martes, 23 de octubre de 2012

Carlos Escolar, FRASCUELO. Retratos y cogidas
















































 Cossío escribe:

"Carlos Escolar Martín, Frascuelo nació en Madrid el 21 de septiembre de 1948. De aprendiz de escayolista-decorador pasó al duro aprendizaje taurino de las capeas en 1963. Vistió su prime traje de luces el 21 de septiembre de 1965 en Torquemada (Cáceres). Tardó en darse a conocer, pues su nombre no comienza a sonar en el mundo del toro hasta la temporada de 1971, en que triunfa en una treintena de festejos económicos, por lo que es diplomado por la Unión de Peñas Taurinas de Vizcaya. En 1972 interviene en veinticuatro novilladas picadas, con reiterados triunfos en el coso madrileño de Vista Alegre. El 1 de abril de 1973 se presenta en La Monumental de Barcelona como novillero y abrió su puerta grande al cortar tres orejas. Su presentación en el de Las Ventas, de Madrid, tuvo lugar la tarde del 17 de junio de 1973, alternando con Luis Algara, el Estudiante y Curro Vega en la lidia de cuatro reses de Juan Sánchez y dos de El Pizarral, sin que su labor mereciera calificación destacada.

Tomó la alternativa en Barcelona, donde siempre tuvo muy buen cartel, el 14 de abril de 1974, en festejo en que también fue investido doctor el diestro Francisco Alcalde. Fue padrino de la ceremonia Curro Romero y se corrió un encierro de Juan María Pérez-Tabernero. No obtuvo ningún trofeo en el toro de la cesión, pero sí en su segundo oponente, del que le concedieron una oreja...............Siempre muy bien visto en Madrid, plaza en la que su concepto del toreo ha tenido una acogida fabulosa, sus temporadas prácticamente se han limitado a actuar en ese ruedo. En 1999 toreó sólo dos corridas de toros, aunque en una de ellas, el 22 de agosto, logró nada más y nada menos que salir en hombros de Las Ventas."

La confirmación de alternativa en Madrid tuvo lugar el 6 de junio de 1975, con toros de Celestino Cuadri, con Antonio Rojas de padrino y Curro Fuentes de testigo.

En 1977 sufrió uno de los episodios más dramáticos de su carrera, pues un grave percance sufrido en plena Semana Grande de Bilbao, al sufrir un tremendo cornálón por un toro de Villagodio, le mantuvo apartado de los ruedos casi un año entero. A su vuelta a los ruedos, a parte de dejar ambiente en España, decidió probar suerte al otro lado del charco. Perú le acogió casi como uno de sus toreros, pues allí Frascuelo sentó cátedra y marcó un antes y un después en la afición peruana de mediados de los ochenta.

. Es un matador con un concepto diferente del toreo. Se trata de un personaje singular, un hombre educado cuyo porte jamás deja a nadie indiferente. Ver a Frascuelo es ver, de verdad, a un torero. Viste como un torero, habla como un torero, piensa como un torero.


En la página de internet titulada Mis toreros olvidados aparece el siguiente comentario sobre su triunfal actuación del 22 de agosto de 1999 en Madrid:

"Sin embargo su obsesión siempre fue triunfar en su plaza, en su casa, la que tanto la ha respetado, y la que tan poco le ha otorgado, Madrid. Pero como será este torero, que sin ser un torero de triunfos diarios, Madrid siempre le ha querido, y siempre le ha tenido en cuenta, pues cuando ha estado anunciado en los carteles venteños, en todas las ocasiones se ha podido escuchar el típico comentario -pues voy a venir a ver a Frascuelo, es un torero que siempre hay que verle-. Porque a pesar de no cosechar triunfos rotundos, Frascuelo ha sido un torero de pellizco artístico. Una media, un trincherazo, un saludo a la verónica, un simple muletazo o un desplante, ya vale por una tarde entera, aunque no haya orejas.
¡Y que verdad!. Yo nunca había visto a Frascuelo en su momento álgido, de pequeño recordada a este torero como un torero de detalles, de mucha pureza, pero de detalles al fin y al cabo. Hasta aquel 22 de agosto del año 1999 en Madrid. Aquel día me emocioné de verdad, pues Frascuelo bordó el toreo. Y yo, con 16 años recién cumplidos, sentí aquel triunfo de una forma especial. Era de las primeras veces que un torero me calaba de una forma que, ocho años después, solo he llegado a sentir en  cuatro o cinco ocasiones más, y no más.
Aquel día Frascuelo estuvo, como se dice, cumbre. Cortó una oreja de cada uno de sus toros, y por fin, abrió su ansiada Puerta Grande. Pero aquella puerta grande la abrimos entre todos, pues el torero nos regaló su torería ante dos toros del Cura de Valverde, y nosotros le correspondimos con el cariño y admiración que un diestro de esa talla se merecía. Pero aquel día no hubo regalos propiamente dichos, me explico, aquel día se premió el mérito, la trayectoria y sobre todo la gran tarde de toros que nos brindó. Recuerdo que aquel día me inspiró para escribir mi primera crónica taurina, y de ella recuerdo su titular “Hasta el cura desde el cielo, se deleitó con la torería de Carlos Escolar “Frascuelo”, un poco largo, pero una verdad como un templo......................Frascuelo recibió su recompensa aquel agosto de 1999. Pues el toreo caro, ese concepto de época, de pureza y torería, lo que llama el toreo eterno, se mantiene en el recuerdo de por vida.
En definitiva, el toreo de Carlos Escolar “Frascuelo”, es capaz de marcarte como aficionado y sobre su concepto “afecta” en la sensibilidad a la hora de ver toros (siempre con la connotación positiva del término “afectar”). Puede que la tarde del pasado 19 de agosto pudiese ser la última de Frascuelo en Madrid, su mirada reflejaba un posible sentimiento de despedida, y a pesar de no poder triunfar, Madrid siempre le agradecerá todas esas tardes donde más que ninguno demostró ser torero de los pies a la cabeza, pues Frascuelo siempre fue, es y será torero de Madrid, pero por encima de todo, un gran torero que marcó una pauta.
Desapareció repentinamente pero nunca dejó de torear, pues el amor que siente hacia esta profesión es tal, que aunque no haga ningún paseíllo, Carlos Escolar, Frascuelo ha demostrado su gran pasión por este mundo, el de los toros, y eso, como su toreo, siempre será eterno"

En otra página de internet encontramos la crónica de la cogida que Frascuelo sufrió en Las Ventas:
"El 25 de agosto de 2008 en la plaza de Las Ventas, Frascuelo, con sesenta años, sufrió una grave cogida en su primer toro, perteneciente a la ganadería de San Martín, tras ser volteado de forma aparatosa al intentar un pase natural. Todo ocurrió tras un comienzo espectacular con la muleta, doblándose por bajo con enorme torería y un trincherazo de cartel. Citó a continuación desde el centro del anillo con la mano derecha, y la tanda resultó destemplada por el cabeceo del animal. Tomó la zurda y fue cuando el toro lo empaló por detrás, lo volteó, cayó a la arena de mala manera y allí lo corneó. Frascuelo se levantó con la taleguilla ensangrentada, prueba evidente de que el pitón astifino de su oponente lo había calado.
Fue un mazazo para la plaza, como cualquier cogida, pero más en este caso por el especial cariño que aquí se le profesa a este torero. De hecho, cuando se rompió el paseíllo fue obligado a salir al tercio para recibir una cerrada ovación. Momentos después, Frascuelo brindó el toro al respetable. Y llegó la cogida, quién sabe si por exceso de confianza del diestro, que disfrutaba de un instante dulce en su única comparecencia isidril"



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