Páginas

DOBLONES /TRINCHERAS Y TRINCHERAZOS/PASES DE PECHO






El escritor peruano Luis F. Odría, en su libro El arte del toreo y los secretos de la lidia, escribe:




“DOBLONES. Muchos falsos dominadores, escudan su impotencia artística haciendo de los doblones, no un recurso, sino un método de torear, convirtiéndose en verdugos de la fiesta, destroncando a los astados……………No debemos admitir los doblones como método, sino como recurso. Sólo se les debe aceptar, en caso de que el astado no haya recibido el debido castigo en la pica, que sea muy huido, que se trate de quebrantar su pujanza, o por embestir éste con la cabeza suelta…………..Técnicamente, cada doblón equivale a una vara, pues castiga de manera efectiva al toro, y le resta fuerzas y empuje, le destronca y aniquila sus músculos, aplomándolo las más de las veces………..Aceptemos sólo los doblones, para toros que derroten, que se revuelvan rápidamente, que conserven mucho genio y que sean huídos………….Que el lidiador imponga su dominio. Sí, pero con emoción en el peligro, con verdadera exposición y sin menoscabar lo bello, lo estético, lo gallardo”
 


Robert Ryan en su obra El Tercio de Muerte escribe:

"El llamado pase de castigo es aquel que violenta la trayectoria de la embestida más allá de la violencia inherente a toda suerte del toreo..................el castigo es la consecuencia física de burlar la furia del toro, y se acentúa cuando el pase se atiene a la eficacia lidiadora de reducir al toro.....................El pase de más jerarquía en la eficacia del castigo es el ayudado por bajo, en el cual dobla el toreo sobre la rodilla flexionada del diestro"

"Del pase ayudado por bajo provienen los doblones con la mano derecha en los cuales, otra vez, por ambos pitones el diestro gradúa el castigo al doblar el toro ante su rodilla flexionada.........Doblarse don el toro al comienzo de la faena es un método inteligente para someter al toro, para hacerse el diestro con la embestida, en búsqueda del acoplamiento, en creación de la armonía, que le permitirán imponer su voluntad a la circunstancia del trasteo.......Tanto en los ayudados por bajo como en los doblones, el diestro abre el compás precisamente para dar largura al pase, toda la largura que admite el toro y aun más, insistiendo a través del temple a que la embestida se prolongue, lo cual ahorma al toro a la vez de centrar su furia"

"El castigo suele ser un recurso obligado ante el toro aquerenciado, reservón o cobarde, que se defiende sin dar un paso..............Ante este toro el castigo es siempre por delante..............Nadie, se dice, ha dominado como Guerrita la tauromaquia desnuda, el trance limpio, duro, de la faena de poder, en la cual la muleta hace que el toro emplee toda su fuerza en contra de sí mismo: la muleta que penetra en su furia y rompe su trayectoria"

"Hay una estética del castigo: una estética primaria, no de época, que resume la potencia real del arte de torear. Aspiraron a ella los antiguos; en ella se definió Joselito el Gallo, el maestro que ajustó el dominio a una disciplina más estricta.................Dentro de esa disciplina, han sido creadores en el castigo diestros como Granero, Pepe Ortiz, Cagancho y Victoriano de la Serna, cuyo poder se concentra en el arte y cuyo dominio se inspira en a plástica. A esa creación la rehizo castigo real Domingo Ortega, en fuerza de una filosofía que anda y desanda las edades de la faena, porque el castigo es también un paso..........un paseo, un andar casi adornado ante la cara del toro................; el castigo cuán grácil del torero artista y poderoso que pisa las huellas de Joselito el Gallo"

"Cuando Roberto Domínguez en sus últimas temporadas llegó a andar casi sublime con toros, a contraestilo de cualquier torero de su tiempo, el toreo recobraba............la faena épica, la estética y vibración de un muleteo gallardo de poder"



En la página de internet con el nombre de Meridiano.com se puede leer:

"Doblón. Situado el torero casi de frente, se adelante la muleta y con un toque suave se echa ésta a las manos del toro con el objeto que humille. En este momento se adelanta la pierna y se carga la suerte, llevando al animal toreado y sacando finalmente la muleta por debajo de la pala del pitón"

Juan Pedro Domecq, en su libro Del toreo a la bravura, escribe:

"Es en este tipo de pases donde la fantasía, la estética y la capacidad del toro para incurvarse en su afán de perseguir la muleta ha llegado hoy a cotas nunca pensadas.......................En todo este conjunto de pases, podemos admirar la extraordinaria belleza plástica y la embestida entregada y por abajo del toro, que solo está pendiente de seguir los engaños para alcanzar el vuelo de la muleta..................Vemos como el toreo moderno se comienza a torear con los brazos (anteriormente se había hecho fundamentalmente con las piernas), para a continuación utilizar las muñecas y terminar toreando también con los dedos de la mano; esta progresión es la que ha traído el secreto del temple que hoy en día inunda el toreo"


Victoriano Valencia, en el libro Todas las suertes por sus maestros, de José Luis Ramón, comenta:

"Este muletazo, llamado por doblones o toreo sobre las piernas, es de los más importantes que se puede realizar en el toreo, porque puede ser  un "muletazo de castigo", arrastrándole la muleta por la arena, haciéndole humillar para restarle fuerza si el toro lo requiere, o bien puede ser un muletazo "suave", a media altura, para enseñarle al toro el recorrido que el matador desea que tenga................En el final de la faena, cuando la embestida ya está dulcificada y llegando a su fin, también se pueden realizar como los hace Enrique Ponce, que ha convertido en un muletazo de adorno uno que inicialmente fue de castigo"

















La trinchera ¿es cante chico?
-Depende de quien lo cante
y abra y cierre el abanico.-
Pásatelo por delante
cuidado en la tela el pliegue
y largo, que llegue llegue
hasta más allá del vuelo.
Mas con invisible hilo,
midiendo temple y estilo,
tráetelo ya al ritornelo.

La trinchera
Del libro La suerte o la muerte. De Gerardo Diego



Robert Ryan, en su libro El Tercio de muerte, escribe:

"José García el Algabeño..............se hizo notar por insistir en un pase hasta entonces, ni entonces, bien visto: el de pecho con la mano derecha.............En el trasteo de aquel fin de siglo, el modo de torear por alto era el pase ayudado, a dos manos; o el natural, con la izquierda o la derecha...............La validez técnica de este pase no era considerada por la crítica, que se ofendía con los aplausos que ganaba para el torero de la Algaba"

"El de trinchera es un pase derivado de aquella ventaja derechista tomada por el Algabeño: la muleta en la mano diestra, montada sobre el estoque, el pase hacia la izquierda, a media altura, no llevado hacia arriba, sin el remate por alto que caracteriza el de pecho; un pase introducido tímidamente en el trasteo, de puntillas, como de tanteo. El torero que cita sin que el toro lo vea, o sea, fuera de cacho, consuma la suerte casi sin pasar al toro, a veces pasando él, por pies, sin exponer, la muleta siempre por delante: un pase juzgado insignificante por muchos, fuera del concepto de pase taurino según el juicio de Félix Borrell:

"La trinchera no es pase de muleta ni lo será nunca, por mucho que (Rafael) el Gallo empeñe........"

Aquel escritor opinaba sin contar con la magia de Rafael el Gallo, la capacidad del artista de agraciar cuanta suerte le placía y de infundir torería hasta lo intrascendental..............En la muleta de Rafael el Gallo, el pase de trinchera adquiere la calidad de airosa trincherilla. Es una nota, una pausa intercalada entre sus adornos personales, sus cambios de mano, pases afarolados y de molinete, donde podría caber un pase de pecho, como intermedio de un momento dado, el Gallo, paso a paso mientras el toro llega a él, para la suerte a pies juntos nada más comenzada, y ahí el pase queda en un juego de muñeca: un juego que termina nada más marcado, el pase consumado con la mano y la cintura en uno de los momentos mejor parados, con mayor naturalidad y antológica sencillez, en los siglos de la faena. Un pase, se dice, que no llega a ser pase, en el cual, sin embargo, el toro pasa cuán suavemente, guiado por el rojo secreto de una muleta callada"

"Del de pecho a la trinchera, la suerte pasa de un nivel a otro; la suerte baja, de altura, de intensidad, ajuste, exposición y mando"

"De la trinchera a la trincherilla, la suerte pasa de la defensa, del tanteo, al adorno, sacrificando su amplio compás, el juego de piernas y brazo, a una verticalidad parada en el breve espacio de la gracia"

"De la trincherilla al trincherazo, la suerte desciende de su altura media; la mano baja, la muleta baja, a la dimensión del toreo de dominio, a una expresión poderosa que impone un paso hacia adelante"

"La calidad sorprendente del trincherazo, sorprendente en una pase esencialmente de castigo, proviene del juego de muñeca tan sutilmente pronunciado en la trincherilla: de la trincherilla nada abandona el trincherazo, sino todo lo contrario, siendo el trincherazo un paso hacia el poder, ahondado en la huella de la trincherilla. Siendo Domingo Ortega, el perfeccionador del trincherazo, un domador que improvisa castigo aprovechándose de la fantasía de Rafael el Gallo y de la ciencia de Granero...............Domingo Ortega se presenta cuando el toreo de muleta se halla en la cumbre del pase natural con la mano izquierda. Mas no es la izquierda la mano que distingue a Ortega...............Así, Ortega, para pasar al toro de derecha a izquierda decide abandonar el pase natural................cambia de mano la muleta para traer al toro hacia el dorso de su mano derecha, lo cual abrevia la dimensión de la suerte, recogiendo ésta sobre el eje de la pierna izquierda..................."La profundidad -explica Ortega- la toma el torero cuando la pierna avanza hacia el frente, no hacia el costado"...................La profundidad, en el toreo orteguino, se apoya en un paso, lo mismo que la suavidad. En el trincherazo, cuando la curva reducida se cierra en brusquedad, Ortega evita ésta con otro paso, incorporando a la suerte el pie derecho, andando el pase, yendo él hacia adelante.............Andarle al toro, muleta en mano, es un arte que requiere una dificilísima armonía con la quietud. Andarle al toro también es parar, como explica Ortega en el trincherazo..............Antecedentes de Ortega en el arte de andarles a los toros en el toreo de muleta, templando paso y pausa, fueron los Gallo, Rafael y Joselito, y Pepe Ortiz, en el adorno como castigo. Para hallar un continuador en calidad y armonía de poder, pasan años, hasta que Roberto Domínguez da con el secreto, la estética casi imposible de dar el paso, el torero, en dominio del toro y de sí mismo"



"¿Quién iba a decirnos hace unos cuantos lustros, que el pase que entonces de empezó a dar y que se bautizó con el nombre -un poco despectivo- de trinchera, aludiendo a su posible ventaja, iba a constituir andando los años el pase fundamental del toreo de un diestro valeroso y de primera fila, con fama de honrado?

                                                                                                           José Díaz Quijano, Don Quijote
            
 La reflexión de Don Quijote, comenta Robert Ryan, va dirigida a los revisteros que se asombran del efecto, y la efectividad, del nuevo muletazo, piedra angular del toreo y de la personalidad de Domingo Ortega"

"El trincherazo en otros diestros, pierde su calidad andada, orteguiana; pierde pasos alrededor, antes, y sobre todo después, para convertirse en un momento de suprema quietud.............Singularmente Silverio Pérez se ahonda en el trincherazo llevando el pase a un fin casi sin continuidad.................A medio siglo de Ortega, en los años ochenta, Paco Ojeda se coloca en una trinchera, más trincherilla que trincherazo, conquistando en el pase un sitio magistral; una quietud que conduce al derechazo, eliminando el castigo y los pasos de Ortega, ahora dados por el toro"












Entre un temporal deshecho
la gruesa nave embestía.
Al pasar por el estrecho
la plaza se estremecía.
Tú erguido, firme, derecho,
faro en tu roca vigía,
larga el brazo, álzale al techo,
rompa la espuma bravía.
Y allá va el pase de pecho.
Fue la noche y ya es el día.

Pase de pecho
Del libro La suerte o la muerte, de Gerardo Diego
 
 
 

J. Sánchez Lozano, en su libro Suertes del toreo que ordinariamente se verifican en coso. Libro tercero del Manual de Tauromaquia, publicado en Sevilla el año 1882, escribe:


"Los de telón y por alto sirven para levantar la cabeza al bicho que propende á humillar………..A continuación el pase natural puro, daban en toda ocasión, los diestros antiguos, el de pecho, porque decían, y con razon, que era feo salirse de la suerte y buscar otra proporcion para repetir el regular, y poco airoso cambiar la muleta á la mano de la espada, para que, estando en el terreno de fuera, se pueda seguir con otro pase natural…………..Seguro y lucido cual ninguno es el pase de pecho, pues á pesar de suponer algunos que carece de la primera condición, por no poderse en él jugar con desembarazo la muleta, como sea de la clase que quiera el toro á que se haga esta suerte, no se separan en ella el engaño y el bulto, se le reduce á un objeto y se evita la colada, tan frecuente en el natural”

 


Cossío incluye el pase de pecho, junto con la trinchera, dentro del apartado de los pases cambiados, en los que a diferencia de los pases naturales, se da la salida al toro por el lado contrario de aquel en cuya mano se tiene la muleta. El pase de pecho sería, pues, para Cossío, un pase cambiado por alto. Siguiendo este criterio no es de extrañar que para él puedan darse pases de pecho con la mano derecha.

Antonio Peña y Goñi escribe: "El grandísimo mérito del verdadero pase de pecho está en que el toro obliga al matador a ejecutarlo sin darle tiempo a enmendarse......, verificando el embroque muy sobre corto"

Robert Ryan, en su libro El Tercio de Muerte, comenta: "En el pase obligado, o forzado de pecho, la muleta guía la embestida en línea recta cuando el fin es despedir al toro; o lleva al toro en línea curva, hacia el hombro contrario del torero, cuando se pretende quedarse con el toro y ligar el pase con otra suerte.........El peinarle los lomos al toro es elemental en la ejecución clásica del pase de pecho.......ya que afirma la verdad completa de la trayectoria"

En los Cuadernos Taurinos de la Diputación de Valencia encontramos el siguiente párrafo: "El pase de pecho debe ser la consecuencia inevitable del natural y del derechazo. Como en el caso anterior, su pureza máxima se alcanza cuando se realiza con la izquierda........Sobre este muletazo se han disparado las polémicas sobre si su ejecución ortodoxa obliga a llevar al toro en un trayecto rectilíneo o por si al contrario hay que obligarle a una trayectoria curvilínea........El toreo puro es curvilíneo y ello supone siempre un mayor dominio del toro. Una trayectoría rectilínea se aproxima mucho al simple dejar pasar el toro por abajo de la muleta"