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NOTA INFORMATIVA:

CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO EL GALLO, HE PUBLICADO UN LIBRO EN EL QUE SE RECOGEN TODAS SUS ACTUACIONES EN LA PLAZA VIEJA DE MADRID, VISTAS POR LA PRENSA.

PODÉIS ENCONTRAR MÁS INFORMACIÓN DEL MISMO, ASÍ COMO ADQUIRIRLO, EN EL SIGUIENTE LINK : https://joselitoenmadrid.com/


Este Blog nace como un homenaje a todos aquellos que, a lo largo de la Historia del Toreo, arriesgaron y en muchos casos entregaron sus vidas, tratando de dominar a la Fiera.

lunes, 22 de agosto de 2022

RAFAEL EL GALLO VISTO POR ALEJANDRO PÉREZ LUJÍN (DON PÍO)

 

RAFAEL EL GALLO VISTO POR ALEJANDRO PÉREZ LUJÍN (DON PÍO)


. ¡Viva tu pajolera gracia!: «… Y los ¡Viva tu pajolera gracia el graderío! » […] «Vaya pajolera gracia en los quites, y salsa, y arte, y gracia y gitanería en la faena» […] «Fue una faena del Gallo, un portento de gracia, un prodigio de torería» […]«Pases dados con arte y gracia […]«Con un temple exquisito, con una gracia rafaelina»[…] «… con la belleza y la gracia de su arte […] «Toreó con finura, gracia y arte» […] «Sí hubo alegría, gracia y detalles pintorescos» […] «Hay en el toreo del Gallo una serenidad, un reposo, una gracia que rinden al más duro de convencer» […] «…pero sí gracia personalísima, única, sin igual» […]  «Cuando el Gallo se retire se irá con él toda la gracia y la belleza del toreo»



. De un modo u otro divierte: «De un modo u otro divierte. Por lo menos le debemos la visión de otro toreo. El toreo variado, vivo, alegre, pintoresco, que es el toreo y que no nos quieren dar» […]«Se reía el público, se reía mucho» […] «No es torero bullidor, de colorines, ni de alegrías… pero es el más alegre de todos»



. Y enardece a las masas: «El Gallo fue el único, ¿cómo no? que acertó a enardecer a las masas»  […] «La faena de muleta llevó al colmo el entusiasmo del público, enloquecido con el arte del maestrazo» 



 . El torero artista… el torero clásico: «El torero enorme, el artista que obliga a rendirse, con la belleza y la gracia de su arte, hasta a los enemigos más recalcitrantes» […]«¡Gallito! ¡Gallito! ¡Clarines! ¡Laureles!... Y pitos alguna vez. Varias veces. Muchas veces. ¿Y qué? Cuando le da la gana, el amo. El torero artista» […] «El mejor torero clásico de esta época, el que hace arte toreando, el árbitro de las elegancias» […]«Nadie ejecuta hoy como Gallito esos lances reposados, detallados, completos, clásicos, que se saborean movimiento por movimiento… y con majestuosa lentitud –lo que es la lentitud en el toreo- va llevando al enemigo sujeto en los vuelos de la tela hasta rematar el lance… Gallito no suprime ningún trámite… Que es a lo que se llama toreo clásico» [...] «Clásico como el más clásico... y romántico como  ninguno»



. Su gitanería: «… Y gracia y gitanería en la faena» […]«Fue el Gallo gracioso, gitano» […] «Al verle torear alegre y gitano por verónicas, navarras y largas» […]«Tiró con toda su gitanería aquella larga afarolada» […] «Y saliendo garbosamente, gitanamente»



. Siempre está inventando: «Se le ocurren de pronto las cosas y las hace? ¿Espontáneo? Pues espontáneo. El inventa, repentiza; nunca sabe usted lo que va a hacer, ni creo que él tampoco» […] «Pases que la inspiración le hizo inventar en el momento» […]«Preciosos quites allí inventados» […] «Y Rafael, romántico, sin acordarse de reglas ni carambainas, repentizaba cuanto le venía en gana y toreaba como le salía de la empingorotada cresta» […]«Los grandes toreros son los que han inventado alguna suerte o lance, o han dejado un estilo bueno y legítimo con su sello personal… Pues Gallito tiene suyas la larga cambiada por arriba, afarolada que dicen los técnicos; el pase de molinete ayudado; el que inicia ayudado y concluye en natural; el de la muerte; y en cosas de vistosidad, pero de menos importancia, los pares de trapecio… y ¿qué sé yo que más, si, como los chicos traviesos, siempre está inventando?»



. Todo nuevo, inesperado… distinto: «En este artista genial  el toreo es algo nuevo, inesperado y distinto de lo que es en los demás» […] «Todo nuevo, inesperado, gracioso, bello. ¡¡Rekikirikí! » […] «Él es siempre lo nuevo, lo inesperado»



. Sus genialidades, sus ocurrencias: «Todo se lo perdonamos a Rafael. Que toreara por la cara, que estuviera fuera de cacho… Todo, en gracia a sus desplantes, a sus genialidades, a sus ocurrencias» […] «¿Hubo faena? No. Ni un pase como mandan los cánones, pero, en cambio, sí hubo alegría y gracia y detalles pintorescos, que despertaron entusiasmos» […] «Era el Gallo; era Rafael aquel torero que se tomaba el trabajo de arrancar una banderilla del marmolillo que tenía delante después de cada trapazo. Y él, gracioso siempre, no se conformaba con arrancar la banderilla y arrojarla lejos, no, sino que con ella en la mano daba un paseo hasta la barrera, para volver a la cara del animal. Y así, una vez y otra» […] «De pronto desafiaba con la muleta al toro, y cuando se le arrancaba apoyaba la mano en el testuz, lo detenía, como si fuese un hipnotizador, y luego lo acariciaba pasándole lentamente la mano por la cara desde el testuz al hocico».


 

. Se arrojó al callejón: «Al tercer toro, bravo, noble y suave, el que tomó ascos porque tenía cuernos, le tiró el estoque, así, tirado como quien arroja una piedra a un perro molesto, y en seguido se arrojó el torero al callejón» […] «Su primer toro era fácil y suave; pero él le tomó repugnancia y ¡vaya no arrimarse y espantarse» […] «Salió el toro con él y Gallito traspuso la valla»



. Arte en los brazos: «Lo que le falta de poder en las piernas para correr y bullir, le sobra de arte en los brazos, de agilidad en la cintura y de ciencia para conocer al enemigo y manejarlo a su antojo y como el arte manda: toreando, no dejándose torear» […] «Yo toreo con los brazos porque no puedo valerme de las piernas. Pero, aunque pudiera, seguiría toreando lo mismo, porque en el toreo no son los pies los toreros, sino los brazos…»



. Hermosas verónicas: «Hermosas verónicas que sirvieron de obertura» […] «Aquellas verónicas excelentísimas» […] «Veroniqueó muy bien y en tres o cuatro ocasiones más que superiormente» […]«Dio una verónica suprema»



. Preciosos quites: «Preciosos quites allí inventados» […] «Hizo quites lucidos» […] «Hizo quites primorosos, casi todos con largas» […] «Vaya pajolera gracia en los quites»



. Aquella portentosa larga: «Se hablaría sólo de él, merced a aquella portentosa larga» […] «Allí Rafael, con sus largas únicas, que a un tiempo parecen tiradas por la mano de Guerrita, de Lagartijo y por la suya» […] «Dio una larga cambiada, luego la afaroló y remató la suerte hincado de rodillas, de espaldas al toro, tan metido en los pitones, que creímos que allí lo traspasaba» […] «Dio una soberbia larga cambiada de rodillas, que es acaso la mejor que he visto» […] «Tiró con toda su gitanería aquella larga afarolada y la otra por bajo» […] «Hubo, sobre todos, una larga cambiada, afarolada, de Rafael, obligando muchísimo al toro, aguantándole mucho… y saliendo garbosamente, gitanamente»



. Asustante pase de la muerte: «Y la Plaza se estremeció de miedo hasta más debajo de sus hondísimos cimientos ante aquel ceñidísimo, asustante, pase de la muerte con que comenzó la faena. Fue una cosa imponente»



. Aquella muleta mágica: «Aquella muleta mágica, elegante y pinturera llevaba y traía al asombrado toro por donde le daba la gana» […] «Una maravillosa faena de muleta, a un tiempo clásica y romántica, en que iban mezclados los pases de más pura tradición con los que la inspiración le hizo inventar en el momento» […] «La faena de muleta, colosal, asombrosa, soberana» […]«Y siguió con un natural bueno, ligado con otro mejor, que ligó con otro superiorísimo, enorme, inconmensurable, con un temple exquisito, con una gracia rafaelina»



 . El tío de la calva es único: «Es único… El tío de la calva es único. El Gallo es de otro modo que los demás; otra cosa. Es de otra raza» […]«Este torero singular, único» […] «Este hombre singular, que tiene la tozudez de sobrevivirse. Y lo logra» […] «El hombre es un tipo singular. Mentiría se te dijese que he penetrado en su interior hasta conocerle. Gallito es impenetrable» […] «El torero más extraordinario que se ha conocido. Lo motejan de cobarde y estremece la plaza con su insuperable valentía; le acusan de pincha ratas y asombra a los ligeros de juicio demostrándoles que es uno de los pocos que poseen el secreto del estilo clásico y bello de los contados grandes artistas del volapié»



 . No hay colores que lo pinten: «¿Cómo fue la faena? ¿Quién lo sabe? ¿Quién lo cuenta? Fue una faena del Gallo» […] «Es inútil empeñarse en buscar términos, adjetivos, comparaciones, dislocar el diccionario, abrasar la Academia, moldear voces nuevas. No encontraremos modo exacto de pintarlo tal como es… Es único» […] «Ustedes no esperarán que yo les describa con pelos y señales la faena, entre otras razones, porque no hay quien pueda pintar estas faenas caprichosas del caprichoso torero, que no tienen más explicación que los ¡oh! Y los ¡ah! Y los ¡ole´! Y los ¡Viva tu pajolera gracia! del graderío» […] «Otra vez, como tantas, se detiene la pluma, impotente, a la hora de referirlo, porque no hay colores que lo pinten. El Gallo sólo se concibe viéndolo. Yo declaro que si no hubiese ido ayer a la plaza y alguien me contase lo que ocurrió, no lo hubiese creído»



. ¡Ahí va un torero!: «A Rafael le viste usted de fraile, le echa la capucha, y en cuanto sale andando, dice todo el mundo: ¡Ahí va un torero! Porque tiene tan metida en la sangre la torería, que ni vestido de fraile la puede disimular» […] «Gallito no es más que torero… Cree Gallito que el torero no debe tener otra preocupación que su arte, en la plaza y fuera de ella, y dentro y fuera ser torero y sólo torero, y parecerlo además… Gallito es eso: torero. Es inútil buscar en él otra cosa; el torero absorbe al hombre»



. Hombre de leyenda: «Rafael es el hombre de las leyendas… -¡Oh, el cante! El cante le trae loco… Y ni canta, ni toca, ni baile, ni bebe, ni juega, ni se juerguea. Como un cronómetro, esté donde esté, a las doce en punto de la noche, se levanta, se despide y se va para la camita. Esta del método en las horas de descanso es la única prescripción facultativa que atiende… Rafael no es aficionado al cante, ni puede serlo, porque tiene peor oído para las cosas de solfa que un sordo. Desde su más tierna infancia mostró esa buena disposición…»



. Metido en los mismísimos pitones: «Faena de muleta metido en los mismísimos pitones, toreando en donde no ha toreado nadie» […] «El torero, que cuando le da la gana, torea más cerca… ¿Hay modo de meterse más en los pitones? » […] «Habrá quien se arrime tanto como Rafael Gómez al miureño, pero más, ni un loco»



. ¿Gallito es miedoso?: «Cuando se le ve tirarse de cabeza al callejón, abandonando en la fuga muleta y estoque, se inclina uno a contestar afirmativamente. Mas qué decir cuando a renglón seguido le vemos meter al toro la muleta en el hocico y al torero que acaba de dar esa huida colocarse a dos dedos de los pitones? ¿Cómo compaginar estas dos acciones extremas ejecutadas en el mismo segundo?» […] «El Gallo no es supersticioso… Ni bichitos, ni tuertos, ni jorobetas. Ni siquiera le inspiran miedo los usureros. Como que todo se lo reserva para la Plaza»



. ¡Será torpe!: «Gallito no cuenta sus cogidas graves por docenas. Es su defecto. Él es un torero que burla a los toros con la muleta o el capote, y no se deja coger. ¡Habráse visto!... Las cicatrices de Gallito no llegan a la media docena. ¿Será torpe?»



. Sublime o deplorable. Cumbre o abismo: «Rafael fue ayer más que nunca el Gallo. Con un toro, el primero, en el cielo… Y con el otro, en la alcantarilla… Este es el Gallo. O por cima del sol, o debajo del subsuelo. Sublime o deplorable. Cumbre o abismo» […] «Torero sin términos medios, tan pronto en el sótano como en el sol, cumbre o abismo, y con tan poderosa fuerza de color y de gracia, que puede permitirse el lujo de matarse cuando quiera, para darse el gustazo de resucitar después. Este es el Gallo» […] «Rafael se eleva unas veces a las altas y poco accesibles cumbres de la sublimidad, y cae otras en las profundas simas de lo feo» […] «El Gallo, huyendo y haciendo cosas feas, y estando ahora bien, y luego mal, y después peor, y más tarde sublime, precisamente por todas estas cosas y esas desigualdades es un artista… y precisamente porque es un artista las hace» […] «Es tan artista, que es extremado en todo: en lo bueno y en lo malo»



. El más bueno y el más malo: «Este es el Gallito, el más bueno de todos y el más malo» […] «Este torero, que yo creo, y lo es, superior a todos cuando está bien… no tenía derecho a darnos este pobre postre amargo después de la tarde de fiesta solemne con que nos había obsequiado» […] «A un torero que sabe y puede tanto como él, no le es lícito no querer nunca darnos una tarde completa»



. A puñalá limpia: «En los otros toros anduvo a puñalá limpia, o mejor dicho, sucia» […] «Al tercer toro, bravo, noble y suave, el que tomó ascos porque tenía cuernos, le tiró el estoque, así, tirado como quien arroja una piedra a un perro molesto»



. Un soberanísimo volapié: «Y mete en todo lo alto un soberanísimo volapié, que tumba al bravo veragüeño» […]«Mató muy requetebién a su segundo… entrando de verdad, quedándose en la cuna y sufriendo un pelotazo en el estómago […]«Rafael es, cuando quiere, o puede, un matador de toros de muy buen estilo, de los clásicos, de los que saben dar el volapié» […]«Aunque el público le crea un pincha ratas, Rafael es de los toreros que mejor matan hoy. Acaso el que arranca más sobre corto y mejor juega la muleta»



. A mí no me dan miedo las divisas: «Ya hemos dicho que nada hay que sorprenda en el sorprendente Rafael, Señaló dos ganaderías duras y no deseadas por muchos toreros: Veragua y Surga» […] «El Gallo es, entre los actuales, el único torero que no le ha puesto el veto a ninguna ganadería… -Déjame a mí de divisas, que todo eso son infundios. Para mí la cuestión es que me embista bien el toro, que si me embiste bien, lo atoreo bien…, y si me embiste mal, no me espero a preguntarle de quién es para huir» […] «A mí no me dan miedo las divisas. Si me embisten bien los toros, los toreo a gusto; y si me embisten mal, no me paro a preguntarles de quien son para huir….»



. Hasta luego…: «Un hombre que ahora no se resigna a la soledad y la obscuridad de haber sido… Nadie, fuera de Joselito, que fraternalmente dispuso las retiradas… creyó en la posibilidad de aquel alejamiento. Todos despedimos a Rafael diciéndole: Hasta luego…» 



. La historia entera del toreo: «No surgió el artista del arte puro, no tuvo gallardías juveniles su labor; pero sí gracia personalísima, única, sin igual. Y además, por encima de su labor, estaba el recuerdo, la simpatía, la historia entera del toreo»



. Sombra de lo que fue: «El viejo artista se resiste a morir. Sombra de lo que fue, recuerdo lejano, aún tiene fuerza emotiva bastante para despertar entusiasmos; aún conserva energías para resistir los embates de la juventud» […] «Después, después la sombra del pasado, esa sombra vaga y lejana»

 

RAFAEL EL GALLO VISTO POR JOSÉ DE LA LOMA (DON MODESTO)

 

RAFAEL EL GALLO VISTO POR JOSÉ DE LA LOMA  (DON MODESTO) 

. El hijo del señor Fernando: «El hijo del Gallo recuerda mucho a su padre» {…] «Con la muleta es Gallito un fiel trasunto de su infortunado padre» […] Allí hay sangre, allí hay madera… en lo bueno: El que lo hereda no lo hurta, y Rafael Gómez ha heredado de su padre aquel toreo buenísimo: el arte, la figura, la elegancia y la inteligencia» […]«Y como aquel Fernando Gómez de imperecedera memoria, como aquel torerazo inmenso que llevaba envuelto entre los pliegues de su capote el Tratado de Suprema tauromaquia, vimos ayer a su hijo torear de muleta, admirable, soberbia, maravillosamente… y en lo malo: Gallito es un gran torero, pero excesivamente medroso. Su padre era lo mismo… Su hijo Rafael, que es un enorme torerazo, más grande aún que su difunto padre, ha heredado de éste el pavor, el asco a los astados brutos» […] «Como consejo me permito decirle: -Recuerda a tu padre en todos los momentos de tu vida. Procura olvidarle en un solo instante. Al meter el brazo» […] «Si Gallito no se acordara tanto de su difunto padre a la hora de matar […]«Y como aquel Fernando Gómez, estoqueador infernal, vacilante, miedoso, vimos ayer a su hijo cuartear, encogerse, estirar el brazo, hacer cosas feísimas, de las que no quiero acordarme»


. Un gran torero, medroso: «Gallito es un gran torero, pero excesivamente medroso» […] «Gallito no es un toreo valiente… El valor y la vergüenza torera no entran en la jurisdicción de Gallito» [...] «Gallito es un torero sabio, gracioso y elegante, pero… ¿miedoso?... pongamos prudente para que no se alborote el gallinero» […] «Gallito no es, no puede ser un torero de setenta corridas al año» […] «Gallito valiente, hubiera sido un lidiador excepcional, acaso único. Gallito tal como es, fracasará de cien veces, noventa y ocho» […] «Bombita es un torero muy valiente y Gallito un torero muy medroso»


. Un artista del toreo, en sus triunfos y en sus fracasos: «Este es Gallito. Así ha sido, y así será siempre este gran artista del toreo» […] «Para mí Gallito sigue siendo el gran artista del toreo que ha sido siempre. Tan artista como el día de la oreja, y tan artista como ayer tarde, cuando se llevaron los mansos al toro moribundo» […] «Gracias te sean dadas, Señor, por haber creado a este soberano artista del toreo, que se llama, si no miente su fe bautismal, Rafael Gómez Ortega, y que hasta en sus descalabros es grande, es artista y es torero»


 .Y un artista singular: «A este singular artista hay que cogerle en determinado momento, cuando él o la casualidad lo disponga. Pretender que dé el do de pecho cuando uno quiere o cuando la ocasión para su fama sea más propicia, es una quimérica ilusión»


. Siempre torero: «Vestidle con el traje más raro que se os antoje. Desfiguradle el rostro. Pintadle la calva con chafarrinones de cien colores, y luego, presentando al muñeco, preguntad a cualquiera: -¿Quién es éste? Y se os contestará enseguida: -Un torero, vestido de mamarracho» […]«Al Gallo no le podrán robar su planta de torero. Allí donde vaya, sea cualquiera la manera de presentarse, el Gallo será un torero. Un torero enorme»


. Un torero de brazos… con los pies clavados en el suelo: «Elegante y sereno con el capote, estira y recoge los brazos como dicen que disponen los cánones taurinos» […] «El chico recuerda mucho a su padre en el modo de alargar los brazo […] «Lo mejor de la lidia fue la faena de muleta del Gallo en el tercero. Con los brazos, sólo con los brazos. Así se torea… Gallito» […] «Doblando los brazos con gallardías indescriptibles, artísticas, de elegancia soberana, hizo tres quites el de Sevilla de honda emoción estética» […] «Así se torea de brazos, corriendo la mano, y con los pies clavados en la arena» […] «Dos pases naturales con los pies juntos, clavados en el suelo»


. La larga afarolada, un asombro: «¿Y qué dicen ustedes de la despampanante larga afarolada, engendrada de rodillas y rematada en la misma postura? ¡Un asombro!»


. Un par de banderillas monumental: «Puso el Gallo un par de banderillas monumental. De esos que merecen archivarse para recreo y enseñanza de las generaciones venideras»


 . Un torero que toreó muy cerca: «Siempre a medio metro de los pitones» […] «A tres palmos de los pitones» […]«A medio metro de la cara , y arreglando la muleta sobre su palillo» […] «Pases  todos ellos a dos cuartas de los pitones, rascando el testuz y el cuerno a la fiera»


.Y que huyó despavorido: «En el último salió de la suerte (de matar) tirándolo todo. Muleta, estoque, brazos, piernas, todo, en fin […] Gallito no supo disimular el miedo, y le vimos salir de la suerte de matar con sus dos o tres pelos de punta, lívido, descompuesto y arrojarse al callejón de cabeza» […]«¡Nada, señores, que se han acabado las espantás! Rafael dice que eso está muy feo, y él, que puede mucho con los brazos de atorear, ha dado el cese definitivo a las piernas. Claro que si el peligro aprieta habrá callejón»


. Un torero que hacía enloquecer a los públicos: «Con el capote y la muleta logró entusiasmar a la multitud» […]«Su toreo de muleta que enloquece a las multitudes, porque es imposible encontrar nada más bonito, nada más artístico y elegante» [...] «La muchedumbre enloquecía de gusto […] «El público se electrizó como si le hubieran descargado una corriente de formidable empuje. Todos nos pusimos en pie y palidecimos de emoción» […] «El público, entonces, enloquece» […] «El público, rojo de entusiasmo. Los toreros, embobado

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. Con lances únicos…, inventados: «No escudriñen ustedes en textos taurinos ni en documentos de fecha remota, buscando la reseña de lances parecidos o análogos. No los encontrarán. Lo que hizo ayer el gitano fue de su exclusiva invención» […]«Yo no sé de qué pajolera masa está hecho este gitano, que cuando se confía y torea tiene un sabor todo lo que hace que no se parece a nada

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… Inefables: «¡Asombroso! ¡Estupendo! ¡Monumental! ¡Pero qué pobre es nuestra lengua en adjetivos!»


. ¡Qué torero tan raro, tan extraño…, tan lleno de sorpresas!: «El misterioso Rafael es un enigma. Nos indigna hoy para emborracharnos luego» […] «Gallito, este torero de inexplicable contextura, grande, fiero y hermoso como el león, a ratos miedoso, ruin y huido como la comadreja en otros» […] «Y así es este hombre. Y como es así, así le debemos tomar. A ratos, inconmensurable, único. En otros para, si no de muerte, herirle de alguna gravedad» […] «¿De qué madera habrán hecho a este torero?»


 . Un torero inexplicable: «¡Este es Gallito! El torero inexplicable del que tantas veces hablé a ustedes» […] «¡Gallito, infernal! ¡Gallito, celestial!  Y así será siempre. En una misma corrida, en una hora misma. Primero, en el lodazal, cubierto de oprobio, injuriado, vilipendiado, pisoteado. A los dos minutos, en las nubes, más alto que nadie»


. Un torero con mucha gracia, con mucha salsa: «Eche usted mostaza, salero, gracia, salsa» […] «¿Allí hubo arte? ¿Se debe torear así? Cada cual piense y diga lo que quiera. Yo aseguro que hubo gracia, mucha gracia, y un derroche de salsa torera inconmensurable» […] «En la imponderable faena del Gallo había salsa para todos los gustos» […] «¡Qué dos faenas de muleta tan artísticas, tan finas, tan graciosas, tan de torero! » […] «Y nos entusiasma un minuto por la gracia y el sabor de su toreo» […] «Rafael derrochó gracia, sabiduría y salsa torera»


. Un torero sabio, elegante y clásico: «Elegancia petroniana y cuarenta arrobas de sabiduría taurina» […] «¡Eso es la elegancia misma! ¡Eso es arte y clasicismo! » […] «¡Eche usted arte, clasicismo y elegancia» […] «Mucho arte y mucha elegancia en cuatro pases de muleta» […] «Gallito es un torero sabio y elegante» […] «Faena insuperable por lo torera y por lo elegante» […] «Gallito derrocho sabiduría» […] «Con sobrada elegancia. Con ese saborcillo clásico que suele poner cuando quiere» […] «Cojan ustedes la suprema elegancia de Lagartijo…»


. ¡Qué seis muletazos en la suerte natural!: «¡Qué pases en redondo, sobre la izquierda y corriendo la mano! ¡Qué seis muletazos en la suerte natural, aguantando de firme y librándose del tremendo embroque con un artístico movimiento de brazos! No recuerdo faena tan completa, tan hermosa ni tan emocionante. Eso es torear. Así se pasa la muleta. Eso es lo que ha hecho célebre en la historia de la tauromaquia a Cayetano Sanz. Lo que ha habido en Vista Alegre ha sido una resurrección»


. Gocé con el torero y sufrí con el matador: «Aplaudí frenético a Gallito torero y callé piadoso ante Gallito matador. Gocé y sufrí. ¡Esta es la vida!» […] «Pero, luego… se fue el gran torero y vino el fusilable matador… Un verdadero horror… ¡Lástima grande! » […] «Con la muleta un eminentísimo catedrático. Con el estoque, un pincha ratas. ¡Qué lástima!»

 

. Un torero con horror al término medio: «En este torero no hay término medio. O en el cielo o en el suelo» […] «Derrocha arte, sabiduría y valor en la primera parte de la faena, y se nos muestra ignorante, acobardado y ruin en la última. Y nos entusiasma un minuto por la gracia y el sabor de su toreo, y nos irrita después por lo huido, incierto y encorvado» […] «En un mismo toro, en un mismo minuto, vemos a Gallito valiente como el Cid y acobardado como un conejillo casero. Se agarra a un pitón al rematar un pase precioso y en seguida nos da una espantá que nos deja fríos».

.. Un torero que necesita un toro ideal: «Gallito, para realizar una de estas asombrosas faenas, necesita un toro ideal, hecho de encargo y a la medida. Un toro que se empape en el engaño como el agua en una esponja, que no tenga el más ligero defecto y que se toree solo, para que permita al diestro adornarse, juntar los pies y jugar los brazos, con movimientos de aristocrática coquetería» […]«Cualquiera que presente la más insignificante dificultad, no es de la comunión de Gallito. Con toros a la medida no tiene rival el hijo de Fernando»


. Un torero indiferente: «Y él, indiferente a todo, al parecer apático, alicaído, oye las broncas como si se dirigieran al vecino de enfrente»


. ¿Qué hacemos con un Gallo así?: «¿Qué hacemos con este hombre? Pues dejarlo» […] «¿Qué quieres que yo le haga? / ¿Quieres que de saque al campo / Y le dé una muerte mala? » […]«Este Gallito de mis pecados va a concluir por volvernos a todos locos. Sus incondicionales lo están ya de remate» […]«¡Y era el mismo! El mismo torero. ¿Cuál es la verdad, Dios mío?... ¿Cuál es la verdad?»


. ¡Lástima que no mate más!: «Con el estoque aún no ha pasado de las primeras letras el chico de Gómez» […] «El niño se mete poco al herir» […]«Al llegar la hora de hacer pupa, no vimos nada, desgraciadamente» […]«No me gustó, pues cuarteaba al meter el brazo. Por ese camino no vamos a ninguna parte» […] «A la hora del pinchen, fue el Gallito de costumbre» […] «Con el estoque no es cosa mayor el hombre, aunque mate bien alguna vez»


. El morrillo no existe: «El morrillo es sagrado para usted. No lo tocará usted nunca con la cruz de la espada. ¡Para qué! » […] «¡Pero qué importa el estoque! Él no es Salvador Sánchez, ni su fama se amasó con la sangre de los morrillos»


 . Estocadas pescueceras, muy a menudo: «Con el estoque, ni una sola vez arrancó a asegurar, quedando los estoques en las inmediaciones del pescuezo. Una verdadera desdicha» […] «Pinchazos, estocadas pescueceras, todo sin pasar por el portazgo, alargando la diestra de modo feo y deslucido» […] «Todas las estocadas pescueceras, ¡naturalmente! Como que nunca se aventuró a pasar el fielato» […] «Criarán pelo las ranas y usted continuará matando toros por el pescuezo»


. Y, de vez cuando, grandes estocadas: «Vimos a Gallito matar un toro de manera tan insuperable, que ni los que fueron ni los que son podrían superar» […]«Y después, en corto, una media superiorísima […] Pero aún faltaba lo mejor. Allí mismo, a la vista de Paco Madrid y Agustín Malla, célebres por sus grandes volapiés, arrancó el de Gelves muy derecho y metió el estoque casi hasta la taza en la misma cruz. Rodó del cornúpeto como un ovillo, y la muchedumbre, en pie, aclamó al inmenso artista, que cuando se decide pone el mingo donde le ponga el más guapo. Fue la faena y la estocada de la tarde» […]«Hace tiempo que no veíamos arrancar a matar tan en corto, como arrancó ayer Gallito. Y dobló la cintura y dio el hombro como un hombre»


. ¿Cuerdo? ¿Loco?: «¿Cuerdo? ¿Loco? ¿Barrenado? ¡Vaya usted a saber! Pero torero, sí» […] «Cuando el Gallo se descompone, no hay medio de hacerle entrar en razón, tal vez porque en aquellos instantes no se encuentra en el pleno dominio de sus facultades intelectivas»


 .Sus partidarios, sus mayores enemigos: «Los mayores –por no decir los únicos- enemigos que tiene el simpático cañí, son sus mismos partidarios, sus incorregibles admiradores, que quisieron elevarle a una altura en la que él no podía mantenerse.  Esta desatinada actitud de los mal aconsejados admiradores, conduce necesariamente a la muerte o al ridículo. No hay término medio. El Espartero, que era un prodigio de valentía, murió en la cabeza del miureño Perdigón, porque los enemigos de Guerrita lo colocaron frente al coloso como digno rival suyo… Gallito no es el Espartero, y no toma las cosas tan a pecho, y creo que hace bien. Y como él no está por entregarse tontamente a las caricias del cornúpeto, desciende ruidosamente del pedestal, porque el vértigo de las alturas no le permite permanecer allí con tranquilidad»


 . ¿Y comparado con Bombita?: «A mí los defensores de Gallito me llaman el pontífice máximo del bombismo, porque creo, y he dicho y repito, que Ricardo es un torero mucho más largo que Rafael y que en lidia difícil y comprometida, Bombita puede vencer muchas veces y Gallito nunca. Y lo que digo de Gallito digo de todos los demás, por lo que se deduce que, a mi juicio, el de Tomares es el mejor torero que hoy existe. Si lo creo así, ¿Por qué no voy a decirlo? » […]«Dije y digo hoy y diré siempre, que entre el toreo de Ricardo Torres y el de Rafael Gómez, prefiero el de Ricardo, porque uno tan brillante, me parece de más verdad. Y porque digo que Bombita es un torero muy valiente y Gallito un torero muy medroso. Este es mi gran pecado. Ustedes juzgarán…»