matadores.
En Madrid murió Granero
en Sevilla, Varelito
y en Talavera de la Reina
mató un toro a Joselito.
¡Malhaya sea la sombra
del torito Bailaor,
que en Talavera de la Reina
a Joselito mató!
Belmonte le dijo al Gallo: No vayas a Talavera,
la muerte te está esperando
en las astas de una fiera.
Y Gallito le contesta
con muchísima porfía:
Yo toreo en Talavera
aunque me cueste la vida.
¿De quién será ese automóvil
que va por la carretera?
Es de Rafael el Gallo
que viene de Talavera
de la muerte de su hermano.
Allá va la despedida,
me despido a lo torero:
Esta va por Joselito
que me escucha desde el Cielo.

                            Coplas cantadas en Talavera de la Reina


 'Con la garrocha en la mano / no dejas becerro sano... / Bailarín y tirador, / choffeur y envenenador / de almas de cupletista... / Fuerte cuenta-correntista, / y el mejor... / Sólo falta ser divé [Dios en caló]. / José'.

                                                                          Fernando Villalón


"Joselito fue un Luzbel adolescente, caído por orgullo de se luminosa inteligencia viva"

                                                                                José Bergamín

"Joselito está más vivo que todos nosotros"
                           Ignacio Sánchez Mejías
















































"¿Qué es torear? Yo no lo sé. Creí que lo sabía Joselito y vi cómo lo mató un toro?

                                                                      Gregorio Corrochano. La edad del plata del toreo"



"Joselito sigue en la plaza; está más vivo que Belmonte y yo, que nos retiramos cobardemente a casa"

                                                                              Ignacio Sánchez Mejías



“Nadie está tan solo como yo”

                        Joselito a Cossío.                 


"Le mató un toro, pero no le afligió ninguno"


José Gómez Ortega, Joselito y Gallito, nació en Gelves (Sevilla) el día 8 de mayo de 1895. Hijo menor del gran torero Fernando Gómez (Gallo) y de la bailaora Gabriela Ortega y hermano del también torero Rafael el Gallo.

A los seis años de edad José vió torear a su hermano por primera vez en Cádiz. De aquel momento arranca su inclinación, limitando sus juegos con los chicos de su edad al del toro, dejándose crecer una coleta incipiente, que ocultaba como podía.

Dos años más tarde, en un tentadero de becerras torea una, que le atropelló y asustó; otro después asiste a una capea desde un carro, y, apreciando que un banderillero no conseguía provocar la arrancada de la res, le dice: "Ahí no se arranca; ven aquí" Al ver que el rehiletero no le hacía caso, se bajó del carro, y puso un par de banderillas cortas, que llevaba prevenidas, escuchando las primeras palmas, que tanto habian de prodigárseles después.

Entre los diez y once años frecuentó los tentaderos con preferencia el de Miura, que al saber de quién era hijo y hermano, le autorizó a torear sus vaquillas.

El 19 de abril de 1908, cuando todavía tenía doce años, viste por primera vez el traje de luces, alquilado, en Jerez de la Frontera, con José Puerta Pepete y José Gárate Limeño. El público se opuso a que matara el segundo por considerarlo demasiado grande para el niño, que lloró de rabia. Fue entonces cuando José Martínez, guardia municipal, decide formar una cuadrilla infantil con los tres espadas de aquella tarde. Pronto abandonó Puerta y se quedaron solos José y Limeño. Cobraban diez reales por corrida  y ocho los banderilleros. Por fin consigue José que se independicen Limeño y él, del que llamaban El Guardia y torean varias corridas en Portugal, obteniendo beneficios más crecidos.

De 1909 a 1911 la cuadrilla juvenil Gallito-Limeño se hace popular. En una de estas temporadas, su madre le aconsejó que suspendiera la temporada, pues había sufrido unas fiebres gástricas, y se quedó muy débil. Joselito le contesta: "Mamá,se me está pasando la edad.........." ¡Y estaba a punto de cumplir catorce años....!. En 1910, cuando José contaba quince años, apareció en toda la Prensa el anuncio de la cuadrilla, dispuesta a conquistar todas las plazas de España. La revista Sol y Sombra comenta: "Los aficionados que han visto torear a ambos matadores -Joselito y Limeño- hacen grandes elogios de su arte y valor ante los becerros, y es seguro que en cuanto empiece la temporada, toreen en las mejores plazas de España". Sus más de treinta becerradas constituyeron todo un éxito.


El 15 de agosto de 1910, Joselito estoquea él solo seis novillos de Salas. No olvidó Joselito esta corrida en mucho tiempo y de ahí se debió, en sus primeros años de alternativa, su preferencia por los toros de Felipe Salas. Al final de esta temporada, el 24 de octubre y ante unos pocos aficionados, torea de manera perfecta a un novillo de cuatro años de Moreno Santamaría en la plaza de Sevilla, al que cambió de rodillas, le puso un par de banderillas y, después de dominarlo con la muleta, lo mató de tres pinchazos y una estocada. Sorprendió a todos el caso tan claro de precocidad en tauromaquia.



El 13 de junio de 1912 es la presentación de Gallito y Limeño en Madrid. Joselito rechazó los novillos de Tovar terciados, escogidísimos, que la empresa le tenía preparada, por considerarlos pequeños, y pidió unos toros de don Eduardo Olea. Joselito causó sensación. El triunfo fue completo: cambió de rodillas, toreó perfectamente de capa e hizo quites variadísimos, banderilleró con dominio, se adornó con la muleta y mató pronto y decidido. El público quedó entusiasmado y los revisteros agotaron los elogios. Hizo gritar "Lagartijo, Lagartijo" en los tendidos, creyendo todos haber vuelto a la mejor época del toreo.

El 23 de junio del mismo año se presenta en Sevilla con novillos de don José Moreno Santamaría, y Joselito recordará siempre esta corrida como una de las más felices de su vida torera.

El escritor Don Modesto, cronista de cámara y amigo personal del gran rival de los GallosBombita, a raíz de este debut, escribía: "Su triunfo ha sido superior a todas las previsiones; cambió de rodillas, toreó de todas las maneras; de capa hizo quites variadísimos; banderilleó de modo extraordinario; dominó con la muleta, mató pronto y decidido. Su primer toro se llamaba Escopeta y era negro. El entusiasmo del público no tuvo límites.............Pues bien, yo juro aquí que nos hallamos en presencia de un fenómeno torero. Palabra, palabra"

Otro cronista de la época, Don Pío, afirmaba: "Ha resucitado Lagartijo, corregido y aumentado"


Rafael Ortega Gómez, Gallito, en su libro Mi paso por el toreo, escribe:

"Cuando decide tomar la alternativa, su hermano Rafael no acepta cargar con esta responsabilidad y se reúne en casa de don Eduardo Miura con Felipe de Pablo Romero, para determinar entre los tres si conviene o no tal circunstancia. En el ánimo de todos pesaba que José fuera todavía un niño y andaba escaso de carnes............Mientras tanto estaba en su casa Joselito, paseando nervioso...........y esperando con impaciencia el final de esta reunión. Al ver que tardaban, entró súbitamente en la cocina, cogió un cuchillo y acercándose a su madre, le dijo, furioso: -"Mamá, como decidan que no tome la alternativa, me mato"

Tomó la alternativa en Sevilla, el 28 de septiembre de 1912, de manos de su hermano Rafael y con toros de Moreno Santamaría. El toro de la cesión se llamaba Caballero. Al día siguiente vuelve a torear en la Maestranza, con toros de Surga, alcanzando en su primero un éxito extraordinario. Repite el día 30, mano a mano con su hermano Rafael, con reses de Salas, y su éxito empalidece todos los anteriores.

El día 1 de octubre de 1912 tiene lugar la confirmación de la alternativa en Madrid, con toros de Veragua y refrendada también por su hermano Rafael. El segundo, cedido por Rafael a Joselito, se llamaba Ciervo, y era jabonero claro y con la cara rizada. La facilidad y desahogo para deshacerse  de dos toros poco aptos para el lucimiento fueron las características de Joselito en aquella corrida. El público le ovacionó largamente en ambos toros, porque había hecho en ellos ni más ni menos que lo que tenía que hacer.

El 5 de junio de 1913 José cortó su primera oreja en Madrid, toreando ganado de Saltillo, con su hermano y Manolo Bombita. En el tercer toro, Jimenito, que salió bravísimo, hizo José acaso lo más grande que se había realizado en la plaza de Madrid hasta entonces. Lo toreó magistralmente con el capote. Puso cuatro pares al quiebro por el mismo lado -lado derecho- y aunque una de las banderillas se cayese no desmerece la hazaña de quebrar cuatro veces a un toro por el mismo lado. Su faena de muleta fue digna de pasar a las antologías taurinas y, para remate, mató prodigiosamente en la suerte de recibir.

Después, en Zaragoza, por herida de Gaona, mató seis toros de Veragua con éxito rotundo. Acompaña en su despedida a Bombita, con el que quiso entablar competencia desde el momento de su doctorado, no sólo por su deseo de ocupar el primer puesto, sino también por prurito fraternal, ya que su hermano Rafael no pudo ni intentó nunca hacerlo. Olvidó que él tenía dieciocho años y Bombita treinta y cuatro y otras tantas cicatrices. Era demasiado listo Bombita para aceptar a un rival que le superaba en condiciones físicas; bastante hizo aquel día de su retirada, banderilleando a invitación de José el último toro, con el consiguiente sobresalto de sus amigos.

El 3 de julio de 1914 Joselito hace realidad un sueño de su vida. El sueño era encerrarse en la plaza de Madrid con seis toros, lo que realiza con reses colmenareñas de Vicente Martínez. Y consuma la hazaña solamente con la ayuda de su peón de confianza, un muchacho menudo y cetrino que se apellidaba Blanquet. Toreó de capa impresionantamente, hizo quites en todos los toros, puso soberbios pares de banderillas, sus faenas de muleta, distintas a cada toro, quedaron como ejemplo de lo que debe ser este arte.

En 1914 se inicia su competencia con Belmonte. Una noble y caballeresca rivalidad que, después de la de Lagartijo y Frascuelo, ha sido, indudablemente, la más fructífera para la fiesta. De todos es conocida su rivalidad con Belmonte y la influencia mutua que se produjo entre ellos. El toreo de Joselito se tiñe de la innovación belmontina y el toreo de Belmonte va enriqueciéndose con la técnica característica de Joselito.

El 10 de mayo de 1915, en Madrid, con un toro de Contreras, realizó una faena grandiosa, de las mejores de su vida, matándolo de un pinchazo recibiendo y una estocada entera; además exhibió por primera vez su famoso pase del kikirikí.

El 5 de abril de 1920, en la corrida de Beneficencia en Madrid, y en el cuarto toro de Vicente Martínez, alcanzó uno de sus triunfos inolvidables. Tras un enorme cambio de rodillas, cuatro verónicas portentosas y dos largas por bajo, en dos quites majestuosos. Dos ovaciones para otros tantos pares de banderillas, uno al cambio y otro cuarteando; de rodillas y andándole al toro, con la muleta un ceñido pase ayudado, y en pie, dos naturales y el de pecho, tocadura de pitones y, otra vez de rodillas, un pase de pecho y, para terminar, un estoconazo que mató sin puntilla. Un més más tarde, el 5 de mayo, de nuevo en Madrid, en corrida a beneficio de la Cruz Roja, con asistencia de los monarcas y con reses de Santa Coloma, alcanzó otro gran éxito.

Muere en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920, a los veinticinco años recién cumplidos, cogido por el toro Bailaor, de pelo negro, de la viuda de Ortega.


Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, escribe la siguiente crónica al día siguiente de la muerte de Joselito:


La muerte de un gran torero: A “Joselito” le ha matado un toro. Una corrida trágica en Talavera de la Reina (ABC, 18 de mayo de 1920)………………………..Todo lo que ocurre me parece una pesadilla. Lo he visto y no lo creo. Me cuesta un esfuerzo terrible escribir: A Joselito le ha matado un toro, pero así ha ocurrido: a Joselito le ha matado un toro en Talavera de la Reina………….Le ha matado el toro quinto; se llama Bailador, era negro, tenía cinco años, era muy chico, muy corto de pitones y sólo pesaba 260 kilos; pertenecía a la ganadería de la viuda de Ortega, una cruza de Veragua y Santa Coloma……………Había un lleno imponente………….Gallito brindó animoso, y aún recuerdo el brindis, que fue una evocación: “Brindo por el presidente, por su distinguido acompañamiento y por el pueblo de Talavera, adonde tenía muchas ganas de torear, porque esta plaza la inauguró mi padre, por cuya memoria brindo también”…………..Salió el quinto toro, tan certero como suelen ser todos los toros cornicortos, y sin recargar, sin llegar apenas a los caballos, pues fue el menos bravo, mató tantos como varas tomó. Joselito me indicó con el gesto que el toro no le gustaba; yo le contesté que a mí tampoco me agradaba. Uno de tantos comentarios mudos como Joselito y yo hacíamos en las corridas. Más tarde le indiqué que el toro era burriciego; el me dijo que había perdido la vista el toro en los caballos. Y salió a matar. El toro se defendía y estaba bronco. José medio lo dominó con la muleta, y el toro se fue a tablas, cerca de mi barrera del 1. Oí perfectamente que le dijo al Cuco dos veces: “Quítate, Enrique, que está el toro contigo, y por eso no toma la muleta.”. El Cuco se cambió de lugar. Joselito lo sacaba con pases de tirón, muy trabajosamente, pues el toro apenas le embestía. José, que estaba muy cerca, dándole con la muleta en la cara, se retiró, y entonces el toro, acaso porque le viera mejor por el defecto de la vista ya apuntando, se le arrancó fuerte y pronto, inesperadamente, en un momento en que el torero no hacía nada, sino que se disponía a hacer. A José, a quien indudablemente sorprendió el toro, no le dio tiempo de nada, ni de darle salida ni de quitarse de allí, a pesar de sus facultades. No hizo más que adelantarle la muleta para taparle y parar el golpe. El toro le cogió de lleno, le enganchó por el muslo derecho, y en el aire le dio una cornada seca y certera en el bajo vientre, como las que había dado a los caballos. Cayó José mortalmente herido, se contrajo, y el toro le derrotó en el suelo, pero no le recogió……….Cuando le incorporaron me miró con cara de angustia, y me señaló con la mano la ingle, al mismo tiempo que se recogía los intestinos, que le asomaban………Al Cuco, que le llevaba a la enfermería, le dijo: “A Mascarell, que avisen a Mascarell.” Y ya no habló más; le dio el colapso……..Yo le he visto muerto; le he visto y no lo creo. He visto cómo le quitaban del cuello un retrato de su madre y una medalla de la Virgen de la Esperanza…………Me parecía dormido. No puedo creer que muriera quien unos minutos antes era la alegría de esta plaza y el sueño de todas las empresas. Me parece mentira que haya muerto quien llegó hace unas horas conmigo, y al montar en la estación en un coche, como esos que van en Madrid con bodas a la Bombilla, empezó a cantar alegremente, y fue hasta el hotel gritando como un chico: “Viva la novia”. Me parece mentira, pero es la realidad, la trágica realidad. A Joselito le ha matado un toro, y yo tengo que contarlo, que es otra dolorosa realidad………Con Joselito no ha muerto solamente un torero, sino una figura representativa del toreo, y quién sabe si la fiesta misma……………Las cuadrillas, aquellos hombres fuertes y hercúleos hechos a la brega con los toros y a las emociones trágicas, lloraban como niños. Sánchez Mejías no tenía consuelo, y repetía incisamente: “¡Qué fatalidad, qué fatalidad!”

Su madre había llegado a decir: "A José no le coge el toro como no venga a la fonda"................."Y para eso- corrigió alguien- si entra sin avisar"


Su banderillero el Almendro lloraba, diciendo: "Si a este hombre lo ha matado un toro, yo os digo que no escapará nadie de morir en la plaza"

Gregorio Corrochano, uno de los pocos críticos que estuvo presente en la tragedia de Talavera, termina su libro ¿Qué es torear? con la siguiente frase: "¿Qué es torear? No lo sé; yo creí que lo sabía Joselito y un toro lo mató en Talavera"

Rafael Guerra, Guerrita, cuando el 16 de mayo de 1920, se entera de la noticia de la muerte de Joselito, comenta: "Habrá toros porque eso es ley de vida.........., pero el toreo, lo que es el toreo, eso........se ha acabado esta tarde"

Belmonte, amigo y compañero de Joselito, cuando estaba su capilla ardiente en la calle Arrieta, cerca del Palacio de Oriente en Madrid, entró en casa, comenta Rafael Ortega, Gallito, sobrino de Joselito, y abrazándose a mi padre le dijo, llorando: "Enrique, cuando éste está aquí, los demás seguimos viviendo de milagro"


"Crea usted que menos el estilo, la gracia que uno trae al mundo, se aprende todo"

                                                                                                                Joselito

"En el toreo no han mandado más que dos señores: Guerrita en su época y mi hermano José en la suya. De esa manera, nadie.............."

                                                                                                                                     Rafael el Gallo

"A ti te lo puedo contar, pero a nadie más...........Con el capote y la muleta fue mejor que yo (se refiere a Joselito), pero con banderillas y la espada se la gané yo"

                                                                                                     Guerrita a Rafael Ortega, Gallito

"Cuando a él le llega el agua al pecho, los demás estamos ya ahogados"

                                                                                                                              Vicente Pastor

"Los públicos empezaban a cansarse de nosotros, precisamente por esa sensación de seguridad, de dominio y de eliminación del riesgo que habíamos conseguido dar. Esto era todavía más grave para Joselito que para mí, porque daba aún más que yo la sensación de que toreaba impunemente........"

                                                                                                                              Juan Belmonte


"Al salir el toro del quinto puyazo, Rafael y Joselito (el Gallo) improvisan una suerte nueva.............Consiste el quite en colocarse los dos espadas ante el toro presentándole los capotes como si fuera a torear (cada uno) solo en la forma ordinaria.........Los dos diestros marcan la salida abriendo el paso al toro por entre (ellos)........encontrándose (el toro) al volver otra vez con los capotes de los diestros ante la cara.............La suerte es muy artística y de gran visualidad....."

                                                                                         Onarres. Sol y Sombra. Noviembre de 1913


Rafael Ortega Gómez, Gallito, en su libro Mi paso por el toreo, recuerda una conversación con Antonio Fuentes sobre su tío Joselito:

"Otro día le pedí a Antonio Fuentes que me contara la famosa "faena de los pañuelos" de Gallito en Sevilla.
-Esa tarde e brindó un toro de Benjumea. Yo estaba retirado ya. Ese toro que me brindó era manso, y fíjate lo que hizo; se puso con las dos rodillas en el suelo, le tiró un pañuelo de la chaquetilla, le tiró luego el otro, y el toro que no se arrancaba, y él seguía con las rodillas clavadas en la arena, erguido..............Se me queda mirando y yo aprovecho para decirle desde la barrera: "Levántate de ahí, si tú eres el mejor torero del mundo.............."
Y me respondió
-Antonio, esto tengo que hacerlo para seguir siendo el mejor.
Pidió la montera y con las dos rodillas en el suelo se la arrojó al toro; entonces el toro se arrancó a la montera y, sin cambiar de postura, le pegó cuatro pases. Se levantó y después de darle veinticinco o treinta pases, le metió la espada por el hoyo de las agujas.
Así era Gallito.
Y así me lo contó mi amigo y gran figura Antonio Fuentes"

Rafael el Gallo, en una conversación con su sobrino Rafael Ortega, Gallito, escribe:

"Mi hermano (Joselito) era tan buen aficionado como buen torero. Ya sabes el amor propio que tenía, que no le gustaba que nadie estuviera nunca por encima de él; cuando Belmonte toreaba perfectamente uno de sus toros, José llegaba al hotel que se lo llevaba el diablo y no se podía ni hablar con él. Cuando se le pasaba me decía: "¿Te ha gustado la faena de Belmonte a ese toro? Yo le contestaba: "¿Cómo no me va a gustar, José, si lo ha toreado de maravilla?.........Y me respondía: "¡Hay que ver! Es que el día que torea un toro bien, lo torea bien de verdad........"

Don Pío, comentando uno de los innumerables triunfos de Gallito y a raíz de una corrida en Madrid, en que le dieron la oreja del toro Jimenito, de Saltillo, decia:

"El toro tercero , Jimenito, fue bravísimo y Joselito realizó con él una de las faenas más extraordinarias que hasta entonces se habían presenciado en la plaza de Madrid. Estuvo lucidísimo con la capa; le puso cuatro pares de banderillas al quiebro, citando desde los medios de la plaza, y quedando las ocho banderillas clavadas en el espacio de un duro y en todo lo alto del morrillo.Toreó de muleta admirablemente y por tres veces practicó la suerte de recibir, pinchando arriba las dos primeras y en la tercera agarrando una magnífica estocada en los propios rublos. El entusiasmo del público fue clamoroso y hasta los más viejos y intransigentes aficionados suspendieron un momento su recordar en los tiempos pasados para complacerse en la faena del gran torero"


Desde la primera ocasión en que, con catorce años, mató una corrida de seis toros en Cádiz, a Joselito le gustó repetir esta hazaña con frecuencia. Cada temporada toreaba una media docena o más corridas de seis toros, y las culminaba siempre con grandes triunfos..........El 8 de julio de 1914, con diecinueve años, se encierra en Madrid, sólo, por primera vez en esta plaza, con seis toros de Vicente Martínez. Una crónica de aquel tiempo comenta:

"Toreó con la capa de todas las maneras imaginables, incluso ceñidísimamente capote al brazo; banderilleó como tenía costumbre, que es el mayor elogio; dominó y se adornó con la muleta; mató bien y pronto y al final de la corrida el público pidió que matara al sobrero, a lo que accedió Joselito. El desahogo con que mató la dura empresa maravilló a todos. El sexto toro lo lidió ayudado tan sólo de su gran peón Blanquet, y al retirarse de la plaza, de la que salió a hombros con todos los honores, comentaban gráficamente los aficionados que ni siquiera se había despeinado"


José de la Loma, Don Modesto, declarado bombista, en su libro Desde la barrera (1910), escribe:

"Gallito es un torero enorme con una enorme cantidad de "prudencia" que le impide colocarse en el lugar donde debiera estar. Hoy por hoy su competencia con Bombita no puede tener serio fundamento ni ser objeto de discusión. Entre ambos media un abismo"


Años después, sobre los merecimientos de José Gómez, (Gallito y también Joselito), escribe Don Modesto una reflexión titulada El toro y la oralina. El pontífice herido, que se inserta en la sección DE TOROS, fuera la urgencia habitual de la crónica taurina (El Liberal 7-07-1914):






















"El Joselito del año anterior, cuando sus partidarios a voz en cuello le proclamaban fenómeno, era, y lo dije, un torero de oralina. Un prodigio de precocidad -también lo dije- pero tan excesivamente enterado que dominaba y practicaba el arte de "escurrir el bulto" como nadie. Sabía todo lo que había que saber: era dueño de todos los secretos y recursos de la lidia, pero sólo realizaba los absolutamente precisos para salir del paso decorosamente, arrancando palmas a las muchedumbres indoctas con un toreo ful, de oro de belón, sin valor, sin gallardía, sin emociones (...) El Joselito de este año es otro. ¡A qué se debe la transformación! Yo no lo sé, ni me interesa gran cosa saberlo. Hago constar el hecho para que los que me censuran por un cambio de opinión, sepan -debían presumirlo- a qué ha obedecido. (...) Y aquel torero que yo llamé de oralina, sin negarle nunca sus sobresalientes condiciones, se nos presenta repentinamente, toreando, con exposición, como torean los valientes, luchando con las fieras cara a cara, venciéndolas a fuerza de arte y bravura"
 El mismo Don Modesto, en otra crónica posterior, le llamaba: "Joselito I, Papa del toreo"

"La primera oreja que se concedió en Sevilla, escribe Rafael Ortega, Gallito, fue el 30 de septiembre de 1915, en plena feria de San Miguel. La faena de Joselito entusiasmó al público hasta tal extremo que la petición de la oreja del toro fue unánime, queriendo con esto los espectadores premiar de algún modo el arte y el valor del diestro. Así se inauguró la concesión de trofeos en la plaza de La Maestranza.........Esa tarde mató seis toros de Santa Coloma y si bien todas las faenas fueron magistrales, la que le hizo al quinto, llamado Cantinero, fue una verdadera apoteosis"


Tambien de Don Modesto son los siguientes comentarios, repletos de autocrítica. El era consciente de su tendencia a entusiasmarse fácilmente con "el torero del momento":

"Cuando Don Modesto contemplaba con el cabello erizado aquellas tremendas faenas de Bombita, con terribles bueyancones Don Modesto era bombista.
Cuando a Don Modesto se le achicaba el corazón viendo a Machaquito acostarse en el morrillo como si se echara sobre un colchón de muelles, Don Modesto era machaquista. Cuando Don Modesto aclamaba frenético a Vicente Pastor, sereno, imperturbable, toreando y dominando con la izquierda como ninguno y arrancando a matar con los ojos clavados en las agujas para llegar a ellas con la mano, ¡ah!, entonces era pastorista. Cuando Don Modesto presenció aquella innerrable faena de Belmonte el día 2 de mayo, y le vio de novillero dar cinco verónicas sin enmendarse, que no las había visto dar nunca, Don Modesto era belmontista. Y ahora que ve todas las tardes y en todas las corridas y en todos los toros, sean grandes o chicos, bravos o mansos, broncos o suaves, difíciles o inocentes, a Joselito, triunfar siempre, entendiéndolo todo, dominándolo todo, allanando obstáculos para otros, invencibles, como si fuesen leves montoncillos de arena, ahora es joselista, tiene que ser joselista; la razón, la lógica, el sentido común le impulsan a ser joselista.
Este Don Modesto cambia de ídolo de día en día"


Del  artículo de la Dra. María Celia Forneas, de fecha 20 de marzo de 2001, titulado La crónica impresionista de Don Modesto, entresacamos los siguientes párrafos:


"El 4 de Julio de 1914, José de la Loma, Don Modesto, construye en El Liberal una de sus hipérboles en honor del torero Joselito, para celebrar su hazaña con siete toros de Vicente Martínez, en la plaza de toros de Madrid. Matar siete toros en menos de dos horas es algo que obliga entonces a preguntarse con asombro <¡cómo fue!> y a recordar la explicación de Don Modesto:





















"Felicitamos a la Tauromaquia por tener ya y con todos los honores consagrado, jefe, amo y señor, y digamos cómo fue. Es decir, cómo pudo llegar Joselito hasta las gradas del sillón pontificio con la sonrisa en los labios, fresco, ágil, desenvuelto, como quien se acaba de tomar en tarde de caliginoso estío un buen vaso de horchata (...) Joselito sin tiara, sin corona, sin cetro, con unos sencillos chirimbolos de torear y ante catorce mil espectadores, que salieron de la plaza roncos y congestionados de tanto vociferar y aplaudir, puso cátedra de toreo en todos sus distintos aspectos, activo, seguro, dominante, intentándolo todo y haciéndolo todo bien, muy bien, superiormente. Y cortando dos orejas por aclamación unánime del concurso" Viene a continuación la inevitable comparación con aquellos que ejecutaron semejante hazaña con éxito. Primero, Rafael Guerra, Guerrita y recuerda a sus lectores sus predicciones acerca de Joselito: Yo he dicho y contra mí han tronado cañones y bombardas, que este muchacho lleva dentro del cuerpo dos o tres Guerritas empalmados, y como lo dije firmemente convencido de ello, sabía que en la tremenda aventura de matar seis toros en la Plaza de Madrid había de vencer "estrepitosamente" y tenía "forzosamente" que borrar la misma hazaña del Guerra, realizada en el apogeo de su gloria
Los recuerdos de Don Modesto van incluso más allá y llegan hasta la época de Salvador Sánchez Frascuelo para afirmar que de aquellas corridas de seis toros para un solo espada, se recuerda, como cosa sublime, la de Frascuelo, que en cinco cuartos de hora mató seis cornúpetos de un pinchazo y seis soberbias estocadas: Yo estuve en aquella corrida -afirma Don Modesto- y les juro que nos hinchamos las manos aplaudiendo al inconmensurable matador. Pero ahora declaro, y por qué no, que en aquellos cinco cuartos de hora hubo muchos, muchos minutos de mortal aburrimiento. Y se explica. Salvador era torero poco vistoso con capote y muleta, aunque toreaba mucho y bien. Muy serio. Pero la seriedad en una visita de pésame, me parece cosa muy razonable. Eso sí. Llegaba el momento de arrancar a matar y entonces se daba todo por bien empleado. La comparación concluye cuando Don Modesto explica que aquella "gran corrida" hoy no hubiera provocado el entusiasmo que provocó la de ayer estoqueando Joselito siete toros en menos de dos horas. Y no nos aburrimos ni un solo momento. Y también se explica sencillamente, Joselito lo sabe todo, lo hace todo. Y lo hace cuando lo quiere hacer, no importándole nada las condiciones del enemigo, que es en los demás la razón suprema. Sigue Don Modesto hablando de la actuación de Joselito con las banderillas, con la muleta, con la espada, sus recortes con el capote al brazo, dignos de Reverte... Y lo hizo, según Don Modesto, maravillosamente, compuesto y enterado. Como quien lava. El ¿Resumen? es, prácticamente, una repetición del titular: ¡JOSELITO I, PAPA-REY!, a 3 de julio del año 1914. - Firmado y rubricado. Don Modesto."-



Leamos una crónica de Olarre de la faena a Cantinero:

"La faena de la tarde le correspondió hacerla a Joselito en el quinto toro; consiguió realizar una de las lidias más completas que puedan imaginarse; Joselito se hincó de rodillas para cambiarle, dándole después unos maravillosos recortes, capote al brazo.............El segundo (tercio) lo llena Gallito banderilleando colosalmente.........con tres pares al cambio por el mismo lado, derrochando arte que hace enloquecer a los espectadores. Toma los avíos de matar y realiza una de las faenas más asombrosas que se han visto; derechísimo, sin mover los pies............dio tres pases naturales maravillosos y otro de pecho redondo..............Se trata de una faena indescriptible.................Un pinchazo citando a recibir y media estocada de la misma manera, en las agujas, que tira al toro sin puntilla, pusieron remate a la hermosísima labor de este coloso de la tauromaquia"

Leamos los comentarios sobre esta corrida por parte de Rafael Ríos Mozo, en su libro Tauromaquia fundamental:

"La culminación torera de Joselito tiene lugar en la Maestranza de Sevilla, en la que el 30 de septiembre de 1915 se encierra solo con seis toros de Santa Coloma. Su labor es tan importante y completa, que al matar al quinto toro, de nombre Cantinero, ocurre algo inesperado, pero realmente colosal. Al rodar el toro, después de una gran estocada, el público en pie pide desaforadamente la oreja. Hasta entonces, en la Maestranza no se había concedido ninguna. Era presidente de aquella corrida histórica el que fue famoso letrado don Antonio Filpo Rojas, que relató así el momento: "La plaza era un inmenso flamear de pañuelos blancos. Consulté rápidamente con mis compañeros de presidencia, y don Manuel Retamoso, que era gallista cien por cien, me dijo: "Don Antonio, désela usted". Y entonces uní mi pañuelo a los demás con toda la emoción que ello significaba"

"Otra temporada, escribe Rafael Ortega, Gallito, mató siete toros en Valencia. Cortó seis orejas y, cuando le sacaban a hombros, le gritó un espectador:
-¿Por qué no hace eso con una de Miura?
A pesar de la algarabía, a Joselito se le quedó grabada esta frase. Cuando llegó al hotel llamó al empresario y le dijo:
-Oiga, el año que viene, la corrida mía de los seis toros que sea de Miura.
Volvió al año siguiente y mató los siete de Miura, saliendo a hombros de igual manera que en la corrida del año anterior, y todo porque a una persona, sólo a una, entre las dieciséis mil que abarrotaban la plaza,se le ocurrió ponerle un reparo"

Una de las crónicas de la temporada de 1917 decía lo siguiente:

"Su actuación durante toda ella fue la de un maestro plenamente seguro de su arte y de su papel central  de todo el mundo taurino. Ganaderos, diestros y empresas, cuantos elementos participan en la fiesta, tienen en cuenta sus opiniones o consejos......................Hecho memorable de la temporada de 1917 fueron las dos corridas que en marzo se organizaron en Barcelona, especialmente la del 19, en que toreó toros de Saltillo, logrando realizar en el quinto toro la más grande faena que se ha visto en aquella plaza y que puede considerarse, sin duda, como una de las cumbres de su arte"

Si la temporada de 1917 fue apoteósica, no iba a serlo menos la de 1918. Este año era significativo para Joselito.............Belmonte, recién casado, no torea, y es Joselito quien debe sostener con su maestria el interés de la fiesta, llenando él solo el vacío de dejara Belmonte. El crítico Don Ventura, resumiendo esta fabulosa temporada, se expresa en estos términos:
"Con veintitrés años de edad y seis de espada de alternativa, parece haber llegado a la estación del logro y la madurez. No es posible, en manera alguna, estar más cerca de los toros de lo que él está; no es posible dominar más a los toros, sean grandes o chicos, duros o blandos, tuertos o derechos; no es posible arrimarse más y hacerles más cosas a los toros............No tuvo en todo el año quien le disputara los aplausos, y para que no se le creyera dormido y abandonado a la comodidad, se hizo la competencia a sí mismo y acabó la temporada electrizando a los públicos"

Al final de esta temporada de 1918, escribe Rafael Ortega, Gallito, le dice un amigo:
-Hay que ver, Joselito la temporada que has hecho. No hay torero en el mundo que pueda hacer una cosa semejante, ni lo ha habido.
Y él, muy sereno, le contesta:
-¡Si tú supieras el trabajo que me ha costado..........! ¡Tú no sabes lo que es competir con Gallito!


Rafael Ortega Gómez, Gallito, sobrino de Joselito, cuenta la siguientes anécdotas, que dice mucho del amor propio del maestro:

"Cuando Joselito tenía veinticuatro años murió su madre; por esta razón se vino a vivir con nosotros.............Mi madre, para distraerle a veces, le hacía bromas cariñosas. Un día, fijándose en unas fotos de José y de Rafael que había sobre la mesa, cogió dos, una en cada mano, y mirando a su hermano (Joselito) le dijo:
-Rafael torea mejor que tú, ¿verdad?
Muy sorprendido, la mira fijamente Joselito y pregunta:
-¿Quién te ha dicho eso?
-Nadie,que yo lo veo.
-Mira, tu hermano Rafael ha toreado mejor que yo y mejor que todo el mundo; pero el amo de esto soy yo, y el mejor soy yo.
Se detiene en una corta pausa para agregar, sonriente:
-Perdona, pero es que no me puedo aguantar"


"En el invierno de 1913, primer año de su alternativa, fue José en busca de Machaquito, que era amigo íntimo de su hermano Rafael, y le dijo:
-¿Cuándo se retira usted? Porque como sé que es tan amigo de Rafael, mi hermano, no quiero hacerle daño a usted. Vengo al toreo para ser el amo y quiero que sepa que no vengo a por usted, sino a por Bombita. Le quiero anular por todo el daño que ha hecho a mi hermano Rafael...............Era un muchacho dieciocho años quien de esta manera le hablaba a un maestro..............Machaquito se lo contó a Rafael el Gallo:
-Sí, Rafael; esto me ha dicho tu hermano.........O es un atrevido o es un genio.
-Es un genio- afirmó Rafael.
Machaquito, días después, charlando con Bombita, le dijo:
-Me retiro este año
-¿Y por qué?- preguntó Bombita, asombrado.
-Sí, porque ha llegado mi hora. Y tú, Bombita, vete también, porque viene el hermano pequeño de Rafael el Gallo.............Y no viene a por mí -que me lo ha dicho-, sino a por ti, porque te quiere quitar del toreo.
Y aquella profecía no tardaría en cumplirse, como iba sucediendo con todas las promesas que José había lanzado desde niño"

"Ese año de 1913 realizó una temporada extraordinaria; Machaquito se retira del toreo y también Bombita. El día de la despedida de Bombita en Madrid, al llegar ésta a la puerta de cuadrillas, se acercó a Gallito y le dijo:
-José, no me vaya usted a dar banderillas, porque hoy es el día de mi despedida..........
Quizá Gallito jamás había salido a la plaza con tal deseo de superar a su rival como este día, y en el último toro, segundo de Joselito, le ofreció:
-Tome usted, amigo, las banderillas y salga por delante.
Bombita puso un par corriente. A continuación Joselito puso su par, uno de los más extrardinarios que se recuerdan. Joselito estuvo implacable toda la tarde con su rival, superando con creces cada faena de Bombita"


"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX, primer cuaderno. En el número 3 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pgs. 68 a 70, escribe:


"¿Será necesario repetir que del vientre de su madre salió torero? Lo reunía todo: facultades, afición, inteligencia, deseo de superación, soberbia de ser torero……….Se le anotaba un defecto, inculpándoselo como una ventaja, y estudiaba la corrección si la censura era justa; le salió al paso un mal enemigo, que le llevó de cabeza, y se fue a un tentadero a pedir que lo encerraran con la vaca más resabiada……..Era torero con afición y por afición; en su arte lo consiguió todo; se encerró muchas veces con corridas de seis toros, y daba otro de propina, además; realizó todas las suertes de capa; banderilleó en todas las formas de manera prodigiosa; con la muleta dominaba o realizaba faenas brillantes; y con el acero, su flaco, lo intentó todo, hasta la suerte de recibir. Por algo, bien supo bautizarle el que le llamó Joselito Maravilla………..En noble competencia desde 1914 con Juan Belmonte…………sus temporadas fueron triunfales, en un ambiente de esplendor no conocido. Las campañas ya no eran de sesenta corridas, sino de un centenar, y hasta parecía que si un percance las dejaba en las ochenta, había toreado poco……………Sólo toreó en España, más una corta excursión a Lima, con nueve corridas……….Cortó muchas orejas en Madrid, cuando la concesión de las mismas se pasaba por un tamiz; cortó la primera que se concedió en Sevilla; mandaba en los toros y en los compañeros, que lo elevaron a la presidencia de su Montepío…………..Fue Joselito el Gallo un torero que, en su amplitud, en sus condiciones de excepción, no ha tenido sucesor. Es difícil que la tenga. Los que le vimos, lo recordamos a cada instante. Y lo recordamos con la intención de que aficionados de nuevas generaciones no lo comparen, gratuitamente, con cualquiera."




Enrique Minguet "Pensamientos", en su libro Los clásicos del toreo, 1913. Pgs. 65 a 81, escribe:



"Para mí es el mejor…….y considero a Joselito el Grande como el número uno de los toreros de la época……..Desde que en Madrid debutó el hermano del Gallo se pudo apreciar que la labor que ejecutaba el niño-torero se diferenciaba muy mucho de la que hacían los demás……Joselito es un lidiador clásico, torea con adorno, domina el manejo del capote……; la flámula en su mano es siempre aplicada con eficacia……; con las banderillas es un rehiletero excelente, parea de todos modos, siempre artístico, suave, siempre elegante, y con el acero mata pronto, pudiéndose decir que es un estoqueador seguro……….Es el lidiador completo; torea, banderillea y mata; dicho queda, es el mejor hoy por hoy a los diez y ocho años de edad……….Cuando el menor de los Gallos debutó en la Plaza matritense, Bombita II hizo pública la opinión que le mereció el trabajo de dicho espada: “Ese muchacho, si ahora al empezar no tiene un percance serio, será una de las grandes figura del toreo, de esas que como Francisco Montes, Lagartijo y Guerrita, no aparecen sino una cada treinta años. Con los diez y siete años de edad que cuenta, tiene un dominio de todo que parece imposible, pues se le figura a uno estar viendo a un torero de veinte años de campaña, con 50 corridas anuales” …….Mazzantini y Antonio Fuentes expusieron también sus autorizadísimas opiniones referentes al gran torero, y convinieron, claro está, en que Joselito hacía lo que no se había hecho por ningún torero desde que Rafael Guerra se retiró a la vida tranquila del hogar……….Guerrita presenció la labor que Pepe hizo en las corridas de la feria de Córdoba, y al contemplarlas no pudo por menos de gritar desde su palco: “¡Mi torero! ¡Mi torero! ¡Ya tengo torero!”, y después, en el Club, decía aquel que fue ídolo de todos los públicos: “Ese niño ha hecho esta tarde cosas que no las hemos hecho más que Lagartijo, yo y él” Y más tarde, en la estación, cuando Bombita II le preguntó: ¿Qué tal las corridas? Guerrita le contestó: “Joselito. Eso es un monumento”………..Joselito es un clásico; Joselito es un torero completo; posee el clasicismo de Fuentes, los arrestos de Bombita, la salsa abundante, sabrosa y hasta la presente sin rival de los Gómez Ortega, y está también en posesión de aquella maestría que poseyó el Guerra y de aquella gran habilidad que tuvo para matar toros el coloso de Córdoba. Ese es Joselito I el sabio”
   

Luis Uriarte, en su libro Figurones taurómacos, editado en ¿190.?, en las páginas 174-177, escribe:


"Así como Machaquito era un caso clínico de vergüenza torera, Joselito lo es de precocidad tauromáquica…….Como torero, Gallito es acaso el más largo de cuantos en el mundo han sido; y si perfeccionare su estilo de matar, sería también el más completo. Con la capa y con la muleta, domina increíblemente a toda clase de toros; es portentoso banderillero, sin rival ni en los tiempos pasados ni en los presentes; y estoqueador…..muy deficiente las más de las veces, aunque algunas haya demostrado que conoce a la perfección las diferentes suertes de matar……No sabe ganar amigos, sino espantarlos.



Pepe Laña, en el Album del Abono de Madrid, de la temporada de 1914, escribe:



"Alguien dijo en cierta ocasión que el muchacho era un “Tratado completo de tauromaquia”…….Del Benjamín de los Gómez puede decirse ¡que es gran torero desde el punto y hora en que su señora madre tuvo la comodidad de ponerle en el mundo. Por eso la criatura –sin ser especialista- ha logrado dominar “todo el programa”……La gente acude a ver a José, fiando muchísimo en su toreo largo y sabio, que no puede acomodarse con una tarde de total fracaso, aunque se hallen preparados en los chiqueros “el toro que se comió la porra del pastor”, “el del ojo verde” y hasta el que tenía “un tal San Marcos”

Natalio Rivas escribe:

"Fue Joselito un caso extraordinario de intuición del arte taurino. No existe en la historia del torero un ejemplo que pueda comparársele......................; es el único que, sin previo aprendizaje, ha dominado todos los secretos de la lidia antes de traspasar la adolescencia................Su repertorio era tan extenso que practicó todas las suertes..............Le vi lancear con la capa en todas las suertes conocidas, verónica, galleo, farol, la barra, etc. Con la muleta hizo los mayores prodigios y con las banderillas llegó a las mayores alturas, hasta el extremo que con la misma perfección entraba por la derecha que por la izquierda; cosa dificilísima, casi imposible, según la autorizada opinión del famoso crítico taurino López Pelegrín. El único torero de mi tiempo que le ha igualado en repertorio ha sido Rafael Guerra, Guerrita, pero éste llegó a la cumbre después de recibir las lecciones de Fernando Gómez, el Gallo, y del célebre lidiador Rafael Molina, Lagartijo. Joselito, hay que reconocerlo, no necesitó profesores, porque el maestro lo llevaba dentro de sí mismo...........La desaparición prematura de Joselito infirió una herida incurable al arte de torear"


Gregorio Corrochano, en su obra Introducción a la tauromaquia de Joselito, escribe:

"Joselito, el Gallo, como se llamaba para que el estrambote fijara su dinastía taurina, encarna el toreo hecho de capítulos de tauromaquia. No da un paso en la plaza que no tenga una finalidad; no mueve un peón de brega que no tenga el sentido que el peón de un tablero de ajedrez; al azar apenas le queda sitio en el ruedo. Su conocimiento de las reses es tan completo, que no deja resquicio a la improvisación. Todo su toreo tiene por base el toro. A la lidia del toro dedica todo su arte. Si el arte de lidiar toros quisiéramos simbolizarle con nombre de torero, nosotros no vacilaríamos en llamarle Joselito, el Gallo. Delante de Gallito no pueden los toros disimular su condición. Desde que pisan el ruedo y dan dos carreras por la plaza, sabe cómo son y lo que van a hacer durante la lidia............................Don Eduardo Miura, admirado de la intución de este torero, decía: "Parece que lo ha parido una vaca"............................Podía con todos los toros, porque sabía lo que era cada toro y a cada uno le daba su lidía"


 






















Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe la siguiente crónica:
Examen de conciencia (20 de mayo de 1914)……………..Gallito ha conquistado un partido difícil, que le hostilizaba frecuentemente por luchas pasadas: el partido bombista, que se ha rendido deponiendo rencores, con su jefe a la cabeza, con el gran revistero Don Modesto……..Don Modesto, el Gallo de los revisteros, por lo arbitrario, por lo desigual, por lo artista; el hombre todo emoción y vehemencia, que sale cada tarde de la plaza deslumbrado por una faena, sin acordarse ya de más; el que glosa en sus crónicas coplas populares de las más opuestas tendencias, y, con su habilidad, convence cada tarde de lo contrario que convenció la anterior…………..Dice Don Modesto:
¿Qué es lo que más se parece a un huevo?
Otro huevo.
¿Qué es lo que más se parece a Bombita?
Joselito
¿Le gusta a usted Bombita?
Mucho. Pero mucho.
Pues mucho le tiene a usted que gustar Joselito.
Es que………
No hay qué que valga. Joselito se parece a Bombita, toreando, como un huevo a otro.
Tal vez Joselito se parezca más a Guerrita en eso de hacer desaparecer la emoción, dominando con su sabiduría y sus facultades los más peligrosos obstáculos; pero el estilo es el mismo que el de Ricardo. Miradle cómo abre el compás para cargar la suerte. Vedle con la pierna metida entre los pitones. Fijaos en el brazo de la muleta, que es un látigo que destroza al cornúpeto. No hay buey, por poder que tenga, que resista ese juego. Joselito ha convertido al mansurrón en unos zorros. Se arrodilla ante el hocico, le escupe en la cara, le coge un pitón…….¡Ya no hay enemigo! Eso hacía Bombita.
¿Mucho tiempo? Un minuto.
Bombita empleaba más, porque no hería con la facilidad con que hiere éste.
Ricardo, cuarteando, pinchaba arriba las veces que eran necesarias. ´
Éste, con el brazo suelto, arrea bajos los mandobles porque no le gusta prolongar las faenas.
En este momento, prefiero a Joselito.
Fui bombista y por eso tengo que admirar a Joselito, que es su contrafigura.”



El mismo  Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe la siguiente crónica, dirigida a Claridades (Fernando Gilis Mercet), conocido crítico taurino de la época:





Para “Claridades” (ABC, 21 de mayo de 1914)…………..Dice usted que hemos llamado a Joselito sabio, maravilla, y no sabemos cuántas cosas más; está usted equivocado; ni a Joselito le llamamos Maravilla, ni a Belmonte, Terremoto; les nombramos siempre sin adjetivos; mejor dicho, sin exagerar………..Dice usted que Joselito mata a los mansos que no le gustan de bajonazos censurables; nosotros no solamente no lo hemos ocultado, sino que hemos acompañado la revista donde lo decíamos de un fotografía en al que sorprendimos al espada en el momento del bajonazo…….Pero decir que Bombita tenía más decisión para matar, eso ya es perder los papeles, amigo Claridades……….Gallito es un estoqueador muy seguro, que no tiene más defecto que el de llevar la mano alta; pero ha recibido tres toros a la perfección, uno de novillero y los dos en los que cortó las orejas, y el que hace esto es un matador formidable, que no puede ser comparado con Ricardo, y menos suponerle menos decisión……..Si sólo el hecho –y usted lo sabe bien- de intentar recibir toros es un grado de matador, haber recibido tres es un entorchado…….¡Que no expone! ¿No expone el que domina? Usted dice que domina mucho; pues para dominar hay que exponer; esto es axiomático; el que no expone, toreará con más o menos lucimiento; pero no domina………..No hay quien domine como Joselito; pues la consecuencia es inmediata: no hay quien exponga como él……….Lo que le ocurre a usted –y a muchos- es que le emociona más el toreo que llama “macho”, o sea, el de Belmonte, porque como este torero no domina al toro como el otro, por muchas razones en las que juegan un papel importante las facultades, está usted viendo constantemente el peligro burlado, no por el dominio ni la superioridad, sino por el valor, que en un momento de descuido puede conducir a la tragedia. La emoción esta que usted siente es la de la desconfianza, que ve usted que el toro es el que domina y que el torero lo fía a su gesto gallardo de majeza indomable…….Cuando ve usted a Joselito, ve aquel toro, tan difícil en el segundo tercio, y al que no pudieron llegar por la cara los más hábiles banderilleros, a los cuatro pases ya no es toro, perdió la fiereza, y usted no se emociona, como no se emociona ante la jaula del domador de leones………….Por lo demás, querido Claridades, ¿qué le gusta a usted Belmonte? Y a nosotros; lo contrario sería de un mal aficionado”
   
 
  Del  artículo de la Dra. María Celia Forneas, de fecha 20 de marzo de 2001, titulado La crónica impresionista de Don Modesto, entresacamos los siguientes párrafos:
    Gregorio Corrochano publica, en la página 12 del ABC (4-07-1914), esta revista taurina sobre la hazaña de Joselito en la plaza de Madrid (se refiere a la corrida del 3-07-1914, en la que Joselito se encerró en Madrid con siete toros de Vicente Martínez) y, ese mismo día, en la página 5, Federico García Sanchís, colaborador habitual del tema taurino durante el año 1914, y habitante de la columna TAURINAS, escribe un importante retrato de Joselito que titula Joselito o la Maravilla:





















"Sin que nos lo dicte la embriaguez del espectáculo, afirmamos que Joselito constituye hoy día la única maravilla de la juventud española. Nadie en literatura, pintura, periodismo, escultura, en la política ni en la ciencia; nadie que sea menor de treinta años puede alardear de excepción. Gentes que acarició Dios en la frente cuando nacieron; más no el semidiós. Joselito es algo concedido de gracia al país. ¡Pobre España, que para colmo de desdichas no consigue engendrar otra maravilla que un torero! (...) Joselito ha sido consagrado el primer torero de todas las épocas. Nosotros, sin embargo, preferimos las gachonerías del Gallo y la monstruosidad de Belmonte. Admiramos en Joselito su destreza y el instinto técnico, ambos insuperables. No lidia sino que juega al toro. Joselito ignora la dificultad y así su arte resulta poco humano. (...) Joselito, que no posee la elegancia de Rafael, ni la grandeza de Juan, y que, sin embargo, derrotará constantemente a los dos. (...) La energía derrochada por Joselito en una hora bastaría a llenar toda la existencia de casi todos los españoles"
 
 
Cuatro días después, Gregorio Corrochano vuelve a escribir, para ampliar su información, sobre esa hazaña del torero Joselito que estamos contrastando, y parodiar también el estilo de Don Modesto, de forma explícita e implícita, utilizando una pirueta literaria un tanto arriesgada y peligrosa, que, en algunos puntos, podría decirse que suena a "autoafirmación profesional", tratándose como se trata de un joven periodista:






















"Nadie ha matado en Madrid siete toros ni ha conseguido con seis un conjunto como el de Joselito. Y decimos conjunto porque en estas corridas hay que atender al conjunto y no al detalle, por el trabajo ímprobo que esta carga supone. Por lo demás, en detalles, en cositas sueltas, en toros aislados, Joselito ha estado otras tardes mejor. Pero es que Joselito lleva un año que ha hecho tantas buenas faenas como toros ha toreado en Madrid, unas más otras menos lucidas, pero todas buenas, y acaso las mejores las menos lucidas, como demostraríamos si la concisión de estas crónicas periodísticas no nos impusiera un espacio muy limitado" Gregorio Corrochano, en su libro La edad del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe las siguientes crónicas:
Madrid: Seis de Santa Coloma. “Gallo”, “Gallito” y Belmonte. (ABC, 27 de septiembre de 1915)…………………El escándalo de Rafael merece anotarse………….Cuando sale el quinto, vemos a Joselito ponerse de rodillas. Indudablemente, este muchacho hace la suerte del perdón por su hermano. Y, ya en otra actitud, cambió, superiormente. Luego, de pie, estirado, elegante, tan elegante que nos recordó a Antonio Fuentes, dio unas verónicas finísimas…….Los progresos del capote de Joselito eran visibles; pero en esta 15 de abono ha toreado Gallito con una suavidad y un temple como no ha toreado nunca. En quites ha estado admirable; hizo uno saliendo galleando, valiente, valentísimo, demostrando que también en esto progresa………Al pasar a banderillas, la plaza entera le aplaudió. Cogió los palos, y después de una de esas preparaciones suyas, buscando al toro en todos los terrenos, clavó tres pares, superiores los dos primeros. Se ve que tiene José ganas de sacar la espina de su hermano. Está visto: a Joselito no le aprieta Belmonte, le aprieta Rafael con sus malas faenas…………Después de un pase ayudado con los pies juntos, coge la muleta con la izquierda, se echa el estoque atrás para que nadie diga que de él se ayuda, y da cinco pases naturales, girando sobre los talones, como pudiera imaginarlos el que los inventó”
Madrid: La sexta corrida de abono. Gaona, “Gallito” y Belmonte (ABC, 16 de mayo de 1916)………………Segundo toro…….José Gómez (Gallito) requiere los trastos, y solo, según costumbre, se va al toro…….Un pase natural; otro más ceñido; el tercero, inmejorable el torero, quieto; el toro, girando en derredor, y así hasta siete. Siete pases naturales y no dio más porque el toro se acabó; no pudo más; ya en el séptimo no pasó; un pase ayudado para igualar, y en seguida a matar; media estocada y el toro rueda. Se oyeron palmas, pero también se oyeron pitos. Lo mismo da, José. Tú sabes que es ésta la faena más grande que has hecho desde que vistes traje de luces. Tú sabes el mérito que tiene dar siete pases naturales a un toro pegajoso, de mucho celo; él queriendo, y tú también, hasta rendirle, hasta que el toro no pudo más y dijo: Basta. Tú sabes como te lo has pasado por la cintura, desde el pitón hasta el rabo. Tú has sentido el repiqueteo de los caireles de oro al roce del bruto. Si alguna vez te has sentido grande, fue ayer en este toro. ¿Qué más quieres? Yo, por mi parte, te diré que no sé de nadie que haya visto hacer nada parecido a lo que tú hiciste ayer, y que como una cosa extraordinaria, como un fenómeno, como un milagro, registra don Félix Borrell en su admirable y completa obra taurina que Domínguez –creo que fue Domínguez- mató un toro después de nueve pases naturales; esto anotado como una cosa sobrenatural, recogida en medio siglo del toreo”



Sevilla: Corrida de la Cruz Roja. Los “Gallo” y Belmonte. Toros de Saltillo (ABC, 28 de abril de 1917)………………….La frase de Sobaquillo diciendo que a Guerrita le había parido una vaca, no tiene expresión aplicada a Joselito; a este torero se le ha quedado chica esta frase………..Una cosa es ser buen torero y otra cosa es torear bien. Torear bien, dar gracia, dar belleza al toreo, sin saber por qué, sin conocer al toro, es algo intuitivo que depende muchas veces de cosas fortuitas y ocasionales. En el toreo hubo muchos toreros que torearon muy bien. Toreros buenos, que conocen al toro, que saben lo que es torear y por qué se torea y cómo se torea: de éstos hubo siempre muy pocos. Si desde Lagartijo hasta nuestros días citamos a Lagartijo, Guerrita y a Joselito, quizá os veáis apurados para encontrar el cuarto. Yo le he visto a Joselito prodigar cada tarde detalles de maestro………Que nunca toreó este torero por arte de improvisación o casualidad. Pero esta tarde lo encontré mejor torero que nunca, aunque no haya toreado tan bien como otras veces, que empiezo por sentar que una cosa es ser buen torero y otra torear bien”



Madrid: José Gómez “Gallito”. Su tarde más valiente. (ABC, 17 de mayo de 1918)……………….El toreo será lo que tú quieras que sea” Esto te lo dijimos, Joselito, al inaugurarse la temporada. ¿Acertamos? Ya has visto que sí……………En lo que va de temporada, el toreo ha sido lo que tú has querido que sea. No podía ocurrir otra cosa. En este momento crítico, en el toreo no hay figura que tú. Los demás no pasan de figurillas, y muchos se quedan en figurones…………Ayer tuvo Gallito en la plaza de Madrid su tarde más valiente de torero, y, como consecuencia, su mejor tarde………..Se lidiaban toros de Gamero Cívico, de la procedencia de Parladé…………Salió el quinto toro…………Joselito, al rematar su quite, el último, por el lado derecho, se quedó confiado, y el toro, que se había metido debajo del caballo, lo cogió por el muslo……….Se levantó Joselito con el traje roto, y como acabaran de tocar a banderillas, sin mirarse la ropa, corrió a coger los palos………y puso tres pares en menos tiempo que se tarda en decirlo……….Echó a correr a la barrera, cogió el estoque y muleta, y salió corriendo en busca del toro………..En la plaza se mascaba la emoción: la gente que se puso en pie durante la cogida no tuvo ya tiempo de sentarse. Salió de rodillas Gallito: el toro escarbó y dudó; avanzó más el torero; no era tarde para desistir. Se arrancó el toro veloz, imponente. Gallito le aguantó en un pase por alto, en el que expuso más que cuando le cogió. Le pasó el toro tan cerca y tan peligroso…..que el pase resultó con el pico de dentro de la muleta. Se levantó el torero, se fue al toro, y dio un estupendo pase natural, y ya toda la faena fue de un valor extraordinario; fue de una lucha a muerte de un hombre con un toro, provocada por el hombre, que, sin dar tregua al toro, le buscaba, se le echaba encima, acosándole, metiéndose en su terreno, no dejándole respirar. Y todo a base de pases naturales a cual más valiente, a cual más acabado. Faena donde el buen estilo de torero y el valor iban tan unidos, que es la faena más emocionante que recuerdo………Cuadró el toro, y acaso no acabara de cuadrar, y entró Gallito con coraje y dio una estocada, que resultó atravesada y luego descabelló. Ni muerto el toro acabó la emoción. El público, todo el público, gritó entusiasmado, por descongestionarse un poco; aplaudió, pidió la oreja del toro, que se concedió; hizo dar la vuelta al torero, le hizo salir a los medios, y ya iba mediada la lidia del otro toro y aún le aplaudían………….Éste es el toreo, Gallito, y tú lo sabes; toreo espontáneo, sin premeditación …….Ayer toreó Gallito con los pelos alborotados, el traje roto, sin preparar un pase, sin cuidarse de la figura, sin buscar las presencias, sin dejar al toro refrescarse. Precisamente fue todo lo contrario. Faena de precipitación, de coraje, de lucha. Faena de venganza, de castigar, de aniquilar al toro, de exponer, para demostrarle que no temía sus tarascadas…………El toreo será lo que tú quieras que sea. Ayer quisiste que fuera una fiesta de valor y de emoción”








Madrid: La corrida de San Isidro. “Habéis estao fatales” (ABC, 16 de mayo de 1920)………………..Una tarde en San Sebastián se acercó Joselito a saludar a Guerrita después de una corrida. El Joselito del siglo XIX le dijo al Guerrita del siglo XX:


-Habéis estao fatales.


-Ya lo sé, Rafael; no es menester que usted me lo recuerde- replicó Gallito.


Yo, para concretar, para no andar divagando, les dijo a Joselito, a Belmonte y a Sánchez Mejías, con las palabras del Guerra, la opinión que tengo de la corrida de San Isidro: “Habéis estao fatales”. Y que perdonen que se lo recuerde………….También sé que no podíais estar mejor. Cuando las corridas se tuercen, y con el primer toro empieza la protesta, y el público se pone de mal humor, estas corridas ya van cuesta abajo y no hay quien las enderece…………….Se anunció una corrida de Albaserrada y no pudo lidiarse. Se jugó una de doña Carmen de Federico, y los toros salieron inútiles de pies y manos…………¿Tenían la glosopeda? ¿Padecían otra enfermedad? Yo no lo sé…………….Joselito llevó las de perder. En vez de los murubeños, se encontró con dos de Salas, que no tenían la glosopeda, pero que más valía que la hubieran tenido, ya que a nadie se le ocurrió dedicarles a las faenas agrícolas…………..Joselito no perdió por esto ocasión de mostrarse gran torero, aunque sólo fuera por un ratito. Empezó a torear de capa al primer manso, que en vez de embestir atropellaba el capote y salía asustado. Joselito le dio cuerda, y sin forzarle, sin violentarle, podríamos decir que sin llevarle la contraria, le fue consintiendo poco a poco, poco a poco, hasta acortar distancias, volverle al toro del revés y torear como si el manso fuera bravo…………….Hubo algo también que anotamos con gusto. Al salir Gallito a matar, se fue derecho a los medios y mandó que le llevaran allí el toro. En la plaza hubo un movimiento de extrañeza. La falta de costumbre………Allí dond se puso esta tarde le vimos a José una de las grandes faenas que ha hecho en la plaza de Madrid cuando Joselito era el primer aficionado a torear en los medios, que porque lo ha sido se lo he recordado, en mi deseo de que lo vuelva a ser. La faena la hizo con un pablorromero, mansurrón y muy nervioso. Era una corrida de la Prensa…………Con ese que salió no se puede hacer nada en ningún terreno. Joselito le aliñó un poco y le dio una estocada caída……….Esto ocurría en el primer toro. Bueno, pues aquí acabó la corrida. El público, convencido de que la ironía es más eficaz, y más correcta, y más aristocrática que la violencia, cesó en el uso de almohadillas y voces insultantes, y censuró con la risa, con el aplauso, con el fingido entusiasmo, diestramente aplicado con fino humorismo en los momentos más salientes por su vulgaridad. Esto es mucho más culto y, aunque no lo parezca, mucho más eficaz  y más mortificante, porque tiene más fuerza que una almohadilla, pues una almohadilla torpemente tirada, como aquella que se le tiró a Joselito cuando se disponía a matar el primer toro, quita toda razón a la protesta……………….Gallito, Belmonte, Sánchez Mejías; José, Juan, Ignacio……..”habéis estao fatales”. Lo dijo el Guerra, y lo repito yo. ¡Para qué voy a engañaros! Pero no os acuso de la glosopeda de los toros. Soy menos injusto y menos cruel que el público, que en el delirio de la protesta os achaca todo, hasta las culpas ajenas, hasta las epidemias” (Se trata de la crónica de la última corrida que Joselito toreó en Madrid, antes de su muerte en Talavera)

 
 

Cossío escribe:

 "La cualidad suya más eminente fue, sin duda, su vocación por la profesión torera, a la que se entrega sin reservas desde los catorce años...............Es indudable que el arte de Joselito se depuró y perfeccionó con los años, y es de justicia reconocer que la compañía y el ejemplo de un torero de la perfección estilística de Belmonte le fueron ventajosísimas, pero en la brega eficaz con el capote apareció perfecto desde becerrista.............Ni el don genial de improvisar las suertes le fue negado. En banderillas fue desde el principio extraordinario, tanto en la preparación como en la ejecución de la suerte..................Su dominio con la muleta fue insuperable desde el principio.................Es cierto que Joselito no fue un matador de toros de estilo depurado.............pero matador más rápido y seguro es posible que no se encuentre en los anales de la tauromaquia.............Mató muchos toros recibiendo, y en esto ocupa un lugar singular en su época................Logró la consideración más elevada que diestro alguno pudo soñar y muere a los veinticinco años, en plena gloria, sin conocer la tristeza de un fracaso, sin advertir el menor síntoma de decadencia"

"Gustaba de torear al natural en redondo, y en estos pases acostumbraba a ayudarse ligeramente, apoyando el estoque en la muleta. Esta circunstancia, en aquellos años de apasionamiento, le fue echada en cara como defecto..............Recuerdo que, toreando en Santander Saltillos, creo que en el verano de 1915, un grupo de conocidos aficionados le increpó al dar un natural en esta forma. Joselito se echó entonces la mano del estoque a la espalda y dio tres mas, admirables. Creo que esta fue la primera corrida en que toreó así por naturales y así siguió toreando hasta su muerte"

Néstor Luján, en su Historia del Toreo, escribe:

"Joselito ha sido el torero más completo que ha existido. Ha sido el héroe perfecto, la juventud invencible hasta la cogida única y fatal. Él representa los valores inmutables del toreo: un torero con la inteligencia, el valor y el arte en partes iguales. El triunfo de la medida sobre la improvisación, la rotundidad de las virtudes pitagóricas sobre el azar valeroso. Practicó todas las suertes conocidas con una intuición absoluta...............Joselito fue un torero total, obcecado por su oficio, con una devoción sin mesura por su arte...................En palabras de Vicente Pastor "Cuando a él le llega el agua al cuello, los demás estamos ya ahogados".......................No toreaba a la perfección
a la verónica, pero se esforzó en aprender, y, a partir de 1915, trazó unos lances impecables, modélicos y templados..............Bregando fue único; y en quites su repertorio era inagotable.................Con las banderillas, quizá no exista en la historia del toreo otro banderillero de su importancia....................Con la muleta, no ha tenido igual dominado a los toros broncos y adornándose con el toro claro y suave.....................Como matador no fue bueno, y en esto sí que le vence la memoria del Chiclanero. Ello no quiere decir que no matase rápida y eficazmente, pero, al igual que Belmonte, despreció en antiguo clasicismo, la suerte valerosa y depurada. A esta época se debe la irremediable decadencia de la suerte................Como director de lidia, gozó, a pesar de sus verdes años, de una autoridad ilimitada, y conservó una eficaz disciplina en su cuadrilla"

Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"La estética de Joselito era una amalgama de la mejor tradición clásica y escolástica de las tauromaquias precedentes. Joselito repetía las enseñanzas de sus maestros y enseñaba a los compañeros y al público un método de especulación racional de las dificultades de la lidia. "Pensar ante el toro" es una cualidad admirable, fundamento sin el cual no hay técnica que valga. José Gómez (Gallito) iba más allá. No era pensar, sino plantear como un filósofo o un teólogo los problemas lógicos y seguir las soluciones correspondientes para llegar al final previsto. Cada lance de Joselito era un replanteamiento de las dificultades que hallaron antes que él Bombita, Guerrita, Montes, Illo y Romero, aportando José un método más depurado para resolverlas................"Mi torero, mi torero.Ya tengo mi torero" sentenció el Guerra. Lo que no le impidió, zumbón y cazurro, añadir otro día :"Mu güeno, pero gitano" En conjunto el juicio del Guerra era contundente e inapelable: "Ese niño ha hecho cosas que nos las habemos jecho más que Lagartijo, yo y él. Joselito, eso es un monumento".....................Su genialidad y su inmensa intuición le hizo incorporar paulatinamente modos y sentires belmontinos...........................El 16 de mayo de 1920, en Talavera, termina la "Edad de Oro del Toreo". La sentencia de Guerrita al conocer la noticia es como todas las suyas: "Se acabaron los toros"

Más adelante, en el mismo libro, hace un análisis comparativo entre el toreo de Joselito y el de Gaona:

"De los dos toreros de la sevillana escuela, el de Gelves (Joselito) es más dominador y el de México (Gaona) más elegante y artista. No se trata de "borrar a Joselito" sino de contrastar su repertorio variado, fácil, de dominio, con el clasicismo de Gaona, que practica un torero de brazos más depurado, exquisito, menos basado en las facultades físicas.....................En el primer tercio se vislumbraría el dominio de Joselito.....................Joselito tiene gran habilidad para el recorte capote al brazo, al estilo de Reverte........................Con las banderillas José tiene todo el repertorio alegre y lleno de facultades de Guerrita mientras Gaona parea con la soberana elegancia y la majestuosidad de Lagartijo. José banderillea más "a la carrera...............Abusa de clavar por el lado derecho, por lo cual ha sufrido luego cogidas al entrar a matar....................En el último tercio sobresale el dominio de José con la muleta con el toro de peligro. El macheteo, toreo por la cara, la vista y las facultades son algo portentoso. No hay toro que se resista........................Con la espada Rodolfo es superior a José. El diestro de Gelves suele no matar en la suerte natural, da la salida a las tablas con lo que el toro "hace mucho por el matador" y a menudo le quita la espada o le hace pasar dificultades....................La suerte de recibir la han ejecutado uno y otro en pocas ocasiones"


Juan Posada escribe:

"Joselito culminó el arte de torear que iniciara el ilustrado Pedro Romero, puliera el romántico Paquiro y casi perfeccionara el modernista Guerrita. Su impecable técnica artística conducía el torero por derroteros de intachable ejecución. Sólo él podía realizarlo. La tauromaquia, por tanto, necesitaba renovación.............................Joselito logró la perfección: la cima del impresionismo torero. Representó fielmente los ideales que las lógicas y antiguas leyes taurómacas habían dictado. Llegó a su consumación; la solución final del arte natural del toreo..............................El toreo de José era pausado, elástico, recto de ejecución, unísono a la arrancada del bruto, cuando era pastueño. Quebrado, para reducir la belicosidad del toro, apoyándose en el ágil compás de las piernas. Último ilustre de los clásicos, cerró un ciclo en que la fiereza del toro fue basamento de una tauromaquia afirmada en la lid del hombre con el animal.......................José captó pronto el sentimiento que emanaba del hacer de Juan (Belmonte), otra técnica, más arriesgada e intuitiva. Por desgracia, no llegó a perfeccionarla a causa de su temprana muerte.......................Se afirma que Juan Belmonte fue el innovador del toreo. Así es, aunque poco habría logrado sin la perfección normativa de Joselito..........................José, gracias a Belmonte, descendió del pedestal técnico, casi perfecto. Asimiló su estilo, bajó más las manos, se templó con las arrancadas y sacó a relucir su expresión sensorial. Hizo gala de su personalidad, anteriormente oculta tras su poderío"



El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:

"No oculto que, después de Guerrita, Joselito es el torero que más colmó mis exigencias de aficionado; reunía todas las condiciones para ser un torero excepcional; buena estatura, juventud, facultades, vista, valor, intuición artística; vivía solo para el toreo y su conocimiento de las reses no lo superó ni Guerrita. Con la capa lo hacía todo, y todo a la perfección: faroles, galleos, cambios y recortes y era variadísimo en los quites; fue completo director de lidia, imponiéndose a todos y siendo por todos respetado por su saber. Banderillero fácil en todas las suertes y dominador extraordinario en la de poder a poder, sus favoritas, empezó practicándola sólo por el lado derecho y acabó haciéndola con igual habilidad por los dos; su muleta, que era flagelo cuando castigaba, se suavizaba como un abanico de plumas en los adornos; inventó el ayudado por delante, tan efectivo como preciosista, y que tan poco se practicó después. No fue matador clásico, pero sí habilidoso que hería muy bien y pronto. En resumen: un conjunto extraordinario al que se veía mejorar día a día. Reacio a sus principios, en los que, aunque eficaz, yo no lo estimaba tanto, mandaba pero no templaba. Tuvo la suerte de emparejar con Belmonte y , conocedor de los gustos del público, depuró su estilo; cuando murió, toreaba por verónicas tan bien como aquél. También Juan aprendió de José. Su muerte fue una verdadera desdicha para la fiesta nacional..................................El mejor elogio que puede hacerse de José es que, como me ocurría con el Guerra, siempre deseé que le salieran toros difíciles porque era con ellos con los que podía lucir en todo su esplendor la calidad y la cantida de torero que llevaba dentro.........................Presumía de valiente porque lo era y, sin duda, porque sus dos antecedentes familiares no anduvieron muy sobrados de valor..........................José es torero legendario que aún vive en los romances y canciones infantiles. Con Pedro Romero, Pepe-Hillo, Lagartijo, Frascuelo, el Espartero, etc, integra la cabalgata de la epopeya taurina"

Juan Pedro Domecq, en su libro Del toreo a la bravura, escribe:

 "Joselito, también llamado Gallito, supuso en el toreo la cima en el desarrollo de la Tauromaquia antigua; en él se fue acumulando toda la sabiduría taurómaca sedimentada desde los primeros toreros...............Pedro Romero, Costillares, Pepe-Hillo, Paquiro, Lagartijo, Frascuelo y Guerrita fueron desarrollando oficio y técnica frente a los toros, y de todos bebió Gallito para que su tauromaquia explosionara ya a los 16 años de edad.................De dinastía torera, con padre y hermanos también toreros, vivió toda su vida en el ambiente y la afición a los toros. Joselito aportó a los toros la afición absoluta. Sólo vivía para los toros................Le intereseran todas las suertes y, por tanto, intervino en todas ellas. Supuso una influencia determinante en el sustancial cambio que se estaba preparando: el paso de la Tauromaquia antigua a la moderna.......................Joselito se acercó a todas las dimensiones de la Tauromaquia; la crianza del toro, los métodos de selección, la forma de realizar los tentaderos de los distintos ganaderos, la embestida de las vacas en la tienta y cómo torearlas, examinar las distintas formas de acometer de los animales en cada ganadería.................y comenzó a fijarse en los que tenían una forma de embestir más adecuada para realizar el toreo nuevo que surgía en su mente.................También se preocupó por el espectáculo en sí de la corrida de toros, en su organización, en el coste de las entradas..................Fue el primer torero que se apasionó de una forma global, detallada y minuciosa por la Tauromaquia"

Robert Ryan, en su libro El toreo de capa, escribe:

"Al retirarse Guerrita en 1899 caería en desuso el galleo clásico, y tanto, que en 1914, al querer restaurarlo un muy joven Joselito el Gallo, para hacerse una idea clara de su correcta ejecución, tuvo que recurrir al viejo espada Paco Frascuelo, el Frascuelo Mayor, hermano del gran Salvador y reconocido maestro de esta suerte. Era fama, diría Rodolfo Gaona, "que Paco Frascuelo ha sido el que mejor supo gallear con el capote a la espalda, que le bastaba un pequeño movimiento de hombros para desviar el derrote y que ponía mucha majestad en esta suerte"

"Es muy antiguo el toreo a capa plegada,...............Este modo de llevar la capa pasó a ser un modo de citar a media capa, soltando la capa entera al recibir al toro y marcar la suerte. En el toreo por delante, mantener la capa plegada llegó a ser un alarde,................ofrecida en triángulo al toro mientras el torero corría de costado; un alarde de maestría en la capa de Joselito el Gallo y de finura en la de Pepe Ortiz"

"Joselito el Gallo gustaba de torear a la verónica con una rodilla en tierra, con un arte continuado en Antonio Ordóñez"


Robert Ryan, en su libro El Tercio de muerte, escribe:

"El ideal del pase circular, como tantos otros matices del toreo moderno, pertenece a la inspiración, al poder, al saber, al orgullo de Joselito el Gallo, que en el pase natural quiso ser el más largo en mando, más largo que su hermano (Rafael), más largo que Belmonte, lo cual lo logró el día de San José de 1917, en Barcelona, durante la faena que Díaz de Quijano describió como la mejor de su vida:

"Dio Joselito tres naturales en redondo.........., uno de ellos, sobre todo, fue tan largo, tan completo, que el toro describió casi un círculo entero en torno al torero erguido, inmóvil, majestuoso"

"Continuador que era de la escuela de su padre, el señor Fernando el Gallo, que arrodilló la suerte de capa, era natural que Rafael el Gallo, heredero en creatividad y esencia, haya hincado la suerte de muleta. Y si en la cuadrilla del señor Fernando se formó un Guerrita bajo el halo del artista, en la casa de Rafael creció un Joselito.................Rodilla en tierra fue donde Joselito más fortaleció el torero de su hermano mayor en gracia: Joselito que desarrolló los músculos de su poderío en pases genuflexos de adorno y de castigo; Joselito, en la madurez de su arte, en cuántas faenas cumbres permances más tiempo de rodillas que de pie"

"Sentado en el estribo fue primero el pase alto con la mano izquierda; después el ayudado; y despues con la derecha: el pase sentado durante, bien entrada la faena, llevando el diestro al toro hacia el terreno propicio junto a las tablas, preparando la suerte con pases previos por delante: un hacer antiguo, de maestro, que desapareción con Joselito el Gallo"


José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"Rafael Guerra con la muleta carga la suerte hacia un lado y aun en ocasiones ligeramente hacia atrás, para que pueda mantenerse la continuidad del toreo en redondo................Y cuando el toreo en redondo se ha perdido desde Pastor a Belmonte y desde Machaquito al Gallo, llega Joselito y lo redescubre, lo recrea, lo restablece y se lo pasa a Chicuelo y Armillita. Y a Manolete, que todos en esa fuente bebieron"
"En la segunda corrida a que me llevaron vi a Joselito. Palabras mayores. La cosa se ponía seria. Había ahí algo que yo no sabía lo que era, pero que era distinto. Algo vertical, necesario. Algo que muchos años después supe que se llama disciplina. Ahora lo recuerdo y sé que Joselito me lo hizo intuir antes de que yo lo descubriera conscientemente en las aulas...............Como me hizo intuir algo que nunca debemos olvidar: que en cualquier actividad se puede ser un gran hombre cuando se es un Joselito. Tanto da poeta como marinero............Un marinero descubríó América, aunque, claro está: era un marinero con la cabeza llena de teoremas, como Joselito"

"Un buen día un grupo de aficionados me invitó a la proyección de algunas viejas películas de toros. Entre ellas, la de la tarde en que Joselito se encerró en Madrid, de único matador, con los toros colmenareños de Martínez, el 3 de julio de 1914..............Cuál no sería mi asombro al ver de pronto que Gallito citaba con la muleta en la izquierda y, en vez de mandar al toro hacia afuera, lo hacía venir por su línea natural, sin expulsarlo; reunido hacia su pierna izquierda, que permanecía fija sobre su punto de apoyo inicial. Luego, José llevaba la muleta atrás, para marcar el viaje en redondo. Y, una vez consumado el pase, sin quitar la muleta de la cara y sin mover de su sitio aquella pierna izquierda -la pierna eje-, volvía al tirar del toro y repetía la suerte, logrando el toreo en redondo....................Lo que aquí hace Joselito no es, en rigor, para los cronistas del momento, es para los toreros, para el toreo; es aportación objetiva, con la que se da al toreo un cauce histórico...................Joselito tampoco había visto al Guerra, ni lógicamente lo habría leido, pero, sin conocerlo, lo continúa. Es posible que acaso lo conociera por cierta tradición oral; posible, pero no verosímil, puesto que debiera haberle llegado por su hermano Rafael, que ya hemos visto que respecto al Guerra, El Gallo no se había enterado de nada............De haberse enterado, habría hecho por su cuenta el intento, ya que torero era y muy bueno sin duda, pese a sus bagatelas"

"José, desde que abre los ojos al toreo, los tiene puestos en Bombita...............Bombita es el que manda, el que ha relegado a su hermano Rafael. Bombita es el torero a vencer................Y Joselito le pelea con sus mismas armas. Las de dominar. O sea, el toreo sobre piernas, diagonal y de compás abierto. Un toreo que José practicaba sobre el mismo molde de Bombita, pero con más facultades físicas y taurinas.............Para vencer a Bombita no empieza por contradecirlo, sino por parecérsele............Tal es su estilo de toreo en los primeros momentos................En eso está cuando lo sorprende Belmonte...............Un torero que, desde el punto de vista de aquellos días, era un torero raro, que se ponía demasiado cerca y al que los toros se quitaban de encima con frecuencia, como un pelele..............Pero los públicos, asombrados, llenaban las plazas para verlo. Por si -como advertía Guerrita- no les quedaba pronto ocasión de verlo más......................Apenas salido de su asombro, Joselito toma una actitud directa, de acción................Si antes, para pelear con Bombita, empezó por ir al terreno de Bombita, ahora, para pelear con Belmonte, va al terreno de Belmonte. Es decir, al terreno del toro................Pero una vez allí, su mentalidad luminosa de torero, empieza a sacar consecuencias sobre los nuevos supuestos................Y el que se inició por el toreo cambiado o contrario, a la manera del Bomba, empieza a descubrir un día que, sin expulsar al toro, dejándolo venir, o haciéndolo venir, por su propio terreno, se puede establecer técnicamente el toreo en redondo. Es decir, el toreo de línea natural..............Ahi está su grandeza. En que por su propia cuenta y no teóricamente, sino en comunicación directa con el toro................dejó las bases objetivas para el desarrollo de la faena moderna en redondo"


José Alameda, en su libro Los arquitectos del toreo moderno, Capítulo XI, escribe:
"El diestro que, llegando a dominar los dos modos de toreo (natural y cambiado), tenga la inteligencia torera para precisar el momento en que debe emplearlos, puede personificar al “torero integral”…………Creo que el torero que más se aproximó a este ideal, o el que más tendió intuitivamente hacia él, fue José Gómez, Gallito, aunque el punto en la evolución del toreo no era todavía en su tiempo propicio para un planteamiento del problema a plena conciencia y menos aún para su real solución. Pero parecen tener razón quienes consideran que Gallito (en relación con su época, que es como hay que enfocar a las “personalidades”) ha sido el toreo más completo de la historia………….Todos los demás son toreros fragmentarios. Pero Joselito, no se olvide, representó el papel de broche o cierre de una época. Es decir, no pertenece al toreo moderno, al que no entregó ni traspasó nada, salvo su ejemplo, este ejemplo de un afán por crear y personificar al torero integral”



Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


“José Gómez Ortega, Joselito. Su intuición torera, base de su personalidad, tenía perfecta madurez. Pisaba la plaza como terreno propio, sin vacilaciones, mandando en la gente y en el toro. Dominaba todas las suertes de la lidia cuando apenas era un adolescente, con sólo 17 años……………..José no era un torero de estilo perfecto. No acababa de tener seguridad en el toreo a la verónica, Era admirable en quites y sensacional con las banderillas. Con la muleta era prodigioso su dominio. Con el estoque mataba pronto, pero sin estilo…………..Fue el eje de una época alrededor del cual giraba la fiesta taurina. El arte de Joselito se depuró y perfeccionó con los años. Nadie sabe hasta dónde pudo haber llegado si no lo llega a truncar el toro Bailaor. José dominaba el cambio de rodillas inventado por su padre el señor Fernando, El Gallo. Sus lances de capa rivalizaban en perfección y temple con los mejores artistas del capote. Recortaba capote al brazo y su repertorio de quites era inagotable. Con la muleta fue dominador y llegó a alcanzar un arte prodigioso, lleno de quietud y temple, pero también de insólito belleza………….Joselito tenía una figura esbelta, una elegancia natural que le hacía parecido a Lagartijo. Torero completo y dominador de todas las suertes, era de natural orgulloso, de gran amor propio, como su maestro Guerrita. Pero también tuvo su toreo el misterio de su raza gitana, que si no afloró tanto como en su hermano Rafael, sí se percibía en lo intuitivo de sus galleos con el capote o en los adornos e improvisaciones con la muleta. José fue perfecto en todo salvo con el estoque, No fue nunca un buen matador de toros, pero lo cierto es que fue pronto y seguro, que mató muchos toros, tanto a volapié como a toro arrancado o en la suerte de recibir”


Don Modesto, tras su presentación en Madrid el 13 de junio de 1912: Éste, éste, señores, yo no soy sospechoso, ¡señores, qué Gallito!, juro aquí que creo que nos hallamos en presencia de un fenómeno torero”……….Don Pío, Alejandro Pérez Lugín, titulaba la revista: Ha resucitado Lagartijo”


“Pero no todo son alabanzas. F. Bleu es implacable con José: Lo tiene todo aprendido. Es el mago Merlín con coleta. Dispone de unas facultades, de una ligereza, de un flexibilidad infinita, sólo comparables a las de Guerrita. En conocimientos le iguala. En precocidad le aventaja, en marrullerías también”


Don Ventura resume así la temporada de 1918: Con 23 años de edad y seis de alternativa, parece haber llegado a la estación del logro y la madurez. No es posible en manera alguna estar más cerca de los toros que lo está él; no es posible dominar más a los cornúpetas, sean grandes o chicos, duros o blandos; no es posible arrimarse más ni hacerles más cosas a los toros……..”


“Cossío acaba su biografía con estas palabras: Puede así decirse que si ejemplar fue su vida torera, mayor ejemplaridad logró su muerte, que completa el ciclo de su actividad taurina sin un fallo, con perfección de mito".









Filiberto Mira, en su libro "Vida y tragedia de Manolete", escribe sobre dos anécdotas que José Flores Camará le contó acerca de Joselito:


"Rafael el Gallo y José Flores Camará alternaban con Joselito en una corida muy dura y difícil de Saltillo. El quinto, que le tocó a José fue un toro de verdad imposible.  Al sexto muletazo pudo con aquel marrajo y le agarró los pitones. En aquel momento me comentó Rafael:

-¿Te has dao cuenta, Pepe, que cuando a los demás nos ahoga un toro porque nos pone a hervir el agua por encima de la boca y nos tapa hasta las narices, mi hermano José no tiene mojado ni el calcañar?

Otro día –sigue refiriendo José Flores- toreabamos tambien Rafael, Joselito y yo una corrida brava y noble de Murube. A Gallito le tocó esta tarde un toro con mucha clase. Lo toreó muy bien, pero su mismo hermano le decía:
José, a éste se le puede torear una mijitita más despacio!

Ese era el único defecto de Gallito, que ha sido el que menos ha tenido desde que existe el toreo en la vida del mundo"


José Bergamín, en su libro El arte de birlibirloque, escribe:

"Joselito, que verificó admirablemente el arte birlibirloquesco de torear de Pepe-Illo, fué seguramente, la inteligencia viva, natural, más extraordinariamente sensibilizada; por eso el toreo en sus manos parecía magia, prodigio, maravilla: inteligible juego de prestidigitación"

"Joselito, extraordinariamente dotado, extremó las virtudes afirmativas de su arte hasta el virtuosismo. ¿Tan malo es pasarse como no llegar? Nunca tan  malo. En Joselito el arte de birlibirloque se extremaba tanto que llegaba a parecer, a veces, casi exclusivamente, prestidigitación. ¡Oh maravilla! Visteis al escamoteador, escamoteado, al fin, por la muerte. (El toro, en este caso, era, también, Dios)"

"Joselito era el estilo puro, transparente, absoluto de torear: el estilo real, despersonalizado; porque el estilo es cosa y no persona. El torero que personaliza el estilo lo falsifica parodiándolo, lo imita porque no lo tiene, lo caracteriza o caricaturiza: lo niega. Cuando el torero dice; el estilo soy yo, es que no es más que él, sin estilo. No hay más estilo de torear que el toreo mismo, sin personalizar: el arte de birlibirloque"


Extraigo algunos comentarios que Joselito le hace al periodista José María Carretero, más conocido con el pseudónimo de El Caballero Audaz, en su obra El Libro de los toreros:

"Yo nunca llego tarde a nada que se relacione con los toros. Cuando en Sevilla tengo que madrugar para ir a algún tentadero, nunca se ha dado el caso de que me tenga que llamar nadie. A mi madre le extraña esto. ¡Y es que tengo una afición a todas estas cosas!".........................."Yo creo que los toros no me dejan a mí sitio para que me guste nada del mundo"......................"La mujeres me gustan más que nada: eso, por sabido se calla; como que si yo no torease más que para hombres, ya me había cortado la coleta...............Algunas veces, en esas tardes fatales que tiene uno, cuando casi con las lágrimas saltadas se dejan los trastos de matar y se refugia uno en la barrera...............al volver la cara al tendido, en medio de la hostilidad de los que gritan, se tropiezan nuestros ojos con los ojos bonitos de una gachí que, con la caricia de su mirada compasiva, quiere consolarnos...............y entonces me he ido al toro como un jabato, con el capote, y animado por el calor de los ojos de la desconocida  he levantado al público haciendo todo lo que sabía y algo más"..........................."Si mil veces naciera, mil veces sería torero. Yo no veo nada más bonito, más artístico, ni más emocionante que el toreo"............."A fuerza de andar con toros todos los días, terminas por creer que no hacen nada"........................"He tenido tres cornalones serios.............Para eso dicen que yo soy un torero que no ha sido castigado por los toros. ¡No sé qué más quieren!"......................"Yo no me cambiaría por nadie. Ni emperadores, ni reyes, ni generales han saboreado el triunfo de una buena tarde en el redondel de la plaza de toros de Madrid. Eso es el delirio; a mí me parece que no hay nada comparable"........................"La tarde de la que tengo mejor recuerdo es la del día que me dieron la primera oreja en la plaza de Madrid"...................."Recuerdo como mis peores tardes una en Valencia y otra en Madrid..........¡Caballeros, qué suplicio! ¡A cualquiera le regalo yo el paquete que me tocó a mí en Valencia!. Pero el peor rato que he pasado en mi vida fue la tarde que, estando toreando con Rafael, me lo cogió un toro en Algeciras.............Cuando le vi caer al suelo manando sangre, no sabía si llorar, si gritar, si arrojarme sobre el toro.........En fin: perdí hasta el habla durante un rato".................."Rafael, para mí no es mi hermano, ha sido siempre un padre. ¡Cómo me quede huérfano tan pequeño........., pues......., lo que pasa, él ha sido en mi casa el padre de todos!"......................"Se ha cundido por ahí que yo soy orgulloso y serio..........Ya ve usted, orgulloso..........., ¿de qué?...........Serio, tal vez sea un poco; pero es que yo no sé reírme sin gana y sólo por agradar al público"...................."Empecé a torear a los catorce años.................Nadie me había enseñado................El toreo no se aprende..............Yo no había visto jamás un toro de lidia, y la primera vez que me puse delante de él hice las mismas suertes que hago hoy..........Es una cosa especial que uno no sabe explicarse, y que parece que ya estuvo uno en otro mundo, donde le enseñaron a torear"......................"El público ante el que más me gusta torear es el de Madrid...............El público de aquí es el más justo y el que sabe más de toros"...................."La tarde que más he cobrado fue en Madrid. Veinte mil pesetas, la tarde de los siete toros"..................."Soy religioso. Sin ser beato, creo en Dios y, sobre todo, tengo una fe ciega en la Virgen de la Esperanza".................."A mí me parece que ahora se torea más cerca y mejor que se ha toreado nunca............Esto no lo diga usted"......................"Me gusta más torear de muleta que de capa".................."Para mí, el momento más emocionante de la corrida son los segundos que median desde que el clarín da la salida de mi toro hasta que el bicho pisa la arena..............Si el toro es bravo, nos volvemos locos de alegría; si es manso, se nos ahoga con un pelo"..................."He sentido miedo muchas veces............Pero hay que tragárselo y disimularlo, porque como se aperciba el bicho o el público, está uno perdido".......................

En las Memorias de Clarito, de César Jalón, encontramos esta declaración de Joselito:

 "Mato con alivio, con tranquillo. ¿Y qué? Lagartijo, que había matado muy bien, buscó su melecina. Y yo, que también he matado a ley muchos toros, a volapié y hasta recibiendo, he dado con una melecina mía". Ciertamente, Joselito, torero clásico, torero de la buena escuela, obedeció en principio la antigua conseja: "al que no hace la suerte de matar se lo lleva el diablo". Y mató bien incluso en la suerte de recibir. Como Lagartijo y Guerrita, Como Gaona y aun Rafael el Gallo. De higos a brevas como ellos. Algunos percances -cuales los de Bilbao y Barcelona- le imbuyeron la idea del tranquillo. De su melecina. Lagartijo, el paso atrás para su media lagartijera. Y él, la mano alta y el brazo arqueado para echar la carta al buzón............"

En el mismo libro, Clarito se refiere a un comentario de Mazzantini comparando el toreo de Joselito con el de Guerrita:

"¿Juzga a Joselito mejor torero que Guerrita? Alguién más atrevido que yo cuenta haberle arrancado a don Luis (se refiere a Luis Mazzantini) la siguiente opinión: "Como banderillero, el Guerra lo dejaba muy atrás. En una época de eminentes  rehileteros y de gran boga esa suerte -hasta yo cuarteaba fácilmente por los dos lados-, Rafael dejaba atrás a todos en ese tercio. Era el  más portentoso que yo he visto. También aventajaba a Joselito con el estoque. Por lo demás, a mi entender, Joselito toreaba infinitamente mejor que toreaba el Guerra. En otros aspectos, se parecen como dos gotas de agua: en su dominio, en su conocimiento del ganado y en su inconmensurable amor propio, que hacía del uno un grosero y hace del otro un soberbio, pero que dentro del arte resulta más virtud que pecado"


César Jalón, en sus Memorias de Clarito, se centra en el binomio Guerrita-Joselito:

"En puridad, casi todo cuanto se diga de uno conviene al otro..........Joselito torea con mejor modo..........Pero su trayectoria y características, aparte la suerte de matar que Joselito falsea después de haber recibido algunos toros -y para eso también la falsea el Guerra, aunque con más disimulo-, el conjunto de su copiosa y diestra labor los hace semejantes. Guerrita es en la edad que el toreo "anda sobre las piernas" lo que Gallito viene a ser en la edad que el toreo, por la genialidad belmontina, comienza a "andar en los brazos"...................Ambos son fuertes, robustos, espléndidamente dotados por la Naturaleza........Los dos conocen a maravilla las reses, los terrenos, las suertes todas. Y los dos alardean del mismo mérito: la incomparable mezcla de su sabiduría, poder y dominio...........Guerrita y Joselito -si no genios, amos-, reinan en la plaza y en el campo: en la fiesta"


Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su obra Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:


“José Gómez Ortega, Joselito. Torero de casta torera………Figura señera del arte taurino. Tratado viviente de Tauromaquia. Ni Montes, ni “Lagartijo”, ni “Guerrita”, el trípode-sostén de la maestría en el arte del toreo, fueron maestros tan profundos y tan extensos como “Joselito”, pese a su corta vida……………De haber tenido inspiración creadora, su nombre sería, sin comparación, el más grande de la Historia; sólo le faltó eso, precisamente lo que su competidor tantas tardes (Belmonte) trajo consigo: la concepción y ejecución de un nuevo modo de torear. Pese a ello, “Joselito” fue el torero más completo que ha pisado los ruedos, pues hasta como matador –que lo era imperfecto en la forma- llegó muchas veces a la perfección, incluso resucitando la vieja y olvidada suerte de recibir. Como banderillero era un prodigio; como conocedor de los toros, asombroso. José fue el “Gran Maestro”, que atesoró en su cuerpo, mimbreño, gentil y torerísimo, cuanto podía saberse de la lidia con arte de reses bravas………y algo más también, por la gracia de Dios………….Si a José pudo matarle un toro, no pudo vencerle ninguno”







El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, recoge este comentario de Gregorio Corrochano:



“José Gómez “Gallito”, que es a quien dicen haber visto dominar más toros, era de un dureza con los toros duros y poderosos, que a los pocos minutos el toro se le entregaba. Y cuando había que cuidar un toro para que no perdiera facultades, ni dejaba dar un capotazo a un peón, ni dejaba que un picador apretase en el puyazo, para lo cual precipitaba el quite y se llevaba el toro. ¿Cómo se lo llevaba? Se lo llevaba sin dejarle llegar al capote para que no cornease, y en vez de sacarle el capote por debajo, con lo que se caen los toros blandos de patas, se lo sacaba suavemente por arriba, Y el toro no perdía la poca fuerza que tenía, y así la conservaba durante la faena. A cada toro, lo suyo. Esto es lidiar. Así lidiaba “Gallito”………………..Joselito no esperaba en la suerte de varas, a que el toro saliese del caballo, para aprovechar la huida dejándolo pasar, poniéndose un poco al margen del camino, Joselito hacía el quite. Hacer el quite es quitarle de donde está. ¿De adónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo…………….”Gallito”, como lidiaba los toros, cuando se iba al estribo después del primer tercio, sabía perfectamente el enemigo que tenía por delante, ya sabía lo que tenía que hacer, no podía haber sorpresas. Sabía incluso si iba a agradar o iba a desagradar al público, porque muchas veces no se puede hacer lo que el público quiere ver, y esto siempre desagrada, porque al público se le ha acostumbrado a mirar al torero, y a no mirar al toro. No se conformaba con lo que había observado durante la lidia que le dio en la suerte de varas, seguía muy atento a lo que hacía el toro en banderillas, el tercio que más cambia el toro y más se resabia, sin no se lleva rápidamente, con los capotazos precisos y sin salidas en falso. Después de esto, ¿cómo iba a tener Joselito sorpresas? Tenía éxito o no, pero no tenía sorpresas, porque no dejaba nada a la casualidad”
 



Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"El torero paradigmático de la vieja lidia fue, sin ninguna duda, José Gómez (Gallito), más conocido como Joselito. Él fue la suma enciclopédica de todo el toreo habido hasta entonces. Reunió en su persona todas las cualidades de sus antecesores. Se podría afirmar que Joselito ha sido el torero por excelencia. Fue el maestro consumado de la vieja lidia, y contribuyó decisivamente a dar el paso hacia lo moderno. Y tal maestría la mostró a una edad inverosímil: con diecidiete añitos se había encargado de jubilar al Machaquito y Bombita.................Lo tenía todo: inteligencia de privilegio, valor sin medida, clase exquisita y, además, ilimitada ambición. Un portento. Era, desde luego, el heredero legítimo de Lagartijo, el más grande, sin duda, del siglo XIX.............Don Pio cuando lo vio por primera vez exclamó: "¡Ha resucitado Lagartijo!"...........................José reunía en su repertorio lo más florido del torero de capa de aquel tiempo..............Cuando tocan a banderillas, José nos da una nueva lección.............Joselito no sólo era un diestro de poderío, como tantas veces se ha dicho, sino que también era un torero alegre y refinado................Joselito no era un virtuoso de la suerte (suprema); era un matador efectivo, pero nada más.................Joselito es el padre del toreo en redondo, auténtico tejido conjuntivo de la lidia moderna...............En su afán de aprehenderlo todo, se fijó también en las maneras belmontistas. La estética genial del trianero impactó a Joselito, que poco a poco fue incorporándola a su repertorio..............No sólo fue el mejor torero de estilo antiguo, sino que fue el ideólogo del toro actual y el torero puente entre la vieja tradición y la nueva estética"





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