lunes, 30 de abril de 2012

ANTONIO BIENVENIDA. Capa y Muleta






De un Antonio a otro Antonio tiendo un arco.
Fábula de Antonio Fuentes.
Égloga de Antonio Bienvenida.
Arco de puente al río de mi vida.
Y cómo fluye el agua año tras año
llevándose en su espuma imperceptible
la repetida suerte, la increíble
revolera de engaño y desengaño.
.....................................
Égloga sueño este poema, Antonio,
mi puro testamento o testimonio
de la suerte o la muerte.
Égloga o elegía,
pues la alegría unida a la tristeza
en tu toreo son naturaleza,
don de lágrimas hondo, y merecía
tu cruzar por la plaza paso a paso
el verso natural de Garcilaso.
.................................
Qué inmensa gratitud os adeudamos
a vosotros, sí, mágicos espadas,
que renováis con vuestros frescos ramos
nuestras sienes nevadas.
.......................................

Y al comprobar que el tiempo se repite
y que eterno es lo eterno
vuelvo a gozarte a ti -yo imberbe y tierno-
a ti, Rafael el Gallo, en aquel quite,
centelleante el fabuloso terno,
y en aquellos tus cambios por la espalda,
vaivén soberbio de pavorreales
estelando los pases naturales.
.........................................
Y cuando hoy te aplaudo y hoy te auguro,
te veo igual, entonces ya maestro
y hoy niño alegre y diestro,
tan rico de futuro
en tu hora meridiana,
tan maestro en tu agraz verde manzana.
................................
Y tantas más estampas
de indeleble hermosura:
verónicas marinas en bordadas
siempre ganando altura,
la puesta en suerte, clásico pretexto
a un trenzado de largas alternadas,
y aquel llevarte al sexto,
tú hacia atrás resbalando
y en tu babero, tántalo penando.
Y el molinete vertical y puro,
ángel de la sorpresa en los linderos.

Antonio, mi cantar aquí se acaba.
La luna asoma y todos mis corderos
se hartaron de pacer mientras cantaba.

Gerardo Diego. Égloga de Antonio Bienvenida. Del libro La suerte o la muerte.



Cambio a muleta plegada.
Vieja estampa, el ayer puro.
¿Quieres la toga o la espada
o este corazón maduro?
Se arranca incierto el saltillo
hacia el siniestro platillo.
Pero la balanza gira,
el viaje en seco quebranta
y un pliegue libra y levanta
los dos cuernos de la lira.

Gerardo Diego. Cambio a muleta plegada. A Antonio Bienvenida. Del libro La suerte o la muerte.


De un Antonio a otro Antonio tiendo un arco.
Fábula de Antonio Fuentes.
Égloga de Antonio Bienvenida.
Arco de puente al río de mi vida.

Gerardo Diego



"¿Cómo puede la gracia acumularse tanto / y mantener su viva tensión ante la muerte?".

                                                        Alfonso Canales


«Imposible retener en esta prosa descolorida aquella fiesta de luz, el frágil encanto de su capote, llevando el toro al caballo y sacándolo de allí cuando su intuición y su conocimiento se lo aconsejaban»

Juan Luis Panero




"Delante del toro me sentía muy solo. Era el diálogo mudo de dos soledades, porque también el toro se siente muy solo delante del torero"


"es que.....................¡torear es tan difícil!"

"El arte en el toreo es todo lo que sobra cuando una suerte se ha ejecutado conforme lo mandan los cánones"


                                                                                                                              Antonio Bienvenida















Angel Luis Bienvenida, en el libro Todas las suertes por sus maestros, de José Luis Ramón, comenta:

"Para dar el pase cambiado había que colocarse de frente al toro, con la muleta plegada en la mano izquierda, como en un cartucho, a la altura de la cintura, y con la espada en la cadera, o un pañuelo, como a veces cogió Antonio, en la mano derecha..............Una vez que se cita al toro, se le provoca con la voz y el cuerpo, pero no con la muleta. Ya arrancado, se le hace un quiebro como si se tratase de un par de banderillas (al quiebro), y según va arrancando el toro se le pasa la muleta como si fuera un pase de pecho, aunque sin desplegarla. En realidad, lo que hace cambiar al toro es el movimiento de la pierna y del cuerpo, y no la muleta, que no interviene para nada. La verdadera diferencia y dificultad con respecto al par de banderillas al quiebro es que en este muletazo no puedes apoyarte en los palos para irte, y si el toro hace por el cuerpo, es muy difícil que te vayas.............Hay que tener la suficiente sangre fría, y también la técnica, para medir la velocidad del toro, porque tiene que estar todo muy sincronizado, ya que, como he explicado, si el toro se queda corto no te puedes ir....................Antonio sorprendió en Madrid el 18 de septiembre de 1941, cuando a un novillo de Antonio Pérez-Tabernero, que se llamaba Naranjito, se lo hizo tres veces. Le pegaba el pase cambiado, luego tres naturales y el de pecho; a continuación, volvía a dar el pase cambiado, los naturales y el de pecho. Lo hizo tres veces y formó una auténtica revolución..............En otra ocasión lo hizo en una corrida de la Prensa, con la espada y la muleta en la mano izquierda y con un pañuelo en la derecha, con el que iba secándose el sudor. Pero no todo fueron alegrías, porque en Barcelona, el primer año de matador, un toro de Trespalacios le dio un cornadón en el vientre que le tuvo al borde de la muerte. Era un toro con mucho ímpetu al que no debió cambiarle, y la prueba es que la primera vez que lo intentó se lo quitó mi hermano Pepe. Aunque a la siguiente ya no pudo evitarlo..............El pase cambiado nos lo enseñó mi padre, y fue algo que él había hecho muchas veces, aunque de todos los hermanos el único que lo "heredó" fue Antonio. A mi padre se lo enseñó mi abuelo, que se lo había visto hacer a Antonio Carmona (el Gordito)"

























"Allí en donde hay un Bienvenida hay un torero"



 
 
Antonio Mejias Jiménez, Bienvenida nació en Caracas el 25 de junio de 1922. Hace el número siete de los diestros de igual apodo, entre los cuales su padre, Manuel Mejías Rapela, y sus hermanos Manolo y Pepe, lograron ocupar un lugar destacado en la Historia del Toreo.

Precoz en su afición, hasta el extremo de torear a los cinco años una vaquilla y los siete en una becerrada benéfica en Sevilla, donde luce un arte exquisito.

Becerrista desde 1936, se presenta como novillero en Madrid el 3 de agosto de 1939, junto a Joselito de la Cal y Rafael Ortega Gallito. En 1940 triunfa cuatro de las cinco tardes que toreó en Sevilla. Todavía conservan algunos aficionados, con el fervor de una reliquia, un quite por chicuelinas que instrumentó en una de esas actuaciones.

A pesar de su amplio conocimiento de los secretos de la lidia, su carrera estuvo salpicada de numerosas cogidas. Es muy joven cuando sufre una en Huelva, el 3 de agoso de 1940, en los comienzos de su carrera; en Granda, otra cornada importante, todavía novillero, en 1941.

El 18 de septiembre de 1941 realiza en Madrid una fabulosa faena, llamada "la de los tres pases cambiados", en la estela de Reverte, en la que vuelve locos a los espectadores del acontecimiento.

Tomó la alternativa en Madrid el 9 de abril de 1942, de manos de su hermano Pepe, estoqueando con él cinco toros de Miura y uno de Tovar. El toro de la ceremonia atendía por Cabileño, de pelo cárdeno. Fue con toros de Miura porque así lo quiso Antonio, de acuerdo con Pepe, que le iba a dar la alternativa. Llegados a Madrid, los toros se cornearon entre sí y hubo que reemplazarlos por reses de otra procedencia. Antonio se negó y la autoridad ordenó que fueran los dos hermanos a prisión durante tres días, hasta que trajeron suficientes miuras.

El 18 de junio de 1942 llegó el primero de sus grandes triunfos en Madrid, en la corrida de la Prensa, mano a mano con "Morenito de Talavera", que confirmaba la alternativa. El 2 de julio obtuvo en Madrid otro gran éxito, cortando orejas.

Ese año, el 26 de julio, en Barcelona, Buenacara, de Ignacio Sánchez (antes Trespalacios), al cornearle gravísimamente en el vientre, al intentar darle, sin preámbulos, el famoso pase cambiado a muleta plegada, le partió la temporada y casi la carrera artística, con riesgo para su vida. Se le llegó a administrar la Extremaunción. Durante muchos días se dieron partes facultativos insistiendo en el estado gravísimo del diestro. Su hermano Pepe le había prevenido antes de la corrida: "Ten cuidado, que te ha tocado uno de Trespalacios como el que casi mata a papá en Madrid. Ese pase no puedes darlo siempre, ya sabes. Recuérdalo". Su vida corre serio peligro y tarda dos meses en reponerse.


Fernando Claramunt, en su Historia del Arte del Toreo, nos aporta los siguientes datos biográficos:


"El 18 de septiembre da en Madrid pases cambiados a Naranjito, por tres veces, con feliz resultado. Los ligó cada uno con un pase natural y remató con un soberbio pase de pecho. Siguió la faena por naturales y pases de pecho. El público se lo llevó en hombros hasta su casa de General Mola, 3, desde cuyos balcones tuvo que saludar repetidamente a quienes le vitoreaban. En Barcelona volvió a torear el 12 de octubre del mismo año, con idéntico vestido y ganado de Samuel Flores, acompañado de Pepote y Pepe Luis. Se fue a los mismos terrenos e inició la faena con el pase cambiado. En 1944 son memorables las tardes del 1 y el 24 de mayo, que torean los tres hermanos "Bienvenida", puesto que Ángel Luis ha tomado la alternativa el día primero de ese mes. Si en la alternativa cumplieron, en la repetición salen en hombros después de rivalizar en quites y jugar en banderillas...................Para la Corrida del Montepío de 1947 estaba previsto un mano a mano de Antonio con Manolete. Al no poderse celebrar, por la muerte de Manolete, se ofrece Antonio como único matador; la corrida tuvo lugar el 21 de septiembre en Madrid, y Antonio salió a hombros.............En 1952 tiene el gesto de denunciar el afeitado de los toros, junto al ganadero Antonio Pérez Tabernero.............En 1952 destacó la corrida del Montepío de Toreros, entidad de la cual era presidente. Con ganado del Conde de la Corte, rigurosamente en puntas, cortó la oreja de su primero, al que había banderilleado entre ovaciones y realizado una faena con pases sentado en el estribo..............Antonio realizó a su segundo una de sus faenas cumbres. De los tendidos llovían sombreros y ovaciones sin cesar; le concedieron las dos orejas...............El 17 de mayo de 1958 sufre en Madrid una grave y aparatosa cornada en el cuello.......................En 1960 intenta otra gesta: matar doce toros en Madrid entre mañana y tarde. Contaba 38 años de edad...........Cumplió por la mañana  y se agotó en la corrida que intentó lidiar a las once de la noche, en la que el sobresaliente Mahillo hubo de despachar los tres últimos toros..........En 1966 alcanza las 66 actuaciones y se retira. En 1970 reaparece. En 1974 se viste de luces por última vez en la plaza madrileña de Vista Alegre"


A partir de entonces, su situación en el escalafón taurino, que era de las mejores, sufre un gran bajón y anduvo algunos años muy perdido en el tinglado taurino, tanto en España como en América, hasta que el 12 de octubre de 1952, tuvo el gesto gallardo de demostrar que él no torearía toros afeitados como entonces, sino reses con cornamenta íntegra. Y se encerró valerosamente, junto con Juan Silveti y Manolo Carmona, en Madrid, con una gran corrida del conde de la Corte, con las defensas completamente limpias de manipulaciones. Antonio estuvo inconmensurable en sus dos toros. Ello le significó un fuerte impulso, mejorando mucho en 1953. Y en 1954 estoquea con gran éxito en Madrid, él solo, una corrida de Graciliano. Aquel invierno marcha a Perú y después actúa en España en 35 funciones, destacando su actuación en Madrid como espada único en la corrida del Montepío de Toreros, para entendérselas con seis reses de Galache, obteniendo un triunfo colosal.

El 14 de octubre de 1955 sufre otra grave cogida en el muslo derecho en Zaragoza, durante la feria del Pilar. El año siguiente es corneado en la ingle, en la plaza de Ciudad Real, en el mes de agosto. Nuevo percance en Málaga, en noviembre, toreando a beneficio de los damnificados en las inundaciones de Valencia; resulta con importantes lesiones óseas en la pierna derecha. Una de las heridas más graves la recibe en Madrid, en el cuello, el 17 de mayo de 1958.

Su primera retirada se produjo el 16 de octubre de 1966, en las Ventas, encerrándose él solo con seis toros. Fue una tarde en que todo, absolutamente todo, le salió bien.

Reapareció el 18 de mayo de 1971, en Madrid, con toros de Samuel Flores, dando, sin cortar orejas, un curso de bien torear, como lo daría también esa misma temporada, una tarde en Puerto de Santa María, el día de la alternativa de Galloso, a plaza llena, en que hizo una faena -son confesiones propias- de las más perfectas que ha realizado en su vida.

 Se retiró definitivamente de los ruedos el 5 de octubre de 1974, en la plaza madrileña de Vista Alegre, junto a Curro Vázquez y Rafael de Paula, brindando el toro de su definitiva despedida a su hermano Angel Luis. Esta tarde, tan especial para él, hizo el paseíllo de grana y oro, con un capote totalmente negro que había pertenecido a Joselito, cuando el torero de Gelves llevaba luto por su madre. La tarde pasó a la historia por el clamoroso éxito de Rafael de Paula.

Ya fuera de los ruedos, pero siguiendo su línea de torero integral, actúa en muchos tentaderos, y el 4 de octubre de 1975, en la finca del Escorial, al pie de la sierra de Guadarrama, de doña Amelia Pérez Tabernero, durante el entrenamiento de un sobrino suyo, es cogido por detrás por la vaquilla llamada Conocida, que le produce gravísimas lesiones de vértebras de las que fallecería al atardecer del día 7 en la madrileña clínica de la Paz.

En La mirada del toreo, de Fernando Claramunt, leemos:

"Fue un accidente incomprensible en él, siempre tan bien colocado en el ruedo, excelente director de la lidia, muy atento al riesgo que podía correr un compañero. Sin embargo, es atropellado por estar de espaldas, cogido de improviso por una novilla que ya había salido al campo y que, por permanecer la puerta abierta quiso volver a la plaza para seguir embistiendo..................Nadie se explica que quien mejor sabía colocarse en la arena, quien más entendía de terrenos y querencias, de resabios e intenciones de las reses, se dejara sorprender por la espalda debido a un descuido. ¿Cómo justificar esa imprevisión frente a algo que no sucede casi nunca, pero puede ocurrir?.El sabía que las becerras recién tentadas siguen embistiendo en las inmediaciones de la plaza, entre las encinas. No ignoraba la posibilidad, todo lo excepcional que se quiera, de que alguna intentase volver al ruedo en que fue toreada. En otro lidiadores es más comprensible el exceso de confianza, el no dar importancia al animal. En Antonio no lo es"

Y refiriéndose a su manera de entender el toreo, Fernando Claramunt, escribe: "Es un lidiador seguro que conoce bien los terrenos, las querencias, las suertes, su preparación y su remate. No debería tener percances......................Se decía de él que era de los pocos que en tardes de infortunio "sabía estar mal", es decir, mantener señorío y prestigio frente a circunstancias adversas.................No hay "sentimiento trágico de la vida", no hay patetismo ni aspavientos histéricos de bravuconería para llamar la atención y conseguir aplausos fáciles de los tendidos de sol. Todo mesura, clasicismo, sapiencia taurómaca, recursos"


El mismo Fernando Claramunt, en su Historia del Arte del Toreo, escribe:

"¿Cuál es la significación de Antonio Bienvenida en la historia del toreo? En primer lugar, es el matador de la tradición clásica, que le viene por su familia y por enseñanzas transmitidas al padre a través de "Guerrita", "El Gordito" y las grandes figuras del siglo XIX. "Manolete" dijo que nadie toreaba mejor que Antonio Bienvenida............Antonio pasa a la posteridad por su conducta caballerosa dentro y fuera de los ruedos, por su proverbial señorío y por su torería, compartida con sus hermanos Manolo, Pepe, Angel Luis y Juan" 

José Bergamín, en su libro La claridad del toreo, escribe:

"Pienso que, en este último o penúltimo tiempo nuestro, dos figuras toreras quedarán de ese maravilloso arte (los dos Antonios): Antonio Ordóñez y Antonio Bienvenida. Al nivel, a la altura de las que aún perduran en la memoria de quienes les vimos: los Gallo, Belmonte, Gaona...............Antes, Antonio Fuentes. Los mejores. Después algunos más. Pero no muchos más"

"La dinastía torera del Papa Negro culminó en su hijo Antonio (para nuestro gusto, el mejor), quien me decía, hace poco, al irse del toro y retirarse de las plazas definitivamente, y al elogiarle yo su maestría y perfección incomparables en el arte de torear (que en su última etapa torera realizaba mejor que nunca), que era porque sentía, últimamente, toreando, que toreaba en él y con él "toda su dinastía". Admirable afirmación verdadera de su clase y su estirpe y estilo de torear"



El historiador francés Bartolomé Bennassar, en su Historia de la Tauromaquia, escribe:

"Antonio Bienvenida, el promotor de la "cruzada" contra el afeitado, disponía de un repertorio extenso y su aguda inteligencia frente a los toros le permitía salir, generalmente, de situaciones difíciles sin perder la compostura. Su fama procedía de la admirable fluidez de gestos que alcanzaba en sus buenas tardes: los pases, entonces, surgían con naturalidad, sin esfuerzo aparente. Bienvenida tenía también ese sentido efectista que exigía a veces riesgos excepcionales y un dominio absoluto de sí mismo. En julio de 1942 en Barcelona pretendió dar al toro mal apodado Buenacara, su célebre "pase cambiado" con la muleta plegada. El toro no obedeció al cambio de trayectoria y le asestó una terrible cornada en el vientre, de la que estuvo a punto de morir. Pero en la tarde de su reaparición en Barcelona, tres meses más tarde, Bienvenida se plantó en el ruedo en el mismo sitio en que fue herido y dio al toro el "pase cambiado" que lo había llevado a las puertas de la muerte. Varias veces y sobre todo en Madrid, donde cosechó sus mayores triunfos, estoqueó en solitario seis toros. Este artista, que poseía, además, una gran calidad humana, murió absurdamente, ya retirado, en 1975, a consecuencia de una grave lesión medular que le produjo, al voltearle, una vaquilla en una plaza de tientas"


"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. Segundo cuaderno. En el número 4 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pags. 34-35 y 103, escribe:


"…….Es el torero más fino, más puro, más clásico, de los salidos de la casa Bienvenida. Si un toro, en Barcelona, el año de su alternativa, no le hubiera producido una cornada gravísima, de las que quitan de en medio a un torero, restándole ánimos para mucho tiempo, no sabemos adónde hubiera llegado………..El cornalón le estropeó la temporada y casi el porvenir……..Con brillantes faenas en Madrid, su cartel se revaloriza cumplidamente………Con los años de vida torera de Antonio Bienvenida, su categoría ya está bien afirmada; su calidad artística es indudable; verle lidiar un toro a gusto es una delicia; su visión de los que debe ser un jefe de lidia es perfecta. ¡Gran lástima los arrestos que le quitó para siempre aquel toro de don Ignacio Sánchez! (……....) Merece torear más de lo que se acuerda de él las empresas. Su excelente clase torera, aunque sea esperándola más de la cuenta, en varias tardes en las que no se arriesga, si los enemigos no salen a su gusto, bien vale el premio de que su concurso sea solicitado………..En Madrid, la temporada de 1951, hizo una faena de escándalo, y en San Sebastián, la misma temporada, obtuvo lucimiento ante el público donostiarra-forastero tan selecto………….En 1951 no le llamaron más que a diecinueve corridas, algunas en concepto de sustituto……….Y a continuación a América, a Lima, donde goza de gran cartel."

Néstor Luján escribe:

"Antonio Bienvenida es, en la tauromaquia moderna, una de las personalidades más relevantes. Y lo es por su persistencia en torear...........y lo es también por la singularidad de su arte y por su especial idiosincrasia. De todos los hermanos Bienvenida es Antonio el más depurado artísticamente y el de mayor inteligencia. Bienvenida intenta durante más de un cuarto de siglo adaptar el toreo antiguo a la óptica esteticista de su época. Excelente toreo de capa, buen banderillero y excepcional muletero, su arte que, como el de Pepe Luis y luego el de Ordóñez, intentará armonizar la plástica y el sentido del arte antiguo con el toreo moderno, es mucho más perfecto y puro que el de cualquier otro torero. Lo que sucede es que también con una mentalidad de torero antiguo Antonio Bienvenida sólo muy de tarde en tarde traza estas faenas inolvidables.......De la faena de la Feria de San Isidro del año 1951 se estuvo hablando durante todo el año........La faena de la Feria de San Isidro del año 1966 la olvidarán dificílmente los aficionados. La enorme calidad de Antonio Bienvenida ha persistido durante veinticinco años a base de un gran conocimiento técnico, de un arte depurado, de una extraordinaria simpatía en la plaza y fuera de ella.........El ha sido el verdadero maestro antiguo, en su vida y en su obra"

Cossío escribe:

 "El toreo de Antonio Bienvenida busca su puesto en la aparente ligereza sevillana, pero con un matiz de melancolía que no llega al patetismo. Esta negativa a conducir su arte por los escapes que pudiéramos llamar románticos del arte de torear caracteriza su toreo y le dan pleno derecho a la consideración de clásico, de maestro clásico de su arte. Antonio Bienvenida ha toreado ejemplarmente con el capote, ha sido un banderillero largo y entendido, y su muleta puede pasar por modelo y canon de buen toreo...........Su influjo en la fiesta, las posiciones por él adoptadas frente a claros abusos, no son sino reflejo fiel de su carácter entero, asentado sobre la bondad y simpatía más evidentes e indiscutidas.............Más de setecientas reses estoqueadas en ochocientas y pico corridas en las que vistió el traje de alamares dan idea de la importancia de esta figura del toreo"

Gregorio Corrochano escribe:

"Antonio Bienvenida es, con Luis Miguel, el mejor lidiador de toros. Si Antonio Ordóñez es un torero de gran belleza estética. Antonio Bienvenida es un clásico de la muleta, de un estilo limpio y puro, esmerado, elegante, de carácter propio.....................Es el toreo de Antonio Bienvenida como el intermedio de la obra. Está equidistante entre el de Luis Miguel y el de Antonio Ordóñez. Participa de motivos de los dos..............................De todos los estilos, el que se menos se aparte del origen, el que conserva más pura la regla y precepto que se establecieron para torear, es el estilo de Antonio Bienvenida..................Si algún día, para consevar, mejor diríamos recuperar, lo que debe ser la lidia de los toros, buscáramos un profesor, yo propondria a Antonio Bienvenida........................Pases suaves, templados, toreros, sin el menor esfuerzo ni retorcimiento; pases largos hasta más allá del brazo, con mando y sin enmienda; pases limpios, sin raspadura ni taleguillas manchadas; pases sin patadas, ni palos en el testuz, pases de Antonio Bienvenida, este es el nombre para el catálogo. Los pases de muleta de Antonio Bienvenida tienen nombre propio"


Carlos Abella escribe:

 "Fiel a una concepción clásica y pura del arte de torear, nadie como él lo ha representado con tanta naturalidad y torería. No hay un solo testimonio gráfico de su trayectoria en el que se aprecie el gesto crispado, el cuerpo en tensión. Y la bandera de esta concepción y actitud ante el toro era su permanente sonrisa franca, comprensiva y confiada, que tantos adeptos le granjeó................Antonio Bienvenida acabó simbolizando la serenidad del maestro que dicta, quizá con intervalos y ánimo débil, sus lecciones. Su toreo acabó siendo total, por la categoría con la que mezcló el arte con el dominio, el gusto por la serenidad y el regodeo ante la obra bien hecha"

Guillermo Sureda, en su libro Tauromagia, escribe:

"Una vez le pregunté a Antonio Bienvenida qué concepto tenía del temple. Y me contestó textualmente esto: "Templar es la capacidad que tienen algunos, pocos, toreros para frenar, digámoslo así, la embestida del toro, algo inefable, pero existente. Fíjate si esto es así, que cuando íbamos los hermanos  a hacer algún tentadero de esos en los que no hay invitados, nos entreteníamos en cronometrar los pases que dábamos a las becerras para ver si el siguiente lo podíamos dar con más lentitud. Era un ejercicio muy divertido y positivo. Se trataba, se trata, claró está, de torear lo más lentamente posible; quiero decir, sin que el toro te roce la muleta o el capote. Templar es eso"


Rafael Ríos Mozo, en su Tauromaquia fundamental, escribe:

"A partir de su actuación en Madrid, en 1954, como espada único en la corrida del Montepío de Toreros, surge otro Antonio Bienvenida -caso análogo al de Pepe Luis Vázquez en sus últimas épocas-, en que su toreo se hace más denso y menos espectacular. Pierde algo de sal, de la sal de aquella chicuelina de Sevilla o de los tres pases cambiados de Madrid, para transformarse en un torero que domina a las reses para luego torearlas, si esto es posible, de un modo clásico, muy abelmontado, sin perder por ello su personalidad...............Y lo curioso es que este torero, torero sabio como pocos, es cogido varias veces y siempre de gravedad. Podemos recordar el grave percance en el cuello, en la Feria de San Isidro de 1958, que puso muy en peligro su vida.................Volviendo la vista hacia atrás, en mis recuerdos lo veo lidiando y toreando por naturales a un toro de Peralta, en la calurosa tarde sevillana del Corpus de 1965. También ese mismo año lo evoco en Jerez de la Frontera con el famoso Cubanosito de Antonio Ordóñez, dándole una lidia verdaderamente genial"


César Jalón, en su libro Memorias de Clarito, escribe:

".....el otro hecho (de la novillada en la Monumental madrileña) es la revelación del estilo incopiado e incopiable de Antonio Bienvenida, que pone a tres series de tres pases naturales su verdadero sello distintivo -el sello de su templado y armonioso toreo de capa y muleta -para toda su carrera. El ha querido añadirse otra peculiaridad: la del pase cambiado. Cambiado por distinta ruta de la tradicional -aquella de Joselito, señalándole los adentros y cambiándole el viaje al toro hacia afuera, alzada la muleta por delante del pecho-, con un movimiento Antonio más de quiebro que de cambio. La gravísima cogida de Barcelona se le llevó con el pase un trozo de moral, irrecuperados. Allí cortó quizá su vuelo a las cumbres directoras o mandonas de la fiesta; aunque no su vuelo hasta la cumbre del estilo: del modo de torear...........................No habrá ejemplo comparable en la historia de los grandes de una tal vitalidad artística. Al cabo de treinta años de alternativa su figura torera de lidiador completo y depurado -el más variado y completo de la vena estilística sevillana- señorea los ruedos principales, jugosa y pimpante, envuelta en un halo de luz más cercana de la aurora que del ocaso. Si flojo de coraje o falto de ambición de mando quedó a menudo atrás en la capitanía de la industria, ostenta desde siempre una capitanía del arte respetada incluso por los propios profesionales, incluso aquellos, modernos, que en las circunstanciadas ocasiones de lidiar a lo grande "se miran en él"


Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:


Antonio Bienvenida no es torero de sumar muchas corridas, pero sí memorables faenas que aún recuerdan los aficionados…………El 3 de noviembre de 1940, en Sevilla, realizó un portentoso y genial quite por chicuelinas, al que se llamó el quite de la escoba, y también el del milagro…………Antonio Bienvenida comenzó siendo un torero alegre y pinturero, muy sevillano, y acabó como el más grande representante de la maestría en el toreo. Sereno y artista, fue un torero completísimo. Gran conocedor de los toros y de los terrenos. Lidiador extraordinario. Torero tocado por la gracia, pero también revestía su toreo de grave seriedad. Torero larguísimo, de variado repertorio con el capote y la muleta”


El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, comenta la faena de Antonio Bienvenida en su despedida de la plaza de Lima:



“Otra faena precisa y justa, fue la de Bienvenida a un toro manso y peligroso de la tarde de su despedida en Lima, en la última temporada en que actuó. Dominó y ahormó al toro peligroso con pases de castigo por bajo………….Un toreo por bajo que ya casi no se emplea –un “casi” que se acerca a no absoluto- doblando al toro y doblándose con él, sin quitarle la muleta hasta hacerle rematar con de el torero quería. Faena valerosa, eficaz y la única que se podía y debía hacer con aquel toro. Tan medida estaba la breve faena, que al no entrar a matar cuando se lo proponía, porque humillara el toro o por atender a los que les parecía poco, en los pases que siguieron, se vio al toro descompuesto y más peligroso. No admitía ni un pase más. Si entra a matar cuando se perfiló la primera vez, yo tendría a este toro como uno de los mejores logrados, y como lección de faena en toreo manso peligroso”


Carlos Abella, en su libro De Manolete a José Tomás, escribe:


Antonio Bienvenida: treinta años de maestría. Es una de las personalidades más singulares y relevantes de la tauromaquia. Aunque sólo fuera por la fortaleza de ánimo demostrada tras tantas y tan adversas circunstancias, Antonio Bienvenida merece ocupar un lugar significativo en ella. Fiel a una concepción clásica y pura del arte de torear, nadie como él lo ha representado con tanta naturalidad y torería. No hay un solo testimonio gráfico de su trayectoria en el que se aprecie el gesto crispado, el cuerpo en tensión. Y la bandera de esta concepción y actitud ante el toro era su permanente sonrisa franca, comprensiva y confiada, que tantos adeptos le granjeó. Habrá habido, sí, toreros más artistas, más dominadores, también más valientes y por supuesto más dotados de la imprescindible regularidad, pero si medimos el valor por la capacidad de recuperación de la confianza en uno mismo tras graves percances, Antonio Bienvenida dio pruebas de superar algunos de los más graves que se produjeron después de la Guerra Civil. Surgido como un torero alegre, gracioso y en la mejor escuela sevillana, Antonio acabó simbolizando la serenidad del maestro que dicta, quizá con intervalos y ánimo débil, sus lecciones. Su toreo acabó siendo total, por la categoría con la que mezcló el arte con el dominio, el gusto por la serenidad y el regodeo ante la obra bien hecha”
    
   


Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"Antonio Bienvenida representó durante toda la posguerra a la tradición torera. En un tiempo de experimentación, cambios radicales y distintos vanguardismos, Antonio Bienvenida se esforzó por defender la tradición. Aunque sólo fuera por esto, merece estar en este capítulo dedicado a la vieja lidia. Toreo de escuela, aprendió en su casa todo el toreo que se había venido realizando hasta entonces. Se esforzó en que la lidia se hiciera bien, en que no se perdiera el variado repertorio. También intentó conservar el repertorio del toreo de muleta cuando las faenas ya se centraban casi exclusivamente en el natural y en el de pecho. Además, Antonio Bienvenida fue un torero de clase extraordinaria. Siempre tan elegante y tan sencillo, explicando el toreo tal cual debe ser, sin ninguna afectación que lo afecta, y sin ningún modernismo que lo adulterara. Gallista admirador de Belmonte, hizo un toreo de esencia gallista y estética belmontino muy bueno: una estética próxima a Belmonte, pero alejada del dramatismo de Juan...................Fue un novillero arrollador. Todo el mundo recuerda de esta etapa su faena de los "tres pases cambiados". Siendo un matador muy tierno, el toro Buenacara, de Tres Palacios, le infirió una terrible cornada en el estómago. Fue en Barcelona en 1942. A partir de ahí, se terminó el Bienvenida arrollador para dar paso a un torero muy académico y de mucha clase, pero también muy conservador. Desde luego, una cornada como ésa, o la del cuello en 1958, quita el valor a cualquiera. Surgió el Bienvenida de los bellos detalles más que de las faenas redondas. Diestro queridísimo en Madrid, donde mató muchas veces seis toros en solitario"


Francisco Brines, en sus Reflexiones taurinas de un convaleciente, publicado en Quites, nº 2 (1983) y recogido en el libro El sentimiento del toreo, de Carlos Marzal, 1986, escribe:


“Si el perfume de Antoñete era el del jazmín, el de Antonio Bienvenida era el de la rosa, pues así de naturales y perfectas, en su brevedad, eran las faenas últimas que nos entregaba. Y si lo señalo es porque también su cuerpo era aparentemente una desgracia. Mas ante el toro, y con el toro, su plasticidad sólo era comparable a la rosa. Tenia su perfecta composición, esa gracia, su circularidad, su fragancia. Y, sin embargo, todo aquello lo sabíamos en función de ese cuerpo ya decadente. El toreo, precisamente porque es arte, es un continuado misterio”

El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La afición de los toros, escribe:

"Tiene la misma inquietud del padre e idénticos deseos de hacer todo; pero su fuerte es la muleta. Cuando está en su mejor momento, sufre una cogida gravísima en Barcelona que le restó facultades y que, creo, no ha conseguido olvidar. Curado de ella, mató en Madrid seis toros en la corrida de su Montepío; temía la afición que, todavía próxima su cogida, no podría sostener el empeño; pudo y lo hizo con éxito de clamor, sobre todo en tres reses, en las que estuvo por encima de toda ponderación. Reconozco que me entusiamó el gesto y su arte de buen torero.......................En San Isidro, en Madrid, en 1951, realizó la mejor faena de la feria: pases naturales provocando la arrancada, de pecho y adornos sin fin, toda ligada y en el mismo sitio, el centro del redondel. Es una de las más completas faenas que he podido presenciar......................Torea cumplidamente de capa; es excelente banderillero; con la muleta, sus naturales son magníficos y los demás a tono; conoce el ganado y lleva toda la teoría de la lidia en la cabeza; flojea con la espada, e indudablemente algo le pesa y resta su grave cogida. Siendo portentoso artista, demuestra su arte en contadas ocasiones.......................En el escándalo del corte de pitones dio la nota viril de su repulsa, mostrándose decidido partidario del toro completo; la afición le agradeció su gesto de pundonor; no así sus compañeros, que pretende aislarle y excluirle de torear. No sólo no lo han conseguido, sino que la oposición le ha valido más contratos"

Carlos Septién, conocido por el pseudónimo de "El Tío Carlos" escribe, tras la tarde del 4 de marzo de 1945 en El Toreo de México:

"Es que nos hallamos frente a otra expresión del toreo, en la que no hay lucha interna, ni hervor de angustias, ni desgarramiento de contradicciones................Esa naturalidad de Bienvenida; ese torear por gusto y alegre ejercicio viril; ese torear sonriente que sale así como un donaire o como una feliz tarea de dominio y de gozo"

Robert Ryan, en su libro El Tercio de muerte, escribe:

"Fue esta suerte (el cambio a muleta plegada ejecutado por su padre el Papa Negro), heredada, idéntica en ejecución, aun en el detalle del estoque (incluido en la muleta plegada),  la que renació en la temprana maestría del joven Antoñito Bienvenida, quien llegó a realizar el cambio hasta tres veces en una misma faena, hasta marcar esta suerte un cambio trágico, una cicatriz profunda, en la vida del gran torero, que siempre sintió en el pase cambiado el reto de la sangre"

Joaquín Vidal, en el periódico El País del 10 de octubre de 1980, escribe:

"Antonio Bienvenida, desde la gravísima cornada de Barcelona, no fue jamás un torero de regularidad ni un fenómeno. Fue algo mejor y sin precedentes en la historia de la tauromaquia: el ejemplo permanente del arte de torear, en todas sus variantes y facetas, durante las generaciones de toreros que se sucedieron a lo largo de tres décadas.
A excepción de la suerte de matar, en todas las demás era modelo de pureza. No había repertorio más amplio que el suyo.......Su colocación en la plaza ya era un modelo a seguir. La amalgama de hondura, arte y naturalidad en la interpretación de las suertes ponían en la cumbre su toreo, y varias de las faenas que ejecutó -gran parte de ellas en Las Ventas- no han podido ser igualadas. En la dirección de la lidia, y principalmente del primer tercio, jamás tuvo competencia.............La continuidad de la tauromaquia se rompió en la trágica voltereta aquella tarde de octubre de 1975. Desde entonces no hay maestro. El vacío continúa cinco años después"

Extraigo algunos comentarios que Antonio Bienvenida, le hizo al periodista José María Carretero, más conocido con el pseudónimo de El Caballero Audaz, en su obra El Libro de los toreros:

"Los toros me han nueve veces. Y de las nueve, me han dado seis cornadas graves. La proporción no puede ser más siniestra...............La cogida más grave fue la de Barcelona, que fue en el momento de dar el pase cambiado.............Tuve la desgracia de que el toro se me venciera y me dio una cornada de caballo.............Este pase es muy peligroso, y mucho más cuando se le da al toro que no debe dársele"..................."Yo, la primera vez que toreé de muleta tenía cinco años y tendría seis cuando empecé a manejar el capote...............Eso de que mi padre nos inclina a la fuerza a ser toreros, son patrañas que cunden unos malvados.............Lo que ocurre es que nosotros lo tenemos en la masa de la sangre"..................."El pase cambiado lo daba mucho mi padre cuando era torero, y jamás le pasó ningún percance.........Yo, algunas veces le oía decir: "¡Qué lástima que esta suerte se haya perdido!"............Manolo y Pepe lo intentaron, y no se les dio bien. Y yo, sin decirle nada a nadie lo ensayé y empecé a practicarlo en Madrid con bastante éxito".................."No me gusta ver los toros antes de la corrida. Y, además, no me gusta que nadie más que mi padre me hable de ellos...........Porque él sabe lo que ve...........Figúrate que lleva sesenta años viendo toros.......Y te los analiza y desmenuza desde la punta del pitón hasta el rabo".................."Los toros que más me gustan son los de Graciliano Pérez Tabernero. Porque tienen mucha alegría y embisten bien...........A mi el toro me gusta que sea un término medio"................"El toro que ofrece más dificultades en la lidia es el manso con casta. Ese de cinco años...........que sabe defenderse bien; ese toro que no se rompe con los caballos"................."Recuerdo la tarde del 18 de septiembre de 1941, en Madrid, cuando armé aquel escándalo de entusiasmo con los tres pases cambiados, que me trajeron a casa en hombros........."El día más triste en mi vida profesional fue el 1 de eneo de 1945, en San Luis de Potosí, estado de Méjico..............No estuve bien..........Era la primera vez que pasaba la entrada de año lejos de mi familia............A solas en mi cuarto lloré un buen rato".................."Domingo Ortega, para mi manera de ver, es el maestro. Tiene más seguridad y un temple extraordinario. A mí es el que más me gusta. El que hace el toreo muy natural; sin esfuerzo, con sencillez y elegancia".................."A mí Manolete me parece extraordinario en lo que hace. Considero que es un hombre frío, de un valor sin titubeos, sereno y constante. Además, eso que dice la gente de que para sus faenas quiere toros chicos y arreglaos, es injusto y falso. Yo he visto a Manolete torear en muchas ocasiones, e impasiblemente, a toros de tresciento cincuenta kilos. Ahora bien, debo decirte que a mí me gusta más , como lidiador y como torero, Domingo Ortega"................."Yo voy a torear con una alegría melancólica, llena de buenos y malos presentimientos...............Las esperanzas me alegran mucho, pero la incertidumbre del toro que me tocará me preocupa"..................."Ya cuando se va a la plaza no se siente miedo, o se siente de tal forma que no es miedo: es algo caótico...........¡Es un fenómeno raro!"..................."Dicen que el que más se ha aproximado al salero de mi padre, a su simpatía y a su conocimiento de los toros, ha sido Manolo...........Yo, tal vez sea el que menos. Porque yo empecé sin que él me hubiera dado lecciones"......................"Donde salgo más a gusto a torear es en la plaza de toros de Salamanca...........Porque en el campo de Salamanca es donde yo siempre me he entrenado y la mayoría de los asistentes a las corridas de allí son profesionales y amigos y saben medir con más acierto el esfuerzo que se hace con cada toro"..............."El público más inteligente en toros creo, que sin discusión, es el sevillano...........Sobre todo, entienden más de toros"....................."El momento de más emoción delante de los toros es el de citarlo para el cambio a muleta plegada"

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