jueves, 15 de marzo de 2012

CHICUELO





El arte del toreo
bajó del cielo,
y en la tierra se llama
Manuel Chicuelo.

                          Coplilla popular





En el libro Todas las suerte por sus maestros, de José Luis Ramón, el hijo de Chicuelo, Rafael Jiménez Chicuelo, comenta:

"Según me explicó mi padre, la primera vez que ejecutó una chicuelina fue en Valencia en las Fallas del año 20, y la verdad es que le surgió como un recorte improvisado. Aquel día dio una chicuelina, aunque entonces esta suerte todavía no tenía nombre. En uno de los tercios de quites de una corrida que toreaba con Varelito y Granero, al dar un lance a la verónica, el toro se le venció hacia el cuerpo y mi padre, para quitárselo de encima y esquivar la cogida, improvisó un giro y un movimiento que nunca antes había sido ejecutado. La gente, ante lo nunca vista, reaccionó muy bien. Cuando se terminó la corrida y llegaron al hotel, su banderillero el Rerre le dijo: "Manolo, ¿te has dado cuenta de lo que has hecho con el capote? ¿Por qué no intentas hacerlo otra vez?" Y allí mismo, en el hotel, mi padre empezó delante del espejo a pegar unos lances que con el tiempo se han inmortalizado como la chicuelina. Así nació. Luego, en la siguiente corrida que toreó en Valencia ya la realizó premeditadamente delante del toro. Con el tiempo, poco a poco la fue perfeccionando"

"Muchos han dicho que Chicuelo daba las chicuelinas con las manos altas, pero esto no es cierto. No es que levantase las manos porque la suerte no estuviera perfeccionada, sino que la ejecutaba así porque de esta manera llevaba más toreado al toro. De la otra forma, con las manos bajas, no se le lleva toreado, sino que se le pega un cambio. Pasa porque le han cambiado, pero no porque le hayan toreado.................No critico las otras chicuelinas, sólo defino la que yo he aprendido por tradición familiar"





"Los lances con los pies juntos los practiqué con mucha frecuencia, la que nacía de mi personal manera de entender el toreo. Así vi torear a Chicuelo, un torero del que desde chiquillo fui muy partidario, viéndole en el campo. Manuel Jiménez era una maravilla toreando con los pies juntos, porque tenía un juego de cintura muy bonito. Toreaba cargando la suerte con pies juntos, y lo hacía con las muñecas y la cintura. Este toreo que vi en Chicuelo es el que, matizándolo, interpretándolo con mis formas personales, intenté hacer yo también"

                                                                                                                           Pepe Luis Vázquez
























MUNDO GRÁFICO





































EL RUEDO









CRÓNICA








ESTAMPA

















"Era bajo, tenía bracitos cortos. A veces yo me preguntaba cómo podía matar aquellos toros. Por su deficiencia física y porque no era un torero de dominio, tuvo algunos fracasos. En ese sentido no era un rival duro. En cambio, tenía una personalidad tan especial, tan airosa, que daba gloria verle torear. Lo suyo era la escuela sevillana, la gracia, el arte; y también la manía de torear con los pies juntos"

                                                                                                                       Marcial Lalanda


"Esa expresión de belleza, sin la cual el toreo pasa de ser un arte a ser un oficio vulgar, es la que caracteriza y define el modo de hacer de Chicuelo"

                                                                                                            Gregorio Corrochano



Manuel Jiménez Moreno, Chicuelo, nació en Triana (Sevilla), en la trianerísima calle Betis, el 15 de abril de 1902, aunque ha sido siempre llamado el torero de la Alameda, ya que en dicha plaza transcurrió su vida. Nació en el seno de una familia cien por cien torera. Su padre fue un matador de toros modesto, del mismo nombre y apodo, que falleció cuando el futuro matador tenía cinco años. Fue recogido por otra persona perteneciente también a la familia taurina: su tío, Eduardo Borrego Zocato, banderillero de la cuadrilla de su padre, que se lo llevó a su casa y lo trató como si fuera su hijo.


En una encerrona que se organizó en una plaza próxima a Sevilla, el tío le instó a que torease y lo hizo de manera tan portentosa que se ganó la admiración de cuantos le vieron. Desde este momento, el Zocato se dedicó a enseñarle. El año 1913, en la venta de Cara-Ancha, mata dos becerras prodigiosamente.


El banderillero movió a sus amistades, consiguiendo que su sobrino hiciese una rápida carrera de novillero, a la que ayudaba mucho su menguada estatura y la gracia inimitable con que movía capote y muleta. Por otra parte, fue desde muy joven, casi de niño, un verdadero prodigio para entender rápidamente a los toros.


Marchó a Salamanca, a practicar en las ganaderías. "Guapito, más aún que discreto, nos comenta César Jalón en sus Memorias de Clarito: callado -desde chico solamente fue expresivo toreando- y agradable y complaciente, Chicuelo se captó las simpatías del mundo salmantino. Le invitaban a todas partes, en el campo y en la ciudad. Miembro del célebre cuarteto -Chicuelo, La Rosa, Granero, Eladio Amarós- que "hacía furor" en tentaderos y becerradas, Chicuelo vistió su primer traje de luces en Tejares, pueblecillo, o más bien barrio, separado de la capital por el Tormes"


El 24 de julio de 1918, en la capital y teniendo quince años, torea una becerrada en la que gana la oreja, repitiendo el día 30, en el que corta dos orejas, y sigue toreando hasta doce veces más.

El 16 de febrero de 1919 lidia ya novillos en Barcelona, el 19 de abril en Sevilla y el 27 de septiembre en Écija, llegando a hacerlo en 54 novilladas aquel año.


Se presentó en Madrid el 8 de agosto de 1919, con García Reyes y Joselito Martín, en una novillada de Braganza.

Tomó la alternativa a los diecisiete años en Sevilla, el 28 de septiembre de 1919. Su padrino fue Belmonte, que le cedió la muerte del toro Vidriero, de pelo cárdeno, de la ganadería del conde de Santa Coloma.

Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, escribe la siguiente crónica de la tarde de la alternativa de Chicuelo:


La feria de Sevilla: De la Monumental a la Maestranza y de la Maestranza a la Monumental (ABC, 29 de septiembre de 1919)…………….Tomamos asiento en la Maestranza…………La Maestranza está llena, y en el momento en que llegamos (antes había estado en la Monumental viendo la alternativa de Juan Luis de La Rosa. La corrida de la Monumental comenzó a las cuatro y media y la de la Maestranza a las cinco) está toreando Chicuelo un toro de Santa Coloma………..Observamos que el toro es tardo y un poco huido. No hubo tampoco aquí suerte en el toro de la alternativa. Salió Belmonte y entregó a Chicuelo muleta y estoque. Empezó la faena, y pronto vimos que el toro estaba suave y el torero valiente. Suena la música. La faena no tiene nada de particular. Hay tranquilidad en el torero; pero nada más. Dos pinchazos y una estocada atravesada. Luego, muchos intentos de descabello hasta dar lugar a un aviso………….El sexto se colaba mucho por el lado izquierdo cuando lo veroniqueó Chicuelo. Chicuelo muleteó alargando el brazo y la faena fue ineficaz; no dominó al toro. Mató de una estocada atravesada”
Al año siguiente, en Madrid, en la corrida de la Prensa, el 18 de junio de 1920, Rafael el Gallo le confirmó la alternativa con un toro de Veragua, acompañándole en la solemne corrida Juan Belmonte y Fortuna. Era un festejo de ocho toros y cada uno de ellos de distinta ganaderia; el toro de la cesión de trastos se llamaba Volantero y era jabonero sucio.

Chicuelo hizo varios viajes a Méjico, y su cartel, debido a que allí gustan más los toreros artistas que los de puro valor, fue muy cotizado.

En 1927 contrae matrimonio con la artista Dora la Cordobesita, no queriendo aceptar ningún contrato americano, para pasar tranquilamente el invierno con su esposa.

Su faena al toro Corchaíto, de Graciliano Pérez Tabernero, en Madrid, el 24 de mayo de 1928, tarde  en la que actúa de padrino en la confirmación de alternativa de Vicente Barrera,  ha pasado a la historia del toreo como una de las faenas cumbres.

Rafael Ríos Mozo, en su Tauromaquia fundamental, escribe sobre esta faena:

"Lo tomó de capa de salida y toreó en Chicuelo, en Chicuelo de las grandes tardes, por lo que puede comprenderse cuál fue su labor con el capote, labor que continuó en quites, instrumentando su famoso lance que lleva su nombre: chicuelina................Tras cumplir los banderilleros su cometido, llegó el último tercio y Manuel Jiménez hizo una faena redonda, perfecta, artística...............Fue una faena seria, en un torero que normalmente era la alegría pura, una faena compuesta de naturales en serie, rematando cada una de ellas con un pase de pecho impresionante. ¿Qué era el toro bravo? ¡Evidente! Pero se encontró con un torero genial, en trance de inspiración..............Inició la faena con tres estatuarios en que la muleta barrió todo el lomo del animal, e inmediatamente se llevó al centro al toro de don Graciliano y se echó la muleta a la izquierda.................Entonces surgieron las históricas series de naturales, naturales que nadie contó, porque aquello fue tan grande que no había tiempo para matemáticas. Chicuelo estaba por primera vez realizando una faena en que los naturales se sucedían unos a otros sin solución de continuidad.................Luego se perfiló y mató de una gran estocada...............Se hizo un silencio en la plaza. No se oía ni una ovación ni una palma. Giró entonces la vista por los entendidos y comprendió que la razón de aquel silencio se debía a que toda la plaza estaba blanca de pañuelos en solicitud de la oreja.................Se puede decir que fue el momento estelar de Chicuelo, ese momento que brota de la inspiración de un artista sin que pueda frenarlo nadie....................Durante mucho tiempo y todavía, muerto ya el gran toreo, se continúa hablando de aquel Corchaíto y de aquel Chicuelo que había sabido dar toda la medida de sus posibilidades en una faena rotundamente incopiable"

Se retiró el 1 de noviembre de 1951, en Utrera, otorgando la alternativa a Juan Doblado y a Juan Pareja Obregón.

Falleció en su natal Sevilla el 31 de octubre de 1967.

Díaz de Quijano escribe:

"Las faenas de Chicuelo se funden en el recuerdo en una sola, arquetipo; brinda y se va andando hacia el toro, la muleta en la zurda; y asi de tanteo.............tres naturales seguidos, el de pecho, otro natural.............Todo en un palmo de terreno............"






De la colección LOS ASES DEL TOREO. CHICUELO, por  Tomás Orts Ramos. Editado en Barcelona, 1926, he seleccionado los siguientes comentarios:


“(Pg. 10)….Hizo su presentación en Sevilla el 19 de abril de 1919, con reses del marqués de Albaserrada………..; en Madrid se presentó el 8 de agosto del mismo año, con novillos de Antonio Flores……(Pg. 11) Tomó la alternativa el 28 de septiembre de 1919, en la Maestranza  de Sevilla, de manos de Juan Belmonte…….(Pg. 12)….Confirmó la alternativa en Madrid, de manos de Rafael Gómez “Gallo”, en la corrida de la Prensa, el 18 de junio de 1920……….(Pg. 15)…..Yo no recuerdo, en cuarenta y tantos años de aficionado, torero que haya toreado más bonito que éste; lo cual…..no es decir que sea el mejor que yo he conocido….(Pg. 16) Torero bonito como ninguno en la mayoría de los lances y actitudes, sin más que esa gracia, que ese garbo, que esa sal, arrebató a los públicos………Tenemos a Manolo con su alternativa a los diez y siete años y medio…….(Pg. 17)…..Haciendo lo que todos han hecho, lo hace tan diferente, da un sello tan especial, tan inconfundible a lo que hace, y resulta tan bonito, tan artístico lo que remata, que ciego ha de ser quien no lo descubra, y poco amante de la belleza y de la gracia en la apostura y en el movimiento quien no lo admire……..(Pg. 18)……No, Chicuelo, no es un torero general, dominador, fuerte, de recursos, que con todos los toros puede ni de todos saque partido. Es (Pg. 19) otra cosa…….(Pag. 20)…., pero eso no será obstáculo para que haya realizado hermosísimas faenas, con el capote y con la muleta, tan hermosas y tan grandes como las mejores de los toreros más famosos…………(Pg. 21)…..Su arte con el capote es maravilloso; sus verónicas, sus farolillos, sus lances de delantal, esos otros lances por él inventados que tienen algo de verónicas y algo de navarras, y algunos han bautizado con el nombre de chicuelinas, su media verónica, con inmejorables, por la gracia que pone en ellos, por el temple, por lo toreado que lleva al toro, por lo cerca que le pasa siempre, por la naturalidad con que todo lo realiza, tan fácil, tan grande, tan airoso, tan gallardo…….No torea a punta de capote casi nunca, y es una lástima……..Con la muleta, el pase natural con la izquierda es suyo, por lo suave, por lo que manda, (Pg. 22), permitiéndole esta cualidad de su trasteo repetir varias veces ese pase……..El pase de pecho suyo es elegante y valiente y ha introducido una variedad de él, dándolo de costadillo, a pie firme, que es muy vistosa……..Con la derecha torea igualmente con elegancia y vistosidad y su repertorio es una mezcla del toreo clásico y el moderno……, todo es ejecutado sin desplantes ni efectismos……Como matador se limita a cumplir decorosamente, pero no carece de estilo y de vez en cuando se va recto detrás de la espada: pero, como ocurre a todos los buenos toreros, no es su fuerte la suerte suprema………De novillero, solía banderillear, y siempre se lo vi hacer “al quiebro”, con las cortas……Tiene poca habilidad para descabellar, y al ser corto de brazos aumenta la dificultad, por lo que si los toros no están bien heridos, a veces tarda en acabar con ellos……….Como Rafael el Gallo, quizás como Cúchares, Chicuelo pertenece a esa categoría de lidiadores intuitivos que obedeciendo sólo a la inspiración, crean el arte que profesan, en (Pg. 23) el momento mismo de practicarlo; y esto tal vez explique las grandes desigualdades que tanto en Rafael como en Manolo se observan”


"Don Indalecio", en La Tauromaquia en el siglo XX. En el número 3 de los Cuadernos Taurinos, dentro de la colección Grana y Oro, pgs. 97 y 98, escribe:




"¡Qué bellas faenas; qué grandes faenas le hemos visto los aficionados de 1920 y siguientes al pequeño Chicuelo! ……..Faenas que tenían ilación en el ruedo y frente al toro, pero que no la tenían en su historia y para su renombre, puesto que las servía con cuentagotas………..Más de sesenta corridas en su primer año de matador, setenta al siguiente, y a descender se ha dicho después, que la gente se cansa de los que prometen mucho y nada dan. O dan muy poco. Un faenón, en Madrid, al toro Corchaíto, de Graciliano Pérez Tabernero, en 1928 le vuelve a la cabeza de la torería, con 81 corridas, toreadas malamente al final, porque dicen que está “atorado”…….Mas entreverado con faenones, navega el mocito –ya no tan mocito, que la figurilla engaña- a favor y a disfavor de muchas claudicaciones y fracasos, con salidas protegidas de las plazas………..Y las corridas y el prestigio se le pierden, su vida taurina acaba en punta, hasta llegar a un 1951, en el que todavía no se sabe si es torero en activo o es torero que pasó a la Historia……..A una historia de muchas páginas buenas…….., a pesar de los pesares."
 


Cossío se refiere a Chicuelo en los siguientes términos:

"Es uno de los toreros de su época de más acusada personalidad. Ni imitó a nadie ni pudo imitarle nadie. Era innata en él su gracia.......Era innato su estilo depuradísimo, de acabada finura........Dotado de una gran técnica, una gran facilidad en todas las suertes, incluso en la de matar........Podrá quebrar, fallar su valor, y hasta su voluntad, que no fueron siempre lo suficientemente firmes para sostener y mostrar aquellas excepcionales cualidades, pero nunca decepcionó........Su personalidad queda marcada con una suerte de su invención........Se llama la suerte chicuelina, en gracia a su inventor"


"Ni imitó a nadie, ni pudo imitarle nadie. Era innata en él su gracia....Era innato su estilo depuradísimo, de acabada finura. A esta acompañaron siempre una gran técnica, una gran facilidad en todas las suertes, incluso en la de matar....Su inspiración y su arte de filigrana, de excelsa pureza, van siempre unidos a un conocimiento perfecto del enemigo...........A veces le fallaba el valor y otras caía en la abulia. Chicuelo ha sido un torero genial. La interrupción de sus triunfos, hija de su carácter, no disminuyó nunca la fe que en él pusieron sus partidarios y la afición toda................Su personalidad queda marcada con una suerte de su invención, ejecutada y copiada por todos. Se llama la suerte chicuelina"


Benedicto Torralba de Damas, en su libro Filosofía del toreo, editado en 1932, en la página 183, escribe:



"Yo pregunto: “¿A qué escuela pertenece Chicuelo?” Una gran mayoría de aficionados contestará: “A la sevillana. A la sevillana, sin duda. El toreo de Chicuelo es alegría, y movimiento, y gracia, y adorno ligero y elegante”. “En efecto –responderé-, así es el toreo de Chicuelo. ¿Pero ustedes se han fijado bien en el pase natural de Chicuelo?.........¿Han visto ustedes algo más…….natural –y pase la redundancia-, más sobrio, más sencillo y más preciso? Pues, señores míos, el pase natural es a un estilo lo que la clave al arco; luego la clave del toreo de Chicuelo es rondeña y bien rondeña”

Néstor Luján escribe:

 "Chicuelo ha sido un torero brillante y desigual, sujeto a melancolías y a fallos de carácter..........Chicuelo ha sido un artista excepcional. Con la capa y la muleta, su presencia en el toreo ha sido definitiva. Su flaco fue la espada, si bien, cuando se entonaba, daba buenas estocadas.........Otro de los méritos de Chicuelo ha sido la adaptación al toreo serio de la chicuelina, pues, según parece, esta suerte o una muy semejante se ejecutaba en el toreo bufo...........Chicuelo ha sido, además, creador del ritmo de torear moderno, del encadenamiento suave y fluente de las faenas........Su influencia persona, técnica y estética sobre Manolete, fue enorme y no ha sido estudiada todavía.................En Chicuelo y en Márquez tomó carta de naturaleza lo que en Belmonte era sólo una deformación genial...................su arte enamoró a toda una época...........Todas las faenas de Chicuelo poseían un ligazón impalpable que, unida a la perfección delicada que imponía a sus pases, dieron lugar a aquella radiante armonía, que ha quedado como modélica"


"Chicuelo ha sido un artista excepcional. Con la capa y la muleta, su presencia en el toreo ha sido definitiva. Su flaco fue la espada, si bien, cuando se entonaba, daba buenas estocadas; no banderilleó jamás.....Otro de los méritos de Chicuelo ha sido la adaptación al toreo serio de la chicuelina, pues, según parece, esta suerte o una muy semejante se ejecutaba en el toreo bufo....El primero que la practicó fue Chicuelo con un toro de Guadalest, en Valencia, en una de las corridas de los tres Manueles: Varelito, Chicuelo y Granero......Chicuelo ha confesado que al domingo siguiente no recordaba el quite, y que tuvo que ensayarlo......Chicuelo ha sido, además, creador del ritmo de torear moderno, del encadenamiento suave y fluente de las faenas....Todas sus buenas faenas poseían una ligazón impalpable......Su influencia personal, técnica y estética sobre Manolete, fue enorme"




Jorge Laverón, en su Historia del Toreo, recoge este comentario del crítico taurino Don Ventura:



“Ventura Bagües, Don Ventura, escribió lo siguiente: Chicuelo ha sido uno de los toreros más geniales. Su escuela purísima, que parece creada por un espíritu ecléctico, que parece como si hubiera ido recogiendo lo mejor de todos y, al fundirlo en un crisol, se hubiera encontrado con un estilo especial, suyo, personalísimo, no decepcionó jamás”



Carlos Abella escribe:

"Chicuelo fue uno de los toreros de más acusada personalidad y arte, y al que hay que reivindicar como un diestro dotado de los mejores atributos artísticos, capaz de hacer compatible la profundidad de la hondura con una pinturería aromática. Y además porque Chicuelo es el tronco inicial del que surge toda una excelsa categoría de toreros que continúa en Pepe Luis Vázquez, se recrea en Pepín Martín Vázquez y en Manolo González, y cristaliza en la sublime magia torera de Curro Romero y más recientemente en Julio Aparicio y Morante de la Puebla"



César Jalón, en su libro Grandezas y miserias del toreo, escribe:

"Los modernos cultivadores del "toreo al margen" son análogos al Gallo en cuanto a desenfado; pero más puros en la ejecución. Incurren en la misma o mayor "desigualdad" -más censurable en éstos, por más jóvenes-: pero torean mejor, y hasta, en el momento inspirado son los que mejor torean...................El primero en orden cronológico ha sido Chicuelo, hijo del otro Chicuelo. Chicuelo aprieta un poco el pase natural, que era despegado en el Gallo. Y del famoso pase "del celeste" -ayudado por alto con que Rafael preludiaba sus faenas de excepción, traduce Chicuelo al toreo de capa el lance con los pies juntos y a favor de querencia, por el que los toros entran y salen como entraban y salían por aquel pase de muleta, a la manera que cuentan lo hace Pedro por su casa"


César Jalón, en sus Memorias de Clarito, escribe:

"Muy raramente dejaba de destellar su primoroso estilo en tal cual pasaje del capote o tal cual fase de la muleta. Y por contra, el exiguo valor atenuando su eminente valía -convirtiéndole de genio en geniecillo- rara vez le otorgaba el don de protagonizar la corrida......................Gran estilo el de Chicuelo; su pureza, impregnada de clasicismo y gracia sevillana. Tiene algo de Belmonte por la ineludible influencia belmontina en el curso del toreo..............Tiene algo de Joselito, porque el conocimiento del ganado y de las suertes fue patrimonio joselista. Y más que algo de Rafael el Gallo: su carácter abúlico; las reacciones contradictorias del inconsistente coraje; los recursos improvisados a favor de la espectacularidad y hurto del riesgo con que copia, mejorándolos, los lances a pies juntillas y los pases del celeste y con que crea por su cuenta la chicuelina, castradora de la verónica, y el pase de costadillo, que alivia el de pecho. Un gallo, no obstante, que canta más profundamente que el Gallo"

"Cabe a Chicuelo la gloria o al menos la distinción histórica de haber incorporado al toreo de capa su chicuelina o chicuelera que, cual casi todo el moderno toreo giratorio, es de abolengo llapiseresco, abrevada en el caudaloso venero del toreo bufo. Chicuelo le imprime en el toreo serio su sello personal.............Y puede figurar en el marco legendario del toreo de capa al lado de sus preclaros inventores: Martincho, la navarra; Costillares, la verónica; Pepe-Hillo, el lance de frente por detrás, secuela del toreo aragonés y prenuncio de la gaonera; Cúchares, el farol, y.......Chicuelo, la chicuelina"

"Chicuelo..........no tardará en recuperar su silla entre los altos con el estruendo de su imborrable faena -mayo de 1928- al encastado Corchaíto, de Gracialiano Pérez Tabernero. Un de las más bellas de que hayan gozado mis ojos, una de las más hermosas y clásicas, florilegio indeleble de un sinnúmero de pases naturales ensamblados al gusto y ordenanza de la época cumbre del pase natural; sometidos al precepto de Francisco Montes "girar sobre los talones", sin raspaduras ni enmiendas, porque todavía los naturales desnaturalizados no discurren, a saltitos correctores, por el lendel de la noria apuntalada en el ángulo muerto, bien a mano el refugio del costado del toro, guarecido el torero tras el codo del pitón"

Federico Alcázar, en su libro Tauromaquia moderna, publicado en 1936, expone una opinión bastante crítica respecto al toreo de "Chicuelo":



“Tenemos que hacer una advertencia: hemos hablado del estilismo y conviene no confundirlo con el adorno y la filigrana. Hay toreros que cultivan el adorno y la filigrana y tienen un estilo deplorable. El verdadero concepto de estilo se ha mixtificado en tales términos-que ha llegado a atribuírsele a toreros que, como "Chicuelo", sólo han ejecutado bonitamente el toreo.”

Fernando Claramunt, en su Historia gráfica de la Tauromaquia, escribe:

"Nuestro torero tenía "chic" siendo corto de talla. Con su pequeñez de cuerpo llena una etapa de historia taurina a la par que su rival Lalanda.....................La conformación corporal de Manuel Jiménez le predisponía a lo suave, armonioso, curvo, redondeado. Nada de aristas. De ahí que su capote trenzara revoleras y arabescos. Con la muleta, el brazo y la muñeca de Chicuelo eliminaban cualquier encorsamiento. Nada de tiesura. Tela para la filigrana, naturalidad en el pase natural. Nadie sospecharía a primera vista que fue no sólo el padrino de Manolete, sino un buen maestro suyo. Jiménez le enseño el respeto y el gusto por el toreo al natural. La constitución física de Manolete era el extremo opuesto y lógicamente las enseñanzas cristalizaron en algo que parecían los antípodas de Chicuelo....................La significación de Chicuelo para la historia del toreo crece con la perspectiva histórica que da el paso del tiempo....................La importancia de Chicuelo estriba ante todo en su fertilidad y capacidad de sugerencias para crear nuevas suertes y nuevas maneras de interpretar las antiguas. Es sumamente "moderno".................Representa una concepción del toreo marcada por el arte, la chispa, "el ángel"....................Adolecía, se dijo, de técnica taurina................De ahí, sin duda, el secreto de sus triunfos geniales..............El exceso de técnica mata la transmisión del sentimiento, sin duda................La afirmación de que Chicuelo era poco técnico requiere algunas precisiones. No lo era, desde luego, en el sentido de Marcial Lalanda. Pero tenía un enorme conocimiento de las condiciones de las reses, de sus querencias y de los terrenos de la lidia. Un verdadero prodigio para entender rápidamente a los toros...................Un precedente, en cierto sentido, pudo ser Rafael el Gallo. Pero Rafael tenía toda la técnica y todo el saber del mundo..................Manuel Jiménez aporta la mayoría de eso que hoy se llama "escuela sevillana": lances a pies juntos, verónica casi navarra, navarra casi orticina, chicuelinas (altas, bajas, girando, inmóviles,graciosas, solemnes...........) En suma, buena, muy buena parte del toreo de filigrana y orfebrería, que no quiere decir toreo superficial ni de segunda clase o menor categoría............................Como Pepe Ortiz y Victoriano de la Serna creaba lances y muletazos en cada corrida y no le salían igual la próxima vez.............................Había bebido las más puras esencias del clasicismo de José y Juan, las adaptó a su espíritu (inconstante y voluble) y a su cuerpo menudo, de brazos cortos. De ahí la belleza estatuaria de las verónicas y naturales, aunque le salieran más breves que a José y Juan. A cambio de acortar los pases les dio ligazón -suprema virtud del toreo moderno- y armoniosa perfección. Limpió de rudeza el toreo de la "Edad de Plata" donde aún persistían vestigios del toreo antiguo.................Ligazón, ritmo, proximidad, belleza, estética. Creatividad. Lances nuevos. ¿Es poca aportación?. Sienta Chicuelo las bases de eso tan importante que en el cante jondo y en el toreo se llama "el compás", cualidad musical básica del toreo moderno.

El mismo Fernando Claramunt, en su libro La mirada del torero, escribe:

"Durante el período de la Dictadura del general don Miguel Primo de Rivera sólo se atrevió a llevarle la contraria Chicuelo, un torero tan fino y artista como tímido y asustadizo. Mandó suspender una corrida en Toledo por la lluvia, en contra de la opinión del Dictador, que había venido para presidirla y que abandonó el coso hecho una fiera"

Rafael Ríos Mozo, en su Tauromaquia fundamental, escribe:

"Manuel Jiménez tenía una extraordinaria facilidad de captación de las condiciones del toro, apenas salia por los chiqueros.....................Chicuelo fue, a partir de su alternativa sevillana, una figura del toreo, aunque por su propio temperamento artístico tuviera grandes baches de abulia y apatía. Pero le bastaba cuajar un toro -dicho en lenguaje taurino- o realizar una faena importante -escrito en lenguaje más adecuado para los no impuestos en tauromaquia- para firmar un número grande de corridas..................En la época actual, época de prisas, no se toleraría ni a un Antonio Fuentes, ni a un Rafael el Gallo, ni a un Chicuelo. Los aficionados de estos años quieren y exigen que el torero esté bien en todos los toros y esto, en ciertos temperamentos artísticos, es imposible....................Fue una lástima que este torero, que tuvo en sus manos haber sido el mejor de una época, fuera tildado de que su arte era sólo a gotas pequeñas. Eso es cosa muy frecuente en los toreros geniales, que hay que soportar las consecuencias de su falta de brío en casi todas las corridas"


Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo, escribe:

"Sevilla parió un torero excepcional. Torero maltratado por la historia..................Porque Chicuelo fue un torero extraordinario y absolutamente fundamental para explicar el devenir de la fiesta, uno de los eslabones más significativos en su evolución. El pequeño Chicuelo fue siempre un muchacho muy despierto, el único que fue capaz de captar lo novedoso del torear de Joselito.............Ninguno de sus seguidores (Marcial Lalanda, Félix Rodriguez, Manolo Bienvenida......) fue capaz de captar todas las innovaciones que había ido introduciendo Joselito en su torear. Chicuelo, sí. Y gracias a Chicuelo no se perdieron en el olvido, pues él se las transmitió a Manolete................Cuando Chicuelo cedió los trastos de matar a Manolete, le estaba entregando también el testigo del toreo..............Su cumbre artística fue la faena a Corchaito el día 24 de mayo de 1928 en la plaza de Madrid. Fue llamada "la primera faena moderna" (Federico Alcázar en el diario Madrid): se vió una ligazón y un toreo en redondo que fue el que Manolete prodigaría casi veinte años después................Chicuelo fue un genio del capote y, no porque creara la tan manoseada "chicuelina" sino porque fue capaz de torear sin enmendarse en terrenos inverosímiles. Con la muleta ya he insinuado que fue un auténtico adelantado a su tiempo, autor de faenas con la misma rima que las actuales: series de pases en redondo rematadas con el de pecho. Tanto con el capote como con la muleta, Chicuelo era de lo más imaginativo.................Su capacidad de improvisar era extraordinaria. Eso sí, no sabía donde tenía la cabeza. Llevado por la magia del momento, creaba cosas en la cara del toro que luego en el hotel, ya tranquilo, era incapaz de repetir...............Chicuelo sólo se prodigaba con el toro bueno............Y como por aquellas calendas salía poco ese toro, estaba sumido en la irregularidad..............Vivía de torear al toro bueno. Conocía al toro, tenía variedad, tenía arte, pero poco valor.................Su estilo era de lo más personal. ...............El toreo de Chicuelo era etéreo, sutil, irreal. Nunca forzaba a los toros. Manuel Jiménez tenía claro que torear era acompañar al toro, no someterlo, concepto antagónico al de Domingo Ortega. Es el arte por el arte; a Chicuelo la lucha le repugna. Toreo a pies juntos, muletazo a media altura breve, suavidad; mucho recorte y toreo por la cara...............Su toreo nació y murió con él"



Robert Ryan, en su libro El toreo de capa, escribe:

"En los mismos años, en los mismos tercios de quites, en los mismos toros, mientras los veroniqueadores se ahondaban en el lance natural, prolongándolo al infinito, Manuel Jiménez Chicuelo elevaba el toreo con lances, medios lances, transparentes al delantal; al hacerlo, quedaba parado, a pies juntos, componiendo n perfil inspirado en aquel airoso introducido a la verónica por Joselito el Gallo; recogiendo, sobre un recorrido mínimo, los tiempos de aquellos lances leves que de tarde en tarde esbozara aquel coloso, Gallito, las veces que jugaba a torear en olvido, o descanso, de su poderío"

"Chicuelo, bajo de estatura, corto de brazos, frágil de aspecto, que templaba maravillosamente con la capa, jugándola con manos de niño, queda en la historia del arte de torear en gracia de la finura de su instinto. Nadie ha improvisado ante un toro con mayor acierto que Chicuelo; nadie, con mayor aplomo ha inventado el toreo, llevándolo a cimas insospechadas "sin saber lo que hacía...................Chicuelo, en el toreo de capa dejó la impronta de su sutil gracia, lo mismo en la verónica a pies juntos, en la suerte del delantal, en los medios lances por delante, lo mismo en la navarra como en la suerte que lleva su nombre (la chicuelina)....................Si en la época de Montes, la suerte de la navarra era, después de la verónica, la que se hacía con más frecuencia, en el siglo XX sería la chicuelina, que por magia de Chicuelo el antiguo molinillo dio un giro modernísimo al arte de torear"

"Al ejecutar Chicuelo la suerte de su creación, la esclavina de la capa jugaba a la altura de su cintura, a veces contra su pecho, y sus manos al mismo nivel. Después ha variado la chicuelina, que en otras manos ha sido un lance de altura y dimensión distintas"

"El toreo moderno, que comienza con cinco verónicas sin enmendarse (de Chicuelo a Corchaíto), toma su cauce definitivo con diecinueve pases naturales, ligados en tandas de dos, de tres y de cuatro, al toro Corchaíto.................Las mismas cualidades belmontinas de quietud, de temple, de ligazón, que transformaron al toreo de capa, inspiraron también un nuevo toreo de muleta, que llevaría a su plenitud Chicuelo................Al ver torear al genial diestro sevillano de capa a Corchaíto, la afición madrileña se pone de pie y espera "el momento revelador y solemne" de una faena de muleta que estaba ya en el aire del arte de torear"



Robert Ryan, en su libro El Tercio de muerte, escribe:

"Chicuelo, nacido en Triana y ahijado por Juan Belmonte, tuvo de su padrino, salvo en lo frágil, lo transparente, la quietud y el temple, cualidades que unía a una estética que era la quintaesencia de Joselito..................La primavera de 1920 volvió Chicuelo a Sevilla para maravillar a la plaza, al toreo entero, la tarde del 20 de abril, con dos faenas prodigiosas en el decir de Corrochano, llenas las dos de ese arte intuitivo de los grandes toreros: dos faenas a sendos toros de Rincón, cada una compuesta de siete pases, los tres primeros a cada toro, naturales con la izquierda; cinco pases naturales en la primera faena, un pase ayudado y otro de pecho; cuatro naturales en la segunda faena, dos pases de pecho y un cambio de mano por la espalda................De Chicuelo era única, en su pase natural, su manera de darlo por bajo sin preámbulo alguno, su manera de descubrir al toro con el pase natural, de ayudar al toro a que se definiera...............Lo que aportó Chicuelo al pase natural en redondo, fue precisamente esa calidad de descubrimiento, que en su faena arquetipo define la bravura, la codicia del toro"

"Siendo un diestro de vastísimo repertorio, Chicuelo sentía otras suertes de muleta tan sólo en el ámbito del pase natural, como adornos, como respiros, como salidas de la circunferencia ahogante del toreo en redondo. Y como respiro trazaba en línea recta el pase de pecho, cuando obligado a darlo, despidiendo al toro, dejándolo ir con el mismo garboso desahogo...........que Joselito el Gallo"

"Chicuelo era un torero profundo, tocado de la tímida alegría que caracteriza a la Sevilla melancólica; un torero de una finura callada, ensimismada, que elevó el pase natural a gracia. Se empinaba al llevar al toro en redondo, cuando ya no daban más de sí ni su brazo izquierdo ni su cintura. Fue el primer torero cuya mano izquierda verdaderamente descansó en el pase natural, la mano abierta, el palillo de la muleta balanceado sobre tres dedos............y una muñeca cuán sensible que desdecía la violencia de la embestida"

"Como artista, Chicuelo fue siempre fiel a su ideal de faena...........no quiso madurar otra. La faena por naturales, la faena más difícil, era su faena única. Cabalmente, no llegó a sentir otra.................Como ideal, en Chicuelo, su faena no era, ni mucho menos, todas las tardes aproximada..............Era él un artista demasiado serio como para entrar en la monotonía..............Un torero de un valor íntimo, sin mácula, oculto en la belleza de su pase natural"

"Al morir Granero, su pase cambiado por la espalda, tal y como (lo ejecutaba Granero), por bajo y en redondo, fue continuado por Chicuelo, quien puso un especial esmero, delante del toro, por conservar las creaciones del compañero caído....................llegando a ejecutar, por gusto personal, esta suerte con la mano izquierda"

"El pase sevillano, introducido por Chicuelo en los primeros años veinte, es en todo parecido al pase cambiado por la espalda de Manuel Granero, salvo el inicio, siendo el sevillano no un pase cambiado, sino una suerte desde el cite planteada de espaldas; el pase por bajo y en redondo: la primavera florida de los pases de espalda, cuando éstos eran primor.................La denominación pase sevillano es mexicana; en España quedó sin nombre la suerte, siendo conocida entre los toreros sencillamente como el pase de costadillo de Chicuelo: un giro airoso que tantea la embestida muchas veces en preparación del pase natural con la mano izquierda, un tanteo sevillanísimo, vertical, identificado con el estilismo posbelmontino"

"El pase natural en redondo, engendrado y ejecutado con las dos rodillas en tierra, fue un acento, una variación que relucía de cuando en cuando en la faena cumbre de Chicuelo, como apertura de su concierto por naturales.................Rafael el Gallo, la rodilla derecha; las dos Chicuelo, en la ejecución hincada del pase natural"



José Alameda, en su libro El hilo del toreo, escribe:

"Joselito ha muerto. Pero su herencia -una parte de su herencia- la reciben algunos artistas de Sevilla, entre los cuales está Manuel Jiménez, Chicuelo................Chicuelo es, sin duda, discípulo de Gallito, no por lecciones directas, pero sí por haber respirado desde niño en su atmósfera y haber bebido en su fuente. Es sabido que José fue un decidido admirador de Chicuelo.............., en quien veía, aunque indeciso de carácter, esa orientación técnica que lo ligaba con lo suyo............A la sensibilidad y al instinto torero de Manuel Jiménez le venía mejor aquel toreo de menos piernas y más cintura, que es el pase natural. Y siempre que pudo complacíase en ligarlos en mayor número...........haciendo de ellos el fundamento de su faena de muleta ideal...........Consiguiola casi a la perfección en algunas tardes, no muchas, porque no salían entonces con frecuencia toros que la permitieran, ni el temperamento de Manuel Jiménez era propenso a forzar las circunstancias"

"Aparte de que en el trasteo del primer tercio, la brega para colocar el toro, ha sido de lo más fino que ha existido, comparable en esto a Joselito; en el toreo a la verónica de línea natural fue un prodigio. No movía los pies (que no es lo mismo que juntarlos) y con una precisión para cuadrar el capote, embeber al toro y traerlo por su terreno, sin expulsarlo, y mandarlo al fin largamente hasta una distancia en que el toro podía revolverse y recuperar su recta de embestida, fue capaz de torear sin enmendarse de verdad, sin mover los pies, más veces que nadie lo haya hecho. En ocasiones llegó a ligar hasta siete lances, inmóvil de pies. No arropado en las tablas, que amparan, sino en el tercio, donde todo depende del juego libre del toreo..................Si, como decía en una ocasión Pepe Bienvenida, al preguntarle yo sobre esto en una reunión de aficionados: "Dar dos es difícil, en el tercero lo más probable es que vaya usted hasta la bandera". Imagínese lo que es dar siete, como yo se lo vi a Chicuelo"

"Cuando este lance de Chicuelo (se refiere a la chicuelina) adquiere su resonancia definitiva es al estrenarlo en Madrid. Yo lo presencié, el 10 de julio de 1925, en la corrida de la Cruz Roja, con el quinto toro de Veragua. Alternaba el diestro de la Alameda con sus paisanos Sánchez Mejías y Pepe el Albabeño.............El quite produjo el efecto de un deslumbramiento, que oscureciera cuanto pudo acontecer en la corrida. El diario ABC le dedicó una portada con la foto de uno de los lances y una leyenda en que le atribuía cierto parentesco con la suerte "del embozado", del Licenciado de Falces, que Goya inmortalizó en su Tauromaquia............Debo señalar que ese lance ya lo había dado a conocer Chicuelo en otras plazas. Le oí decir al propio Manuel Jiménez que la primera vez que lo había ejecutado había sido en Valencia, en 1924"

"La faena a Corchaito, que fue una maravilla en sí misma, tuvo sobre todo el don de la oportunidad. El de haberla hecho en Madrid y precisamente cuando el público intuía, sentía, necesitaba que a los toros, ya más afinados, se les hiciera otro toreo: el toreo ligado, enlazado, que permitía la unidad de la obra y la prolongación de la faena, sacándola del reducido molde belmontino en que venía manteniéndose..............La faena fue insuperable...........Nadie, al menos hasta ahora -y ha pasado más de medio siglo-, ha superado aquellos últimos pases naturales de la faena de Chicuelo. Nadie, después, los dio ni tirando mejor del toro, ni más ligados, ni más templados, ni más ampliamente despaciosos, ni mejor reunido en la suerte.................La faena tuvo una gran influencia histórica..................El público, a partir de la faena de Chicuelo a Corchaíto, ya pediría aquel tipo de toreo............la exigió ya hasta nuestros días, y consagró esta orientación del toreo en redondo hasta Manolete, Paco Camino y El Cordobés"


El mismo José Alameda, en su libro Los arquitectos del toreo moderno, Capítulo II,  escribe:

"El inventor de la faena moderna había de venir inmediatamente después de Belmonte. Y su nombre es Manuel Jiménez, Chicuelo.....................El problema del toreo de Belmonte fue la lucha, no resuelta, entre la recta de la intención general y la curva de cada pase en particular. Belmonte fue un torero de transición, un torero problemático. Le puso al toreo una premisa histórica, pero no sacó la consecuencia. Sólo por obra de su genio personal, pudo mantener aquellos muletazos revolucionarios dentro del marco de la faena tradicional. Había, entre su concepto y sus medios, entre su forma y su fondo, entre su instrumento y sus finalidades, una inadaptación, que lo mantuvo en constante y dramático desequilibrio. Por eso es la suya una figura tan sugestiva, tan “interesante”, tan literaria. De ahí, la humana angustia, aquella impresión de mártir que dio siempre Belmonte y de ahí, su encanto, la rara fascinación que ejercía sobre las multitudes…………….La contradicción interna del toreo de Belmonte habría de resolverla un torero mucho menos literario que él, pero de influencia decisiva: Manuel Jiménez, Chicuelo…………….Llegado a la profesión inmediatamente después de Belmonte, Chicuelo toreó ya a la distancia establecida por aquél y sujetó también al toro, pero al curvársele éste en el final del pase, no hizo lo mismo que Belmonte, sino exactamente al revés……………En lugar de ir a cruzarse al pitón contrario, para dar también por el terreno de afuera el pase siguiente, lo que hizo Chicuelo fue girar sobre sus plantas, dejando al toro por el terreno de adentro, para engranar el otro muletazo. Lo realizó con la izquierda y, así, en vez de la clásica combinación del natural y el de pecho, empezó a enlazar los naturales uno con otro, formando series……………Ese día nació el toreo en redondo, algo que, antes de Chicuelo, no se había producido más que ocasionalmente, por excepción y sin conciencia clara de su alcance y significado, pero nunca como sistema, un sistema que habría de hacer época. Ahora, sobre la base de este toreo en redondo, cobraba vida la faena moderna, con distinto trazado, con otro empleo de los terrenos y un diferente desarrollo………..Faena con una nueva arquitectura, que fue creación de Chicuelo, aunque para ella hubiera sido necesario el acortamiento de distancias instaurado por Belmonte, del mismo modo que para éste fue necesario el afinamiento del toro propiciado por Guerrita…………..Belmonte planteó un problema. Chicuelo encontró una solución…………….En Belmonte, la intención de la faena, mantenida en el terreno natural, era rectilínea, lo que, según hemos visto, chocaba con la realidad de cada pase, que ya tendía hacia la línea curva. Por eso, a pesar de su temple admirable, Belmonte daba siempre la impresión de trabajoso, de esforzado. Quienes lo hayan visto, lo recordarán perfectamente…………..En cambio, la intención de la faena de Chicuelo era curva, redondeada. El primer pase por el terreno natural; el segundo, por el terreno contrario, o sea, el de adentro; el tercero, otra vez por afuera y así sucesivamente. Algo que estaba y está en perfecta armonía con la tendencia curvada de cada pase en sí mismo. Por eso, el toreo de Chicuelo no dio nunca impresión de esfuerzo, de lucha por buscar algo, sino que fue siempre diáfano y resuelto………………….Belmonte no toreaba en redondo. Una vez, y por excepción, cuentan que dio cinco naturales en una corrida de beneficencia en Madrid, pero, como excepción y por serlo, quedó registrado el hecho………….Es más, ni aun después de estar en vigencia la “faena en redondo”, se incorporó a ella. Belmonte toreó siempre con la tendencia e intención de mantenerse en los terrenos naturales, no combinándolos en alternancia con los de adentro, o contrarios, que es la característica del trazado en redondo, o “chicuelista”……………Belmonte ha sido una cumbre y nadie toreó con más arte, en cuanto al ritmo, la medida, el temple y el hondo sentido musical, que tales son los valores específicos del toreo, “arte en el tiempo”…………..Pero en todas aquellas ocasiones, que no fueron pocas, no pasaría de media docena el número de pases naturales que le vi dar a Juan y nunca los naturales ligados, nunca el toreo en redondo…………..Si Juan no lo hizo y el que vino inmediatamente, que fue Chicuelo, sí lo hizo, y tras de él todos los demás, es Chicuelo y nadie más que Chicuelo el creador de la faena moderna. Y no deja de serlo por el hecho de que él mismo la realizara con poca frecuencia. Lo decisivo es que fue el primero en realizarla con la relativa frecuencia necesaria para dejarla establecida, instaurada……………Esto es lo que no se ha dicho, pues a Chicuelo, o se lo brincan los historiadores y críticos, o si se lo tropiezan en la cronología no saben qué hacer con él y lo ponen a un lado, cuando no lo arrojan al cesto de los papeles envuelto en una chicuelina……….Y, sin embargo, lo que hoy acontece todas las tardes en todos los ruedos del mundo no tienen cabal sentido, sin ese escalón, sin ese hallazgo de Chicuelo……………….A un torero como Chicuelo, tan importante históricamente que todavía estamos en la zona de su influencia, se le ha ignorado en este aspecto, limitándose a registrarlo como el creador de la “chicuelina”, un lance gracioso, pero banal, que nació como un adorno y hoy se ha convertido casi en una plaga. Chicuelo estableció el toreo en redondo, creó la faena moderna. Y esto, en la evolución y desarrollo de la fiesta de toros, es un hecho de primer orden……………En cuanto los públicos vieron ese toreo en redondo, ligado, fluido, sin balbuceos, en que los pases se enlazaban constituyendo series de unidad perfecta, ya no quisieron otra cosa. Consecuencia: casi todos los toreros que vinieron después tuvieron que seguir por aquel camino que había iniciado Chicuelo y se ajustaron al patrón que él cortó, al plano trazado por su muleta para la faena moderna……………..La faena, en su concepción y en su desarrollo, fue ya siempre la misma………….La misma en Marcial Lalanda, que ligó también los naturales en serie; la misma en Nicanor Villalta, el primero en realizar con la derecha lo que Chicuelo había iniciado con la izquierda; torero basto, rudo y poco estético este Villalta, pero indiscutible padre del “derechazo”




Carlos de Larra, más conocido como "Curro Meloja", en su obra Grandes maestros de la Tauromaquia, escribe:


“Manuel Jiménez, Chicuelo. Era un artista de finísimo estilo, de figurita muy simpática y, sobre todo, muy saleroso, que toreaba a la verónica muy requetebién; que inventó ese airoso lance al costado llamado “chicuelina” que fue uno de los que más culto rindieron al toreo “a pie juntillas” y en posición de “firmes”, por él resucitado y puesto de moda; que con la muleta era uno de los que mejor han practicado el toreo al natural (aún recordamos muchos su maravillosa faena del 24 de mayo de 1928, en Madrid, en que dio, en tres series, cerca de treinta naturales impecables maravillosos); y como a todo ello unía una gracia, un garbo y una alegría nada vulgares, “Chicuelo” tuvo enseguida partidarios, apasionó y logró consagrarse como figura del toreo, rango que conservó durante muchos años, aunque siempre con desconcertantes altibajos, debido a sus frecuentes ataques de……..mandanga, o como queramos llamarlo, al miedo, que en “Chicuelo” era a veces mayor que su arte y le hacía incurrir en indignantes fracasos”



El gran aficionado Mariano de la Riestra, en su libro La fiesta de los toros, escribe:

"Empezó siendo un novillero muy interesante, y así continuó en su primera época de matador; es indudable que es artista e inspirado, pero carece de entusiasmo. Con la capa torea muy bien y con gracia, sobresaliendo en la media verónica, en los lances por delante llamados de delantal y en la suerte de costado o chicuelinas, que inventó, que es muy vistosa pero de poca exposición; no le vi banderillear, aunque se dice que las puso al cambio; con la muleta destaca en el natural y el de pecho, y con la espada es muy mediano; escaso de facultades y, en general, de voluntad; se le contrata poco.........................Lleva 36 años entre novillero y matador; pero sus intervenciones, aun con destellos de gran artista, no satisfacen. Es lamentable, porque si no es más, a él sólo se debe. Arte le sobra"


Filiberto Mira, en su libro "Vida y tragedia de Manolete", escribe:

"Llegó a competir con Joselito -que le admiró-, y apadrinó la alternativa de Manolete, que lo estimó como un gran maestro. Sin llegar a ser torero hegemónico, perduró desde 1919 hasta 1951, como estilista del mejor estilo en el escalafón de matadores de toros. Suya la faena más recordada, la de Corchaíto, un bravo de Graciliano en la anterior plaza matritense, el 24 de mayo de 1928. Lo califica Pepe Luis como "la maravilla de las maravillas"...................Fue un modelo para tantos destacados artistas sevillanos, y de su técnica extrajo Manolete un altísimo coeficiente para su propio sello. Ritmo en los brazos, quietud en las plantas, cites en paralelas, el ser suficientes las manos en el cargar la suerte, etc. Obviamente, lo que no intentó calcarle el de Córdoba fue el fluir de la gracia sevillana, que tuvo en su tocayo Manuel Jiménez el más inspirado intérprete:

"El arte de los toros bajó del cielo,
y en la tierra se llamó
¡¡Manuel Chicuelo!!"


César Jalón, en sus Memorias de Clarito, escribe:

"Mayores posibilidades de suceder a Joselito -en jerarquía, no en dimensión ni en factura, asaz distintas- ofrece el sevillano Chicuelo, que merced a su fino y clásico estilo se ha metido en el bolsillo de su casaca torera a los públicos, de Despeñaperros arriba y abajo. Y que brillará durante luengos años amén de dar al arte la chicuelina; uno de los lances más socorridos del futuro. Pero su repertorio resulta demasiado justito y menos justito el valor -del que asimismo careció su padre, el Chicuelo del siglo pasado (le echaron al corral un pablorromero la tarde de su alternativa en Madrid)- necesario para llenar el vacío del enorme lidiador desaparecido"


Gregorio Corrochano, en su libro La edad de oro del toreo, en el capítulo titulado De las memorias inéditas de un redactor de ABC, escribe la siguiente crónica:



"Apuntes de la feria de Sevilla (ABC, 21 de abril de 1920.........Toros de Rincón, bravos en general...........De tipo terciaditos,muy terciaditos.........Chicuelo me maravilló esta tarde con su arte. ¡Qué dos faenas más clásicas y, al mismo tiempo, qué graciosas, qué toreras, qué bonitas! Se le tiene por un torero que torea muy bien con el capote; pues inclúyanlo ustedes también con la muleta pues lo que hizo fue prodigioso. Primera faena: tres pases naturales, con naturalidad. Esto que parece una redundancia, es muy importante decirlo, pues son muy pocos los toreros que torean con naturalidad. Un pase ayudado y otros dos naturales, seguidos de otro de pecho. Un pinchazo y media estocada atravesada………La faena, en su primera parte, fue un prodigio de facilidad, de gracia, de arte, todavía superada en la faena del sexto. Empezó ésta con tres pases naturales, el último tan primoroso, que teniendo el toro encima, se lo despegó con un ligero juego de muñecas. Remató esta serie con un pase de pecho, y lo enlazó con otro natural. Después, un pase de pecho con la mano derecha, y Chicuelo fue el vivo retrato de Rafael el Gallo. Cuidado que es difícil recordar a Rafael, que es incopiable. Pues bien; este chiquillo lo recuerda. Por si no nos habíamos fijado en el parecido, se puso la muleta por la espalda. No sé si me gustaron más los pases con la izquierda o los pases con la derecha, que todos fueron un primor. Entrando muy bien a matar, dio una estocada hasta la mano. Quedó el estoque atravesado por lo que el toro no murió en seguida. Tuvo que pinchar otra vez, y descabelló……….¿Éste es el torero que no quiere ir a Madrid? ¿Por qué? Si hace en Madrid lo que hoy hizo en Sevilla, sale Madrid siendo chicuelista. Tiene su toreo ese arte intuitivo de los grandes toreros. Es alegre, sin chabacanerías, y clásico, sin retorcimientos. No dio un rodillazo en el suelo, no hizo nada vulgar; que se puede ser alegre, vistoso y bonito y tener buen gusto, y Chicuelo, es un torerito por la edad y un torerazo por la calidad de su toreo, hecho de buen gusto, de luz, de colores, que su toreo preciosista tiene todo el resplandor de las fiestas más luminosas que idearon los hombres”




Francisco Moya comenta en Sol y Sombra, el primer quite por chicuelinas ejecutado por Chicuelo, en Valencia, el 9 de abril de 1922, a un toro de Guadalest:

"Para honor (de Chicuelo) haré constar en párrafo especial el quite que hizo en el tercer toro, quite que fue modelo de quites imborrables, de los que se recordarán en mucho tiempo. No se puede dar de mayor gusto, ni de mayor esencia torera........."
Rafael Solana, Verduguillo escribe sobre la faena de muleta de Chicuelo a un pablorromero de treinta arrobas, en el verano malagueño de 1925:

"Chicuelo se arrodilló en los medios. Fue en busca del toro llevando la muleta en la mano izquierda..........Y ante la expectación de toda la concurrencia ejecutó un pase natural con las dos rodillas clavadas en la arena; y luego aguanta en la misma posición y ejecuta un segundo natural...............y después, lo enorme, lo inconmensurable, un tercer pase natural de rodillas"





Rafael Solana,Verduguillo, escribe sobre la faena de Chicuelo ante el toro Dentista, de la ganadería de San Mateo, la tarde del 25 de octubre de 1925 en El Toreo de México:

"La ovación más grande que se ha escuchado el El Toreo ha sido la de esta tarde. Y así y todo apenas corresponde a la grandiosidad de la faena. Chicuelo, sin brindar a nadie, salió a contender con Dentista.............El muletazo inicial fue un natural con la zurda, siguió otro natural.............y luego otro más...........(hasta contarse) vienticinco pases naturales, todos ellos clásicamente engendrados y rematados..........y varios de la firma..............., varios pases ayudados.............., un pase afarolado............, dos cambios de mano por la espalda con gracia extrarodinaria........"




Dos años y medio después, en Madrid, a Chicuelo le salió el toro Corchaíto, cuyo nombre queda en los anales del ideal de la faena moderna, construida en torno al pase natural:

"Chicuelo se dirige a Corchaíto, que espera en los medios. Comienza con cuatro naturales ligados con uno de pecho. Otros tres naturales, ligados. Otros cuatro en redondo girando sobre los talones, describiendo Corchaíto dos círculos en torno al artista. Otros dos naturales, dos ayudados, un afarolado, altos y cambiado. Chicuelo señala un pinchazo. Otros cuatro naturales y dos de pecho. Otro pinchazo. Otros dos naturales. Media estocada. El espectáculo es inolvidable, soberano, único"


Federico Alcázar escribe en El Imparcial, sobre la faena de Chicuelo a Corchaíto, de Graciliano Pérez Tabernero, en la plaza de Madrid, el 24 de mayo de 1928, y que titula: Chicuelo realiza con el toro Corchaíto la faena más grande del toreo:

"La faena que realizó ayer tarde Chicuelo con el toro Corchaíto............es la obra de arte más grandiosa, más excelsa, más genial que se ha hecho en el toreo...........No he visto nada más grande en inspiración, en gracia, en majestad.............Chicuelo toreó como nunca se ha toreado, como jamás se toreará. Ha sido la obra de un dios, de un iluminado, de un loco sublime y genial.............Una verdadera borrachera de arte clásico, puro, rondeño...................Sale el tercer toro. Se llama Corchaíto..........y sale Chicuelo a torear de capa. Seis verónicas asombrosas, de quietud, de temple, de finura, de gracia torera. Estalla la primera ovación que..........alcanza proporciones insospechadas al bordar Chicuelo un quite por chicuelinas, verdadero monumento de finura, de salsa, de gracia.  El ruedo se llena de sombreros y el público, puesto en pie, espera el momento revelador y solemne, como si presintiera al obra genial que va a presenciar............Brinda Chicuelo y se dirige al toro, que espera en los medios. Comienza con cuatro naturales estupendos, ligados con uno de pecho soberbio.............Vuelve a ligar -siempre con la izquierda- otros tres naturales soberanos...............Pero lo grandioso, lo indescriptible..............es cuando el torero ejecuta cuatro veces el pase en redondo girando sobre los talones en un palmo de terreno..............Suave, lento, el toro va embebido, prendido, sugestionado, describiendo dos círculos en torno al artista, que permanece inmóvil en el centro............El artista liga otros dos naturales inmensos, dos ayudados magnos, un afarolado maravilloso, altos y cambiados sublimes..............Señala un pinchazo y continúa..........con otros cuatro naturales de asombro y dos de pecho soberbios. Otro pinchazo y otros dos naturales enormes.............Vuelve a entrar a matar y coloca media estocada superior. Se hace en la plaza un silencio augusto............Le conceden las dos orejas y se interrumpe la corrida para que Chicuelo dé dos vueltas al ruedo, entre las aclamaciones delirantes de una multitud ebria de entusiasmo"


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