miércoles, 3 de octubre de 2012

ENRIQUE PONCE. Retratos y Capa




 










































Enrique Ponce Martínez nació en Chiva (Valencia) el 8 de diciembre de 1971. Es sobrino nieto del valentísimo espada Rafael Ponce Navarro (Rafaelillo), nacido en Los Corrales de Utiel (Valencia), en 1912, y doctorado por Rafael "El Gallo" el 6 de octubre de 1935.

Ingresa a los 10 años en la Escuela Taurina de Valencia.

Se viste por primera vez de luces en Baeza (Jaén) el 10 de agosto de 1986. Debuta con picadores en la plaza de Castellón el 9 de marzo de 1988. Hace su presentación en Madrid el 1 de octubre de 1988, causando tan buena impresión que repite a los pocos días.

En 1989 va en cabeza del escalafón con 63 novilladas.

Tras 101 novilladas y 111 orejas cortadas, toma la alternativa en Valencia, de manos de José Miguel Arroyo, Joselito y con Litri de testigo, el 16 de marzo de 1990. El toro de la alternativa se llamaba Talentoso, de la ganadería de los señores Puerta Hermanos.

Confirma la alternativa en Madrid, el 30 de septiembre de 1990, con Rafael de Paula de padrino y Luis Francisco Esplá de testigo, con el toro Farruco, de la ganadería de la señora viuda de don Diego Garrido. Confirma su alternativa en México el 13 de diciembre de 1992, de manos del diestro mexicano Guillermo Capetillo, quien en presencia de David Silveti, le cede la muerte del toro Nevado, de la ganadería de La Venta del Refugio.

"Tras el doctorado -nos comenta Fernando Claramunt en su Historia del Arte del Toreo- pasa dos temporadas de incertidumbre. Sus faenas de muleta tienen temple y cualidades de lidiador y artista, todo en una sola pieza, pero falla mucho con la espada. ¿Se podrá sentar Enrique Ponce en el trono del toreo sin haber logrado ser un buen estoqueador? Todavía era rey de los toreros Juan Antonio Ruiz "Espartaco". Lo será Enrique, desde la primavera de 1992. Ha de competir y vencer uno por uno a los ases del momento. Primero, sus compañeros de novilladas, "Finito de Córdoba", Julito Aparicio, Manuel Caballero y "Jesulín de Ubrique". De matador, hubo de vérselas con "Espartaco", César Rincón, el de las cuatro salidas a hombros en la Monumental madrileña; José Ortega Cano, que acapara el máximo interés junto a César Rincón..............Sucesivamente llegaron Francisco Rivera Ordóñez, Vicente Barrera, Morante de la Puebla, José Tomás y "El Juli". Los dos últimos pueden hacer tambalear el trono del toreo donde, desde hace años, se halla cómodamente sentado Enrique Ponce. En la feria de San Isidro del año 2002, sin embargo, parece todavía mejor asentado el monarca taurino. Triunfador de la feria madrileña según el jurado de los premios Mayte y de otras prestigiosas entidades, los aspirantes al trono parece que habrán de esperar. Hay en la plaza Monumental de Madrid y en la de Barcelona un ambiente tomasista y en la mayoría de las plazas españolas y americanas se palpa la julimanía"

 En la temporada 2006 triunfa en Sevilla el viernes de pre-feria en la que consideran algunos cronistas taurinos, la mejor faena de la Feria de Abril. También ha logrado una auténtica proeza: cortar un rabo en la exigente plaza francesa de Nimes. Triunfa en Bilbao en agosto del 2008 al cortarle las 2 orejas a un toro consiguiendo salir a hombros de dicha plaza 14 años después de su ultima salida a hombros, es la cuarta vez que lo consigue.

Ha salido 3 veces por la puerta grande de Las Ventas en 1992, 1996 y 2002.

Cossío escribe:

"Decantándose progresivamente en su toreo de arte, temple y clasicismo, esta joven figura se sitúa a la cabeza del escalafón en 1993, toreando 110 corridas....................Este diestro se sitúa como figura indiscutible del toreo. Tiene, además, un récord histórico muy difícil de igualar: torear 100 o más corridas durante ocho años consecutivos...............Por recordar alguna de sus más grandes actuaciones, hay que citar la épica faena, de torero valiente y poderoso, a Lironcito, un agresivo astado de Valdefresno, el 27 de mayo de 1996 en Las Ventas...............o sus enfrentamientos con los toros de Victorino Martín................Logró abrir la Puerta del Príncipe de Sevilla el 26 de septiembre de 1999, tras cortar tres orejas en un encierro de Victoriano del Río.............Estas corridas son un apretado resumen de la trayectoria de un torero de época, uno de los diestros fundamentales en la última década del siglo XX de cara al XXI"



Fernando Claramunt, en su Historia del Arte del Toreo, escribe:

"Pueden algunos públicos tornarse antiponcistas, irritados por su difícil facilidad -en Madrid ha cortado una tarde tres orejas a toros grandes y astifinos de Guardiola sin despeinarse. Desde los inicios del siglo XXI han aumentando los que protestan de tanta seguridad, aplomo, maestría, poderío, serenidad. Como "Guerrita", "Joselito el Gallo", Lalanda, "Dominguín" y "Espartaco", Ponce se sitúa en la línea de los toreros de dominio. Son diestros, de inteligencia, pundonor y regularidad, de los que se ha dado en llamar apolíneos, es decir, equilibrados, en oposición a los dionisíacos, que arrebatan a través de la pasión, del drama, de una estética de lo grandioso que es a la vez frágil, como "Espartero", Belmonte o "Manolete". Más lógico que mágico, más realista que romántico, Enrique Ponce comparte con los de su cuerda virtudes y limitaciones. Hoy por hoy, reina en el toreo. En la década de los noventa no parece que nadie vaya a usurparle el trono mientras él no sienta deseos de abdicar............En el sanisidro del 2002 ha sido triunfador junto a Antonio Ferrera, el más bravo entre los bravos...............suyo es el mérito de lo mejor que se ha hecho. Lidiar, convertir un toro malo en uno bueno y después crear arte, dar hondura a la faena de muleta y adornarse con buen gusto; eso no está al alcance de todo el mundo. Sobre todo si se hace uno y otro día, sin interrupción desde 1992 y sin despeinarse, con la pechera de la camisa intacta y el chaleco en su sitio. Tal vez las masas, no entendiendo ni la mitad de la mitad de ese arte y de esa ciencia, hablen de frialdad, pero pueden intuir que, siendo grande su maestría, no considera terminado su camino de perfección. En este admirable sentido, el Enrique Ponce del año 2002 ha sido, hasta sus percances graves mediada la temporada, como aquel novillero de 1989, un torero del todo nuevo"


Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:

Enrique Ponce. Es un torero precoz de una gran inteligencia y un enorme sentido lidiador, que adereza con un toreo de gran plasticidad y belleza”

Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"Todos los que me conocen saben que Enrique Ponce ha sido mi toreo............Desde Camino no surgió un torero tan listo y con tan buenas cualidades como Enrique Ponce...................Absolutamente nadie a lo largo de la historia ha sido capaz de torear tanto y con tanta regularidad. Apabullante...........Ponce en estos años no ha tenido rival. Su extraordinaria sabiduría, su valor frío y seco, y su clase privilegiada, le hacian un rival muy peligroso, temible. Nadie fue capaz de desafiarle..............Analicemos ahora la tauromaquia de Enrique Ponce...............Maneja el capote con criterios excesivamente utilitaristas. Busca en exceso la efectividad lidiadora más que la belleza del lance..............Como en quites tampoco brilla, resulta que con el capote no convence a nadie............Tampoco banderillera..............Habrá que hablar sobre la espada de hojalata que ha tenido Ponce..............Y el caso es que se va derecho tras la espada............Es una cuestión técnica..................Se empeña en atacar haciendo apenas uso de la mano izquierda. Así los toros le esperan con la cara alta y los pincha. Es inconcebible que un privilegiado de la técnica como es Ponce no domine tan imprescindible requisito técnico..................Es un virtuoso de la faena de muleta. Uno de los mejores muleteros de la historia, a la altura de un Viti o un Camino. Al servicio de sus espléndidas faenas pone una inteligencia de superdotado, fuera de lo común, con un perfecto conocimiento de los toros. Su valor es inmenso. Nunca lo manifiesta con aspavientos, pero sale a relucir con los toros más difíciles.................Su mano derecha es la más hábil de la historia de la Fiesta. Sólo hay una mano derecha comparable a la de Ponce: la de Domingo Ortega. Éste es el binomio de la derecha, como de la izquierda fueron Manolete y El Cordobés..............Sus finales de faena, la traca final, es antológica. Sus ayudados por bajo, bien sean de pie o con la rodilla flexionada, son buenísimos. Hacía tiempo que nadie dominaba así el toreo a dos manos...............Además el temple de Ponce es proverbial..............Tiene una capacidad innata y milagrosa para coger el aire a los toros............Además de temple, la ligazón es perfecta"

Joaquín Vidal, en la crónica publicada en El País el 28 de mayo de 1996, escribe sobre la tarde en la que Ponce se enfrentó a Lironcito:

"Valiente Enrique Ponce; valiente y torero estuvo en el sexto toro, al que cuajó una faena emotiva e inspirada. No se esperaba tanto. El toro desarrollaba sentido por el pitón derecho y Ponce estaba empeñado en torearlo ahí, pese a los avisos que recibió en forma de tornillazos y achuchones. Cuánto de bueno le vería, se ignora. Hasta que le desengañó una aparatosa voltereta.Y se echó la muleta a la izquierda..................Se echó Ponce la muleta a la izquierda y vino el alarde de valentía para aguantar las primeras embestidas inciertas, de técnica bien aprendida para llevarla hasta donde era menester, de poderío para acabar embarcando con hondura y templanza. Una teoría de ayudados coronó aquellas tandas emocionantes y no hacía falta más: el toreo estaba hecho, el toro dominado, el público enardecido, el triunfo ganado a ley.....................Mas a Enrique Ponce debió saberle a poco y continuó la faena: nuevos derechazos al albur de que el toro mantuviera el resabio de ese lado, otra vez los naturales algunos de los cuales le salieron excelentes -si bien los iba desgranando sin ninguna ligazón-, el molinete, los pases de pecho, los ayudados.......................Enrique Ponce, recrecido y valiente, toreó al natural. A los aficionados no pudo sorprenderles pues saben que lo bordaba en su época brillante de novillero y en sus esperanzadores primeros años de matador. El reencuentro del torero con el arte ha sido feliz. Y sólo por eso va a tener trascendencia esta procelosa feria de San Isidro 1996"

José Antonio del Moral, en crónica del 18 de junio de 2012, refiriéndose a la actuación de Enrique Ponce en el 50 aniversario de la Plaza de Vista Alegre de Bilbao, escribe:

"Durante los cincuenta años que llevan celebrándose corridas en esta plaza, el torero que actuó más veces es Enrique Ponce. La de ayer hizo la número 53 y la celebró cortando dos orejas y saliendo a hombros. El gran torero valenciano bien puede presumir de seguir siendo el preferido por los bilbaínos al haber llenado con sus mucho éxitos la historia más brillante del coso de la capital vizcaína.

Seis toros de Garcigrande-Domingo Hernández...............El más imponente cuarto tampoco nos hizo ilusión porque se frenó en los intentos capoteros del valenciano y siguió haciéndolo en banderillera. Pero Ponce lo brindó y, en ese instante, solo él supo por qué. Lo explicó al tirar con lentísimo temple de unas embestidas demasiado remisas que alargó tanto por redondos como por naturales, espaciando elegantemente las rondas hasta consumar las mejores, relajado y armonioso, para terminar con ayudados por bajo de su exclusiva cosecha y culminar la obra con una estocada hasta las cintas de rápidos efectos. Una gran faena que, con ese mismo toro, solo Enrique Ponce es capaz de llevar a cabo con tanta naturalidad y tanto arte. Se pidieron y se concedieron dos orejas paseadas con clamor, y al final de la corrida fue sacado a hombros por la Puerta Grande. Lo conseguía por sexta vez en esta plaza"

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