jueves, 22 de marzo de 2012

Manuel Báez, LITRI / FÉLIX RODRÍGUEZ / FERNANDO DOMÍNGUEZ / SIDNEY FRANKLIN

 ......me gusta en plaza
el Mazzantini,
Bombita y Fuentes, 
Reverte y Litri.

El Litri de la copla es Miguel Baéz, el primero de la dinastía


Aunque tú seas de Ronda
y te llames Cayetano
la Oreja de Oro
la lleva El Litri en la mano.

    Fandanguillo 





"Don Ventura", en el número 2 de la Colección "Grana y oro", titulado "La Tauromaquia en el siglo XIX", escribe sobre Miguel Báez, el padre de Manuel:
 

"(Pg. 125)…….Este matador de toros……fue un valiente a carta cabal metiendo el estoque y muy corto como torero, a quien su crasitud tanto le entorpecía los movimientos como privaba de gracia estética a cuanto realizaba……….Se dio a conocer en Madrid el 1 de noviembre de 1890; tomó la alternativa en Sevilla, de manos de Bonarillo, el 30 de septiembre de 1893, con reses de Halcón, y el 28 de octubre de 1894 se la confirmó Guerrita en la plaza madrileña con toros de Veragua…….Pocas eran las corridas que cada año toreaba, pero el modesto sitio que llegó a ocupar lo defendió siempre con un pundonor y un arrojo dignos de loa………Toreó por última vez en Huelva el 6 de septiembre de 1911…….Fue padre del Litri, muerto en Málaga en 1926, y del Litri de nuestros días."

Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros nacido en Huelva el 15 de mayo de 1869, hijo de Miguel Báez (el Mequi).......En 1890, extendida su popularidad y su fama de valiente hasta Madrid, se presentó por primera vez en su plaza el 1 de noviembre en unión de Bonarillo, estoqueando toros de Mazpule........El 30 de septiembre de 1893 recibe la alternativa en Madrid de manos de Francisco Bonal (Bonarillo) que le cede la muerte del toro Tesorero, de don Antonio Halcón......El 28 de octubre de 1894 le es confirmada en Madrid la alternativa por Rafael Guerra, que le cede el primer toro, Sentimientos, del duque de Veragua........El 6 de septiembre de 1911 toreó en la ciudad de su nacimiento por última vez, en una corrida de toros del marqués de los Castellones........, y como adiós a los toros, el primero, manso hasta desesperar, le dio una cornada en el cuello de pronóstico reservado........Retirado de los cosos, con el cuerpo cubierto de cicatrices, se dedicó a una vida sencilla y serena entre los suyos, y en ella vivió hasta el 14 de enero de 1932, que falleció..........Miguel Báez ha sido uno de los toreros más castigados por los toros y uno de los pocos que han contado con un caudal de bravura inagotable"


 












EL RUEDO











MUNDO GRÁFICO





















































Manuel Báez, LITRI, nació en Huelva el 3 de agosto de 1905; era hijo del que fue valiente matador de toros Miguel Báez.

A los catorce años, el 20 de julio de 1919, lidió un becerro en su ciudad natal, demostrando su enorme valor. 

Viste de luces por vez primera el 15 de agosto de 1920 en Valverde del Camino y corta la primera oreja de su vida.

El año 1923 es el de su revelación. El 20 de mayo toreó en Valencia, llegando aquella temporada a torear 19 corridas.

El 4 de mayo de 1924 se presentó en Sevilla, cortando una oreja tras una faena valerosísima y una gran estocada. Hizo su presentación en Madrid el 27 de agosto, voviendo a torear en la plaza de la corte el 31 de aquel mismo mes.

César Jalón, en sus Memorias de Clarito, escribe:

"Litri, de su solio triunfal, de su Valencia, amor de sus amores, había este año (1924) saltado -asaltado- a Sevilla. Cinco novilladas en la Maestranza -una de Miura- lo refrendan. Se presenta, por tanto, ante Madrid cuando el litrismo está en su acmé. Torea, casi seguidas, dos terribles tardes. En ambas corta oreja. En ambas escalofrían sus parones, la seca reciedumbre de su mano izquierda y su arrojado viaje en pos del estoque"

Tomó la alternativa en Sevilla, de manos de Chicuelo, el 28 de septiembre de 1924, con toros de Moreno Santamaría.

Confirmó la alternativa en Madrid, en corrida a beneficio de la Cruz Roja, el 9 de octubre de ese mismo año, siendo su padrino Marcial Lalanda, con Nicanor Villalta de testigo. 

En la temporada siguiente, el 29 de junio, día de San Pedro, logra en Madrid un rotundo éxito con reses de Angoso, cortando una oreja. En la misma temporada, el 16 de julio, en Sevilla, obtiene el trofeo "La Oreja de Oro", limpiamente ganada en competencia con Niño de la Palma. Era la Corrida de la Asociación de la Prensa. El triunfo le vino por su primera faena al toro Candil, de Martínez, al que cortó una oreja.

El 11 de febrero de 1926, en Málaga, en la corrida organizada para celebrar la estancia en dicha capital de los Reyes de España, y alternando con Marcial Lalaanda y Zurito, sufrió una cogida por parte de Extremeño, berrendo en negro, de la ganadería del marqués de Guadalest. El toro en su primer pase de muleta, lo voltea, lo recoge en el suelo y le traspasa una pierna. Hubo necesidad de amputarle una pierna, sin que eso bastara, pues la herida se gangrena, para salvarle la vida. Falleció el 18 de ese mismo mes.
Fue, sobre todo, un torero valiente, y cultivó el parón con temeridad increíble.




De la colección LOS ASES DEL TOREO. MANUEL BÁEZ, LITRI, por Tomás Orts Ramos (1866-1939). Editado en Barcelona, 1925., he seleccionado los siguientes comentarios:

“(Pg. 7)….En Manuel Báez hay aptitudes para ser buen torero, deseos de serlo y la certeza del que puede serlo. Esas aptitudes, esos deseos y esa certeza, son la base y fundamento de su valor, de su valentía, y lo que le induce a intentarlo todo con los toros…………Las apasionados discusiones que ha promovido desde que en Valencia se reveló en 1923, y que continúan todavía, entre los que todo se lo niegan y los que todo se lo conceden, son la prueba fehaciente de que en el Litri joven existe algo más que el valor………..Para que Manuel Báez haya “armado el escándalo” y dividido la afición en dos bandos, preciso ha sido que en él se haya manifestado una peculiaridad, ese “algo” especial que es necesario para destacarse en cualquier profesión o arte…………….(Pg. 10)….Cuando el nuevo diestro empezó a ser conocido fue en 1923, al hacer su presentación en Valencia el 20 de mayo toreando reses de Félix Suarez………(Pg. 11)…Un biógrafo de Manuel escribió: “Llevaba una montera, que más que montera parecía una canasta pintada en negro, y un par de medias de color de higo chumbo. Una verdadera facha. Pero como aquí se cumple el refrán de que “el hábito no hace al monje”, aquella tarde con el traje desteñido y roto, la montera grande y las medias higo chumbo, triunfó y armó una verdadera revolución en el toreo”………Lo que esta tarde hizo lo relata el inteligente crítico valenciano que firma con el pseudónimo de Don Tioy: “Litri, el hijo de aquel matador de toros onubense, se nos presentaba por primera vez y hemos podido apreciar en él que es valiente, muy valiente, y que torea sin trampa ni cartón, pero que tanto con la capuchuela como con la pañosa, aunque se estrecha y da el parón, se ve que le faltaba soltura y gracia para dar a los lances la gallardía y vistosidad necesaria……….Toreó a sus dos enemigos cerca y  valentísimo, aguantando impávido coladas y achuchones……(Pg. 12)…..En resumen, un debut afortunado”………(Pg. 13)….En Sevilla hizo su presentación el 4 de mayo de 1924, con novillos del conde de la Corte………….En Madrid hizo su presentación el 27 de agosto de 1924, con novillos del heredero de don Andrés Sánchez…….(Pg. 15)……Tomó la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1924, de manos de Chicuelo,…………El 9 de octubre le confirmó la alternativa en Madrid, Marcial Lalanda, cediéndole el primer toro Ostioncito, negro del marqués de Villamarta…………(Pg. 24)…..No es el valor lo único que en él hay que apreciar……..Existe esa valentía y existe además un arte de buen torero en ese muchacho, porque Manuel Báez no se limita a arrimarse al toro, sino que torea como los grandes llegado el momento y con el enemigo que lo consienta. Torea bien con el capote, a la verónica, de costado por detrás, da faroles, parando mucho, (Pg. 25), muy cerca, llevando al toro toreado, es decir, poniendo no sólo valentía, sino arte en todo ello. En quites busca el adorno y su media verónica es algo muy notable……Con la muleta torea bien con la izquierda y bien con la derecha, sacando todo el partido del estilo moderno de torear. Con el estoque trata siempre de ejecutar el volapié con toda perfección y pone su buen deseo en conseguirlo, por lo que son frecuentes en él las grandes estocadas…………; lo que el Litri ha poseído desde el primer momento: el valor consciente…..y aquel “algo especial”……: la personalidad….Esa es la clave del misterio…….Porque su toreo es suyo, personal, inconfundible, vestido de mamarracho se destacó en Valencia y  torpe o enterado se ha destacado en todos lados………..(Pg. 26)……El quid no está en hacerlo todo bien; el quid está en hacer algo, algo nada más, pero como no lo haga nadie. En una palabra el quid está en tener personalidad; y eso es lo que tiene Manuel Báez, Litri, y eso explica su rápido ascenso a las alturas del escalafón”


"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. Primer cuaderno. En el número 3 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pg. 116, escribe:

"Era hijo de Miguel Báez y Quintero, matador de toros………Manolo, el segundo Litri, tenía un valor extraordinario, y puso en conmoción a sus paisanos, que le adoraron. Pronto también puso en pie a los aficionados de toda España, y no hubo más remedio que concederle la alternativa en Sevilla, el 28 de septiembre de 1924, otorgada por Chicuelo. En seguida se la confirmaron en Madrid, el 9 de octubre, a cargo el refrendo de Marcial Lalanda……….En 1925 fue punto fuerte de la temporada, ganó la Oreja de Oro de la Asociación de la Prensa de Madrid, y se dibujó una competencia con el Niño de la Palma……..Los toros le tropezaban mucho, porque con sólo el valor el torero está perdido, y ya pensaba el mozo que había que poner algún remedio a sus encuentros violentos con los toros. ¿Remedio? El 11 de febrero de 1926, en Málaga se comenzó la temporada con una corrida regia. Toreaban Marcial Lalanda, Litri y Zurito. Y el segundo toro, del marqués de Guadalest, cuando le muleteaba el Litri, le cogió, le corneó en la pierna derecha, se presentó la gangrena el día 17 y hubo que amputarle el miembro herido. Todo inútil, pues Manolo Báez murió a la mañana siguiente. A Huelva fueron trasladados sus restos……..¿No he dicho como preámbulo de este capítulo que hubo muchas esperanzas fallidas durante este decenio?"


Cossío comenta:

"Litri fue un torero muy representativo del momento taurino en que le tocara actuar. El parón, es decir, la estática espera con los pies inconmovibles al arranque del toro, tuvo en él su más dramático cultivador y lo intentaba en cualquier clase de toros con temeridad increíble..................Corto de mando y sobrado de emoción. De sus cualidades personales, de su bondad y simpatía......dejó recuerdo indeleble en cuantos le conocieron"

Néstor Luján escribe:

"Litri era un torero tímido y terco, impasible, que se quedaba clavado en la arena, con una inconsciencia y una temeridad inexplicables, pues no reparaba ni en el terreno en que toreaba ni en las condiciones del toro..........Era un personaje inquietante y lúgubre, cobrizo y flaco, las piernas arqueadas y un tic nervioso que le hacía cerrar los ojos cuando el toro se le arrancaba; tenía la expresión ausente, algo alelada, de un místico del valor, rasgos distintivo de la austera dinastía de los Litri"


César Jalón, en sus Memorias de Clarito, escribe:

"Hace varios años, solicitó su venia al padre para probarse en la lidia y muerte de un novillo. El padre, que no ha sido un Cúchares -y cuenta que de Cúchares aprendió poco Currito; ni un Lagartijo el grande, del que no aprendió mucho Lagartijo Chico-, que tampoco ha sido un Fernando el Gallo, ni un Bienvenida, inculcadores de su sistema a sus vástagos, comprende que mal podrá enseñarle a su hijo lo que él no supo. Que el valor -su único bagaje- no se aprende; todo lo más, se hereda. Y es muy espinosa herencia........................Asiste a la prueba de su hijo Manolo y, cual en la suya otrora, entre revolcones innúmeros brota la rosa más encendida del valor: la estocada. Es el único brote. En todo lo demás descuella la misma y tremenda mezcla familiar de coraje y torpeza; idéntica y terrible perspectiva........Su corazón se aterra; sus ojos se arrasan. Advierte que su sangre va a seguir corriendo. De buena gana negaría su venia. Pero no es rico. Por otra parte, el muchacho, ilusionado, obsesionado, ya no haría nada de provecho: "Tiene que ser torero" Y el año veinte el segundo Litri -su abuelo fue poca cosa y se apodó Mequi- viste el primer traje de luces; el de novio del arte que, a la vuelta de un lustro, le servirá de mortaja..................Resignado, el padre autoriza, pero no opera; se abstiene de toda intervención. Es el hijo quien maniobra y remueve relaciones y amistades, a las que se debe la sorpresa paterna el día de este mayo del veintitrés en que recibe un telegrama del empresario valenciano: "Tu hijo torea aquí mañana"................La plaza de Valencia -que habrá de ser también anfiteatro de la revelación impresionante, podio de alternativa, hito del primer adiós, catapulta de la fama de su hermano de padre- se estremece e inflama y vive ¡siete tardes! los instantes de angustia y de júbilo en que es tan pródigo el toreo de Manuel..............."

"He sufrido y gozado del doble espectáculo de su desconcertante toreo................. Estoico, fatalista -habré de escribir un día- se para Manuel y espera a los toros. Aguanta el choque, y cuando los despide -porque es de corto mando, y los toros de este tiempo tienen mucho que mandar-, los despega y despide de un modo inverosímil, si no es que los toros le despiden a él. Su reunión es inaudita. Y para colmo, un tic nervioso que determina la caída de sus párpados en el momento crucial, da a quienes lo observan de cerca la bárbara sensación de que hace la suerte a ciegas.................Su valor de torero corto e intenso rebaja de nivel a los toreros largos, amparados en la floresta de la gracia artística y del toreo recurrente. Su toreo dramático eclipsa al lírico con los fogonazos de la emoción. Pero ¿una tan desesperada tónica se puede acaso sostener?"

"..........a Manuel Báez, de poca escuela y escasa malicia, valeroso hasta la temeridad, el siglo le ha traído un modelo de novedades y perfecciones del toreo desconocidas en el tiempo de su padre, por otra parte poco ducho en las perfecciones de su tiempo. Se les para y aguanta inverosímilmente a los toros en la cita y ejecución de las suertes. Se les consiente que metan la cabeza hasta hundirla en el engaño. Se los guía con suavidad, hasta con dulzura.................Desde luego, del mandar templadamente -patrimonio de los diestros ungidos por el arte- se siente casi ayuno el Litri. Mas al parar y aguantar está al alcance de otro temple. del temple de ánimo de los valientes, que a él le viene de casta y lo ha sobrepujado. Los valientes de la era de Joselito y Belmonte paran tanto que forjan una especie de toreo -de dudosa pero emocionante especie- al que se califica de toreo de parón, como a sus lances o pases, parones. La serenidad y el aguante operan el milagro del que son poco capaces -incapaces a veces- los brazos: que el toro salga de la suerte sin tropiezo, milagrosamente...............Porque Litri, mediante un guiño de la mano, un esguince del cuerpo, un leve reflejo, saca a los toros del atolladero. Y a la hora de la verdad -toque de valor- corona la lidia; mata gallardamente, con rumbo de estoqueador, honrando la piedra de armas de su dinastía.................al Litri le afligirán las cogidas, que se suceden de modo alarmante. En una, a las puertas de Madrid, más tiempo en el aire que en el suelo, tirará la esponja: "¡Es imposible. Los toros pueden más!". Su queja cobra un acento inconfundible de remisión, de declive"

Adolfo Sánchez Carrere, en su libro El Litri, el torero que se ríe de la muerte, publicado en 1925, escribe:



“Litri”, por su valor inigualable que le hizo en cierta ocasión reírse de la muerte, consiguió ser colocado en el sitial de los ídolos [……] Cuando está delante de los toros le falla la vista. “Por el bufío que da cuando embiste me figuro donde está el toro, y calculando a ciegas la distancia, me arrimo a él y le meto el capote”, explica el maestro"


En el libro de Francisco Tijeretas Gómez sobre “Litri”, publicado en 1926, podemos leer este comentario de Federico Alcázar, titulado “La sombra del Espartero”:

“La muerte de Litri trae a nuestra memoria el recuerdo del Espartero. Han sido dos toreros análogos y semejantes; dos vidas sacrificadas a un mismo ideal, rotas en igual aventura, malogradas por el mismo destino inexorable y trágico. En la Historia quedarán sus nombres como dos casos típicos y legendarios del valor, como dos toreros separados por el tiempo y la distancia; pero unidos por la doble ambición de la gloria y la triste realidad del dolor y de la muerte. Para que nada falte en esta serie de trágicas y dolorosas coincidencias, los dos tenían el mismo nombre, casi las mismas hechuras, el mismo color cetrino, el andar patizambo, el cuerpo fibroso y enjuto, los ojos velados por la misma emoción de tristeza y el corazón “reventándoles” en el pecho. [……] Litri ha sido un torero honrado, pundonoroso y valiente […..] Ha muerto víctima de su arrojo, de su vergüenza, de su hombría de bien […..] Litri no era sólo un valor incomparable, sino un excelentísimo torero. Lo que pasaba es que la valentía era el rasgo culminante y distintivo de su personalidad. ¿Quién ha dicho que así no se podía torear? ¿Qué absurdo es ése que desprecia el valor en una fiesta que es todo emoción y gallardía? […..] ¿Qué así cogen los toros? ¡Naturalmente! Como es difícil que cojan es no arrimándose, danzando por la cara y buscando la huída antes de engendrar la suerte. [……..] Ha muerto en los albores de la juventud, cuando la gloria y la riqueza se le rendían como amantes apasionadas ante la sugestión de su arte, de sobrio, intenso y fuerte dramatismo”

Federico Alcázar, en su libro Tauromaquia moderna, publicado en 1936, escribe:


"Y existe otro tipo de torero corto, sin estilo depurado, pero con valor. Como el estilista, tiene pocos recursos; pero su toreo, en cambio, está dotado de las características de la tercera dimensión : profundo, intenso, emocionante. Un torero de este tipo ha sido "Litri".

Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"En 1923, todavía de novillero, destaca por sus actuaciones en Valencia, donde le contratan una y otra vez, cobrando fama de impavidez y de no importarle el peligro. Toreaba muy cerca, sin excesiva destreza...................Sorprende su quietud y un aire de dejadez y fatalidad que le valieron numerosos percances a cambio de una creciente aureola de popularidad y romance. Actuó en varios "mano a mano", en incipiente rivalidad con Cayetano Ordóñez, cuya aureola tampoco era menuda.................La carrera novilleril del diestro había interesado mucho al veterano maestro Rodolfo Gaona. En 1925 Litri, muy castigado por cornadas, tenía pocas facultades y bajo su valor escondía, como una capa, el bagaje de dudas, de inseguridad y desconfianza, con muy fundados motivos. Ya no era el mismo. Pero su pundonor le llevaba a la entrega y a darlo todo cada tarde...................Cuenta Clarín en sus memorias que Rodolfo Gaona no quiso ver el final de la corrida de ese año en Aranjuez. El gran maestro mexicano tenía gran afecto al joven Litri y estaba pasando muy mal rato. Comprendió muy bien la tragedia en ciernes. Las palabras de Gaona a su amigo el escritor taurino fueron éstas: "Demonio, no puedo más! Creí que exagerabas, pero............está perdido. ¡Y ahora es cuando le van a pegar los toros!" La profecía de Gaona se cumplió nada más comenzar la temporada de 1926"



Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su libro Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:


Manuel Báez “Litri”. Hijo del viejo Miguel, el “Litri”, torpón y obeso torero, pero gran valiente y gran matador en sus tiempos……………..Enseguida se vio que “salía a papá” en lo torpe y en lo temerario; pero el hijo tenía mejor figura, más alegría, y atesoraba una afición arrolladora, que le llevaba a ensayar toda clase de suertes a cambio de terribles coscorrones, que, en verdad, nunca le arredraron…………….El año 1925 fue triunfal para “Litri”. Actuó en 43 corridas, y perdió muchas contratadas, por las varias cogidas que sufrió. En Madrid, obtuvo, casi seguidos, dos éxitos de clamor, ganando en uno de ellos la oreja de oro de la corrida de la Prensa. “Litri” seguía siendo torpe y poco conocedor de las condiciones del toro, pero, con su gran valor –“alegre y confiado”- llegó a torear con especial arte, tanto de capa como de muleta, y daba soberbias estocadas, aunque a trueque de constantes revolcones. Torero muy de público, éste le puso de moda. Por entonces “El Niño de la Palma” empezaba a estar también en candelero, y gran parte de la afición quiso ver en “Litri-Niño de la Palma” una pareja en competencia, pero la cosa no pasó de su iniciación porque “Litri” murió tras una cogida el 11 de febrero de 1926 sufrida en Málaga”






















MUNDO GRÁFICO















EL RUEDO












"Pudo llegar a gran figura. No tenía gran clase pero era largo, técnico, lo hacía todo bien"

                                                                      Marcial Lalanda

"Toreó de capa de una manera formidable. Con valor, son suavidad, con elegancia, con salero. Lo más difícil, que es aguantar a un toro gazapón, lo hizo sin titubeos. Muy sereno, muy tranquilo, sin una duda"

                                                                    Gregorio Corrochano



Félix Rodríguez Ruiz nació en Santander el 23 de junio de 1905, aunque se formó como torero en Valencia. Los traslados de su padre, empleado de ferrocarriles, le trajeron a Madrid, y después a Valencia, en donde cursó estudios de profesor mercantil.

Toreó como becerrista en Valencia el 19 de febrero de 1922.  El 23 de junio vuelve a torear en Valencia, en un festival organizado para recaudar fondos con destino al panteón de GraneroTorea en Barcelona el 25 de junio del mismo año.

Formó pareja con Vicente Clemente ("Alpargaterito"), denominandose Niños Valencianos, y toreando en Valencia capital y provincia como becerristas. Entre otros intervinieron en el festival de Valencia destinado a conseguir fondos para el monumento a Granero.

En 1923 empieza a torear novilladas con picadores. En Santander, el 18 de mayo de ese año, es cogido por un toro de Antonio Pérez, que le da una cornada en el vientre de catorce centímetros. No obstante, en esa temporada torea en un total de 22 festejos.

Debutó en Madrid el 5 de abril de 1925, y consigue una oreja en el novillo de López Guijarro. Llega a 38 novilladas en la temporada y a 45 en la siguiente.

Tomó la alternativa en Barcelona, el 27 de marzo de 1927, de manos de Valencia II, que le cede el toro Giraldillo, de la ganadería de Bueno. Félix estuvo bien con su primer toro y al segundo le cortó la oreja.

Confirmó la alternativa en Madrid el 24 de abril de 1927, de manos de Antonio Márquez, con toros de Aleas, siendo ovacionado al torear y matar. En el año suma 42 corridas. Consigue este año grandes triunfos en Bilbao, San Sebastián y Barcelona. El día de su reaparición en Valencia, que fue el 15 de mayo, obtuvo un éxito apoteósico. Se le llegó a comparar con Joselito.

En 1929 toreó 65 corridas, yendo después a México. Fuera por su enfermedad o por su apatía, en 1930 toreó menos corridas. En 1932 puede dársele por retirado.

Una perniciosa enfermedad articular descuidada por el diestro truncaría su brillante carrera y le apartaría definitivamente de la profesión en 1933.

Falleció en Madrid, en pleno desamparo, el 21 de enero de 1943.


"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. Primer cuaderno. En el número 3 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pg. 122, escribe:
"Iba para gran figura del toreo, para ser mandón. De novillero, se vió al instante. Como matador de toros, desde que tomó la alternativa en Barcelona el 3 de abril de 1927, con apadrinamiento de Valencia II………. Toreaba con la cabeza y con el corazón; aunque la cabeza no le funcionó para aconsejarle que hiciera un vida morigerada, que no le provocase enfermedades para las que ya estaba predispuesto………¡Qué Félix Rodríguez aquel de 1927, y de 1928 y de 1929! Pero las interrupciones por causa de enfermedades nos lo devolvieron convertido en un torero sin facultades, que tenía que dedicarse al “parón” si el valor se lo consentía, como procedimiento mejor………Al fin, un Félix Rodríguez convertido en un guiñapo, en un pobre paralítico, al que hubo que hacerle un beneficio porque los años malos se le habían comido lo ganado en los días buenos. Murió en Madrid el 21 de enero de 1943………..El período de 1920 al 30 era terrible. Granero, Litri, Algabeño, Niño de la Palma, Félix Rodríguez…….Un período que no dejaba cristalizar a ninguna posible figura ni acababa con el caos reinante desde la muerte de Joselito y las idas y venidas de Belmonte. "



Néstor Luján escribe:

 "Félix Rodríguez fue un torero malogrado. Pocos empezaron mejor que él, y de todos los que pudieron proclamarse sucesores de Joselito, quizá ninguno como él tuvo tantos motivos para esperar un gran puesto en el toreo........Fue un excelente torero con la capa, un extraordinario banderillero y un verdadero maestro en torear con la muleta. Su dominio en todas las suertes era sólido e incontrastable; y sin la tristeza y la desgana de su anatomía, desmoronada por la enfermedad, hubiera llegado a ser una gran figura"

Extraigo unos párrafos del libro de José Luis Benlloch dedicado a Félix Rodríguez,  publicado por la Diputación de Valencia :

 "Fermín Espinosa Armillita, presenció la triunfal actuación de Félix Rodríguez en la plaza mejicana de El Toreo, donde le cortó un rabo al toro Cafetero, de Piedras Negras, después de una memorable faena de muleta que se compuso de veintiséis pases naturales.......En los salones del hotel Astoria de Valencia hizo estas declaraciones "El mejor torero de cuantos he conocido fue un paisano de ustedes, se llamaba Félix Rodríguez......¡qué torero!, el mejor, el que de verdad pudo suceder a Joselito. ¡Qué pena....!"

El Alpargatero, uno de los más grandes banderilleros valencianos de su tiempo, me confesó:

 ".......como aquel Félix Rodríguez de las buenas temporadas no hubo otro. Tenía todo eso que te he dicho de los otros, todo, era elegante, poderoso, artista, tenía cabeza y tenía mucho valor. Era guapo, bien plantao, ese cogía un par de banderillas y se llenaba la plaza de torero. Muy completo. Recuerdo su quite. Nadie lo pudo imitar: cuando el toro aún estaba romaneando en el caballo echaba las rodillas al suelo, lo llamaba y le pegaba faroles de rodillas hasta la boca de riego. Luego pasó lo que pasó......"

-"¿Qué pasó?"

-"Que en la calle no tuvo cabeza y se perdió"

Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"Después de Marcial y Barrera, el tercer lugar del escalafón en 1929 está ocupado por Félix Rodríguez con 65 corridas. Su irregularidad la disculpaba el público y la crítica como producto de su mala salud. El año anterior sólo toreó 24 tardes y se comentó que había perdido 70 contratos por culpa de sus dolencias articulares. Cada vez que lograba estar bien, el público se daba por satisfecho. Tenía una aureola de vida personal "estrepitosa y desorientada" que pudo influir en las gentes para que le tolerasen más que a otros. También perdió amistades y adeptos por la misma razón. El declive se convierte en desmoronamiento completo en los años siguientes y Félix Rodríguez acaba su vida después de mucho años de sufrimiento y tratamientos médicos poco eficaces"



Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe:



“Fue un torero excepcional prontamente malogrado……………..Félix Rodríguez fue, tras la muerte de Joselito, uno de los toreros que hizo concebir más esperanzas de llegar a ser un torero de época. Inteligente, sereno y con un arte personalísimo, dominaba todas las suertes. Era valiente, hábil y elegante. Extraordinario con el capote. Magnífico banderillero. Con la muleta era dominador y adornado y además buen estoqueador. En resumen, un torero completísimo que se malogró pronto por llevar fuera de la plaza una vida estrepitosa y desordenada”
Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su obra Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:

Félix Rodríguez. Con una amplia base de conocimientos, afirmados en larga práctica, era un torero muy completo; artista fino y con depurado estilo personal, matador de clase y valiente con alegría. Además, tenía en el ruedo mucha simpatía, mucho “ángel”, esbelta y airosa figura………Las mejores condiciones, en fin, para ser “mucha gente” en el Toreo. Pero……Dios no quiso que llegara a la altura donde todos esperábamos verle. En 1928 le atacó una grave enfermedad, que amenguó sus facultades y entusiasmos………….En 1931, cuando parecía en plan de recuperar el sitio y la fortaleza perdidos, el 16 de junio sufrió una grave cornada en un muslo que le infirió un toro de don Julián Fernández en la plaza de Madrid y le estropeó la temporada. Y en 1932, sin haber toreado más de doce festejos, tuvo que suspender sus actuaciones por una agravación de la dolencia de marras, siéndole completamente imposible volver nunca jamás a la arriesgada profesión………….¡Lástima de torero, que malogró su sino!.....”





Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:



"Granero estaba llamado a suceder a Joselito, al menos ése era el deseo de la afición. Deseo truncado, pero pocos años después hubo otro valenciano con mejores cualidades que él. En realidad, era de Santander, pero siempre vivió y se hizo torero en Valencia. Estoy hablando de Félix Rodríguez. Valentísimo, con muchísimo poder, de larguísimo repertorio. Y, además, con un estilo muy personal (cogiendo lo mejor de cada uno: tiene un aire de Chicuelo, a veces a Belmonte.......), asimilador perfecto, y no estaba exento de clase. No queda ninguna filmación de su toreo, pero las escasas fotografías que hemos podido ver son excepcionales. Se trataba de un superdotado. Desde luego, el más parecido a Joselito de todos sus herederos. Una sífilis, sobre la que nunca puso atención en curar, destrozó sus articulaciones, apartándole muy joven del toreo, y después acabó con su vida. Una esperanza rota. Mucho más triste que la de Granero, pues Rodríguez ha sido el mejor torero de la edad de plata. Así como suena"



El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:



"Pocos toreros habrán logrado más éxitos en su primera época de novillero y matador que éste. Era torero muy fino y elegante; toreaba muy bien de capa y en los quites, con alegría; formidable banderillero, toreaba de muleta de modo perfecto, dando toda clase de pases. Era desigual con la espada; sabía ejecutar el volapié y hasta recibió, pero no fue su fuerte nunca"



Robert Ryan, en su libro El toreo de capa, escribe:



"La suerte de farol, tan similar a la larga afarolada, ejecutada de rodillas, se asemeja también al cambio: por llevar en ambas la capa a dos manos, por lo ceñido, y por iniciar la suerte por delante...............En los últimos años veinte Félix Rodríguez ligaba faroles de rodillas en los quites, sin levantarse, iniciando la suerte cada vez más en corto"




"Lo difícil en el toreo es descender, no empinarse para torear. Yo me entiendo"

                                                                        Fernando Domínguez








MUNDO GRÁFICO





















EL RUEDO
















EL CLARÍN DE VALENCIA  






























































MUNDO GRÁFICO 













CRÓNICA 






















Fernando Domínguez Rodríguez nació en Valladolid el día 2 de julio de 1907. En su ciudad natal mata el primer becerro en un festival el 27 de abril de 1924. Al año siguiente, el 11 de octubre, toma parte en la misma plaza en una novillada, alternando con Finito de Valladolid y Martín Martín.

El 13 de mayo de 1926 vuelve a actuar en la misma plaza, en calidad de sobresaliente. Por cogida de Hernandorena hubo de matar el sexto toro, lo que hizo con una soltura y desparpajo impropios de su poca edad.

El 8 de agosto de aquel año toreó ya una novillada con picadores, resultando triunfador. En los primeros festejos picados triunfa clamorosamente.

En Madrid torea los días 11, 15, 21 y 25 de agosto de 1932 y el 1 de septiembre de ese mismo año. El solo hecho de torear tantas corridas seguidas en la plaza de Madrid es revelador de su calidad como novillero.

Recibió la alternativa en Valencia el 18 de marzo de 1933, oficiando de padrino Vicente Barrera, que le cedió la muerte de Mohoso de don Manuel Camacho. Pertenece ese nuevo matador -decía Uno al Sesgo- al número de los que además de torear muy bien son buenos toreros, acertada distinción que hizo Ricardo Torres, y de los que practican con arte serio y sincero, a base de valor, que en algo recuerda indudablemente a Vicente Pastor....." 

Confirmó la alternativa en Madrid el 16 de mayo de ese mismo año, con Marcial Lalanda de padrino y Domingo Ortega de testigo.

Al terminar la temporada de 1935 fue a México, toreando bastantes corridas y dejando un buen recuerdo de su paso por los ruedos.

Se retiró en Valladolid el 24 de septiembre de 1944.

Fue director de una escuela taurina y no es mérito escaso tener como discípulo a su sobrino Roberto Domínguez.

Falleció en Valladolid el 22 de noviembre de 1976.




"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. Segundo cuaderno. En el número 4 de Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pg. 14, escribe:


"Era buen torero, demasiado serio de procedimientos……….De las 38 corridas del primer año de alternativa, llegó a las dos en 1941. Lo que indica que no supo dar lo que había prometido, ni sostenerse siquiera en una segunda fila discreta. Para no olvidarse de su afición, posteriormente dirigió una escuela taurina en Valladolid"





Néstor Luján escribe en su Historia del Toreo:

"Fernando Domínguez fue un buen torero así con la capa como con la muleta y muy tronado con la espada.............Fue un matador elegante y sobrio, algo inflexible y seco que toreó, sin embargo, con una cálida elegancia y que recordaba, por su fortaleza y aire físico, a Vicente Pastor. Buen conocedor de los toros y lidiador concienzudo, hubiera podido llegar a ser un gran torero si sus cualidades técnicas y artísticas se hubiesen concertado con un ánimo crecido y una invariable voluntad de triunfar. Su ahogante vanidad le perjudicó asimismo en su carrera"

Cossío comenta:

 "Nadie niega a Domínguez que con el capote y la muleta es uno de los toreros que mejor torean.........Tiene en la ejecución de las suertes arrogancia, quietud, gracia, majestuosidad, elegancia, arte "purísimo, en fin. Todo esto lucidísimo siempre, porque es a base de un conocimiento grande del toro y de la técnica: manda en el toro, le lleva muy toreado, embebido en los vuelos del capote y en la muleta"

Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

 "En 1932, dos novilladas en Tetuán de las Victorias y cinco muy seguidas en la plaza de Madrid, convierten a Fernando Domínguez en la "revelación de la temporada". "Torero grande y cuajado", dice la crítica..................La guerra civil española trunca la brillante trayectoria de uno de los toreros más puros con la capa y la muleta.............Arrogancia, quietud, gracia, majestuosidad, elegancia, conocimiento, mando. Son las cualidades que reconoce y alaba Cossío, para lamentar a continuáción sus deficiencias como estoqueador. Muy castellano y sobrio, seco hasta en el adorno y la filigrana, formal en una estética y una plástica llena de armonía, nadie diría que "en tomando confianza" era un estupendo "bailaor" de flamenco.

Carlos Abella escribe:

"De Fernando Domínguez ha llegado hasta nuestros días una versión oral muy elogiosa y muy artística. Es un torero que quizá ha sido más valorado retirado que en activo, lo cual no es extraño en la historia del toreo. Torero de breve recorrido, en 1936 parecía acabado,...................Acabada la guerra creyó que había pasado su momento, pero aún hizo el paseíllo en Madrid dos tardes en 1940, la última de ellas el fatal 18 de mayo, cuando Farolero, de Concha y Sierra, hirió mortalmente al pobre Pascual Márquez"

José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"El torero de Valladolid fue un artista sobrio de mucha clase a la verónica. Una especie de Belmonte, desde antes de ver a Belmonte, traduciéndolo con acento castellano, a la moda de entonces que consistía en llevar la manos más abajo que Belmonte. Y, por supuesto, como todos, sin dar remate al lance para ligarlo con el siguiente, como los ligaba Belmonte. Pero tiene Fernando un sitio entre los auténticos artistas del toreo de capa"



Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, escribe: 



“Ha sido uno de los mejores artífices del toreo a la verónica de todos los tiempos…………….Fernando Domínguez tenía aptitudes para haberse colocado en los primeros puestos, pero le faltó valor y ambición. Con el estoque además fue muy deficiente. Domínguez con el capote fue un torero de enorme calidad. Su verónica, lentísima y con las manos bajas, admite pocas comparaciones. Con la muleta llevaba embebidos a los toros; sus faenas tenían más belleza que dominio y todo lo estropeaba al matar rematadamente mal”



Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"Fernando Domínguez se separa de la estilización de Márquez y del modernismo de La Serna para ser más fiel a la esencia belmontina. Por ello es más próximo a Curro Puya. Eso sí, trocando el bronce gitano por la sobriedad castellana. Fernando comparte inquietudes con Curro Puya. Pretende profundizar en el belmontismo: torear como Belmonte, pero con las manos más bajas que Belmonte. Y a fe que lo consiguió. Las pocas fotografías en que le hemos podido ver torear, nos muestran un toreo magnífico. Fue un Belmonte castellano -era de Valladolid- que tuvo como principal defecto el conformismo y el amor a la buena vida. Por sus condiciones debió llegar mucho más lejos. Le falló el carácter. Una lástima"


Filiberto Mira, en su libro "Vida y tragedia de Manolete", escribe:

"Temporadas en las que se adensa el genial estilo capotero de Belmonte. Un estilo que agrandaría Curro Puya hasta límites de temple infinito. Un estilo sublimado por el fastuoso empaque de Cagancho y estilizado en proporciones increíbles por el genio e ingenio de Victoriano de la Serna……………Otros capotistas insignes: Fernando Domínguez, Laínez, Venturita, Chucho Solórzano, El Soldado………..¿Quién no toreaba bien con el capote en la década de los treinta?"











Cossío, en su obra Los Toros, escribe:

"Matador de toros norteamericano, nacido en la ciudad de Nueva York el año 1905. Su primera actuación en ruedos españoles fue el 9 de junio de 1929 en la plaza de Sevilla, despachando con Camará II y Echevarría reses de Rufino Moreno Santamaría, presentándose en Madrid el 25 de julio siguiente. Marchó a su país, regresando en 1945 con la intención de tomar la alternativa, lo que efectivamente lleva a la práctica la tarde del 18 de julio de 1945 en la plaza de Madrid. Fue padrino de la ceremonia el Estudiante y completó la terna Morenito de Talavera. Las reses fueron de Sánchez Fabrés, y el toro de la cesión atendía por Tallealto. Llevaba muchos años retirado del toreo cuando falleció en su natal Nueva York el 26 de abril de 1976"



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